
Leo se encontraba ensayando un tema en una sala insonorizada,
pero tenía la voz muy cansada y no daba más de sí. Decidió dejarlo por un rato e
ir a dormir para ver si así relajaba un poco la voz.
Fue hacía las habitaciones. Esta eran dos, una para los
chicos y otra para las chicas. Lo que pasaba es que muchas veces se cambiaban de
habitación, ya por que tenían mejor relación con otros o para así poder
disfrutar del cuerpo de algunas de las chicas o de los chicos. Leo entró al
dormitorio de las chicas que era donde había dormido la última noche, ya que
había conversado con Mercedes hasta altas horas de la madrugada.
Se tumbó en su cama y empezó a sobarse la polla por encima
del pantalón. Hacía un mes que no follaba con nadie y encima Mercedes le ponía
muy cachondo, pero ella no se dejaba hacer. Solo había podido enrollarse con
Cristina una vez, ya que esta era bastante más promiscua.
Cuando empezaba a quedarse dormido escuchó unos gemidos. Eran
casi imperceptibles, pero Leo se incorporó un poco y prestó más de atención.
Reconoció la voz de José Galisteo.

Primero pensó que este se estaba dando una paja, pero luego
escuchó como decía "sigue así, sigue". A Leo se le puso la polla morcillona de
pensar que tía estaría follándose José, ya que todas las chicas de la Academia
le ponían caliente. Empezó a tocársela un poco imaginándose a Mercedes
chupándosela, pero luego la curiosidad le pudo más y decidió comprobar quien era
la chica realmente.
Se dirigió a la habitación de los chicos, que era la de al
lado, y abrió la puerta suavemente, deseando que ninguno de los dos que se
encontraban en su interior se diese cuenta. Tuvo mucha suerte. No lo oyeron.
Leo se sorprendió enormemente al comprobar quien era la
pareja sexual de José.
Lo que vio fue a este sentado desnudo encima de la cama, con
la espalda apoyada en la pared, y con los ojos cerrados, mientras se relamía la
boca. Con una mano sujetaba la cabeza del sujeto, que resultó ser Ismael, que
tenia la cabeza entre las piernas abiertas de Jose, haciendo un movimiento
sube-baja inconfundible.

Leo se quedó estupefacto, pero no pudo evitar mirar. Hacía
más de un mes que no se masturbaba ya que no encontraba el momento oportuno o ya
porque le daba mucho corte que alguien le pudiese pillar.
Su polla empezó a ponerse más dura, y empezó a tocarse por
encima del pantalón, disfrutando de la visión que se le habría delante.

Mientras, José Antonio había subido a buscar a la habitación un mp3 que les
habían regalado y así poder escuchar su canción repetidas veces y aprendérsela.
Cuando subió, vio a Leo de espaldas escudriñando en su dormitorio. Se acercó
despacio para gastarle una broma, y sin que este le oyese se colocó detrás de
él, dándole un fuerte empujón y obligándole a entrar en la habitación de los
chicos.
¡Ha, ha! ¿Que hacías Leo? Te he dado un buen...
En ese momento fue cuando José Antonio entró en la habitación
y se encontró a José G. y a Ismael desnudos.
Ismael se levantó con una cara muy asustada, temeroso de lo
que pudiesen decir o hacer los dos intrusos.
Esto no es lo que parece.
Pero los duros penes de ambos no dejaban lugar a dudas.
El pene de José era una delicia. Muy largo, de unos 24
centímetros y además muy grueso. Un gotitas de semen bajaban por su delicioso
glande. El pene de Ismael era bastante más pequeño, pero seguía teniendo un
tamaño envidiable, ya que este tendría unos 18 cm. Aunque eso si, era bastante
delgado.
La habitación continuaba en silencio. Hasta que José G. se
levantó de la cama, y colocándose delante de Ismael y cogiendose los huevos,
dijo: "¿Vosotros también queréis de esto cabrones?".
Jose A. quedó más sorprendido aún por lo que estaba
ocurriendo, iba a negarse y a salir, pero Leo se le adelantó.
Leo avanzó dos pasos y se puso delante de José G.
¿Pero que dices, maricón de mierda? Si alguien quiere
de esto... – dijo mientras se cogía los huevos – ¡eres tú!
Leo cogió con la mano la cabeza de Jose G. y la empujó hacía
abajo, hasta dejarle la cara a la altura de la polla. Este no se resistió para
nada y le bajó un poco los pantalones negros a Leo, dejándole ver su pollón de
27 centímetros a Jose G. Aunque eso si, la de Leo era mucho más delgada que la
de José G.
José G se tragó su polla sin preliminar alguno, como lamer
ese mástil o sus huevos, ya que no pudo evitar ir directamente a esa polla, que
desde los cástings le había vuelto loco.
Ismael, al ver el vuelco de la situación, miró hacía José A.
que todavía esperaba al lado de la puerta, y le dijo: "¿quieres que...?"
dejándole entrever sus intenciones.
José A. que había cambiado radicalmente su opinión debido a
la participación de Leo, se colocó al lado de Ismael y empezaron a besarse
lujuriosamente. Recorriendo con la lengua toda la boca del otro, a la vez que se
sobaban el culo mutuamente. Ismael por encima del pantalón, y Jose A. sin
dificultad alguna, ya que Ismael estaba completamente desnudo, pudiendo así
acariciar el bello agujero de Ismael, que no tenía pelo alguno.
Mientras, José G. continuaba mamándole la polla a Leo, la
cual era imposible tragarse hasta el fondo, a pesar de los repetidos intentos de
el succionador. La polla de Leo tenía muy buen sabor. Era un sabor agridulce,
pero para nada desagradable, además su olor a sudor y también a hombre aumentaba
el placer.
Leo se dio cuenta de que iba a terminar, así que cogió a José
G. de por la nuca, y le Soltó cuatro o cinco largos chorros ya que hacía más de
un mes, como ya se ha dicho, que no descargada, José G. lamentablemente para él,
no pudo contenerla todo y se le escapó un poco por la boca, precipitándose hacía
el suelo.
Leo ya in pantalones y descalzo, se acercó donde se
encontraban José A. y Ismael. Estos se encontraban en un alto grado de lujuria,
y José A. ya sin su camiseta, dejando ver un depilado pecho, se encontraba
besando los pezones de su compañero, después de haber recorrido su cuello, su
pecho y su ombligo mientras Ismael suspiraba de placer.
Leo cogió por los pelos a José A. y casi arrastrándolo lo
empujó hacía donde estaba José G. empujando su cabeza hacía el suelo, dejándola
a escasos centímetros del semen que José G. no había podido contener.
¡toma, come eso! – ordenó Leo.
José A., ni corto ni perezoso empezó a lamerlo, siendo
empujado hacía un lado por Ismael, que también requería parte del premio. José
G., mientras tanto, todavía arrodillado, se masturbaba pensando todavía en la
polla de Leo.
Estate quieto – le ordenó Leo – que todavía no he
terminado contigo, ¡vamos! ¡A cuatro patas!
José G. le hizo caso sin rechistar. Leo se puso detrás de él
y sin ni siquiera ensalivarlo ni nada, insertó su glande dentro de su ano, ya
que su pene aún tenía fuerzas para un poco más. El ano de José G. se tragó su
glande como si estuviese pidiendo más, y Leo sin hacerse de rogar, acabó de
meter sus 27 centímetros de una sola estacada. Al principio, a José G., le hizo
bastante daño.
Aunque no era virgen si que era la primera vez que una polla
como esa le atravesaba. Pero como muchas otras veces, el dolor fue
sustituyéndose por placer, y poco a poco José G. fue participando en ese
movimiento de adelante-atrás el cual Leo hacía desde el principio.
En ese momento fue cuando Jorge apareció en la habitación.

Jorge había subido a buscar a los demás chicos, ya que Edith
les estaba esperando desde hacía unos minutos para empezar la clase, y había
pedido a Jorge que les fuese a llamar. Jorge entró por la puerta, que todavía
seguía abierta, y no pudo salir de su asombro, viendo como Leo follaba por
detrás a José G., el cual no paraba de hacerlo ni dándose cuenta de que había
sido sorprendido por otro concursante de la Academia. También se sorprendió al
ver como en el suelo Ismael le daba besos a la zona del pene de José A. para
ponerlo más caliente aún antes de empezar su trabajo succionador.
Pero Jorge no tardó en reaccionar. Cogió una cama que se
encontraba a un lado y la situó delante de la puerta, evitando que esta pudiese
abrirse y así evitar también que alguien más subiese y los sorprendiese.
Se sentó encima de esa cama, con las piernas saliendo por la
cama y la espalda apoyada en la pared. Se sacó el cinturón, abrió su bragueta y
sacó un pene ya duro, de un color marrón, y de un buen tamaño, unos 22
centímetros.
Tu – dijo con voz amenazante a José A. – ven aquí y
trabaja.
Este sin mediar palabra se acercó a él e intentó mamársela.
No sabía muy bien por donde empezar, pero intentaría darle el máximo de placer a
su compañero gitano.
Pero eso no era lo que Jorge buscaba.
¡Eh, eh, eh, eh! A mi no me vengas con mariconadas de
las vuestras.
Jorge cogió al delgado José A. por la cintura, y con un poco
de esfuerzo lo levantó y le dio la vuelta, dejándolo caer en su polla.
José A. dejó escapar un gritó bastante fuerte, que
afortunadamente, nadie escuchó. Pero en ese momento no le importaba demasiado a
José A. ser descubierto, solo quería liberarse de ese pene que lo partía en dos.
Le dolía muchísimo, no se lo esperaba y además, era su primera vez. Solo había
tenido suerte que los jugueteos con Ismael le habían servido para que este le
abriese un poco el culo. Pero no era para nada suficiente. Pero tampoco servía
de algo lamentarse, ni dejar escapar unas cuantas lagrimitas como José A. hizo,
ya que Jorge empezó a subirlo y a bajarlo con un ritmo constante, como si el
grito no hubiese existido y no le importase el dolor de este.
Mientras, Ismael, que se había quedado sin pareja, se inclino
en el suelo, y como pudo, empezó a mamársela a José G., que todavía se
encontraba a cuatro patas.
Leo un poco más tarde terminó en el culo de José G. con
varios movimientos más fuertes de lo normal. Leo, a pesar de ya haberse corrido
una vez, llenó su culo, que se lo tragó todo. Luego salió de José G. y se sentó
en la cama, jadeando, intentando recuperarse.
José G., al darse cuenta que su placer trasero había
terminado, se levantó, dejando a Ismael en el suelo, y se sentó en su cara. De
tanto en cuando se levantaba un poco para dejarlo respirar, pero enseguida
volvía a sentarse, como cuando en la piscina, un chico fuerte coge al más
pequeño y lo mete y lo saca del agua repetidas veces. La diferencia es que el
pequeño en este caso no se resistía. Y pedía que el culo volviese a bajar, ya
que ese olor lo volvía loco.
Pero, como comprenderéis, el juego no era igual de divertido
para José G., que aunque Ismael hacía maravillas con la lengua en su ano, a esas
alturas necesitaba algo más. Se levantó, cogió a Ismael y lo llevó hacía donde
Jorge y José A. se encontraban. Puso la cabeza de Ismael entre la entrepierna
que subía y bajaba de José A.. Ismael entendió lo que tenía que hacer, y sin
dudarlo, se tragó el rosado pene de José A., que se encontraba un poco morcillón
por el dolor que este notaba en su culo.
José G., siguiendo el ejemplo de su predecesor, Leo, enterró
su pene en el culo de Ismael de un solo golpe. A este le dolió bastante, también
era su primera vez. Pero no paro ni un momento de comerse la polla de José A.,
que poco a poco parecía coger un poco de color y forma.
Este empezaba a encontrarle el punto y ya no era tan
necesario que Jorge le guiase en el sube y baja. Indudablemente, la mamada de
Ismael, aunque un poco inexperta, hacía que olvidase un poco el dolor de la zona
trasera. Y muy poco a poco fue encontrando el placer.
A Jorge, aunque no le pareciesen muy atractivos los hombres,
prefería eso que nada, y al final, pensó, era lo mismo un culo que un coño. Unos
minutos más tarde, este ya sacaba su polla del culo de José A. en cada
movimiento, inmediatamente volviendo a entrarla. Ya que el culo de José A.
estaba completamente dominado y abierto.
Cuando Jorge se dio cuenta que iba a terminar, sujetó a José
A. para que no se saliese, y desde ahí lo descargó todo en su culo, el cual
encontró un gran placer al notar que su agujero se llenaba del preciado oro
blanco.
Jorge al terminar, se sacó de encima a José A. muy
bruscamente. Se dio cuenta de que su mástil y buena parte de sus huevos estaban
llenos de semen, ya que el culo de José A. no había podido tragarlo todo. Se
situó delante de Ismael, el cual se había quedado sin comida cuando Jorge apartó
a José A..
Ismael se dio prisa a limpiar todos sus huevos y su pene.
Tragándose todo el semen que podía y a veces también algunos de sus pelos que se
habían soltado debido a la última intensa actividad. Luego le dio brillo a la
cabezota marrón que Jorge poseía.
Aparta maricón, ya has terminado.
Le dijo Jorge a Ismael de una manera mucho más ruda, que no
parecía la tranquila personalidad que él daba por televisión.
Jorge se abrochó el pantalón que llevaba puesto, se subió la
bragueta, y salió de la habitación apartando la cama.
Instantes después José G. terminó también en el culo de
Ismael. Dio unos gemidos fuertes, y se desplomó en el suelo, todavía con el pene
en su culo, aplastando al pequeño Ismael en el suelo.
Unos pocos segundos después, se incorporó y se limpió el
semen que también tenía en el pene con la mano, y luego se limpió esta con una
sábana.
José A. e Ismael, que eran los únicos que aún no había
terminado, decidieron hacerlo con un 69. La polla de Ismael le sonó a gloria en
la boca de José A., no sabía muy bien como mamársela, solo sabía que no pararía
de hacerlo en todo lo que le quedaba de academia si podía.
Ese mismo domingo....
Yo quería seguir... – José A. se lamentaba de su
expulsión llorando desconsoladamente. Echaría de menos a Ismael. Y también
a otros compañeros.
LA PRÒXIMA PARODIA: SEXO EN... PERDIDOS
Este es mi primer relato, y espero que os haya gustado.
Comentadlo y decidme tanto buenas opiniones como malas, también podéis darme
ideas para parodias en nuevos relatos, tanto de series, de libros, de programas
de TV, de películas o de lo que se os ocurra. Si tiene éxito escribiré LA
PRÓXIMA PARODIA, y si no... Hasta otra.
Si queréis también podéis enviarme vuestros comentarios a
mipueblo2100@hotmail.com