Hola soy Karin y vivo en Lima - Peru. A los que recién me
conocen quiero comentarles he tenido relaciones sexuales desde muy pequeña y las
he disfrutado enormemente. Este es el relato de como comenzó todo para mí:
Yo tenia 18 años en ese entonces. Como muchos sabrán, somos
una familia de cuatro personas, mi tío, mi tía, mi queridísimo primo un año
mayor, y yo. Desde niños era frecuente que nos viéramos mi primo y yo en ropa
interior o completamente desnudos y algunas veces oíamos jadeos discretos y
ruidos que hacían mis tíos cuando hacían el amor, aunque no teníamos la total
conciencia de lo que adentro sucedía.
Desde pequeños mi primo y yo, nos bañábamos juntos sin
problemas ni objeciones, lo que para nosotros resultaba inocentemente muy
excitante. Una vez terminado el baño, nos íbamos con una toalla a mi habitación
o a la de él a vestirnos y me gustaba mucho ver como mi primo, mientras nos
vestíamos, comentaba sobre mis partes intimas o algo de mi ropa interior.
Cuando regresábamos del colegio era muy agradable ya que nos
encontrábamos solos y nos quitábamos los uniformes, y cuando me quedaba solo con
mis calzoncitos y mi primo en truza, empezábamos a jugar a las luchas lo que me
parecía muy excitante ya que su verga se le ponía muy dura.
Los días pasaban y cada vez el roce de nuestros cuerpos
desnudos me empezaba a excitar cada vez mas y sentía que mi primo me abrazaba
cada vez mas fuerte. Yo sentía una sensación muy extraña pero bastante
agradable, y más cuando mi primo empezaba a recorrer con su mano mi espalda y a
tocarme las nalgas. Dada la proximidad de nuestros cuerpos sentía su verga
durísima y un día me anime a preguntarle porque se le ponía así. Él me contesto
que no sabía el porque, pero que desde hacia buen tiempo se le ponía así. Sin
decirle nada se la toque con mi mano por encima de su truza. La empecé a
acariciar y como estaba bien dura me dio gran curiosidad, entonces le dije:
"Oye ¿me la puedes enseñar para verla?". "Para que quieres
verla si la has visto muchas veces", me respondió.
"Si pero nunca te la he visto así tan dura", agregué yo.
"Bueno, esta bien, pero luego me dejas ver tu cosita
también", me dijo y yo acepte su propuesta.
Se levanto de la cama, se sentó al borde, se bajo la truza y
apareció ante mí su verga bien parada. La toque con mi mano y me pareció algo
maravilloso, realmente estaba durísima. Me di a la tarea de inspeccionarla y
tocarla por todos lados. Lo hacia con un poco de miedo al principio. Después ya
con mas confianza, sintió algo muy agradable y me gusto mucho hacerlo. Así
estuve un buen rato subiéndole y bajándole la piel muy despacio para ver su
cabeza y sentir su calor y dureza. No sabia porque pero sentía una gran
satisfacción al sentir con mis manos su textura y el contraste entre la blandura
de sus testículos y la dureza de su pene. Realmente estaba fascinada, como
hipnotizada. Me di el gusto de explorarlo por completo y observarlo desde todos
los ángulos, mientras dentro de mi se producía una extraña pero agradable
calentura. Entonces él me dijo:
"Oye ¿me dejas ahora tu ver tu cosita?". "Claro que si", le
conteste.
Me acosté en la cama, él se acerco y me quito mis
calzoncitos. Abrí mis piernas y él me la comenzó observar y a moverme mis labios
con sus dedos con gran curiosidad y a tocarme por todos lados. Todo esto me
producía una deliciosa y a la vez desconcertante sensación. Descubrí en ese
momento que era muy agradable y placentero que me tocara mi cosita.
A partir de esa fecha todos los días llegando del colegio,
nos desnudábamos y nos acariciábamos por un buen rato. A veces me acostaba boca
abajo y él me tocaba toda la espalda, las piernas y las nalgas. En cada roce yo
tenia una sensación de lo más placentera. Luego me volteaba y él me acariciaba
las piernas, me las abría y observaba por un buen rato mi cosita, y le gustaba
mucho olerla y besarla. Es por demás decirles que pasaba unos momentos
inimaginables de placer. Después de todo esto él se acostaba y yo le acariciaba
su verga que siempre estaba durísima, algo que me encantaba. Le subía y bajaba
lentamente la piel pues me excitaba mucho ver como aparecía su cabeza rosadita y
como le salían unas gotitas de un liquido clarito, el cual se lo esparcía por
toda la cabecita y esa sensación para mí era sumamente excitante. Luego
instintivamente me lo metí a la boca y empecé a chupáresela. Su sabor me pareció
el más delicioso del mundo. Después él me chupó mi cosita y nos dimos cuenta que
de esta forma sentíamos mas placer. Aprendimos a utilizar nuestras lenguas para
besarnos y acariciarnos y así disfrutar más. Así lo seguíamos haciéndolo
diariamente hasta que descubrimos que con nuestras caricias y mamadas mutuas,
después de un rato obteníamos ambos un gran orgasmo, a lo que le llamábamos
inocentemente "cosquillas ricas".
Así siguieron las cosas, ambos gozando mucho con nuestras
masturbaciones, hasta que un buen día mi primo me dijo que le habían dicho unos
amigos del colegio como se hacían los niños y que quería enseñarme. Yo gustosa
acepte. Me acostó cerca del borde de la cama me abrió las piernas y con mucha
torpeza me empezó a meter su pene en mi conchita. Seguramente por lo pequeño de
su verga, no sentí ningún malestar sino todo lo contrario. ¡Me gusto muchísimo!,
Así que cuando empezó el mete y saca sentimos tanto gozo que por un buen rato lo
seguimos haciendo, hasta que mi primo alcanzo el orgasmo y yo después.
Comentamos que habíamos sentidos las cosquillas más ricas de todas las que
habíamos sentido, de manera que seguimos haciéndolo durante todo el día.
A partir de ese día, largo se me hacían las horas de clases
para por fin llegar a casa y volver a tener dentro de mí esa verga de mi primo
que para mí era deliciosa.
En el colegio tenia una compañera que era considerada como
muy "agrandada", por lo que muchas niñas no le hacia amistad. Pero a mí me
pareció simpática y me fui acercando poco a poco a ella. Me contó que se llamaba
Rossana y tenia un hermano mayor con el que tenia relaciones casi todos los
días, contándole que yo también lo hacia con mi primo. Entonces ella me dijo:
"Lo que tu haces con tu primo es muy rico, pero no se compara
con lo que sientes cuando te la mete un chico grande y te llena de su leche"
A mi primo todavía no le salía, tenia 19 años. Es por eso que
me dejo muy inquieta su afirmación. Ella agregó:
"Si quieres, yo le digo a mi hermano que es grande para que
te lo haga".
La idea me excito muchísimo, pero también me dio un poco de
temor, así que al llegar a casa y estar cogiendo con mi primo le comente lo que
me había dicho mi amiga y me pregunto que si es que me gustaría hacerlo, yo le
dije que si.
Mi amiga Rossana me sugirió que un día de estos a la salida
del colegio fuéramos a su casa y ella le diría a su hermano para que me cogiera.
Me excitó mucho la idea y a la siguiente semana, después de conversar sobre ello
con mi primo, me fui a la casa de mi amiga.
Antes de llegar ella me dijo que su hermano estaba solo en la
casa y que no habría ningún inconveniente. Efectivamente en casa estaba solo un
chico de aspecto no muy agradable pero de unos 21 o 22 años. Después de hacernos
pasar mi amiga le dijo a su hermano que yo era la chica de quien le había
hablado. El se acercó, me saludo con un beso y le dijo a mi amiga Rossana que
nos dejara solos. Ella respondió:
"Voy a mi cuarto a cambiarme y luego regreso"
Ya los dos solos y yo muy excitada me pregunto que si
realmente quería que me la metiera y le conteste que sí. El se sentó al borde
del sofá con las piernas abiertas y me atrajo hacia él, metió sus manos por
debajo de mi faldita y empezó a acariciarme las nalgas y las piernas mientras me
besaba el cuello, la cara y mi boca con su lengua, lo que me hizo ponerme a mil
y mojar mis calzoncitos como nunca.
Me pregunto que si nunca había visto una verga grande y le
dije que no. Se la saco del pantalón y realmente me pareció muy grande y se la
empecé a acariciar. Luego, me pidió que se la mamara, lo que hice con mucho
gusto, sintiendo un gran deleite al hacerlo.
Luego me quito toda mi ropita y me pidió que me acostara en
el sofá. Seguidamente, el se desnudo y también se acerco. Se colocó entre mis
piernas, las cuales me las levanto y me empezó a meter lentamente ese enorme
trozo de carne que por lo lubricada que yo estaba entro fácilmente. Realmente me
sentía en la gloria. Siguió metiendo y sacando y casi inmediatamente yo me corrí
en una forma muy intensa.
¡Que delicia! De verdad que fue un orgasmo muy placentero.
Después de un rato, el se vino también y sentí una gran placer cuando me derramó
toda su calientita leche dentro de mi conchita. Me gusto tanto la sensación del
semen llenándome completamente que se me vino otro orgasmo más delicioso que el
primero. ¡Lo que me había dicho mi amiga Rossana era verdad!. Él siguió con sus
movimientos hasta que su verga perdió su dureza.
Después que recupere mi aliento, recogí mi ropita y me vestí
tranquilamente. Poco después regreso mi amiga Rossana, me despedí de ella
dándole las gracias por haberme "prestado" a su hermano y me fui a mi casa para
encontrarme con mi queridísimo primo.
Al llegar a casa me pregunto que como había sido. Le dije que
había sido una experiencia deliciosa, y al estarle contando los detalles supimos
que eso nos excitaba muchísimo. Cuando termine de contarle quedamos tan
excitados que empezamos a tener relaciones. Como mi conchita estaba llena de
leche, a mi primo le pareció muy excitante metérmelo. Me dijo que la tenia muy
aguadita y mojadita. Debido a ello me cogió como nunca y nos corrimos como no lo
habíamos hecho hasta el momento.
Todas estas experiencias marcaron muy agradablemente nuestras
vidas porque aprendimos a tener relaciones y aprendimos también la forma de cómo
excitarnos mas e incrementar nuestro placer, como el de contarle a mi primo
detalladamente cuando tenia relaciones con otros chicos.
Bueno, espero que les haya gustado y se hayan excitado al
leerlo, como yo al recordarlo y escribirlo.
Karin.
karinisil@hotmail.com