Estábamos invitados a la boda de unos amigos mi mujer y yo, y
vino con nosotros mi cuñada, su hermana, que hacia poco que acababa de romper
con su novio. Para que os hagáis una idea mi mujer es morena, mide 1.75, tiene
el pelo largo y rizado y unas tetas de 110, pero esta delgada, vamos deseas que
por la calle todos los tíos, y alguna tías vuelven la cara. Mi cuñada es rubita,
un poco mas baja que ella, pero con unas tetazas de impresión.
Decidimos quedarnos a dormir en el hotel donde se celebraba
la boda porque luego es un coñazo volver bebido con el coche a casa, así que
tomamos dos habitaciones, una para mi mujer y yo y otra para Elena, mi cuñada.
Durante la cena bebimos bastante, como es lo normal y a la hora del baile
estábamos muy contentos, tengo que decir que las dos iban preciosas, con unos
vestidos ajustadísimos y superes cotadísimos, me estaban poniendo enfermo no
solo de mirarlas sino de ver como las miraban los otros tíos de la boda.
Cuado ya teníamos unos cuentos cubatas encima, estábamos bailando los tres,
ellas no paraban de provocarme y reírse, se ponían una por delante y otra por
detrás a rozarse, mi miembro estaba totalmente duro y tieso y eso les gustaba,
también bailaban ellas tocándose, rozando sus tetazas y mirándome con cara de
vicio, yo estaba a 100 por hora. Le dije a mi mujer, patricia, vamonos para
arriba, ya no puedo mas. Y así hicimos.
En el ascensor no pare de besarla, de tocarla, y mi cuñada
decía riéndose, eh deja algo para los demás, pero yo no me atrevía a hacerle
nada, es la hermana de mi mujer, y ella delante.
Llegamos a la habitación y cuando íbamos a entrar me dijo mi mujer, oye, Elena
no quiere dormir sola puede hacerlo con nosotros? bueno, le conteste, pero pensé
( mierda, ya me ha jodido el polvazo de esta noche). Entramos, y ellas se
cambiaron en el baño, salieron en sujetador y tanga, yo no lo podía creer, les
dije, bueno, yo duermo en esta esquinita de la cama y vosotras en el resto, voy
a entrar al baño yo ahora. Cuando salí me habían dejado el sitio de en medio,
para que estuviera al lado de mi mujer... si con lo caliente que estaba yo.
Bueno, me metí en la cama y me puse abrazado a ella por detrás rozándola con mi
polla, ella empezó a moverse y a gemir cuando en ese momento noto que la mano de
Elena estaba acariciando mi culo, metiéndose entre mis piernas y tocando mi
polla por debajo.....
Yo no me lo podía creer, mire a patricia con cara de asombro y ella sonriendo me
dijo que era una sorpresa, que sabia que tenia muchas ganas, en ese momento me
relaje y me deje llevar. dios mió mi mujer me estaba comiendo la boca como nunca
lo había hecho y Elenita había bajado a mi entrepierna, y chupaba mi polla
lentamente, despacito, besándola, acariciándola, pasando su lengua por la punta.
Mis manos acariciaban tanto el coñito de patricia como las tetas de Elena, no
sabia donde acudir.
Cuando ya estaba a punto de estallar Elena se subió encima
mió a cabalgarme y mi mujer se me sentó en la boca mirando a su hermana,
mientras yo le comía todo el coñito, que ya estaba muy empapado, de vez en
cuando podía ver como ellas se besaban, se tocaban, se hacían de todo mientras
Elena me follaba salvajemente, cuando le dije que me iba a correr, se bajo y las
dos se pusieron a chupármela a dos lenguas hasta que les llene la boca de leche,
en ese momento se besaron, intercambiaron la leche entre ellas y después
conmigo, nuestras lenguas jugaban frenéticamente, hasta que no pudimos mas.
Paramos y se abrazaron las dos a mi, les di las gracias, no sabia que decir y
ellas riéndose contestaron que aun no habían hecho nada.
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