1.1. Después de Clases
Cualquier duda, sugerencia o comentario pueden escribirme
a
leopoldo_relatos80@yahoo.com.mx y yo con gusto les responderé, además
disfruto mucho recibir mails de mis lectores.
I
La clase de pociones había sido muy pesada para los
Griffindors y los Slytherins porque requería demasiada concentración en cuanto
al tiempo que se dejaban caer los elementos dentro del caldero, y Draco Malfoy
había aprovechado el momento para molestar a Harry Potter en el momento en que
dejaba caer un corazón seco de rana. El resultado fue desastroso porque todo
explotó irremediablemente. Severus Snape, el profesor de pociones, se mostró
furioso mostrando un rostro escarlata, dirigiendo su furia hacia los dos jóvenes
del problema, Draco y Harry, y despidiendo la clase pidió hablar con ellos dos
en privado. Harry nunca se había dado cuenta de cuanto odiaba estar en los
calabozos, y más con las personas que más odiaba en el mundo (además de los
Dursleys).
Snape se recargó en su escritorio, aún enojado por lo que
acaba de pasar. Normalmente sólo Harry era el blanco de sus crueles burlas y
castigos sin sentidos, pero parecía que esta vez Malfoy ya estaba pasándose de
la raya.
"Cada vez que tenemos clase juntos tengo que pasar la mitad
del tiempo callándolos a ustedes dos, o separándolos, o castigándolos. Esta es
la tercera poción que destruyen este semestre y ya estoy harto. Además así como
van seguramente reprobarán este semestre."
"Profesor, yo…"
"No he terminado, Potter. Así que estuve pensando ayer que
era lo que podía hacer con dos jóvenes se me ocurrió algo que quería hacer desde
hace tiempo. Quiero que den paso a sus hormonas locas y las desaten entre
ustedes. Quiero ver como uno le quita la virginidad al otro."
"Pero profesor, es que yo no…", intentó protestar Harry, pero
fue callando por un beso largo y violento de Draco Malfoy. Su lengua luchaba por
penetrarlo y dominarlo, y al separarse de él mordió el labio lo más que pudo
soltando una gota de sangre.
"Yo no puedo reprobar, Potter, y tú tampoco." Insistitió
Draco ante de darlo otro beso, pero esta vez acariciando el cabello alocado de
Harry, quién pareció dejar de oponer resistencia.
"Así es como me gusta, pero esto les puede ayudar.", dijo
Snape con una mirada llena de lujuria en su rostro ofreciéndoles dos copas
plateadas con un líquido verdoso que los dos dirían sabía a limón. Ellos la
tomaron y parecieron perder el control porque quedaron enamorados carnalmente de
ellos.
Draco sacó su varita y con algunas palabras mágicas la camisa
de Harry se rompió haciendo volar los botones por todos lados, así podía ver el
pecho levemente musculoso del brujo más famoso del mundo. Se acercó a él para
lamerlo y saborear cada partícula de su piel. Harry tomó su varita y repitió las
mismas palabras de Malfoy y no sólo rompió su camisa, sino también sus
pantalones, que quedaron rasgados en el piso del calabozo dejando ver el bóxer
negro y apretadito que tenía el joven Slytherin. Después intercambiaron lugares
y ahora era Harry quién lamía el pecho lampiño y musculoso de Draco, y llegando
un poco más lejos le subió los brazos para poder lamer las axilas.
"¿Quieres saber a que sabe tu cuerpo?", preguntó Harry con
una sonrisa pícara.
"No, quiero saber a que saben tus labios", respondió Draco
atrayéndolo a él para poder besarlo otra vez. Pasaron así, en un juego de
lenguas, un par de minutos, en los cuales Snape aprovechó para usar su varita y
desaparecer toda su ropa con un leve toque de su varita. Quería masturbarse.
"No sabes cuanto tiempo esperé esto", susurró Malfoy.
"No tanto como yo esperé lo que voy a hacer", dijo Potter
acariciando el gran paquete de su nuevo amante. Ahora era el mago más famoso del
mundo el que se arrodillaba para bajarle el bóxer y ver como un gran pene mágico
lleno de vello rubio. La poción corría por sus venas haciendo que Harry tomara
la verga entre sus dedos y la metiera a su boca. Era como chupar una paleta,
pero mucho más excitante. Quería hacerlo, y al lamer el gran tubo de carne
sintió que una mano poderosa se posesionaba para mover su cabeza dentro y fuera
del pene. No tuvo que volverse para saber que Snape lo estaba guiando para dar
placer.
Quedaron en esa posición por varios minutos hasta que obtuvo
su recompensa y gruesos trallazos de leche caliente inundaron la boca de Harry
Potter.
"Ahora es tu turno, Mafoy.", aclaró Harry
"No, yo quiero penetrarte. Así que en cuatro patas lamerás
los pies de Draco", ordenó Severus Snape, y Potter obedeció sumisamente.
Entonces sintió como su profesor lo penetraba con un dedo
ensalivado, seguido de dos y culminando con tres. Acto seguido el vacío fue
remplazado por el gran pene venoso de Snape que entró en el cuerpo del joven
brujo desgarrando su interior. El dolor hizo que sus entrañas se estremecieran.
Poco a poco la poción empezó a desaparecer de su sistema y Harry Potter se dio
cuenta de lo que estaba haciendo y dejó de lamer los pies de Malfoy.
"No te dije que pararas, quiero que te sigas humillando",
dijo Draco, al cual también se le había pasado el efecto de la poción.
Malfoy se inclinó para besar a su profesor, mientras este
empezaba a nalguear a su penetrado.
No tardaron mucho en correrse Snape y Harry casi al mismo
tiempo. Se levantó Harry se fundió en un beso con los otros dos, por lo menos
mientras Snape se quedó con ellos porque se separó de ellos y con un toque de su
varitas la ropa volvió a aparecer sobre su cuerpo.
"Todo lo que dije cuando estaba bajo la poción es cierto,
creo que a partir de hoy te amo Harry."
"Sí, yo también, pero no podemos ser vistos así en público.
Debemos mantener las apariencias" aclaró Malfoy dándole otro beso profundo.
"¿Ven? Yo sabía que podían estar juntos sin tener que
pelearse", dijo Snape y con un golpe de su varita mezclado con ciertas palabras
mágicas los dos jóvenes llegaron de nuevo al orgasmo salpicando de semen el
cuerpo del otro.
"Cuando se limpien con la lengua se visten y regresan a sus
dormitorios.", añadió el profesor saliendo del salón.
Harry Potter y Draco Malfoy no tuvieron otra opción que
obedecer.