Cuando entré a trabajar a esa escuela la conocí. Era
preciosa, y muy joven, ella tenía 24 y yo 28. Coincidimos en la entrada el
primer día de clases, pensé que era una alumna, porque a pesar de ser joven, se
veía más chica aún. Lo primero que admiré fue la tersura de su cutis, lo tenía
como de porcelana, y eso hacía que sus finas facciones se vieran mas resaltadas.
Cuando nos abrieron la puerta y ella pasó primero pude ver su enorme y bien
cuidado derriere, razón por la cual los alumnos la apodaban Jennifer López. Su
cabello era negro, largo y muy cuidado. A pesar de que íbamos al mismo lugar no
nos saludamos, cuando entramos a la sala de juntas, solo había dos lugares y
estaban uno junto al otro. Nos sentamos codo con codo y pude notar la admiración
del Director hacia mi compañera y hacia mí. Yo soy muy diferente a ella, ella
era toda sexualidad, yo también, pero no se me nota. Ella es morena y yo soy
rubia; ella siempre traía el pelo suelto, yo lo recojo la mayoría de veces; su
cuerpo era voluptuoso, el mió es delgado, aunque mediamos lo mismo: 1,70. Pero
lo que mas nos diferenciaba era la actitud. Ella era explosiva, alegre,
extrovertida, decía las cosas como las pensaba. Yo... bueno, todos dicen que soy
una intelectual, me gusta analizar antes de hablar y a veces lo hago tanto que
finalmente no digo nada. Ese día nuestro director que era un hombre divorciado y
muy atractivo no le quitaba los ojos de encima a ella. Yo lo analizaba pensando
que los hombres cuando ven un trasero de esas dimensiones no pueden pensar en
nada, hasta rojo estaba. Luego me reí cuando recordé que en las escaleras yo
también me había sentido hipnotizada con el vaivén de esas dos enormes e
inexplicables nalgas en forma de pera. La pequeña blusa se le trepaba mientras
ella subía las escaleras dejando ver su preciosa cintura sin pizca de celulitis.
Para mi como mujer era un misterio como esas carnes podían ser tan breves en la
cintura y tan generosas en el trasero y en lo senos.
El Director no podía concentrarse ante tan celestial visión y
las palabras no salían coherentemente en su discurso, así que para salir del
atolladero, nos puso a hacer unas actividades, supongo que para recuperar la
lucidez. A ella y a mi nos toco juntas hacer la actividad. Cuando volteo hacia
mí para ponernos de acuerdo, pude oler su perfume y su aliento fresco. Realmente
es bella, pensé, es de esas mujeres que hacen que los hombres pierdan el control
por completo. Inmediatamente congeniamos, y terminamos nuestra actividad antes
que los demás, bueno los otros profesores, la mayoría hombres, estaban
embelesados con las nuevas maestras, a mi siempre me han dicho que soy muy
guapa, pero lo que mas me gusta de mi es esa elegancia heredada de mi abuela y
que en el espejo procuro acentuar. Pero bueno, definitivamente no era yo la que
causaba mas revuelo, sino ella, los profesores volteaban furtivamente a verla y
las profesoras hasta torcían la boca de disgusto. Yo estudiaba las reacciones de
mis ahora compañeros, pero ella no me dejo entrar en muchas reflexiones, alegre
como siempre inicio la platica y nos dijimos nuestros nombres, cuando supe el
suyo no pude menos que sonreír, era perfecto: Eva. El Director reinicio su
discurso y nos presento a las nuevas ya sin tartamudeos. Ese primer día con ella
dejo una huella imborrable en mi memoria.
Pasaron los días y coincidíamos tres veces a la semana en
nuestra hora de descanso. En esa época, mi novio, era un guitarrista que me
había seducido con su bella voz, su espíritu analítico, su gran pene y ¿por qué
no decirlo? la fortuna que su industrioso padre libanés le había heredado y que
le permitía a él vivir dando recitales de guitarra. Mi familia no era rica y por
eso yo si trabajaba.
Eva me había caído muy bien desde que la conocí. Entre mas
pasaban los días mas me hacia amiga de Eva, salíamos juntas hasta para hacer
nuestras compras. A ella le confié por primera vez que me gustaba nuestro
Director, y me sentía culpable por mi guitarrista. Y también creía que nuestro
jefe estaba enamorado de ella. Eva se rió y me dijo que ella no le sería infiel
a su novio, yo me quede helada. Le dije ¿tienes novio? en estos meses nunca lo
habías mencionado. Resulta que el novio vivía en Canadá y le había prometido que
se casarían cuando él regresara, se conocían desde niños. Yo le dije a Eva ¿cómo
es? creía que el hombre en el que ella se fijara debía ser por lo menos un Dios
sexual, ella me mostró su cartera en la que traía dos fotos, una de un señor con
bigote y otra de un niñito como de 16 años. Yo me reí, "uno es tu papá y el otro
tu hermano, ¿dónde esta tu novio?" Ella frunció el seño y me dijo que era el que
no tenia bigote pero que no era un niño. Yo me sorprendí de que un tipo que no
parecía siquiera un hombre fuera el novio de la mujer mas hermosa que conocía.
Un día, nuestro director nos aviso que iba a ver un curso en
Mazatlán. Yo me sentí extrañamente emocionada, aunque era confuso, no sabía si
era por el director... o por Eva. Sacudí la cabeza, me dije: es normal que una
mujer reconozca la belleza de otra. Yo termine la relación con el guitarrista
antes de iniciar el viaje. La noche que salimos para Mazatlán fue muy calurosa,
contrario a mi costumbre de vestir trajes sastre, ese día me puse una blusa
delgada, sin mangas y escotada. Eva iba deslumbrante con un pantalón de
mezclilla a la cadera y un top blanco sin mangas tan pequeño que se veían
perfectamente 15 centímetros de su piel. Nos sentamos juntas y yo le conté que
había soñado con nuestro director. Había sido un sueño húmedo, ella me insto a
contarle, yo le conté algunos detalles, lo curioso es que me excité y pude notar
a través de su pequeña blusa que a ella se le habían puesto duros los pezones,
yo sentía mas calor, sudaba. A Eva se le pusieron los labios más rojos. Luego
comenzamos a contarnos de algunas experiencias sexuales que se reducían en mi
caso a dos novios y en el de ella a su eterno novio de la infancia. Yo le
confesé que se me hacia imposible que una mujer como ella solo tuviera ojos para
ese hombre que desde mi punto de vista era un alfeñique. Le pregunte de frente
¿siquiera lo tiene grande? Ella se carcajeo y me dijo al oído con su voz grave y
su delicioso aliento: lo que me gusta de él es que me hace maravillas con la
lengua por aquí, me dijo señalando con su dedo índice sus labios vaginales. Yo
me acaloré más todavía.
Llegamos a nuestro hotel y nos encontramos con la sorpresa de
que nos habían asignado una habitación para ambas, pero... con una sola cama. La
cama era king size y como el hotel estaba lleno y a esa hora no nos íbamos a
poner a buscar otro lugar, aceptamos. El pobre chico que nos ayudo a subir
nuestras maletas, no sabía como ocultar su erección cuando nos llevo a nuestra
habitación, de verdad que ver ese par de glúteos enormes y tan parados, hacían
sudar a cualquiera. Yo misma que llevaba casi un año siendo su amiga, aun
contemplaba embelesada la maravillosa estética de su cuerpo. Cuando llegamos a
la puerta, y le dimos la propina al joven, él sólo dijo: Lástima. Eva y yo nos
miramos confundidas y soltamos la carcajada, ya adentro dedujimos que el
muchacho creyó que éramos pareja. No le dimos más importancia al asunto y yo me
metí al baño. Como soy delgada y los senos los tengo firmes casi siempre duermo
con una pijama que solo consta de playera sin sostén y un short que esta vez usé
con calzón abajo, por pena. Cuando salí, ella ya tenía puesto un camisón corto y
sin mangas que se le untaba a la piel de una forma envidiable. Nos metimos a la
cama y riendo le dije que era la primera vez que me acostaba con una mujer.
Ambas nos reímos y nos dijimos hasta mañana. Yo estaba quedándome dormida cuando
Eva me dijo: Que raro que el muchacho dijera lastima, casi siempre los hombres
se excitan cuando ven a dos lesbianas. Yo le dije: Ay Eva, contigo todos se
excitan aunque vinieras vestida de monja. Ella se rió y me dijo: ¿nunca has
tenido una experiencia lesbica? Yo me sorprendí con la pregunta y le contesté
que no, que desde muy niña me habían gustado los hombres, que era yo capaz de
admirar la belleza en otra mujer, pero nunca me había enamorado de alguna. Tras
un largo silencio le pregunte ¿y tu? Ella me contesto tapándose la cara con las
sabanas: no, pero he tenido fantasías. Yo me reí y le pregunte ¿fantasías? ella
riéndose también me dijo: hasta mañana. Ambas nos reímos y volvimos a quedarnos
calladas para dormir, pero mi mente estaba disparada. Eva se veía bellísima con
ese camisón, ¿cuál sería su fantasía? que le besara otra mujer los senos, yo con
gusto lo haría, la besaría toda. Yo misma me sorprendí con estos pensamientos,
me regañe a mi misma y me ordene dormir, aunque mi cuerpo exigía que lo tocara.
Fue casi imposible dormir.
Al otro día, nos levantamos temprano y se me caía la baba
cada vez que la veía semi desnuda corriendo por la habitación mientras se
preparaba para bañarse o para vestirse o para peinarse. Que rico olía desde que
se despertaba, que bien se veía sin gota de maquillaje, que firme se veían sus
piernas, sus senos, y no pude aguantarme y le dije: Debo ser la envidia de miles
que quisieran estar viéndote como yo ahora o haber pasado la noche contigo. Ella
se carcajeo con esa risa desparpajada, abierta, franca que la caracterizaba. Se
quito la toalla que la cubría y me dijo: Anda! para que de verdad te envidien.
Yo me quede embelesada, como cuando ves por primera vez un cuadro de Dalí, como
cuando escuchas por primera vez el mar parada frente a él. Era impresionante su
belleza, la firmeza de sus senos, su redondez perfecta, los pezones grandes,
oscuros, erguidos. La piel dorada, elástica. La cintura deliciosamente breve.
Las caderas pronunciadas. Pero lo que mas impactaba era esa naturalidad y
elegancia con la que se mostraba. Como si no supiera el impacto brutal que
causaba ver esa vagina depilada. Se había parado en medio de la habitación con
las piernas semi abiertas y los brazos en jarra, yo sentí un mareo, pero me
repuse y le dije: No, lo que mas provocaría envidia no seria verte así, lo que
vuelve locos a tus admiradores esta atrás. Ella ni tarda ni perezosa con otra
carcajada se volteo. Ahí si me lleve las manos a la boca. Por Dios Santo, que
trasero tan hermoso, sin estrías, sin celulitis, que forma tan soberbia de
burlar la gravedad, esos glúteos enormes y pesados, no caían, por el contrario,
dibujaban una línea curva hacia arriba desafiando cualquier lógica. Quise traer
un lienzo y dibujarla así como estaba, con el cabello negro hasta la cintura,
enmarcando ese trasero de película, las piernas abiertas, WOW. Le dije: Eva,
dime la verdad, aquí entre nos ¿te operaste? Ella me dijo "no, toca aquí para
comprobarlo, las que se operan se sienten" Yo no podía creer que la iba a tocar.
Tímidamente me acerque y como en cámara lenta mi mano poco a poco fue hacia su
piel, cuando la toque sentí tal descarga eléctrica que brinqué. Se sentía tan
bien, ella me insto: Anda, aprieta para que veas que no hay prótesis, yo apreté,
pero mi corazón se detuvo unos instantes, para volver a latir como jamás lo
había hecho, la cara me ardía de calor. Me repuse y le dije, tratando de
disimular el temblor de mi voz: Tienes razón, son naturales y me reí. Ella de
forma natural volvió a colocarse la toalla y siguió vistiéndose. Yo creí que me
iba a desmayar, pero reuní fuerzas y logre vestirme y bajar a desayunar. Luego
nos fuimos al salón en donde se llevaba a cabo el curso de actualización para
docentes. No pude concentrarme, estaba con la mente fija en el momento en que
Eva se quito la toalla, fue impactante para mí. Me dije que era normal, que
nunca había visto a otra mujer desnuda y menos tan bella como Eva. pero mi
corazón se detenía cada vez que recordaba el incidente.
En el curso estaba nuestro Director, quien, aprovechando que
Eva había ido por unos bocadillos, se acercó a mí y me dijo: Por la noche, nos
vamos a ir todos a un bar., ojala puedas ir conmigo, le dije: yo?? o Eva? él me
contestó: la que me gusta eres tú, tú eres más interesante que ella. Eva gusta
para un rato, pero tú me gustas para siempre. No sé porque me molesto que dijera
eso de Eva, y le dije: Eva no es para un rato, quien piensa así de ella no la
conoce. Él se disculpo por su comentario idiota. Yo decidí de una vez por todas
sacarme esas sensaciones extrañas hacia mi amiga y le dije que si iba con ellos.
Él me dijo acercándose a mí: Anoche soñé contigo, yo me retire un poco y pensé
"yo casi no pude dormir, quería masturbarme".
Enseguida llego Eva y él le extendió la invitación, dejando
claro que los que íbamos a ir juntos éramos nosotros. Yo percibí en el gesto de
Eva cierto disgusto pero no le di importancia.
A las 7 de la noche se termino la sesión de ese día y nos
fuimos a nuestra habitación. Me arreglé mientras platicábamos, ella me ayudo a
peinarme. En realidad nos llevábamos muy bien, en esos meses se había convertido
en una verdadera amiga, y el trato a solas entre las dos era muy padre. Como iba
a ver a mi galán, me vestí con un pantalón beige a la cadera y un top que sólo
cubría mis senos, no me puse sostén. Ella parecía diosa con una falda corta
negra, unas botas debajo de la rodilla y una blusa escotada brillante. Nos
maquillamos una a la otra, cuando pinte su boca, volví a sentir hormiguitas en
mi cuerpo, que rico olía y que boca tan linda tenia. Por fin nos pusimos las
chaquetas y salimos de ahí. El Bar estaba cerca sobre la playa, así que
caminamos a la orilla del mar. Sin que nadie dijera nada, nos tomamos de la mano
mientras caminábamos. Así llegamos al Bar. Todos voltearon a vernos, impactados
por la belleza de Eva y también porque íbamos tomadas de la mano. El ambiente
era bueno, nos sentamos y comenzamos a beber, mi galán todavía no llegaba. así
que el tequila fluyo durante horas. En realidad no importaba, Eva y yo nos la
pasábamos muy bien. Llegaron varios tipos a sacarnos a bailar y a todos les
dijimos que no, pero cuando empezó una canción que a las dos nos gustaba
inmediatamente nos levantamos a bailar. Oímos tras de nosotros a alguien que
dijo: ¿ya ves como si son tortilleras? Nos reímos y comenzamos a bailar, Eva me
dijo al oído: Creen que somos lesbianas porque llegamos tomadas de la mano y no
hemos querido bailar con nadie. Nos reímos y pronto nos olvidamos de todo. La
música era buena y Eva bailaba maravillosamente. Yo pocas veces bailo y menos
ese tipo de música, pero me deje llevar por el ritmo. Poco a poco el ritmo fue
bajando hasta que pusieron música para bailar juntos. Yo la tome de la cintura
desnuda y ella puso sus manos en mi cuello, nos unimos al compás de la música.
Yo me olvide de todo, hasta de que estaba esperando a un
galán, solo podía verla a los ojos. Instintivamente, bajé mis manos justo adonde
comenzaban sus esplendorosas nalgas y me hundí en ese torbellino de sensaciones
que representaba para mi, tener ese maravilloso cuerpo pegado al mió. Su pelo,
sus ojos, su olor, su piel. Junto a nosotros se pararon dos jóvenes muy guapos
que nos dijeron: Nos permiten bailar? Eva me sorprendió respondiendo: Somos
pareja. Los jóvenes no se inmutaron y uno de ellos dijo: no creo, ninguna lleva
el papel masculino, ambas se ven muy femeninas. Eva por toda respuesta volteo,
me vio a los ojos y me dio UN BESO, mientras sus manos se posaban en mis senos.
Yo cerré los ojos y me deje llevar, DIOS!!!!! Su boca era suave, fresca,
deliciosa. Sus labios se cerraban sobre los míos. No se cuanto duramos así, solo
se que cuando por fin abrí los ojos, los jóvenes estaban boquiabiertos y con
tremendas erecciones bajo el pantalón. Uno de ellos dijo: si quieren vamos a
nuestro hotel, prometemos no hacer nada si ustedes no quieren, solo déjennos
ver. Eva y yo soltamos la carcajada y nos fuimos de ahí. Ya eran las 2 de la
mañana y era claro que me habían dejado plantada. Le dije a Eva, si cree que lo
voy a esperar esta equivocado. Tomé mi chaqueta y me dirigí a la puerta con Eva
tomada de mi mano. Le dije que padre es ser mujer y poder besarnos y tomarnos de
la mano sin que afecte nada. Ella asintió. Apenas habíamos caminado unos pasos
cuando pisó mal y su enorme tacón se quebró. Pensábamos ir a otro bar, pero ante
el imprevisto decidimos irnos al hotel. Le ayude a quitarse las botas y
nuevamente mil aguijones se clavaron en mi cuerpo. Cada una tomo una bota y nos
tomamos de la mano. A medio camino le dije: Detente: así lo hizo y sin decir
nada la tomé de la cintura y la besé larga y profundamente, ella correspondió
con dulzura, solté la bota y con las dos manos la tomé del trasero. Me separé de
ella riendo y le dije: me la debías por lo que hiciste ahí adentro con los
muchachos. En realidad, mis manos, mi boca, mi cuerpo no sabían que pretexto
usar para tocarla.
Caminamos tomadas de la mano, calladas. Yo pensaba que la
situación era muy complicada, que solo quería hacer el amor con ella, pero Eva
era mi mejor amiga. Yo siempre había pensado que el sexo era una responsabilidad
y por ello sólo me había acostado con 3 hombres: Mi primer novio con el que
estuve a punto de casarme y con mi guitarrista. El tercero había sido locura de
un mes y no me arrepentía, pero esto era distinto. Eva era mi amiga, y cualquier
locura podía empañar nuestra amistad. Ella también iba callada. Cuando llegamos
a nuestra habitación quise saber que pensamientos rondaban su alcoholizada mente
y le pregunte ¿En que piensas? Ella me respondió con una sonrisa: yo no te he
visto desnuda. Esa respuesta puso fin a todos los reclamos de consciencia. Y
obedeciendo solo a mis deseos y mis sentimientos, dije: eso lo arreglamos ahora
mismo: Lentamente me quite el pantalón, las sandalias y la blusa, hasta quedarme
solo con las diminutas braguitas. Ella me dijo: tú me viste totalmente desnuda.
Yo le respondí, quítamelas tú, Eva se acercó y con sus dos dedos índices me las
quito, agachándose y quedando a la altura de mi palpitante coño. Me empujo
suavemente a la cama y me acostó boca arriba. Me observaba atenta. Me dijo si
eres rubia natural, yo me reí. Luego me dijo: tus pezones son pequeños y
rosados, tus senos son muy bonitos, siguen igual de erguidos aunque te acuestes
Yo me moría por que me tocara por lo que le dije: son naturales, tócalos y lo
comprobaras. Ella los apretó y yo sentí como miles de fluidos inundaban mi
vagina. Sin embargo una barrera mental seguía diciéndome ALTO, el sexo por puro
deseo acaba con todo. Fue cuando mi Eva, mirándome a los ojos me dijo: ¿Quieres
saber porque nunca llego nuestro jefe a la cita contigo? Yo le hable mientras te
bañabas para cancelar la cita en tu nombre, yo abrí los ojos desmesuradamente y
pregunte ¿por qué hiciste eso? Ella me respondió: "Porque a él sólo le gusta
jugar, a mi también me había invitado ya, además... te quiero solo para mí. Te
amo." Me iba a decir algo más, pero ya no la dejé, de pronto todo en mi mente se
aclaro.
Yo también estaba enamorada de ella, me enamore desde que la
vi. y ese amor fue creciendo poco a poco con el trato diario. Me engañaba a mi
misma diciéndome que me gustaba mi jefe, pero ni siquiera lo había extrañado al
ver que no llegaba al bar. De hecho hasta había terminado con mi guitarrista,
aunque... "Eva... y tu novio" "Termine con él desde hace ocho días". Eso fue lo
último que dijo, mis labios se apoderaron de su cuerpo, la besé en la boca, creo
que jamás había tenido esas sensaciones, besarla era delicioso, besar sus senos,
apretarlos. Esa noche no deje que ella hiciera nada, me dedique a adorarla con
mis manos, con mis labios. Cuando llegué al centro de su ser, supe perfectamente
lo que iba a hacer, lo que en mi mente había estado soñando desde que la toalla
cayó. Lubriqué perfectamente su clítoris, lo acaricié, lo succioné. Su orgasmo
sentido en mi boca fue el máximo triunfo que había logrado hasta ese momento.
Jamás pensé amar a una mujer y menos en la forma en que lo hice con ella. Hasta
el día de hoy mi corazón se vuelca cuando la recuerdo entre mis brazos,
vibrando, gimiendo. Cuando regresamos de ese viaje nos fuimos a vivir juntas al
DF. Yo fui la primera en decirle a mi familia que amaba entrañablemente a Eva,
estuvimos juntas hasta que ella murió por un estupido y maldito accidente en
carretera. Habíamos planeado tener un hijo. Su familia nunca me aceptó. En
cambio la mia respeto mi luto. A pesar de que ya pasaron dos años de que ella no
está conmigo, le he sido fiel. Estoy confundida, creo que no soy lesbiana, es
sólo que... Eva era tan perfecta que todos la amábamos. Hace unos días un hombre
me invito a salir, sentí como si estuviera ofendiendo el recuerdo de Eva. Mi
madre dice que a ella no le gustaría verme en esta depresión en la que me sumí
después de su muerte, pero yo pienso: Después de tenerla a ella que era
perfecta, creo que nadie va a poder llenar su lugar.