La Mesalina del Barrio
Por Georgina del Carmen
Como en todos los barrios los vecinos se distinguen por algún
motivo, ya sea positivo o negativo, así existen las etiquetas que ellos mismos
se asignan, hay quien se destaca por ser, el económicamente más rico, el mas
ebrio, la mas bonita, el mas estudioso, la mas sangrona, la mas simpática, la
mas viciosa, el mas elegante, la mas fea, la mas chismosa y así infinidad de
denominaciones que la gente por sus condiciones o comportamiento se va ganando y
entre ellas la mas putona.
Esa era Karina, actualmente de 22 años de edad, morena clara,
no muy agraciada de su rostro con rasgos un tanto vulgares, de esos que
despiertan las bajas pasiones, pero con un cuerpazo muy sabroso y bien
proporcionado, con senos regulares tirando a grandes, firmes y erguidos, su
cintura muy reducida, lo que hace resaltar su amplia cadera y sus espectaculares
nalgas redondeadas y levantadas, siendo la envidia de todas las chicas y el
deseo de todos los hombres, cualquiera diría que son operadas pero me consta que
son naturales. Como a cualquier chica de su edad gusta de vestir a la moda en
reducidas minifaldas, ajustados pantalones a la cadera, y fanática de la
lencería pequeñita, sexi y provocativa.
Karina siempre se distinguió por disfrutar de la vida aun en
contra de las normas familiares, entre sus placeres estaba el sexual, desde muy
pequeña fue noviera y muy caliente, siempre dio rienda suelta a sus impulsos y
gozaba el sexo desde temprana edad, de inicio con masturbaciones y pronto el
cachondeo indiscriminado con diferentes chicos, luego ya el sexo en forma
dejándose coger por todos sus novios y amigos que le simpatizaban, infinidad de
veces vi como la cachondeaban, casi la desnudaban, le dedeaban, le chupaban sus
encantos y ella les mamaba la verga hasta hacerlos eyacular dentro de su sensual
boca.
La sensual chamaca era para mí prohibida, lo que se llama
tabú, así que me conformaba con verle las piernas, las microscópicas pantaletas
y espiarla desnuda cuando se bañaba o se desnudaba en la recamara cuando la
compartíamos y luego en la que le asignaron en exclusiva, como a cualquier
adolescente ella me inspiraba todas las masturbaciones que me hacia por lo
general frotándome la verga con las pantaletas que se acababa de quitar, el
aroma de su sexo estaba impregnado en mi nariz ya que acostumbraba "embriagarme"
con su excitante aroma intimo para luego besarlas y lamerlas imaginando que se
lo hacia a ella, tenia una colección de vellos pubicos de Karina, recolectados
de los que quedaban en sus diminutas pantaletas o en su cama, se convirtió en mi
mas anhelada fantasía sexual y era la mujer que mas habría deseado en mi vida.
Karina era mayor que yo por dos años, cuando me empecé a
fijar en ella como mujer y a desearla sexualmente, teníamos ella 14 y yo 12
años, aun dormíamos en la misma recamara, ella se levantaba antes que yo y me
hacia el dormido para verla primero en camisones muy cortos y cuando salía de
bañarse le podía ver totalmente encueradita, desde entonces ya estaba muy buena
y me impresionaba ver su panocha bien llena de pelos, mis primeras erecciones se
las debo a ella, al igual que mis primeros deseos sexuales y por supuesto mis
primeras masturbaciones. Por las noches creyéndome dormido se masturbaba, podía
ver sus movimientos friccionándose el clítoris o dedeandose y sus intensos
jadeos me llenaban de morbo. Sí, Karina es mi hermana mayor.
Vivimos en el barrio bravo de la ciudad de México, mi hermana
Karina, es la putona del barrio, todos ya se la habían cogido menos yo, me
conformaba con verla desnuda cuando se bañaba o estaba masturbándose en su
recamara, todos mis amigos ya habían gozado de sus favores sexuales, hasta que
la "violé" y después ella misma iba a mí recamara para que me la cogiera.
Me animé a "violarla", lo pongo entrecomillado porque en
realidad fue un pretexto de ella para poder coger entre hermanos, porque Karina
me provocaba muchisimo cuando se dio cuenta de que me excitaba con su cuerpo,
que le espiaba desnuda y me daba oportunidad de verle las piernas cuando
premeditadamente me sentaba frente a ella y separaba generosamente sus piernas
para que le pudiera ver sus sensuales calzoncitos, incluso en ocasiones se
quitaba las pantaletas y me enseñaba su velluda rajita sexual, ella gozaba
viendo como me derretía de caliente y el bulto que hacia mi verga erecta bajo mi
pantalón.
Cuando sabia que le espiaba adoptaba toda clase de poses
cachondas y con extremo cinismo me enseñaba todos sus "rinconcitos íntimos", le
conocía hasta su hermoso culito cuando se empinaba frente a donde yo estaba
agazapado y se abría las nalgas con ambas manos para mostrarme su sabroso
"chiquito", se dedeaba y masturbaba a sabiendas de que la estaba viendo, lo
mismo hacia cuando sabia que desde la ventana le espiaba estando con sus novios
y se dejaba cachondear ante mi vista y en varias ocasiones pude ver como se la
cogían mis propios amigos.
Sus provocaciones iban en aumento, cuando estabamos solos, ya
que tanto mi padre como mi madre trabajan vendiendo "fayuca", deambulaba por la
casa en ropa intima que prácticamente no le tapaban nada, sus brassieres eran de
media copa y sus pantaletitas tipo tanga así que casi estaba desnuda y como
pretexto decía que más le había visto cuando fuimos a la playa.
En ocasiones salía de su recamara encueradita fingiendo
sorpresa y diciendo que creía que estaba sola, pero no trataba de taparse o
correr a su cuarto, se iba pero, muy lentamente para que pudiera verla a
plenitud.
Así fueron pasando los meses y hace aproximadamente dos años,
un día que mis padres se habían ido al trabajo, Karina salió de su cuarto solo
en brassiere y pantaletas, calzando zapatillas de tacón alto que la hacían ver
más atractiva. Yo estaba que me moría de caliente y me decidí a llevar a la
realidad mis fantasías con mi hermana, empecé por decirle que se veía muy bien
en el coordinado de brassiere y pantaletas que portaba, ella coqueta modelo por
unos instantes para que pudiera verla bien, siempre sonriente de manera
provocativa y contoneando su delicioso cuerpo al caminar por la casa sin rumbo
fijo, era solo para poderse exhibirse conmigo y ponerme caliente.
Sin importarme perder lo mas por lo menos me animé a
acercarme a ella y abrazarla por la espalda repegandole mi erección contra sus
adorables nalgas, ella se dejó complaciente a pesar de haber, seguramente,
registrado el bulto que hacia mi verga bajo el pantalón. Con una de mis manos la
sujetaba por la cintura y la otra la fui subiendo rumbo a sus chiches, llegué a
sus senos acariciándolos por encima del brassiere, ella se sobresalto y trataba,
sin mucha convicción, de separarse el abrazo, pero no despegaba sus nalgonas del
bulto que hacia mi pene, en el pequeño forcejeo logré desabrocharle el sostén
que se abrochaba por el frente, en tanto que la mano que le tenia en su cintura
bajo a su panocha por encima de las pantaletas buscando friccionar su abultada
vulva, yo no ponía fuerza en la acción así que se zafó y corrió a su recamara,
pero curiosamente no cerró la puerta y le seguí.
Ella se tiró en la cama boca abajo hundiendo la cara en la
almohada, preso de la lujuria me lancé sobre sus nalgonas besándolas y
lamiéndolas, mi hermana no hacia nada por evitarlo y tan solo se limitaba a
decir repetidamente que la dejara en paz, al buscar besarle el culito las
pantaletas tipo tanga me estorbaban y tiré de ellas hacia abajo, cuando
estuvieron a medio muslo volví a hundir mi rostro entre sus perturbantes glúteos
alcanzando su colita con mis labios y mi lengua, Karina seguía repitiendo que no
lo hiciera pero sin hacer nada por evitarlo, ya decidido me desabroché y bajé el
pantalón y los calzoncillos, dejando en libertad mi endurecida verga, me dispuse
a quitarle por completo las pantaletitas, mi hermana se dio media vuelta
fingiendo que trataba de defenderse, jalé los diminutos calzoncitos sacándoselos
por completo, ella solo repetía "no vayas a cogerme", pero curiosamente separó
por iniciativa propia las piernas dejando ante mi vista su espectacular
hendidura sexual rodeada de abundantes vellos.
Me dejé caer sobre ella entre sus muslos, mi parada verga
quedó haciendo contacto con sus labios vaginales, mientras con mis manos le
acariciaba las chiches y ella solo me empujaba levemente por el pecho repitiendo
sin cesar que "no la violara, que no me la cogiera". No podía detenerme así que
empujé levemente mi pelvis contra su sexo y la cabeza de mi falo penetró sin
muchos problemas en su babeante raja, seguí haciendo presión y mi pene entró a
la mitad, mi hermana seguía diciendo en voz baja que no la violara, pero
continuaba sin hacer nada por evitarlo, un empujón mas y mi cachonda hermanita
estaba totalmente envergada, mi vientre chocaba contra su entrepierna y nuestros
vellos pubicos se confundían unos con otros.
La presión de sus manos contra mi pecho desapareció, inicié
el vaivén de mi verga en su vulva, mi caliente hermana solo gemía sin oponer
resistencia, unos minutos mas los sollozos se convirtieron en jadeos de placer,
hizo una última finta de resistencia y trató de subir sus piernas, pero las
atrapé metiendo mis brazos por debajo de sus muslos subiéndoselos hasta la
cabeza, su vulva quedó totalmente expuesta, el mete y saca no se detenía, me
inclinaba para besarle el cuello, ella me decía casi en el oído "Me estas
violando, cochino", pero lo decía con dulzura, me atrevo a decir que con placer,
cosa que me excitaba mas.
No sé cuanto tiempo pasó cuando sentí que ella se estaba
"viniendo" en un callado orgasmo que bañaba mi pene con sus fluidos vaginales y
momentos después la eyaculación fue irrefrenable, alcancé a sacar mi hinchada
verga del sexo de mi hermana derramando mi esperma sobre su vellosidad pélvica,
me levanté y me encaminé a la salida de su cuarto, ella me dijo " Vas a ver
maldito cerdo, me cogiste, me violaste", pero en su rostro había una expresión
de satisfacción y una sonrisa cínica clásica de las putonas de barrio cuando
consiguen lo que se han propuesto.
Durante el resto del día estuve pensando si sería capaz de
acusarme con mis padres o peor aun con las autoridades, pero me consolaba
repasando los hechos y llegaba a la conclusión de que mi caliente hermana lo
había planeado todo y lo que deseaba era que me la cogiera, solo que no sabia
como pedírmelo y me estuvo provocando para luego poder decir que había
disfrutado de su sabroso cuerpo por la fuerza, en fin que los resultados ya se
verían mas tarde o en los próximos días.
Se atravesó un día en que no hubo trabajo y mis padres
estuvieron en casa todo el tiempo, ella no manifestó nada, ni tampoco tenia
oportunidad de demostrarme lo que seria de ahí en adelante, Karina siguió sus
actividades normales. Su trato para conmigo era el común, me seguía hablando
como siempre, como si nada hubiera pasado, eso sí, para mi disfrute, me seguía
enseñando las piernas y las pantaletas cada que podía, me masturbé un par veces
en ese día recordando lo sucedido y frotándome con sus calzoncitos sucios, que
al olfatearlos me recordaban el sabor de su peluda vulva y en especial de su
hermoso culito, su actitud me puso nuevamente muy cachondo y ya pensaba en
cogérmela nuevamente a la menor oportunidad.
El día siguiente no sonó el despertador y ya se me había
hecho muy tarde para ir a trabajar, ya no me dejarían entrar así que no valía la
pena intentarlo, me volví a dormir y desperté casi a medio día, al levantarme
esperaba que no hubiera nadie, solo iba en calzoncillos a la cocina para
preparar un café, escuche ruido en la recamara de Karina, la puerta estaba
entreabierta y me asomé sigilosamente pensando en que tal vez esta sería la
oportunidad de cogérmela nuevamente, vaya sorpresa que me llevé, ahí estaba mi
caliente hermana totalmente desnudita sobre la cama en pose de "perrita", solo
con las sandalias de tacón alto puestas e hincado tras ella el señor Victor
Carrillo también desnudo, quien es un vecino de unos 45 años de edad, casado y
con hijos mayores, es de los riquillos del barrio, se estaba cogiendo a Karina,
ahí en nuestra propia casa, en su misma recamara.
Ya no tenia mi hermana el menor respeto a la casa, sin
embargo me excitaba ver como se la cogían y mi verga se endureció al máximo, me
quedé un buen rato viendo como mi hermana se retorcía de placer mientras el
señor Carrillo le daba verga, era imposible saber si se la estaba cogiendo por
la vagina o por su adorable culito. Mi hermana se veía complacida gozando la
cogida, unos minutos después el viejo se separó de Karina, ya se había "venido",
se puso en pie y yo me fui silenciosamente a mi recamara atisbando por una
rendija que quedó al no cerrar la puerta por completo, vi como ya vestido el
viejo salió de la recamara de mi hermana, seguido de ella quien aun estaba
totalmente encueradita , se veía divina solo en las sandalias de tacón alto, le
acompañó hasta la puerta y el "ruco" se largo.
Karina regresó a su recamara, era el momento oportuno para
volver a cogérmela, me quité los calzoncillos y con la verga bien parada me
dirigí a su habitación, mi hermana estaba empinada de espalda a la puerta
quitándose las cintas con que se sujetan las sandalias a sus tobillos, entré
silenciosamente y mi primera intención era meterle la verga sin darle
oportunidad de defenderse, pero al ver sus hermosas nalgonas de diosa no me pude
resistir a besárselas, así que en un rápido movimiento, cuando ella se dio
cuenta, ya estaba con mi cara en sus nalgas besándolas y metiendo mi boca entre
ellas para lamerle el culito, por la precipitación no me fijé y las nalgas de mi
hermana estaban bañadas por el semen del señor Carrillo, no me importó
embarrarme del esperma del vecino, de hecho me excitaba mas disfrutar a mi
hermana recién cogida.
Karina de inicio se asustó, y luego intentó alejarse de mí,
pero la tenia sujeta por las piernas y sus intentos de safarce eran tan débiles
o más que la primera vez, solo decía sin convicción que la dejara, pero no se
incorporaba, seguía empinada dejandome besarle y lamerle su deliciosa colita.
Me levanté y dirigí mi verga a su sexo, lo tenia totalmente
mojado de sus jugos y escurrimiento del esperma del vecino, así que de un solo
golpe mi verga penetró por completo en su rajita, mis manos la sujetaban con una
en su pelvis y la otra en sus tetas, ella fingía "luchar" por quitarse, pero
realmente lo que hacia era mover su cadera dándome y recibiendo placer, mi falo
entraba y salía de su vagina sin ninguna dificultad, Karina solo me decía que
"era un puerco por estarla violando", yo le contestaba que mas puerca era ella
que estaba cogiendo en nuestra propia casa con un hombre casado, todo ello sin
dejar de cogérmela, mi vientre golpeaba sus adorables nalgas en cada embate de
mi falo penetrando en su vagina.
Repentinamente ella dejó de increparme y ya se movía al
compás de la cogida haciendo círculos con su cadera y empezaba a jadear
levemente gozando la envergada, poco a poco los jadeos subían de tono y sus
movimientos era abiertamente complacientes, cuando estuve seguro de que lo
estaba disfrutando le propuse cambiar de pose, sin decir nada se dejó colocar de
frente a mí, continuamos parados y solo le levanté una pierna y volví a meterle
la verga por la vagina, mis manos estaban en sus nalgas y con una le hurgaba
entre ellas tratando de meterle el dedo en su culito, sus chiches estaban
repegadas a mi pecho y con mis labios buscaba su boca, mi hermana cedió
ampliamente a mi intención y abriendo su boca nos besamos chupando mutuamente
nuestras lenguas e intercambiando saliva.
Ya entregados al placer, la llevé a la cama y me tendí boca
arriba pidiéndole a Karina que se montara en mí, así lo hizo y ella misma se
metió mi verga en su vagina sentándose en ella hasta tocar con sus hermosas
nalgas mi vientre, como buena putona que era se movía como profesional del sexo,
mientras le mamaba las chiches y le introducía mi dedo medio en el culo
metiéndolo y sacándolo al compás de sus movimientos, pronto la lujuria se
apoderó de Karina, ya sin ningún recato me pedía que no dejara de cogérmela, que
quería mas verga y decía frases cachondas haciéndome saber lo rico que estaba
disfrutando la fraternal cogida, momentos después sentí como mi verga era bañada
por los jugos íntimos de mi cachonda hermana que se estaba "viniendo" en
escandaloso orgasmo.
Unos minutos mas tarde de advertí que estaba por eyacular,
sin pedírselo se levantó sacándose mi verga de su sexo y se volteó montada sobre
mí de manera que su sexo quedó en mi boca y mi falo a la altura de la suya,
metió mi falo entre sus sensuales labios y chupando mi verga me pedía que me
"viniera" en su boca, mientras yo chupaba su vagina y culito tragando los
fluidos que brotaban de su húmeda y candente hendidura sexual, unas cuantas
succiones mas y mi pene empezó a lanzar chorros de esperma dentro de la boca de
mi pervertida hermana quien tragaba mi semen sin ninguna inhibición, no obstante
haber tragado todo mi esperma seguía mamando mi falo hasta que éste empezó a
perder la erección, nos derrumbamos en la cama y en total silencio reposamos uno
junto al otro durante varios minutos.
Por fin con una cínica sonrisa me dijo que "era un cerdo que
nuevamente la había violado", yo también haciendo gala de desvergüenza le decía
que ella era una puerca ramera pero que así me encantaba su cuerpo y su extrema
putería, ambos reíamos con descaro, nos abrazamos y nuevamente nos besamos
compartiendo nuestros jugos íntimos que aun estaban en nuestras bocas.
Al voltear al buró vi que sobre él estaban 4 billetes de 200
pesos, Karina se adelantó diciéndome que el señor Carrillo se los había regalado
para que se comprara unas flores, sin decir nada pensé que tal vez mi hermana ya
estaba cobrando por dejarse coger, cosa que en realidad no me importaba mientras
no me fuera a cobrar a mí. Mis manos nuevamente empezaron a acariciar su
estupendo cuerpo especialmente sus adorables nalgonas y mi verga se empezó a
endurecer nuevamente, al estar de frente, una vez que mi falo alcanzó su máxima
erección se enterraba en su entrepierna, mi hermana con cinismo me decía sin
dejarme de besuquear, "Maldito puerco ya vas a violarme otra vez", yo con la
misma desfachatez le decía "sí putita sabrosa te voy a coger de nuevo", ella
misma puso mi verga entre sus piernas aprisionándola con sus muslos, mientras
con mi dedo medio le frotaba el culito metiendo en él la primera falange, le
dije "te quiero coger por aquí", entre beso y beso en la boca me decía la muy
putona con cínica sonrisa "Marrano me quieres violar por el culo", mientras
sacaba su cadera para que le pudiera meter un poco mas de mi dedo en su
chiquito.
Ya estaba a punto para cogérmela nuevamente y Karina parecía
que también, pero me dijo que nos metiéramos a bañar juntos, cosa que me llenó
de agrado ya que era una de esas fantasías que tantas veces había tenido con
ella, nos levantamos, yo seguía con mi dedo metido en su ano mientras
caminábamos rumbo al baño y mi cachonda hermana movía su cadera voluptuosamente
disfrutando mi dedo en su colita, mientras ella iba asida de mi erecto falo.
Nos metimos bajo la regadera sin dejar de manosearnos
mutuamente, minutos después ella me enjabonó y enseguida yo a ella, una vez
jabonados nos acariciábamos todo el cuerpo, poniendo Karina especial atención en
mi endurecida verga que no cesaba de "chaquetear", era el momento preciso para
disfrutar de su hermoso culito, la volteé para que se apoyara en la pared e hice
que se empinara lo mas posible, enseguida dirigí mi verga a su diminuto
agujerito anal haciendo contacto con él, no obstante que con el jabón que nos
cubría seria suficiente lubricante su apretado orificio anal se resistía a la
penetración.
A pesar de que seguramente decenas de vergas habían de haber
entrado en ese venerado culito aun estaba muy apretadito, mi putona hermana
cooperaba para encularla haciendo presión empujando su cadera contra mi pene,
por fin su cagoncito cedió y la cabeza de mi verga empezó a penetrar su ano y
seguir su camino por su recto que ajustaba a mi verga como un guante, mi pito
rebasó su recto alojándose en su intestino hasta que mi vientre chocaba contra
sus magnificas nalgotas, mi caliente hermana solo sollozaba manifestando un poco
de dolor pero no perdía su descarada pose de "mártir" y me volvía a repetir que
"era un maldito puerco que ahora la estaba violando por su colita", yo le seguía
la corriente diciéndole "Mueve ese pecaminoso culo pinche puta de callejón", el
vaivén de mi verga dentro del culo de mi hermana se hizo constante subiendo la
velocidad de las embestidas en cada una de ellas, produciendo un sonoro
chasquido cada que mi vientre chocaba contra sus nalgotas, en tanto mis manos
recorrían toda la parte frontal de su cuerpo completamente enjabonado.
Karina movía su cadera de manera excelente, no en balde mi
hermanita era considerada como "la putona del barrio", le sacaba por completo la
verga de su hermoso culo quedando éste dilatado al grosor de mi verga y
permanecía así durante unos instantes pudiendo ver la obscuridad de sus entrañas
y antes de que se cerrara la volvía a encular hasta el fondo de un solo golpe,
mi candente hermana me animaba pidiéndome que disfrutara de su culo, "Sígueme
cogiendo por el culo puerco asqueroso, ¿que no sabes que es pecado violar a su
propia hermana?". Yo solo le daba sonoras nalgadas diciéndole, "Cállate putona
del barrio y disfruta el enculamiento que te estoy dando", " que rico me
enculas... sigue violándome el culito maldito cerdo", repetía sin cesar casi a
gritos.
Pronto mi hermana tuvo un orgasmo gritando lo rico que sentía
al tener mi verga alojada en su culo, minutos más tarde sentí que estaba a punto
de eyacular y así se lo hice saber, Karina me pedía que lo hiciera en su boca
sin dejar de llamarme cerdo asqueroso, la solté para que se pusiera en cuclillas
y se metiera mi verga el la boca succionándola como solo ella sabia hacerlo,
pronto mi falo estaba lanzando el esperma en la boca de mi cachonda hermana
quien tragaba el semen que salía de mi verga. Terminada la faena se incorporó
para besarnos en la boca, nos enjuagamos y salimos del baño.
Estabamos en su recamara y en el buró junto con los billetes
que le había dejado el señor Carrillo estaban las pantaletitas que había usado
el día anterior y esa mañana, sin saber por qué las tomé llevándomelas a mi
recamara, las olfatee y besé como acostumbraba hacerlo y sin meditarlo me las
puse en lugar de mis calzoncillos, enseguida me sentí sumamente excitado al
contacto de sus pantaletitas con mis genitales, era una sensación nunca antes
experimentada.
Minutos después Karina estaba lista, vestía super sensual,
como correspondía a la putona del barrio, lucia una minifalda de mezclilla
ajustada en la cadera y amplia hacia los muslos, que por ciento le tapaba apenas
unos centímetros de sus firmes piernas, una blusita ombliguera que dejaba al
descubierto sus hombros, no llevaba sostén y las pantaletas eran una tanga en
color rojo totalmente transparente y calzaba una sandalias destalonadas con
plataforma y altísimos tacones, como casi siempre no llevaba medias, se veía
verdaderamente perturbadora mi suculenta hermanita.
Durante el resto de la mañana me dijo entre risitas
desvergonzadas que al día siguiente temprano había quedado con el "Cuas", un
fulano del barrio, de coger en la casa y que llegaría momentos después de que se
fueran mis padres a trabajar, que le entendiera y que no hiciera "panchos", no
me pareció correcto, pero al mismo tiempo me excitaba saber que se cogerían a mi
cachonda hermana en nuestra propia casa, le puse como condición que me dejara
ver como se la cogían y luego me diera "mi parte", ella aceptó con la ya clásica
frase de "Marrano, me quieres violar otra vez" y su sonrisa descarada. Todo el
tiempo estuvimos hablando de sexo, en especial de todos los individuos del
barrio que ya se la habían cogido, eran casi todos incluidos mis mejores amigos,
extrañamente me excitaba saberlo de su propia boca pues ya lo sabia.
Regresaron mis padres a casa y todo transcurrió de manera
normal, ella salió a la calle y como de costumbre regresó ya entrada la noche,
seguramente se había ido con algún fulano a darse cuando menos una buena
cachondeada.
A la mañana siguiente desperté temprano, me reporté enfermo
al trabajo, con la tentación y excitación que en poco tiempo podría ver
nuevamente como se cogían a Karina, por la rendija de la puerta entrecerrada
pude ver cuando mis padres se fueron, unos diez minutos después se escucharon
unos tibios toquidos en la puerta y Karina fue a abrir, mi caliente hermana solo
estaba cubierta con el baby-doll blanco transparente con el que había dormido,
las mismas pantaletitas rojas que traía puestas desde el día anterior y una
sandalias destalonadas de tacón alto, se veía encantadora la muy zorra, en
cuanto abrió la puerta el pinche "Cuas" la besó en la boca mientras sus manos se
posesionaban de las sabrosas nalgas de mi caliente hermanita frotándoselas
descaradamente, Karina se dejaba repegando su vientre en la verga del sujeto,
caminaron rumbo a la recamara sin que el "Cuas" quitara una de sus manos del
trasero de Karina desapareciendo de mi vista, dejé pasar unos momentos para
darles oportunidad de acomodarse en la habitación y poder acercarme sin temor a
que el sujeto me viera.
Cuando creí que era suficiente tiempo sigilosamente me fui
acercando, cuando estaba muy cerca llegó a mi olfato el clásico olor de la
mariguana, no me parecía que fumaran la yerba en casa, pero tampoco me extrañaba
pues el sujeto era fumador consuetudinario y sabia que mi hermana la fumaba muy
seguido, de hecho yo también la fumaba de vez en cuando, en el barrio casi todos
la fumábamos, era lo mas ligero de droga que se consume en el barrio bravo.
Llegué hasta la puerta de la recamara de Karina y me asomé
por la rendija de la puerta que mi hermana premeditadamente había dejado sin
cerrar por completo tal y como habíamos quedado. Estaban ambos tendidos sobre la
cama, ella conservaba aun el baby-doll y las pantaletas, él estaba completamente
desnudo fumando el cigarrillo de yerba mientras mi hermana le "chaqueteaba" su
parada verga, enseguida él le pasó el "toque" a Karina quien al tiempo que le
fumaba no dejaba de frotar el falo del sujeto, mientras tanto éste masajeaba los
senos de ella, seguramente pensaron que era suficiente yerba y apagaron el
cigarrillo para empezar a cachondearse besándose en la boca, el "Cuas" volvía a
la carga en las sabrosas nalgas de mi hermana y ella frotándole la verga.
Karina se despojo de la ligera ropa que portaba y se montó en
el tipo de manera inversa quedando sus nalgotas en la cara de él y la boca de mi
caliente hermana justo en la verga del fulano, besuqueándole y mamándosela
mientras él se daba un banquete con el trasero de ella, me excitaba sobre manera
ver a mi cachonda hermana mamando la verga del "Cuas" y permitiendo que éste le
chupara las nalgas y seguramente también el culo, la verga se me había parado a
tal grado que sentía como que me podía explotar, así duraron durante varios
minutos hasta que mi hermana, separándose de la verga de él, adelantó su
magnifico cuerpo y quedó a la altura del camote del sujeto sentándose en él para
introducirlo en su mojado sexo.
En la cara de mi putona hermana se evidenciaba el placer que
sentía al estarse dando de sentones en la verga del tipo mientras con ambas
manos se acariciaba a sí misma los senos, de vez en vez volteaba para la puerta
en donde sabia que yo la estaba observando y sonreía cínicamente pasando la
punta de su lengua por sus labios como si estuviera deseando mamarme la verga
mientras el "Cuas" se la estaba cogiendo, luego de innumerables sentones en la
verga de mi amigo se desmontó para ponerse recostada junto a él dándole la
espalda y levantando una pierna permitía que le sujeto le metiera la verga
nuevamente, Karina había quedado frente a mí y con su desvergonzada sonrisa me
enviaba besitos mientras la verga del "Cuas" entraba y salía de su hendidura
sexual.
Minutos después cambiaron nuevamente de pose, poniéndose mi
candente hermana de "perrita", mientras su picador se colocaba tras ella
metiéndole la verga seguramente por su delicioso culito, a cada embate del
sujeto mi hermana gemía de placer volteándome a ver con descaro, después de
interminables vaivenes en los que la verga del tipo entraba y salía de las
entrañas de Karina, el "Cuas" sacó su verga del cuerpo de mi hermana arrojando
grandes chorros de esperma que caían en la espalda y nalgas de ella que se
derrumbó boca abajo sobre la cama y el tipo se recostó a lado de ella.
Cuando estaban por levantarse, presuroso me fui a mi recamara
sin hacer ruido y espiándolos por la rendija de la puerta de mi habitación y
pude ver cuando el fulano se iba acompañado hasta la puerta por mi hermana quien
lucía totalmente desnudita contoneando su sabroso cuerpo solo sobre las
sandalias destalonadas que conservó durante todo el placentero trance.
Una vez que Karina cerró la puerta me hice presente
totalmente desnudo y con la verga a todo lo que daba de erección, al verme mi
cachonda hermana hizo una fingida expresión de sorpresa al ver mi falo bien
parado y me dijo sonriente "Cochino, ahora seguro me quieres violar, pero esta
vez no me voy a dejar", la abracé colocando mi hinchado pene entre sus piernas
solo aprisionándolo entre ellas, ella paso sus brazos por mi cuello juntando sus
deliciosas tetas en mi pecho y mis manos recorrían todo lo que alcanzaban de su
exquisito cuerpo especialmente en sus ricos glúteos mientras nos besábamos en la
boca, sí, en esos sensuales labios que hacía unos minutos antes había mamado el
pene de mi amigo.
En un rápido movimiento se zafó de mi abrazo dirigiéndose a
su recamara mientras me decía "Puerco, me quieres coger contra mi voluntad, ya
no me violes", sin embargo su sonrisa cínica, su caminar voluptuoso y
provocativo era invitación a la lujuria, mientras caminaba lentamente con rumbo
a su habitación se acariciaba sus sabrosas nalgonas y al llegar a la puerta de
su dormitorio volteo sonriente tocándose con la punta de los dedos los pezones
de sus hermosas chiches y la punta de su lengua pasaba sensual por sus labios,
esos inquietantes labios pecaminosos que apenas unos minutos antes habían tenido
entre ellos la verga del "Cuas".
Le alcancé en su recamara abrazándola por la espalda y
repegandole mi verga en sus lindas nalgotas, le manoseaba la parte frontal de su
cuerpo mientras le besaba el cuello, mi hermana no oponía ninguna resistencia,
por el contrario sacaba su cadera para sentir mi falo en sus hermosas nalgas que
movía en círculos de forma un tanto discreta, en tanto me repetía su ya trillado
" Cerdo no me violes, recuerda que soy tu hermana, no me cojas a fuerza", pero
eso lo hacía porque le excitaba sentirse violada por su propio hermano.
Nos recostamos en la cama, sobre la mesilla de noche estaban
sus excitantes pantaletitas y una bolsa de plástico con una buena cantidad de
mariguana y en el cenicero el cigarrillo de yerba a medio consumir, puse la mano
de mi hermana en mi hinchada verga para que me la chaqueteara mientras encendía
el cigarro de mota, una vez que le di varias fumadas lo pasé a Karina quien sin
dejar de frotarme la verga le fumaba al pitillo de yerba pasándome las bocanadas
de humo de su boca a la mía, cuando sentimos que era suficiente apagamos el
cigarro dedicándonos besarnos en la boca mientras acariciábamos mutuamente
nuestros cuerpos.
La cachondiza se generalizó y ella me preguntaba si me
excitaba ver como se la cogían, ante mi respuesta afirmativa me dijo que era un
degenerado pero que a ella también le excitaba que yo viera como se la cogían y
que cuando se la estaban metiendo se imaginaba lo rico que sería que yo entrara
y nos la cogiéramos entre los dos, la idea era magnifica, sumamente excitante,
pero era algo imposible ya que el incesto está mal visto por toda la gente del
barrio, aunque sabemos que muchos lo hacen en privado.
Karina se inclinó para chuparme el falo mientras yo le
dedeaba el culito para distensarlo en preparación del momento que le enculara
como era mi propósito, lubricando mis dedos con la miel de su sexo; El culito
pecaminoso de mi hermana me atraía sobremanera y más sabiendo que apenas unos
minutos antes en él había estado la verga de mi amigo, ello me excitaba aun más
y no pude refrenar el deseo de besarlo y chupárselo, así que le propuse el 69
para darnos sexo oral, ella accedió de muy buena gana, mientras ella me chupaba
la verga, yo metiendo mi rostro entre sus estupendas nalgotas le lamía la rajita
sexual y le besuqueaba y chupaba su hermoso culito.
No era la primera vez que tenía sexo bajo los efectos de la
yerba, circunstancia que me excitaba mas de lo normal, pero sí era la primera
vez que lo haría con mi propia hermana lo que me llevaba al cielo de caliente ya
que había que sumar la excitación propia que la yerba produce y la máxima
excitación de hacerlo con la putona de mi hermana.
La experiencia de Karina le permitia introducir en su
totalidad mi miembro en su boca alojandolo en la garganta en tanto me acariciaba
los güevos, yo seguía dándome un banquete con su hermoso culito y de vez en
cuando le chupaba la rajita tragando el jugo intimo que le brotaba, me la
chupaba tan sabroso que antes de que me hiciera "venir" en su boca le pedí que
se desmontara y se pusiera de "perrita" para disfrutar metiéndole la verga por
su culito, mi hermana dócilmente procedió a colocarse como le había indicado
pero no sin antes decirme su ya clásica frase de "Cochino degenerado me vas a
coger por mi culo en contra de mi voluntad, me estas violando maldito", dicho lo
cual se puso en cuatro patas separando sus piernas y abriéndose las nalgonas con
ambas manos para mostrarme descaradamente su lindo culo que fruncía y aflojaba
como una invitación a penetrarla con mi macana.
Mi verga suficientemente lubricada con su saliva iba
lentamente penetrando su diminuto orificio anal entre jadeos placenteros de mi
cachonda hermana, el glande de mi falo rebasó su ano y recto alojándose en su
intestino, cuando la mitad del tronco de mi miembro estaba dentro del culito de
Karina, esta inicio una vez mas a decirme que "la estaba violando que era un
pervertido al estarme enculando a mi propia hermana", como respuesta le dí dos
sonoras nalgadas diciéndole, "Cállate perra caliente y mueve tus nalgotas de
putona callejera", ella obediente empezó a mover su cadera rítmicamente mientras
mi falo avanzada mas rumbo a sus entrañas, mientras que mi caliente hermana
dramatizaba diciendo "Cerdo viólame, cógeme a la fuerza por el culo pero no me
pegues por favor", mi vientre chocaba sus divinas nalgotas en cada embestida,
metiendo mi falo en su totalidad entre sus deliciosas nalgas llenando su culito
con mi verga.
Karina movía su amplia cadera magistralmente absorbiendo mi
verga con su ano como si me lo quisiera arrancar, en tanto yo estaba asido con
ambas manos de sus firmes chiches sin suspender ni por un instante el vaivén de
mi verga en su delicioso culito, de cuando en cuando, a petición de ella, le
sacaba la verga de su ano para que me lo chupeteara y luego volverla a encular,
entre los efectos de la droga y el hecho de estar cogiendo entre hermanos éramos
presas de la lujuria y el placer incestuoso.
Después de continuos cambios de pose y varios orgasmos de mi
hermana le dije que estaba a punto de "venirme", sin decirme nada Karina se sacó
mi verga del culo y girando metió mi macana entre sus labios para succionarle
hasta que el esperma empezó a brotar del glande de mi pene, el cual tragaba con
desesperación y deleite saboreando cada nueva expulsión, cuando la eyaculación
cesó, me echó los brazos al cuello besándome en la boca y compartirme de mi
propio semen.
Ella se metió a bañar y yo aproveché para hacerme de sus
pantaletitas sucias que estaban sobre la mesilla de noche, para ponérmelas mas
tarde, cada vez me excitaba más ponerme sus calzoncitos sucios, lo que ya se
estaba haciendo una costumbre muy apasionante, ella aun no se daba cuenta de lo
que hacia con sus pantaletas sucias pues las dejaba por donde quiera sin tener
un control de ellas.
Así fue el principio de esta pecaminosa pero deliciosa
relación sexual de incesto que tengo con mi cachonda hermana Karina a quien se
siguen cogiendo los vecinos y amigos del barrio, ya sea en la propia casa ante
mi morbosa mirada o en hoteles cercanos y por supuesto sigo disfrutando de su
inquietante cuerpo casi a diario.
Georgina del Carmen
Relato redactado con datos proporcionados por el amigo de la
red Tepito_Co., quien asegura son verídicos y autoriza su redacción y
publicación, por lo que lo pongo a consideración de los lectores.