CREACION DE UNA SUMISA(III)
Comienza el proceso
Los tres montaron en el metro, Ana iba delante como la habían
indicado y debía simular no conocerles. Detrás Maria y el Amo se comportaban
como una parejita de novios y observaban a la chica. Entraron en el vagón más
concurrido de todos. Ana se situó en medio y ellos justo al lado. A veces,
Fernando accionaba el mando del huevo que llevaba la chica en el coño y ésta
tenía que hacer auténticos malabarismos para no gemir o poner cara de vicio.
Ahora notó Fernando la cara de sorpresa de Ana y se dio
cuenta que no era debido a su acción. Efectivamente Ana notaba como una mano se
metía bajo su falda y acariciaba sus nalgas. Disimuladamente se dio la vuelta y
de reojo pudo ver que era un señor de traje el que la estaba metiendo mano,
tendría unos cuarenta años, algo canoso pero bastante atractivo y por lo que se
veía bastante vicioso. Los dedos del hombre llegaron al agujero de las braguitas
y empezaron a jugar con su puerta trasera intentando penetrarla. Por delante
observó que había situado el maletín de tal forma que no pudiera ser visto por
nadie. Maria y Fernando se dieron cuenta de la situación y Maria escribiendo
algo en un papel se lo dio a Ana sin que el hombre se diera cuenta. La ordenaban
que dejara hacer al hombre y que si él se la insinuaba y quería follarla
accediera y le daba la dirección de la peluquería donde estarían esperándola.
Ana se centró en disfrutar. Sintió el dedo humedecido entrar
en su esfínter. Había entrado solo una falange e intentaba abrirla más. Luego de
un rato de repetidas penetraciones introdujo un segundo dedo. El coño de Ana no
paraba de darla pequeñas puntadas de placer debido a las vibraciones del huevo
activado a distancia por su Amo. Estaba sumamente excitada. El hombre pasó la
otra mano bajo la falda de la chica hasta la zona donde creyó que estaría la
vulva y encontró el cordoncito del huevo y pensó que sería del tampón. Comenzó a
frotar el clítoris de la chica y a atraerla contra su pelvis. Ella se pegaba a
él haciendo movimientos circulares y notaba que la polla del hombre estaba a
punto de reventar de lo dura que se había puesto.
La parada donde se debía bajar él llegó y la dijo al oido que
lo había pasado muy bien y que le hubiera gustado recibir una buena mamada. El
se bajó y ella lo hizo tras él adelantándole en las escaleras. Ella sabía que si
le miraba picaramente un par de veces la seguiría y estaba en lo cierto. La
siguió y cuando ella vió que llegaban a la altura del acceso para peatones de un
parking público empezó a bajar por las escaleras. Oyó como alguien bajaba tras
ella. Era el hombre. Ella bajaba lentamente para que él no la perdiera de vista
y cuando llegaron abajo entró en la zona donde los coches estaban aparcados y
fue hasta el rincón más oscuro donde había un par de coches que parecían
abandonados. El había seguido tras ella y la dijo que para eso mejor hubieran
ido a su despacho pero ella le mandó callar y que se apoyara en el coche con su
espalda.
Ella le bajó la cremallera del pantalón y sacó su verga de
los bóxers. Se la metió en la boca como si se tratara de una golosina. La mamaba
con rapidez jugando con la lengua en el frenillo y en el agujerito de la uretra.
Oía gemir al hombre y como la cogía de la cabeza para ayudarla e indicarla como
le gustaba más. De repente, de improviso la paró y la hizo levantarse y la dijo
que quería metérsela en el culo y ella dijo que si tenía algún condón a mano. El
hombre metió la mano al bolsillo del pantalón y le pasó uno. Ana se volvió a
arrodillar y rompió con los dientes la funda del preservativo y lo puso en la
punta. Luego lo desenrolló entero. Se levantó y se puso tumbada boca abajo sobre
el capó de un coche y la dijo que primero la dilatase y lubricase el ano y que
luego la follase el culo cuanto quisiera. Esa forma de comportarse tan procaz
excitó todavía más al ejecutivo que se lanzó a lamer el agujerito de la chica y
a meterle los dedos hasta que consiguió que tres de ellos se abrieran paso
dentro sin ninguna dificultad. Entonces cogió su polla que de largura era de
unos 18 cms pero a su vez era bastante gruesa y la penetró de una vez pero con
suavidad. La chica dio un pequeño quejido pero enseguida comenzó a jadear y a
disfrutar tanto que el hombre tuvo que taparla la boca para que nadie se
acercase. Al de un rato de estar siendo follada notó como su amante lanzaba un
sonido gutural y se quedaba como muerto encima de ella. El hombre se la sacó, se
quitó el condón y se marchó dejando encima de ella su tarjeta de visita y un
mensaje al dorso que le gustaría volver a follar con ella.
Ana recompuso su ropa y salió a la calle. Miró la dirección
de la peluquería que le había dado Maria y fue hacia allí. En la puerta de
entrada ponía cerrado. Miró a través de los cristales de una de las ventanas y
vió que estaban su Amo y Maria. Volvió a la puerta y llamó con los nudillos y al
de unos segundos escuchó como una llave giraba en la cerradura y la puerta se
abría. Una chica era la que había abierto. Era la empleada de la peluquería y
por lo que parecía trabajaba allí porque su jefe era amigo de Fernando y a la
vez estaba en vias de ser su Amo. Bueno realmente lo era pero ella como Ana
debía completar su formación..
Hizo sentar a Ana en la silla para lavarla el pelo. Ana vió
como un poco más allá Maria estaba sentada en una silla especial con las piernas
abiertas y el pubis lleno de espuma. La iban a rasurar. La trastienda donde
estaban estaba fuera de la vista de cualquier persona que pasara por la calle,
por lo tanto, fuera de miradas indiscretas. Fernando ordenó que antes de seguir
las tres chicas debían de estar desnudas. Maria que ya lo estaba de cintura
hacia abajo se quitó la camiseta y mostró sus pequeños aunque bien torneados
pechos. Ana hizo lo mismo con ayuda de Maria y ahora le tocaba a Noelia, la
peluquera. La chica se abrió la bata que llevaba puesta y debajo solo portaba un
diminuto tanga negro que bajó dejando ver su joven cuerpo desnudo. Dio unas
cuantas vueltas para que el Amo y las dos sumisas la vieran a fondo. Tenía el
cabello negro y en melena, ojos ligeramente rasgados y de un azul cristalino,
labios finos pero muy sensuales, pechos pequeños pero que desafiaban la ley de
la gravedad rematados por dos pezones de color café oscuro como dos pequeñas
montañitas. En el pubis sobresalía una pequeña tira de vello negro y un culo que
provocó la admiración de las dos amigas y una tremenda erección en Fernando. Era
redondito, duro y respingón. Sus buenas horas de gimnasio le había costado. Allí
era donde había conocido a su jefe.
Empezó a lavar el pelo de Ana y a cortárselo hasta que se lo
dejó como el Amo había mandado. Luego la llevó al secador y la dejó allí
mientras seguía rasurando a Maria hasta que terminó y pasó un trapo húmedo por
el coño de Maria. Fernando hizo abrir las piernas a Ana y le pasó el mando a
Noelia que lo accionó varias veces provocando que en breves minutos el conejito
de la chica fuera un autentico charco. Luego la extrajo el huevo a la vez que la
besaba. Noelia se arrodilló ante Fernando y le pidió que quería hacer uso del
pago que la habían prometido.
El Amo reconoció que era justo y ordenó a Ana que se pusiera
a cuatro patas sobre el suelo con las piernas bien abiertas. Maria colocó una
capucha en la cabeza de su amiga y ayudó a Noelia a que se pusiera el arnés con
la polla de latex. La chica se situó en la misma postura que Ana y la montó como
si un perro monta a su perra penetrándola en el coño con el arnés y comenzando a
follarla. Noelia cerró los ojos cuando Fernando e lo mandó y no pudo ver como
Maria se ponía a su vez otro juguetito en su cintura, lo impregnaba de vaselina
y la penetraba a ella analmente. Estaban las tres chicas como si se tratase de
un trenecito o de un sándwich cuando Fernando fue acercando su verga a las tres
bocas para que ellas se la mamaran y cuando sintió que iba a eyacular se corrió
sobre la espalda de las tres sumisas. Las tres chicas se soltaron y Ana después
de lavarse entera lavó y ayudó a vestirse a las otras dos. La primera parte ya
había terminado. Salió con un bonito peinado y después de haber sido follada por
dos personas ya esa mañana.
Salieron de la peluquería y ahora tocaba ir a elegir algo de
ropa y fueron a la tienda de una amiga que también era Ama pero aquello ya es
otra historia.
Continuará.........................................
Este relato es imaginario, si queréis podéis escribirme sobre
todo mujeres(por favor, si me vais a agregar directamente escribirme antes
aunque solo sean dos líneas avisándomelo) a:
Picante100@hotmail.com