El reencuentro
Paco estaba en un plan pasivo, habían pasado meses y ni nos
saludábamos, después de todo lo que había ocurrido en ese tiempo ya imaginé que
todo había terminado y continué a mi bola ignorándole a más no poder.
Un buen día estaba en casa tranquila y me llegó un sms de
Paco, me quedé de piedra, no podía ser real, pero lo era. Pensé en no
contestarle, ¿para qué?, pero al final, como una tonta le contesté preguntándole
como estaba.
Me dijo que subiese a su casa y le respondí que tardaría un
poco. Al rato subí, inquieta, nerviosa, no sabía cual iba a ser su cara, ni la
mía, al volver a vernos tras un periodo de tiempo.
Al llegar allí le contemplé sin bajar del coche todavía, Paco
estaba serio mirándome, su mirada era intensa y yo solo tenía ganas de besarle
de nuevo. Salí del coche despacio y sin dejar de mirarle me acerqué hasta el
porche donde estaba de pie. Al quedarse frente a mí solo dijo: -Hola. Yo,
mirando sus labios le sonreí sin decir nada y me abalancé violentamente a
besarle. No podía contenerme, quería más de él.
Paco me siguió el juego y me cogió con fuerza de la cintura
apretándome contra su cuerpo, me calenté en pocos instantes arrimándome más a
él, si es que cabía la posibilidad. No aguantaba más, quería comerle, abrazarle,
que volviese a hacerme suya.
Nos adentramos en el salón sin dejar de besarnos ansiosamente
y mirándonos a la cara con deseo. Sonreíamos como cerdos al vernos de nuevo así,
íbamos a follar juntos otra vez, mi Dios me volvería a salvar de la rutina.
Paco guiaba mi cabeza hacia su pene sin parar, creo recordar
que por teléfono me dijo algo así como que no podría esperar mucho sin correrse.
Le pedí que se calmase, y me deshice de su jersey y de su camiseta para ir
besándole poco a poco el pecho. Subí por su pecho hasta sus orejas, y de nuevo
bajé a su boca. Estaba deseosa, acariciándole cada momento como si fuese la
última vez.
Paco estiró de mi abrigo hacia arriba y aparté mis manos para
que pudiese sacarlo, puso sus manos sobre mi camiseta y se dio cuenta de que yo
no llevaba sujetador, a lo que sonrió con cara de malo y se quitó de en medio mi
camiseta en cuestión de segundos. Mis pezones estaban completamente erectos,
Paco los pellizcaba con delicadeza a la par que movía mis pechos asombrado como
si fueran un juguete nuevo. Me agaché pacientemente para deshacerme de sus
pantalones y lamí todos sus muslos muy lenta y continuadamente, a la vez que
Paco apretaba mi cabeza con fuerza contra su pene…
-Chupamela, chupamela- (decía extasiado)
-Espera un poco Paco, relájate-
Paco al ver como me iba acercando a su miembro, todavía me
presionaba más, yo volvía a subir a su boca para besarle (me encantaba verle
sufrir un poco). Al ver que yo no cedía todavía, me izó con sus manos de la
cintura y me recostó sobre el sofá.
Me quedé tumbada mirándole riendo y no se me ocurrió otra
cosa que ponerme a acariciarme el pecho yo sola y masturbarme sonriéndole, Paco
cogió su pene con las manos y comenzó a hacer lo mismo que yo sin dejar de mirar
como yo me acariciaba.
Busqué mi piercing con una mano y con la otra introduje tres
dedos dentro de mí estimulando mi punto G. Paco me miraba alucinando, mi cara
era totalmente de satisfacción, me iba a correr yo sola como siguiese así…
Paco se colocó a mi lado masturbándose cerca de mi boca y
empecé a dar lametones a su glande poco a poco, mientras seguía con mi
autosatisfacción. Luego la metí en mi boca y me puse agachada frente a él
llevando un ritmo frenético, entonces él, metió uno de sus dedos en mi coño y
comenzó a saborearlo como si se tratase de un manjar.
No dejé de succionarle ni por un momento, arriba y abajo sin
cesar, quería que me lo echase todo en la boca, quería tragar, mmm.
-Para, que no me quiero correr sin follarte Paula-
Dejé por un momento su polla quietecita y se animó a
masturbarme fuertemente, primero un dedo recorría mis labios vaginales con total
maestría, hasta que fue poco a poco introduciéndose y perdiéndose dentro de mí,
al poco pasaron a ser dos y hasta tres dedos los que me producían un placer
indescriptible. Estaba empapada, todo me sabía ya a poco, necesitaba una buena
polla dentro de mi ser. Paco se ayudó con la otra mano introduciendo un dedo en
mi ano y eso ya me hacía perder el control, no aguanté mucho tiempo hasta que
exploté en gritos extremos y llantos de placer. Me contraje exageradamente, por
un momento no supe ni donde estaba, y eso me encantaba.
Paco me miró a los ojos y sonrió cuando acabé mi "adorable
viaje astral". Me agaché y comencé a lamerle de nuevo fuertemente, subí por los
testículos y lamí una y otra vez, como una gatita bebiendo agua. Paco me apretó
un poquito la cabeza para que subiese el ritmo y empecé a chupar fuerte,
levantaba mi cabeza, escupía un poquito y luego la metía completa en mi boca
rápidamente y aceleraba el ritmo cada vez más.
Me empujó fuerte contra el suelo y me quedé a cuatro patitas
dándole la espalda, (me encanta esa autoridad que tiene sobre mí). Y después de
estirar con sus labios mi zona más íntima, se incorporó y me la clavó sin previo
aviso. Estaba más dura que una piedra, fue fantástico como entró.
Me dejó sentirla lentamente entrado y saliendo, haciéndome
notar todo su miembro rodeado por mis fluidos que abrazaban su pene al completo.
Luego subió un poco el ritmo y la notaba en el fondo, mi cuerpo se tambaleaba y
comencé a contraerme de nuevo…
-Niña, paro que si no me voy a correr-
-No Paco, espera un poco por favor, no pares-
-Uff- (suspiró saliendo de mí al momento)-
Me coloqué frente a él agachada de nuevo y la coloqué entre
mis tetas, quedaba perfecta ahí en medio, con lo cual, empecé a moverlas
exageradamente ayudándome con las manos. Paco sonreía y me ayudaba con el
movimiento mientras yo le miraba a los ojos,
Y en alguna ocasión subía mi boca y me detenía en su frenillo
un poco.
-Déjame follarte venga- (le dije)
Se sentó en el sofá y me incorporé para cabalgarle, eché mi
cuerpo hacia atrás y moví mis pechos mirándole mientras me introducía su pene
lentamente, ya cuando lo tenía dentro, mi trasero se volvió loco de un lado a
otro. Mis manos no cesaban de tocar mis pechos y Paco solo miraba inocentemente,
como aturdido por la situación.
Puso sus manos en mi trasero y me cambió el ritmo arriba y
abajo, le cogí el ritmo que quería llevar y continué rápidamente, de vez en
cuando me pedía que parase, pero yo no podía parar. Mis caderas no dejaban de
moverse, mi cuerpo me pedía placer, sexo, profesor, prohibido, diferencia de
edad, todo junto…
-Me voy a correr Paco, córrete conmigo-
-Yo no me aguanto más, lo siento-
Echó su cuerpo hacia abajo y comenzó a jadear como un loco
pidiéndome que no parase en ese momento, ni por un segundo hubiese parado en esa
situación. Mmm, que gusto estaba sintiendo, me quedé atontada besándole la cara
y Paco siguió con sus jadeos mientras todavía expulsaba algo de semen que yo
sentía caer lentamente por mis muslos.
Al poco rato me levanté notando que todo ya caía y me volvía
a abrazar a Paco dejándonos sentir. Luego me agaché y le limpié suavemente todo
el pene con mi lengua bajando el prepucio con delicadeza.
Paco se levantó a coger unas cervezas y nos quedamos
abrazados viendo la televisión un rato. De vez en cuando me ponía manos a la
obra y le regalaba alguna mamadita de agradecimiento, Paco me correspondía con
muchas caricias y consiguió que me corriese dos veces más durante la noche.
Me levanté por la mañana percatándome de que estaba en un
sofá durmiendo, no estaba en mi casa. Paco me había tapado con una manta y
estaba justo a mi lado abrazándome. Sonreí al verle, nunca jamás pensé que
sonreiría al encontrarme con algo así, pero lo hice. Le besé en la mejilla y le
dejé bien tapadito… marchándome sin dejar rastro.
Hasta aquí otra experiencia más.
Gracias.
Ninfa.