Muchos me conocen como el chico ejemplo del barrio (según lo
que mis padres me han comentado es lo que dicen los vecinos, por ser
inteligente, amable, respetuoso y muchas virtudes que los señores dicen de mi),
tengo en la actualidad 21 años, estudio pedagogía en computación e informática,
y a la vez dicto clases de computación en un instituto privado de mi localidad,
Siendo como soy morboso y dispuesto, no es de extrañar que aceptara la oferta de
un padre de familia para dar una serie de charlas sobre Internet en un colegio
de chicas, el caso es que este señor estaba en la directiva de la asociación de
padres, los encargados de plantear las actividades extraescolares de los
alumnos, el colegio, al que asistían chicas de buena familia, casi todas en
régimen de semi-internado (fines de semana libre y un par de tardes con permiso
para pasear), estaba situado en una zona centrica del pueblo, cerca de donde
vivo, mi misión era explicar sobre el tema de Actualidad, la Internet ventajas y
desventajas y a el correcto uso de los diferentes servicio.
La verdad es que nunca me ha cortado hablar en público, pero
un publico formado por mas de cincuenta chicas (entre los 18 y 19) algunos
maestros y un par de madres he de reconocer que me imponía respeto. La directora
del colegio hizo una presentación amable y a continuación comencé a lanzar el
rollo, como siempre con un pequeño guión general y mucho morro y avisando de que
podía ser interrumpido en cualquier momento en caso de duda, aunque advirtiendo
que preferiría que las preguntas se hicieran al final.
Largue la perorata durante media hora y abrí el turno de
preguntas, era lo mismo de siempre, todas al cursar el tercer grado de
secundaria tenían solo preguntas por decirlo tontas pero las cuales sacie muy
prácticamente, una chica, que se presento como Doris, delgada, pelirroja y de
piel muy blanca fue la mas participativa, sus preguntas eran brillantes y
concretas, lo tenia claro.
Al acabar se formo alrededor mío el típico corrillo que se
monta en estos casos, hable con algunas, felicite a Doris por su espíritu
participativo y claridad de ideas y al final, tras su insistencia, le di mi
tarjeta para, con mas tranquilidad, solventar algunas dudas.
La verdad es que en todo momento su mirada me pareció muy
prometedora pero la situación no era la mas propicia para ningún tipo de
complicación, en esta vida he aprendido a complicarme la vida lo justo y desde
luego no era momento ni lugar para ningún tipo de flirteo.
Casi había olvidado mi charla de la semana anterior cuando me
pasaron la llamada de Doris, al principio no caí en quien podía ser, pero solo
oír el timbre de su voz le recordé y una sonrisa picara invadió mi cara (como el
pescador que nota que el pez tira de la cuerda), me pedía disculpas por
molestarme y me pregunto si era posible verme esa tarde, tras darle un par de
rodeos y excusarme por mi falta de tiempo, acabe citándola en mi apartamento
(que estaba cerca de su centro), intente cambiar el día pero fue imposible, solo
le daban una tarde (de 5 a 10) libre a la semana.
Sonó el timbre y abrí la puerta, Doris, a punto de cumplir 15
años y vestida con el uniforme del colegio de estaba en la puerta seria y
dispuesta, me gusto el brillo de sus ojos.
La invite a sentarse en el sofá de mi escritorio y comenzamos
a charlar, tenia sus piernas cruzadas y a veces mi mirada se perdía entre sus
finas piernas.
Después de hablarle con absoluta franqueza de las
dificultades que tiene el medio en el que trabajo, seguimos hablando con la
misma franqueza de todos los temas, desapareció la frialdad de los primeros
minutos y comenzamos a bromear:
-El otro día fuiste la comidilla de las niñas del colegio me
dijo
-No creo lo que dices, fue la impresión del momento le
respondí-
-En serio, sabes una cosa, en el colegio el ambiente es tan
cerrado y las monjas dan tan mal rollo que cualquier hombre que rompa un poco la
norma acaba pareciendo sumamente atractivo, además ya sabes que a las
adolescentes nos tiran los mayores.
-Vale ya Doris y es que te quieres quedar conmigo?
-No me quedo contigo y te lo digo en serio¡
-Si tu lo dices, yo encantado de gustarle a las chavalas pero
que quieres que te diga, no me lo acabo de creer............vamos a ver.....a ti
te gusto acaso?-le pregunte a bocajarro
Se estiro en el sofá y muy seria me contesto:
-Gustar..Gustar..no se......pero si que das morbo...si
quieres que te diga la verdad he venido por eso...por morbo.....por sentir el
riesgo de estar con un hombre mayor sola en su casa....y ver que pasa.
-Pues me temo que te he decepcionado, pero ha sido por
desconocimiento porque si llego a saberlo que no te quepa duda de que me hubiera
insinuado nada mas abrirte la puerta.
Dicho esto me levante y me senté junto a ella en el sofá, me
acerque a ella y puse mi brazo sobre el respaldo, cerca de su nuca, llevábamos
mas de dos horas de conversa.
-Y si ahora que se que te doy un poquito de morbo me insinuó
un poco......que pasara?
-Prueba-me dijo mirándome directamente a los ojos
Acerque mis labios a los suyos lentamente, ella no se movió,
cuando eran centímetros lo que nos separaba ella abrió sus labios y yo seguí
avanzando hasta que nuestros labios se unieron y nuestras lenguas se buscaron.
Fue un beso de exploración de a ver que pasa....y pasaba, fue aumentando en
intensidad y ansiedad y mis manos fueron tomando confianza a la vez que nuestras
lenguas lo hacían, concretamente la derecha iba subiendo por su rodilla mientras
le besaba el cuello y sentía como su piel se erizaba, su tacto era hermoso
(igual que ella), su piel lisa y fina era un regalo de Dios (si es que da este
tipo de regalos).
Ella estaba nerviosa y agitada, decidí ser sensible y
equilibrado, evitar cualquier brusquedad, era una mujer liadísima y no seria yo
el que estropeara las cosas.
Seguí besando su cuello y bajando con mis labios hasta llegar
a la altura de sus betitas, que bese sobre su camisa y su sujetador, a pesar de
la frontera textil sentí sus pezoncitos duros lo que elevo bastante mi
calentura.
Ella apenas participaba pero se dejaba hacer, le besaba en la
boca y en el cuello, donde encontraba una especial receptividad (le ocurre a
muchas mujeres) mientras mi mano subía por su muslo suavemente, acariciando su
maravillosa y fina piel, cuando roce sus bragas dio un pequeño brinco y decidí
no avanzar mas por el momento, no hasta que mis besos en su cuello la hubieran
encendido un poco mas.
A medida que aumentaba la intensidad de los besos aumentaba
su participación en las caricias, apretaba mi cabeza contra su pecho y mi mano
sobre su muslo lo que me dio confianza suficiente para desabrochar su camisa y
besarla cerca de su pechos a la vez que mi mano se afianzaba en sus bragas,
justo sobre su sexo, que desprendía el acostumbrado calorcito de coñito
adolescente que tanto soñamos y tan poco probamos.
Lo mejor era su mirada, sus ojos brillantes entrecerrados
parecían suplicar que continuara a la vez que parecían advertirme que tenía que
ser tierno y dulce. Y en ello me empeñe, ya tenia la camisa abierta cuando me
hizo el impagable favor de desabrocharse el sujetador, cuando sus dos preciosas
tetitas, grandes y de pequeño pero sobresaliente pezón encarnado, afloraron,
estuve a punto de pellizcarme para ver que no estaba soñando.
Acerque a ellos mis labios y los bese, lamí y chupe mientras
mi mano traviesa apartaba a un lado su braguita y rozaba por primera vez los
labios y la cercanías de su húmedo coñito.
El sabor de sus tetitas era fresco, maravilloso y las
chupadas a sus pezones surtían un efecto similar a la de los besos en el cuello,
pequeños estremecimientos le invadían cada vez que aumentaba la fuerza de las
chupaditas y apretaba con mas fuerza mi cabeza sobre sus pechos, en ese momento
ya tenia localizado su clítoris y las yemas de mis dedos se deslizaban sobre el,
todo su pubis estaba mojado y su respiración era cada vez mas agitada, chupaba
sus tetas, besaba su cuello y su boca y la pajeaba sin prisas pero sin pausa,
estaba en su punto, cuanto mas le chupaba las tetas mas apretaba mi cabeza sobre
ellas y mas mojadito tenia su sexo, seguía jugueteando con su clítoris y
deslizando un dedo en la entrada de su rajita, la incorpore un poco y aproveche
para quitarle las braguitas, a lo que colaboro, mi polla estaba a punto de
romper el pantalón pero todavía no era su momento, la cosa iba de maravilla y no
estaba dispuesto a estropearlo, esas eran las reflexiones que cruzaban mi
cerebro (además de mi inmensa calentura) cuando sentí que la respiración de
Doris se aceleraba y que la humedad de su coñito aumentaba, cuando sus muslos se
apretaron supe que mi chica preciosa se estaba corriendo como una bendita.
No le di tiempo a reaccionar, estaba todavía con los ojos
entornados de gusto cuando me puse de rodillas entre sus piernas y acerque mi
cabeza a su coñito hundiendo mis labios y mi lengua dentro de el, se estremeció
y se sorprendió pero continuando la tónica no opuso resistencia, en cuestión de
segundos mi lengua hacia circulitos sobre su clitoris, penetraba en su coñito y
en un alarde de atrevimiento lamía su lindo y sonrosado culito.
-Aayyyyyyyy¡ aayyyyyyyyyyy¡ que me haces?
Bien sabia ella lo que le estaba haciendo, una monumental y
entregada comida de coño, la ocasión lo merecía, su sexo era hermoso parecía una
herida abierta entre sus blancos muslos, encarnado, casi rojo, con los labios
pequeños y coronado por un clítoris pequeñito pero prominente con el que mis
labios jugueteaban.
Y su sabor era magnifico, apenas salado y denso como la clara
de huevo, apretaba sus nalgas, metía la punta del dedo en su coñito y chupaba su
sabroso y rico clítoris como si me fuera la vida en ello, sintiendo como ella
apretaba sus piernas y mi cabeza contra su coñito mientras acariciaba
alternativamente sus pezoncitos.
Sentí su repetidas corridas en mis labios, sus
estremecimientos y como se estiraba cuando le venia el orgasmo, eran las nueve y
media cuando me dijo que se debía de ir, no se el tiempo que estuve comiéndole
el coñito, lo que se es que tenia la impresión de tener desencajada la
mandíbula.
Sin palabras (y muy posiblemente con una cara de bobo
impresionante) vi como se arreglaba y se disponía a irse.
-Si quieres puedo venir el próximo jueves- me dijo mientras
abría la puerta.
-Claro que quiero, te esperare-
Y espere, con paciencia de santo, a las cinco y unos minutos
de la tarde del jueves siguiente Doris llamaba a mi puerta, venia con su
uniforme de colegiala, cuando entro se levanto las faldas:
-Mira- dijo sonriendo con picardía.
No llevaba bragas y se había depilado parte del coñito
dejando solo un mechón de pelo rojizo sobre su clítoris, me acerque y la bese
con fuerza mientras acariciaba su rajita que se humedeció rápidamente, tampoco
llevaba sujetador lo que hizo que sus pezones se marcaran insinuantes en su
camisa.
-No quiero que te quites la ropa- le dije mientras
desabrochaba su camisa y dejaba su hermosísimo par de tetas libres.
-Yo si quiero que te desnudes
Lo hice, me quede en pelotas, subí su falda y apunte, de pie;
mi polla dura sobre su clítoris mientras la besaba, ella se movía para rozar la
cabeza de mi polla en su centro de placer, la invite a pasar a la habitación y
nos tumbamos, invertí mi posición y comencé a lamer su rico coñito, su
sabrosísimo coñito, ella acariciaba mis huevos, me pajeaba y lamía a la vez la
punta de mi capullo, me sentía bien, de esos días que era capaz de contenerme y
controlar mi corrida el tiempo que fuera necesario, lamí su coño hasta que
comenzó a dolerme la mandíbula, creo que se corrió varias veces, me puse a su
lado, le bese y mordisquee las tetitas y le pregunte:
-Te han follado alguna vez?
-No. No lo he hecho con ningún hombre.
Enfile mi polla en su mojadísimo coñito, apunte la cabeza
entre sus finos labios y procedí a lo que ella decía hazme tu mujer porque ya no
resisto mas, es demasiado lindo lo que me haces, entonces obedeciendo lo que me
pedía me coloco sobre de ella y coloco la cabeza de mi pene en la entrada de sus
labios vaginales y comienzo a frotarlo de arriba hacia abajo y de abajo hacia
arriba una y otra vez hasta que de tanto suplicar que la haga mía, comienzo a
meter mis 17 cm. en esa raja rosada que se encontraba bien lubricada por sus
propios jugos y de un solo empujón se lo metí todo hasta el fondo de sus
entrañas, ella solo lanzó un leve gemido y se abrazo con mas fuerzas que nunca.
Y cuando la sintió toda dentro su tensión se relajo y comencé a chulear
suavemente, sin sacarla, toda dentro de mi niña.
-Eres linda, preciosa y tienes un coñito maravilloso, te lo
estoy follando.
Gruño y juraría por sus movimientos y por la contracción de
su vagina que se estaba corriendo superrapido, pronto descubri que era
multiorgasmica (o como dice un amigo un coñito agradecido)
Cuando note sus contracciones comencé a imprimir mas ritmo a
mis movimientos y a sacar mi polla justo hasta la mitad para volver a clavársela
sin contemplaciones a continuación, un mete y saca en toda regla, mientras
masajeaba sus tetas y le decía guarraditas:
-Sabes lo que tienes dentro de tu coñito preciosa?
-Siiiiiiiiiiii¡ tu pene¡
-Mi polla
-Siiiiiiiii¡ tu polla¡ tu pollaaaaaaaaaaaa¡
-Y que te estoy haciendo?
-Me la metes, me la estas metiendo¡
-Te estoy follando¡
-Siiiiiiiiiii¡ me estas follando¡
-Eso es...pidemelo¡ pideme que te folle¡
-Siiiiiiiiiii¡ follame¡¡ follame¡¡ meteme la polla¡¡
Joder, se estaba corriendo otra vez, mi polla se deslizaba en
su coñito como si lo hubiera estado haciendo toda la vida, era una chica
maravillosa, inteligente, sensual, guapa, caliente y con el coñito agradecido,
la compañera perfecta......es que me estaba enamorando?
Mi poder de contención estaba finalizando, se la saque y la
sente al borde de la cama, me hice una paja ante ella, presionando uno de sus
pezones con la punta de mi polla, cuando noto que estaba a punto de correrme, me
dijo.
-Damela¡ damela¡ quiero probarla¡
La meti en su boca, apenas succiono un par de veces cuando
senti que mi vida se escapaba por la punta de mi polla en una corrida fenomenal,
copiosa y maravillosa, dentro de su boca, tenia los ojos cerrados y un leve
mareo, cuando abri los ojos un reguero de leche caia por la comisura de sus
labios hacia su barbilla y me miraba sonriente y picara:
-Tiene un sabor extraño pero me gusta
Estaba mas hermosa que nunca, ahora no tenia delante de mi a
una muchachita sino a toda una mujer, la abrace y la bese, era la primera vez
que probaba mi semen.
Nos duchamos, le comí el coño de nuevo, me la chupo hasta que
me recupere, pero el reloj marcaba las 21.30 y como la vez anterior se vistió
apresuradamente y se dirigió a la puerta de nuevo.
-El jueves volveré a las cinco- me dijo a manera de
despedida.
Me toco esperar, paciente como un santo, de nuevo, otros
siete días, el jueves siguiente a la misma hora el timbre sonaba, yo solo
llevaba un albornoz sin nada debajo, abrí la puerta y cual no fue mi sorpresa
cuando vi a Carmen, una esplendida y hermosa morena compañera de Doris.
-Doris no puede venir, la han castigado sin salida semanal
pero me ha dicho que yo podía venir en su lugar- me dijo mientras se subía sus
faldas de colegiala bajo las que no habia ninguna ropa, enseñándome un coñito de
labios prominentes coronado por una melenilla negra oscura y rizada.
-Pasa¡ pasa¡- le dije, lo que ocurrió ya os lo contare mas
adelante, pues desde ese día todos los jueves tengo la visita de un coñito
caliente, así que este es el inicio de muchas aventuras con estas colegialitas y
esto que no he contado las anteriores……. espero sus comentarios a
chuckberryy@hotmail.com....