Hola. Como dice el titulo, este relato es sobre mi dulce
amante de la preadolescencia, Bianca. Todo lo que aquí les pongo ella me lo
contó, pero he decidido contarlo en primera persona, pues eso de: "Bianca caminó
tres pasos", pues la verdad come que me da flojera. Es la primera vez que
escribo sobre algo que no me pasó a mí, así que espero poder plasmarlo como en
mis anteriores relatos.
Me llamo Bianca. Tengo el cabello negro, lacio. Mi piel es
blanca, mis ojos grises, mi nariz respingada; en la actualidad tengo un lindo
trasero, y unas tetas que son copa C. En mi casa, a excepción de mi papá, todas
éramos mujeres. Yo soy la menor, tengo dos hermanas, que en ese entonces tenían
16 y 20.
En mi casa había tres cuartos, el de mis papá, el de Leticia,
la mayor; y otro que compartía con mi hermana Gabriela. Este cuarto era muy
pequeño, de verdad pequeño, así que además de la recamara, compartíamos una cama
individual. Además de eso, varias veces a la semana nos tocaba bañarnos juntas,
porque sólo teníamos un baño para todos; por lo cual estábamos muy acostumbradas
a vernos denudas.
Gabi, tenía por costumbre dormir sólo con las bragas puestas,
yo por el contrario dormía además de con mis bragas, con un camisón que me
llegaba hasta las piernas. Una noche que ya estaba dormida, me despertó una
sensación muy extraña, estaba muy dormida, pero conforme fui despertando noté
que mi hermana tenía sus manos en mis nalgas y las iba recorriendo suavemente.
Yo podía sentir su respiración en mi oreja, y como sus chichis, las cuales para
mí eran enormes, se recargaban en mi espalda.
Yo no sabía que hacer y me daba pena preguntarle a Gabi que
hacía, así que me ahí sin hacer nada. Después de un rato, en que pensó que no me
despertaba, comenzó a levantarme el camisón, lo hizo hasta que lo tuve en la
cintura. Empezó a recorrer mi trasero de nuevo, pero esta vez sobre mis bragas.
En ese momento, me percaté de que la sensación era bastante placentera, pero aun
así algo me decía que eso no estaba bien, o que por lo menos no era normal. No
era un rico masaje, que me hacía sentir mi piel caliente, cuando sus manos
tocaban mi piel al final de mis nalgas o en mis muslos, la sensación crecía, y a
pesar de que sólo era en mis piernas, se extendía a todo mi cuerpo.
Gabi empezó a bajarme la braga, a mi corta e inocente edad,
fue demasiado para mí. Lo único que se me ocurrió hacer para que Gabi me
soltara, y no tener que enfrentarla, fue hacer como que me movía dormida. Me
giré hacía ella, sin abrir los ojos. Sus manos me soltaron de inmediato y todo
se quedó quieto, así que pensé que el asunto estaba resuelto. Pero no pasó ni un
minuto, cuando volví a sentir las manos de mi hermana sobre mí. Está vez sentía
sus pechos calientes y muy pegados al mío; pero esta vez una de sus manos se
posó sobre mi cadera, la otra fue directamente a mi rajita, y empezó a sobar en
círculos, sólo un tenue rocé, pero a pesar de eso, la sensación fue tremenda
para mí. No podía verme, pero estoy segura que mi rostro estaba encendido, mis
bellos se erizaron; pero cuando sus dedos empezaron a presionar más sentí que
mis braguitas estaban húmedas, aunque sólo un poco. Mi respiración era muy
agitada, así que trataba de disimular. ¿Qué me estaba haciendo? Pero la pregunta
importante era. ¿Por qué se sentía tan rico? Yo hasta ese día no sabía nada de
sexo.
Una vez más Gabi empezó a bajar mis bragas. No tuve otra
opción. Aunque fue difícil, pues quería seguir sintiendo algo tan rico, pero que
me bajara las braguitas mi hermana para tocar mi rajita, era demasiado.
¿Qué me haces Bola?- Ese era el apodo de mi hermana, pues
según cuando era chiquita estaba gordita.
Creí que estabas dormida.- Suspiraba mucho para hablar.-
Perdóname. No sé que me pasó.
Me da pena que me bajes mis bragas.
Perdón Bianca. Pero si siempre nos vemos desnudas.- Me
respondió.- Yo me he tocado así y siento muy rico, sólo pensé que tal vez te
gustaría.
Se siente rico. Pero sentí raro que me fueras a tocar ahí.
Yo también me toco sobre mis panties, pero cuando me meto
el dedo en mi chochita, es cuando siento más rico. Es como hacer el amor. ¿Ya
sabes que es eso?
Sí.- Contesté aunque en realidad sólo tenía una vaga idea.-
Pero eso lo hacen los hombres con las mujeres. ¿No?
Eso creía yo. ¿Te cuento algo?- Yo asentí.- La otra semana
que me fui a quedar a casa de Dafne, estuvimos platicando hasta la noche.
Hablamos de sexo, y nos confesamos con quienes habíamos tenido sexo.
¿Tú ya lo has hecho?
Claro con Raúl. – Raúl fue su novio a los 15.- Ella me
contó que ya lo había hecho con tres chicos. Pero luego hablar un rato, me
confesó que tenía una prima con la que tenía relaciones cada vez que se veían.
Conforme me platicaba, yo me comencé a excitar.
¿Qué es eso?
Como cuando te toqué. Me dijiste que sentiste rico. ¿No?
Sí.
Te sentiste extraña y te gustó.
Sí.
Eso es excitarse. Bueno ella y yo estábamos en ropa
interior, y me preguntó, que si yo me masturbaba, que es cuando te tocas tu
rajita. Yo le respondí que si. Después de platicar otro rato, ella me dijo que
tenía ganas de masturbarse, y lo empezó a hacer frente a mí, y me dijo que si
quería yo lo hiciera también. Yo ya estaba húmeda, así que metí mi mano en mis
bragas y me empecé a sobar lo labios y mi clítoris.
¿Qué es eso?
Prende la lámpara.
Gabi abrió las piernas, se hizo las panties a un lado, se
empezó a tocar su raja, y se la abrió como yo nunca había visto.
Este es el clítoris, y cuando te lo tocas se siente muy
rico. Yo me estaba tocando, y era muy rico para mi verla mientras ella lo
hacía. M e pregunto, si me podía tocar mis tetas, lo cual me preocupo mucho,
pero luego le dije que sí. Cuando sentí sus manos en mis pechos, me empecé a
poner mucho más húmeda, y más caliente. Ella me levantó el bra, y me empezó a
estrujar las tetas. Luego yo se la toqué a ella y me gusto. Total que nos
pusimos muy ardientes, y ella me besó.
¿Te besó otra mujer?
Sí, y riquísimo. Luego me empezó a tocar mi rajita, y yo la
dejé. Como yo ya tiene mucho que no tengo relaciones, me llegó un tremendo
orgasmo.- Yo la interrumpí y me explico que es un orgasmo.- Terminamos
desnudas y lo hicimos, pero mejor de todo fue que ella me chupo la rajita,
nunca nadie lo había hecho antes, pero fue increíble.
¿Sabe muy feo?
No sé, yo no se lo hice a ella, pero no me faltaron ganas.
Mientras decía todo esto, metió su mano en sus panties y se
empezó a masturbar. Por un rato nos quedamos calladas, y tuve oportunidad de
asimilar, todos esos conocimientos que de golpe y sin querer llegaron a mí.
Hasta ese momento a mí ni siquiera se me había ocurrido que dos mujeres lo
podían hacer. Pero lo que tengo que aceptar era que ahora sentía una tremenda
curiosidad por masturbarme.
¿Se siente rico?- pregunté.
Muchísimo. Si quieres te puedo seguir tocando tu rajita.
¿Por encima de las bragas?
Si tú quieres.
Bueno.
Me quitó el camisón y me quedé sólo con mis bragas, luego me
dijo que me recargara en la cabecera, y que abriera las piernas con las rodillas
un poco flexionadas. Yo estaba que me moría de los nervios, hasta brinqué cuando
mi hermana me toco la rajita. Ella estaba de rodillas con las piernas abiertas,
con una mano se masturbaba ella y con la otra me masturbaba a mi, de una forma
que superaba por mucho lo que me había hecho antes, pues la humedad ya era más
que evidente, y mi cuerpo despertaba a una deliciosa sensación de la cual no
tenía idea. Ahora sabía que vagina también podía ser un centro de placer. Las
panties de Gabi estaban súper mojadas, y sus gemidos, eran inquietantemente
atrayentes. Después de un rato se dejó caer sobre mí, poniendo su cara sobre mi
hombro, el calor de sus tetas enormes sobre mí, me llevó a acariciar una. Mi
hermana se levanto un poco, tomó mi mano, y la puso sobre su pecho. Sus pezones
tan erectos me encantaban, la empecé a palpar, a recorrer y la sobé como me
parecía la mejor forma, y creo que le gustó. De pronto brinqué de nuevo, pues
Gabi metió uno de sus dedos por el lado de mis bragas…RIQUISIMO. Al ver que no
decía yo nada sacó su mano, y la metió por completo por arriba de mi braga, su
dedos me entro en la rajita, causando que todos mis músculos se tensaran, mi
espalda se arqueó, pues era como si yo no pudiera dominar lo que sentía, era
algo que me sobre pasaba.
¡AAAHHHH!- Gemí durísimo.-
Tenía miedo de que nos descubrieran, pues lo hacía muy duro,
pero no podía parar. Creo que Gabi pensó lo mismo, pues por unos segundos me
miró con sus deseosos ojos verdes, y muy lentamente se acercó a mi, poso sus
labios en los míos; el contacto fue frió, lo cual me gustó. Eso logró acallar un
poco mis gemidos, pero como yo no respondía Gabi fue abriendo mis labios con su
lengua, y de esta forma di el primer beso de mi vida; a una mujer, a mi hermana
de 16 años.
Pero eso no fue todo, después de un rato se levantó un poco y
llevó una de sus tetas a mi boca. Eso era tan erótico, tan excitante, sentir su
pezón tan duro en mi boca, recorrerlo con mi lengua y mamársela como cuando era
una nenita. Después tomo mi manó, la puso dentro de sus bragas y nos empezamos a
dar placer la una a la otra. Mientras más la tocaba más se humedecía, y cada vez
yo empezaba a meter más dedos a su coñito, hasta que tuve tres completamente
dentro de ella. Gabi movía de arriba abajo, y se apretaba contra mi cuerpo y
besaba mi cabeza para ocultar sus gemidos.
Por favor no los saques Bianca, me encanta lo que me haces.
A mí me encanta como me tocas tú.
Déjame chupar tu rajita por favor.- Después decir esto
metió toda su lengua en mi boca, nos recostamos y nos abrazamos.- ¿Puedo?
Sí.- Respondí y la besé también.
Fue bajando mientras besaba todo mi cuerpo, y yo puse mis
manos sobre sus cabellos, pues no deseaba soltarla. Me empezó a bajar las
bragas, lo cual me hizo ponerme muy nerviosa, pero me puse más cuándo empecé a
sentir su aliento caliente en mi coñito, luego la humedad de su boca…pero cuando
la textura de su lengua abrió mi coñito, tuve que apretarla contra mi rajita, y
no pude soltarla, pues era la única forma de resistir algo tan maravilloso.
Pronto el primer orgasmo de mi vida entró por todos mis poros, lo tuve de la
mano de mi hermana, y me encantó, así que no podía negarme a corresponder y le
chupe también su rajita, en la cual entró toda mi lengua. Lo chupé y comprobé
con gusto que el sabor era riquísimo.
Méteme los dedos mientras me chupas, así lo hizo Dafne.
Le empecé a meter mis dedos mientras le daba unos tremendos
lengüetazos, tratando de chupar todos lo jugos que le salían. Gabi tomó una
almohada y se la puso en la cara, supe cuando tuvo su orgasmo, pues me apretó la
cara durísimo contra su coño, como yo lo hice con ella. Fue increíble esa noche
con mi hermana, pero no imaginaba las increíbles experiencias que este despertar
me traería.
Así fue como Bianca me lo contó, pero no fue todo. Besos.