Esta es la continuación de mi
relato Dos Amigos...
Las tardes y las noches que
pasabamos David y yo eran interminables, usabamos todo tipo de elementos para
darnos placer de manera mútua.
Una de las mañanas, David se
marchó a hacer unas compras, pero a mi no me apetecía así que me quedé en casa,
echado en la cama, las noches eran muy "intensas" y estaba bastante cansado.
No suelo usar pijama, sólo
duermo con unos slips y en verano, Mallorca, no os quiero contar el calor que
hace, asi que dormía desarropado totalmente.
La habitación estaba totalmente
a oscuras y oí como se abrió la puerta, unos pasos se acercaron a mi y de pronto
noto una mano que me acaricia el pecho, acariciandome los pectorales y rozándome
los pezones...
Yo me dejaba hacer, era muy
agradable, fuera quién fuera, lo que me estaba haciendo. De pronto noto como la
mano poco a poco desciende hacia mi vientre, roza mi ombligo, y llega a la goma
de mi slip...
Unos labios dulces me besan el
cuello, la barbilla, abro mi boca y dejo q me penetre una pequeña lengua,
acaricio el pelo de mi misteriosa amante, sedoso y largo, con un aroma
maravilloso, mis brazos la obligan a tumbarse encima de mi, mientras no dejamos
de besarnos.
- Hola Sandra...- dije en voz
baja
- Quiero que me hagas lo que
haces con mi hermano...-con voz excitada
- Ahora mismo haré lo que me
pidas.
En el pecho me palpitaba el
corazón, mis manos acariciaban la cara de Sandra, apenas tendría 14 años, pero
su cuerpo era para cometer cualquier pecado, me había traido de cabeza siempre y
ahora la tenía encima de mi y pidiéndome que me la follara.
Mis manos levantaron la camiseta
que llevaba Sandra, dos grandes pechos estaban frente a mi, sus pezones me
señalaban desafiantes, me incorporé ligeramente y me llevé uno a la boca, lo
succionaba de manera suave, mi lengua jugueteaba con él, chupaba aquél pecho
dibujando con la saliva en su superficie, Sandra volvió a besarme metiendome su
lengua de manera salvaje.
- Por favor, quiero que lo hagas
ya, quiero saber que se siente, que da tanto placer...
- Espera, quiero primero hacerte
sentir todo el placer que puedes llegar a experimentar...
Me levanté y me eché sobre el
cuerpo de Sandra sin parar de besarnos y sin soltarnos, eramos dos cuerpos en
uno. Con mi lengua dibujé un surco desde su boca hasta su cuellos, seguí mi
descenso hasta llegar a sus pechos, rodeé con mi lengua sus pezones y seguí mi
camino hasta el ombligo, lo besé de manera apasionada. Sus braguitas despedían
el aroma del extasis y una pequeña humedad demostraba lo excitaba que estaba.
Sin retirar la prenda, mi lengua dibujo el surco de su sexo por encima de la
tela, noté su inflamado clítoris y el ardor que despedía su vulva.
Levanté y separé sus piernas, mi
cara se entretuvo un rato con la parte interna de sus muslos... Pequeños
suspiros y gemidos salían de su garganta... Despacio, me fui acercando a sus
ingles, con un poco de vello que avisaba que llegaba al centro neurálgico de su
placer.
Aparté con cuidado sus braguitas
y comencé a jugar con mi lengua en la entrada de la vagina, dejaba caer la
saliva que me generaba el ansia por comerme aquél coñito, separé con los dedos
los labios vaginales e introduje mi lengua, saboreando toda la lubricación que
generaba lo excitada que estaba.
Sandra estaba a punto de
estallar, notaba como se retorcía para que mi lengua alcanzara una mayor
profundidad, ya que de momento apenas la rozaba... me mojé un dedo con la boca y
rocé su clítoris, era bastante grande, más de lo que yo había visto nunca
(tampoco es mucho decir), Sus manos querían tocar ese mismo punto que acababa de
alcanzar yo, le aparté sus finas manos y me lancé a saborear aquella pieza.
- Ufff... es maravilloso... no
quiero que pares nunca...
- Mmmm... sabes a gloria
Sandra...
Mi lengua jugaba con su zona
clitoriana, Sandra me pedía más velocidad y fuerza, incluso llegué a rozar con
los dientes, por propia petición suya aquél delicado miembro. Sus manos, antes
relajadas, ahora apretaban mi cabeza contra su sexo. Su vagina era un horno
ardiente y mi lengua se iba a convertir en el pan que alimentaría aquél
agujero... La penetré con mi lengua mientras mis dedos rozaban de manera rápida
su clítoris...
- Natxo... te quiero... meteme
más dentro la lengua, más rapido, más profundo... - Sandra estaba fuera de sí...
De pronto grandes espasmos
comenzaron a surgir desde su zona pélvica, su respiración era como la de una
yegua desbocada, estaba teniendo un orgasmo a partir de la comida de coño que la
estaba haciendo, estuvo como cinco minutos que su respiración era muy rápida,
ella movía su pelvis haciendo que mi lengua penetrara de manera profunda en su
sexo, se frotaba todo su sexo con mi cara... poco a poco mi lengua dejó de
penetrar y lamer aquella zona, su respiración volvió a la normalidad...
- Esto ha sido increible... -
dijo Sandra con una sonrisa en la cara - He sentido como mi cuerpo desaparecía,
sólo había placer...
- Supongo que habrá sido un
ataque de extasis, jejeje.
La volví a besar aquella zona,
la parte interna de los muslos, mi lengua estaba llena del sabor íntimo de
Sandra... me tumbé encima de ella y la besé de manera profunda...
- Otro día haré que me hagas
disfrutar a mi... - dije rozando mi paquete en su pierna... - Me debes una... y
además todas las veces que nos has espiado mientras "jugabamos" tu hermano y
yo...
- ¿Espiar? yo os he oido los
ruidos y las voces... pero jamás os he visto.
- Entonces... si tu no nos has
espiado nunca por la puerta... ¿Quién será?... Bueno, da igual, lo descubriré...
esta familia cada vez me gusta más...
Continuará...