VERANO CALIENTE CON MAMA
Las vacaciones son ideales para empezar relaciones y a veces
con sorpresa, sobre todo si son con tu madre.
Recuerdo que aquellas fueron las vacaciones más maravillosas
de mi vida. Conseguí algo, que sin realmente proponérmelo, conseguí. ¿Qué?, pues
follar con mamá.
Para empezar diré que en mi familia somos cuatro, mi padre,
Javier, ejecutivo de una empresa más o menos importante, tiene 44 años y se
conserva bien para su edad. Mi madre, Elsa, que tiene 42 años, trabaja en un
colegio privado como profesora de educación física, por lo que se mantiene en
muy buena forma, ya que no solo es profesora, sino que "hace gimnasia". Mi
hermana Eva, tiene 17 años y está que se sale, con un cuerpo escultural. Por
último estoy yo, Carlos, 16 años y la verdad es que tengo un buen cuerpo debido
a que paso mucho tiempo haciendo deporte.
Lo que nos interesa sucedió el verano pasado. Fuimos a
veranear a una casa que tenemos en una localidad muy conocida de la costa
levantina española. Mi madre, mi hermana y yo nos quedábamos todas las
vacaciones, pero mi padre solo iba tres semanas al principio de Julio, que al
final fueron dos, ya que lo llamaron urgentemente de su trabajo, y claro, fue,
ya que se lo pagan muy bien.
La rutina habitual de vida era ir a la playa, salir con los
amigos, y dormir.
La playa nos quedaba bastante cerca de casa, tanto como para
ir andando hasta ella. Era una playa normal, en la que era frecuente ver topless,
pero no así el nudismo, si bien en otras playas cercanas si era más frecuente.
Mi hermana y yo teníamos el mismo grupo de amigos, forjado
año tras año de visita al mismo sitio. Mi madre, por su parte también tenía su
grupito, casi todas, las madres de nuestros amigos. Es curioso y de destacar que
la mayoría de las madres hacían topless, mientras que las hijas, casi nunca,
salvo que se fueran a otra playa ellas solas, pero si estábamos los chicos, nada
de nada.
Vamos a centrarnos en los hechos. Una noche de principios de
agosto hicimos una fiesta con barbacoa, en la zona común de la urbanización.
Después de la misma mi hermana se quedaba en casa de una de sus amigas con otras
cuatro o cinco chicas para "hablar de sus cosas".
La cena estaba muy buena y la sangría estaba mejor. Yo la
verdad es que controlo bastante bien lo que bebo y nunca me emborracho, ya que
creo que así no te lo pasas tan bien, si estas tan mal como para perder el
control. Sin embargo mi madre no está tan acostumbrada a beber, por lo que con
un poco de sangría y los cubatas de después terminó bastante mal.
Cuando terminó todo la acompañé a casa y me pidió que la
ayudase a desvestirse y a tomar una ducha para sentirse mejor. Yo me quedé de
piedra, ya que si bien había visto alguna vez a mi madre desnuda (las tetas si,
porque hace topless, como la mayoría de sus amigas), esto había sido a
escondidas, y nunca porque ella se mostrase desnuda ante mí. Así que me armé de
valor y la ayudé a quitarse la camiseta, los pantalones y luego la parte
delicada, el sujetador, para ver algo a lo que estaba acostumbrado pero que
nunca me cansaba de ver, las tetas, talla 100, casi perfectas, ya que están un
poco caídas, cosa normal para su edad y luego, teniendo una erección increíble,
le quité las bragas, para ver su coñito perfectamente depilado haciendo una
línea perfecta en el centro. Me di cuenta que era bastante coqueta en sus cosas.
La ayudé para ir a la ducha y luego a salir y secarse.
- Gracias, Carlos, si no es por ti, me duermo con toda la
ropa puesta.
No se si por su estado de embriaguez, o por qué, al darme las
gracias me dio un pico. No salía de mi asombro.
Desde ese día no podía quitarme a mi madre de la cabeza. Me
fijaba más d la cuenta cuando bajaba a la playa, para verle las tetas, la
espiaba en casa cuando podía, etc. Pero todavía quedaba una sorpresa mayor por
llegar.
Un día decidimos pasar el día fuera, en una playa cercana a
la que teníamos que ir en autobús. Al cabo de una hora, Juan, mi mejor amigo en
la zona se encontró mal, por lo dijo que se iba. Pero como estaba mal decidí
acompañarlo, por si le pasaba algo. Fuimos hasta su casa y lo dejé allí (tenía
un problemilla por el que acudía al baño con cierta frecuencia). Me fui hasta
casa y allí comenzó lo realmente bueno.
Entré, si hacer ruido, pensando que tal vez mi madre estaría
durmiendo. Pero al entrar empecé a escuchar una especie de gemidos. No me lo
podía creer, mi madre le ponía los cuernos a mi padre. Lo ruidos venían
claramente de la habitación de mi madre, que tenía la puerta entreabierta, ya
que no esperaba que ni mi hermana ni yo estuviésemos allí en ese momento.
Me acerqué si hacer ruido y lo que vi me dejó completamente
helado. Mi madre, completamente desnuda estaba haciendo el amor con Carmen, una
de sus amigas, cuyo marido también estaba fuera. Era increíble. Carmen le estaba
comiendo el coño a mi madre, que no hacía otra cosa que gemir. Al cabo de un
rato cambiaron su disposición y ahora era mi madre la que se comía el conejo de
Carmen. Luego se juntaron por sus coños y empezaron a moverse de forma cada vez
más rápida hasta que se corrieron. Siguieron un rato con besos y caricias,
chupándose las tetas y eso y antes de terminar me fui a mi habitación sin hacer
ruido. Me quedó la pena de no poder hacer fotos, pero eso me habría delatado.
Pasaron tres días más, y mi hermana tuvo otra de sus salidas
a dormir a casa de una de sus amigas, con su grupito, a "hablar de sus cosas",
otra vez. Me decidí a pasar a la acción, arriesgando un poco.
Esa noche cenamos en casa mi madre y yo, y luego nos fuimos a
la salita a ver la tele un rato. Al rato tomé la iniciativa.
El martes Juan se puso malo cuando fuimos a la playa.
¿Si? ¿Qué le pasaba?
Nada importante, una gastroenteritis, pero le tuve que
acompañar a casa cuando acabábamos de llegar.
¿Y como está?
Ahora bien. Pero la verdad es que a mi también me
fastidió el día de playa, ya que a las 11:00 estaba en casa.
¡¡¡A las 11:00!!!???
Si, más o menos.
Entonces…
¿Si?
Entonces…
Si, lo vi todo. Bueno, casi todo.
Yo, esto…no se que decir.
No hace falta que digas nada.
Verás, es que
De verdad, que no hace falta que digas nada
Es que no lo entiendes. Tu padre no está aquí y
tengo…"necesidades"
Bueno, vale.
No pienses mal.
No, si yo no pienso mal. La verdad es que lo entiendo.
Eres una mujer joven, y como has dicho, tienes necesidades…
Si, bueno.
La verdad es que fue un espectáculo increíble
¡¡¡Carlos!!!
¿Qué?. La que ha estado haciendo el amor con una de sus
amigas no he sido yo, ya me gustaría.
¡No te tolero que hables así!
A lo mejor prefieres que hable así con otra persona.
No. Creo que podemos llegar a un acuerdo. Si no
recuerdo mal, cuando me ayudaste la otra noche tras la fiesta, te
alegraste al verme desnuda, o no es así?
La verdad es que sí. Aunque seas mi madre no voy a
negar que tienes un cuerpo espectacular.
¿De verdad?
Si.
¿Cómo cuanto?
Cuanto de que?
¿Cómo cuanto de espectacular?
Como para querer hacer lo mismo que Carmen la otra
mañana
Carlos, que soy tu madre
Pues deberías acordarte de cerrar la puerta de tu
habitación.
De verdad crees que estoy buena?
Mucho
¿Y qué es lo que más te gusta de mi cuerpo?
La verdad es que tienes unas tetas acojonantes, pero el
otro día me llamó mucho la atención como tenías depilado el conejo.
¿Te gusta mi chochito?
Si!!!!
¿Y las tetas de mamá, también te gustan?
Muchísimo.
En ese momento mi madre me cogió de la mano y me guió hasta
su habitación. Se quitó la camiseta y luego el sujetador.
¿Te gustan las tetitas de mamá?
Oh, siiii!!!
Pues, a ver si lo demuestras
En ese momento, por primera vez en mi vida me puse a comerme
unas tetas (bueno, si no contamos cuando era un bebé). Era lo más excitante que
me había pasado en la vida. Estaba a punto de correrme en los pantalones.
Seguimos quitándonos ropa hasta quedarnos en pelotas. En ese momento no sabía
que hacer. Tenía una mujer desnuda y no sabía por donde empezar. Mi madre me
ayudó un poco. Dirigió mi cabeza hacia su coño, que empecé a comerme.
Así, Carlitos, cómeme el coño, rey.
Te gusta, sigo, así.
Siiiii, sigue así, así, comételo todo.
Pasamos a hacer un 69. Era increíble. La primera vez que me
comían la poya, y la verdad es que es genial.
Mamá, te quiero follar.
Si, mi vida, fóllame.
Empezamos a follar. Mi madre sabía que era mi primera vez,
así que me guió como una buena profesora que es. Ella se corrió dos veces hasta
que lo hice yo.
Mamá, me voy a correr!!
Y yo, mi vida, me corro contigo!!
Ya, me voy.
Y yo, lléname con tu leche!!
Toma, toda mi leche!!
Ahhhhh, oh dios, que gusto
Siiiii.
Esta fue la primera vez que tuvimos relaciones mi madre y yo,
pero no fue la última. Pero eso lo dejo para otra día.