En una cálida mañana de primavera, el sol se filtraba por
entre las ramas de los frondosos abetos que bordeaban el camino hacia el
Castillo Mull.
El aire acariciaba el rostro de una joven doncella dejando en
ella el agradable olor del mar y la hierba fresca. Se encaminaba hacia el
castillo, feliz, ignorante al horror que le acechaba a pocos metros.
Algo sobrevoló el sendero, oscureciéndolo todo a su paso, la
doncella alzó la vista, curiosa, y su tez quedó blanca al ver una enorme bandada
de cuervos batir sus alas como si fueran uno sólo.
De pronto alguien se acerco tras ella y con un solo brazo la
inmovilizó, con el otro la ató a un árbol y desgarró su vestido.
La doncella lloraba, aterrorizada, mientras aquel hombre
agarraba sus pechos y con fuerza comenzaba a penetrarla.
No , por favor….la princesa me espera en el castillo…
¡El castillo!! JAJAJAJA dentro de poco el Castillo Mull no
será más que una casa de putas…y tu princesa… Esa será la más puta que
habite en ella.
Siguió penetrándola hasta que el semen se mezcló con la
sangre que había desprendido su virginidad. Y allí la dejó atada, donde
probablemente sería asaltada por alguna criatura del bosque.
A pocos metros, una densa niebla, se adueñaba de los caminos
que llevaban al castillo acompañando a un ejército oscuro, capitaneado por una
hermosa mujer de cabellos violeta intenso al igual que sus enormes ojos .
La princesa, en el castillo, estaba nerviosa ante su
inminente compromiso con el príncipe de las tierras del otro continente.
Como era costumbre, era una unión preestablecida por el
Concilio entre reinos, desde tiempos inmemorables.
Pero en las tierras del otro continente el príncipe había
caído bajo el poder de la reina oscura, la misma que en esos momentos irrumpía
en la sala principal del Castillo.
La reina ordenó a sus hombres apresar a todos los que
habitaban el castillo y conducirlos hacia la sala, donde recibirían a su nueva
reina y aprenderían las nuevas leyes del reino.
Se sentó en el trono mientras la frágil princesa observaba
con miedo.
Acercádmela!
Arrodillada ante ella quedó la princesa, con la cabeza
agachada, inmovilizada por el temor y la incertidumbre.
Escuchadme bien, a partir de ahora este será mi reino y
vuestra función en él será servir con vuestros cuerpos, ya sea para
satisfacerme a mi, a mis hombres o a vosotros mismos si se os ordena.
Alargó la mano hacia el mentón de la princesa y lo atrajo
hacia sí, levantó su capa y retiró el elástico que cubría su sexo.
Vamos! tienes que dar ejemplo a tu séquito, empieza a
lamer princesita.
No…no puedo hacer eso …yo…
Hazlo!, o todos seréis conducidos a las mazmorras, en
donde seréis azotados sin piedad hasta el fin de los días!
La princesa sacó su lengua y empezó a lamer tímidamente…pero
al poco tiempo apartó el rostro, avergonzada .
La reina sujetó la cabeza de la princesa y la condujo
nuevamente hacia su sexo, con precisos movimientos fue indicándole que debía
hacer en cada momento.
Está bien, ahora tú sola.
La princesa continúo chupando ante la mirada incrédula y
dolida de sus súbditos.
Acto seguido la reina de un empujón la apartó de ella,
haciendo que cayera de espaldas sobre el suelo, se levantó y con un pie levantó
el vestido de la princesa.
JAJAJA… Lo que imaginaba ! estás empapada.
Desnudadla! Apoyad sus manos y sus rodillas en el suelo….y
vosotros dos, tú , penétrala desde atrás y tú , que te la chupe, indícale
cómo, que seguro que es la primera vez….
Desnudadlos a todos! y que miren bien cual va a ser su
trabajo a partir de hoy, ninguno podrá decir que no, obedeced en todo y se os
tratará bien.
La Reina Oscura se quedó en el castillo donde follaron y
vivieron felices para siempre.
FIN
Javier, este cuento lo escribí para ti, besos.