Laura
I
Han pasado dos semanas desde que mi tío Martín se tuvo que ir
para los Estados Unidos, la situación lo llevó a esto y aún me encuentro un poco
triste desde su partida, diario he revisado el correo pero no ha escrito
todavía; desde que partió no hemos tenido noticias de el y no es de extrañar ya
que a veces se requiere tiempo para instalarse en una nueva ciudad.
Por fin, a las tres semanas exactas llegó la primera de las
cartas del tío Martín, la primera, claro, venía dirigida a mi madre, ósea la
hermana de mi tío. En esta carta nos cuenta que esta muy bien y afortunadamente
se encontró rápidamente un trabajo y que por el momento alquila junto con uno de
sus amigos una pequeña vivienda.
Al siguiente día llegó otra carta más, esta dirigida para mi,
Laura, ese es mi nombre; tomé la carta del buzón y corrí con ella a encerrarme
en mi habitación, inmediatamente la abrí para leer su contenido, me sorprendí
pues aunado a la y misiva encontre un billete de cien dólares, el contenido de
la carta es el siguiente:
Querida sobrina:
Las cosas por acá se encuentran bien, he comenzado a
trabajar y estos son los primeros cien dólares que me pagaron. Espero que no
te moleste el regalo pues no estoy tratando de pagar nada con ello, es solo
una muestra de que pronto comenzare a ganar más de estos.
Te extraño mucho pues siempre nos hemos llevado muy bien
y no sabes las ganas que tengo de estar como siempre contigo, espero que
sepas lo mucho que te quiero y que pronto te volveré a escribir.
Me encantaría que te gastaras esos dólares en lo que más
quieras y esperó pronta respuesta a mi misiva; esperó que en ella no te
reprimas los sentimientos como yo lo tengo que hacer por precaución, lo
sabes, te quiero mucho.
P. D. En las siguientes cartas que te escriba te seguiré
mandando unos centavitos para que siempre mi reina tenga lo que desea.
Te quiere tu tío
Martín.
Las palabras de mi tío me encantaron pues se notaba mucho que
en realidad me extrañaba y pues por mi parte puedo decir lo mismo, pero antes de
continuar debo de explicar el porque de esta manera de extrañar tanto a mi tío.
Todo comenzó un día hace cinco años, por ese tiempo mi tío se
quedó sin trabajo y se vio obligado a planear el viaje a los estados unidos,
esto acarreó su divorcio pues su mujer Elena no quiso más nada con él. Las cosas
se le pusieron muy mal y hasta la casa en donde vivía y que aún estaba pagando
se perdió, mi madre viendo que su hermano se encontraba en dicha situación le
propuso a mi padre darle albergue en lo que buscaba trabajo y se lograba
recuperar. Mi padre que siempre se ha llevado muy bien con el tío Martín acepto
al instante la propuesta de mamá y a los tres días el tío se instalaba en
nuestra casa. En esas fechas el tendría unos 40 años recién cumplidos.
Durante las primeras semanas le vimos muy poco pues se dedicó
a buscar trabajo y al poco lo consiguió. Al mes ya estaba bien adecuado a las
normas de la casa y también para esas fechas comenzó a dejar parte de sus gastos
como ayuda para la casa, esta acción de su parte terminó por hablar muy bien en
su favor y nunca tuvimos quejas respecto de su forma de ser. Ante mi madre y mi
padre no había ningún inconveniente porque él se quedara el tiempo que fuera en
casa.
Su trabajo era por las tardes así que por las mañanas se
quedaba solo con mamá pues mi padre se iba a trabajar y mi hermano y yo nos
íbamos al colegio. Las vacaciones llegaron y la familia entera salimos de
vacaciones a excepción del tío Martín que se quedó a cargo de la casa por dos
semanas enteras. Al regreso todo estaba perfectamente y una semana después nos
fuimos a reinscribir al colegio, pero algo paso pues en esta ocasión las
vacantes de mi grupo se llenaron dos días antes de que acudiéramos y no me quedó
más opción que ingresar en el turno vespertino, mi hermano si alcanzo en el
matutino.
Aquí es donde comienza la gran amistad con mi tío. La primera
vez que sucedió fue una mañana que me desperté como de costumbre y mi madre me
informó que iba a salir para hacer algunas compras, en esos momentos mi tío
estaba terminando de preparar el desayuno y después de terminar me preguntó si
ya conocía los nuevos video juegos, claro que los conocía pero no era muy buena
para manejarlos así que mi tío me preguntó si me gustaría aprenderlos bien; le
contesté que sí pues varias de mis amigas los jugaban y yo no era muy buena para
eso.
Traía puesta en esa ocasión una playera larga que utilizo
para dormir, mi tío se sentó sobre la alfombra del cuarto de tele y me pidió que
me sentara entre sus piernas, tomo el control y comenzó a jugar con el aparato
mientras que me iba diciendo lo que se debería de hacer, luego fue mi turno, sus
manos soltaron el control para dejármelo y las puso sobre mi estomago como
abrazándome desde atrás. Seguí las instrucciones que el me iba dando levemente
en el oído, cosa me puso un poquito nerviosa, al poco sentí que sus manos
comenzaban a sobar levemente mi estomago pero traté de no prestar atención y
seguí jugando, las manos de mi tío pasaron de mi estomago a mis piernas mientras
que su boca pegada a mi oreja izquierda me rozaba levemente a cada instrucción
que me daba. Mis manos se entorpecieron más de la cuenta y el siguió dándome
instrucciones pero ahora estas iban mezcladas con ligeros besos en mi oreja y mi
cuello, no pude evitar ponerme sumamente nerviosa aunque en realidad no sabía
por qué.
Las manos de mi tío se seguían moviendo lentamente sobre mis
piernas, acariciando despacio y a la vez subiéndome un poco la playera que me
cubría hasta la mitad de los muslos, minutos después sentí como sus dedos
rozaban la piel de mi pierna, mi carne se erizó y dejé caer el control entre mis
muslos, mi tío al recogerlo tardó un poco rozándome la conchita, luego de
recogerlo y ponerlo en mis manos continuó sobándome las piernas. Así estuvimos y
al terminar me levante temblando y me fui a mi cuarto totalmente confundida.
II
Al día siguiente se volvió a repetir la clase de video juegos
y se volvió a repetir la serie de tocamientos, esta vez mi madre se encontraba
haciendo el quehacer en la planta baja; mi tío en esta ocasión logró subir mi
playera hasta dejar ver mis bragas, sus dedos recorrieron entonces las costuras
del panty lentamente y yo no decía nada pues a pesar de los nervios que sentía
algo me impedía detenerlo. Estaba a punto de poner toda la mano sobre mi
conchita cuando oímos que mamá subía, él rápidamente se separó de mi y se colocó
a un lado lo que me dio a entender que mi madre no tenía por que enterarse de
esto.
Las clases de video se comenzaron a volver una costumbre
diaria, y en cada sesión las manos de mi tío se volvían más atrevidas, sus besos
en mi nuca y orejas también eran más prolongados, fue en la sexta clase cuando
noté que la mano que estaba sobre mi estomago descendía directamente a mi
entrepierna y la sobaba tiernamente por encima de las bragas que ya se
mostraban, su dedo recorrió la rajada y esto me hizo estremecer, sentí algo
sumamente grato que me comenzaba a gustarme demasiado; desafortunadamente se
escuchó la voz de mi madre llamándome y casi enseguida me separé de mi tío,
acomodé mi playera y la alisé para que no se apreciara que la había tenido
arremangada, luego bajé para ver que quería mi madre.
Una mañana me despertó una caricia sobre mi estomago, era mi
tío, mamá había salido nuevamente y él entró en mi habitación, se hincó a un
lado de mi cama y comenzó a tocarme como siempre lo hacia cuando estábamos
solos, la otra mano bajó las sabanas hasta mis tobillos y se dedicó a
acariciarme las piernas, mi respiración se agitó repentinamente y cerré los ojos
dejando a mi tío en libertad para actuar, pronto la mano que me acariciaba las
piernas subió mi playera y dejó al descubierto mis bragas blancas, la mano
entonces comenzó a juguetear entre mis muslos sobando con delicadeza mi vagina,
la otra mano se introdujo dentro de la playera y por primera vez me sobó los
pechos, sus dedos me aprisionaban los erectos pezones con delicadeza y esto me
hizo gemir levemente. Nunca como hasta hoy la mano de mi tío había durado tanto
tiempo en mi entrepierna y debo confesar que me estaban encantando las caricias
que me daba. Nunca antes me había ocurrido y de pronto y por vez primera sentí
que me elevaba increíblemente, todo mi cuerpo comenzó a vibrar en espasmos
formidables, no sé si grité o llore era la sensación más deliciosa que había
experimentado en mi vida; cuando logré reaccionar mi cuerpo se encontraba
arqueado y mi respiración sumamente agitada.
¿Qué te pareció lo que te acabó de regalar? – dijo mi
tío.
No respondí pero era evidente que me había encantado lo que
me había echó. Mi tío me tomó por los tobillos y me acomodó de tal forma que mis
piernas caían por los costados de la cama, me sacó las bragas y se acomodó entre
mis piernas a las cuales abrió.
¡Qué linda esta tu panochita! – me dijo – Apenas te están
saliendo los vellitos… y se ve tan mojadita. – hizo una pausa – Te la voy a
chupar ¡Veras que rico!
No contesté y enseguida el se inclinó entre mis piernas, yo
tenía la cabeza levantada para ver qué era lo que me hacía. Su boca tocó mis
delicados labios y su lengua se introdujo entre estos, era una extraña sensación
sentir como me besaba toda la conca, de pronto llegó a un punto en el cual mi
cuerpo sintió un fuerte espasmo; en este punto se concentro la lengua, subía y
bajaba, rodeaba y se enredaba ahí. La sensación de placer aumentaba
considerablemente a cada lamida que me deba, esta vez sí comencé a gemir y a
decir algunas frases.
¿Qué me haces tío?... ¡Qué rico se siente!... ¡Sigue tío,
te amo, te amo!... ¡Ho, qué rico, que rico!... más, más… sí, que rico, tío
así…
No me podía contener, las frases se escapaban de mi boca en
cada una de las lamidas que mi tío Martín me regalaba, pronto noté que la misma
sensación que anteriormente había experimentado me invadía y estallé de nueva
cuenta. Mi tío no paró de mamarme hasta que por fin me fui relajando. Se levantó
y quedó de pie frente a mi, apreciando mi cuerpo inerte, mis piernas abiertas,
mi concha húmeda, mi playera a medía cintura. Mis cabellos largos, lacios de
color castaño desordenados sobre las sabanas.
Fue entonces que él se desabrochó los pantalones dejándolos
caer sobre el suelo, bajó su calzón y por primera vez se la vi. Dura, cabezona,
si su verga estaba frente a mi; me tendió la mano y me levantó hasta dejarme
sentada en la orilla de la cama, puso mi mano sobre su tronco y pude sentir el
calor que se desprendía de la superficie que a pesar de la dureza del tronco era
suave.
Te voy a enseñar a chuparla… Lo primero que debes hacer
es mover tu manita, de adelante para atrás… eso, que salga toda la cabeza…
Con su mano sobre la mía me mostró como debía de hacerle para
masturbarlo, luego me dejó hacerlo a mi solita y aunque algo torpe al principio
después tomé un poco de práctica. Fue después de esto que mi tío tomándome por
la barbilla me acercó la cara a su garrote, me pidió que abriera la boca y lo
hice auque con algo de asco. Sentí la calienta cabeza morada que se iba abriendo
paso entre mis labios, lentamente avanzó y por fin logré tragarme la cabeza
completa; mi tío me pidió que cerrara los labios en torno al tronco y así lo
hice, la verga continuó avanzando lentamente hasta que sentí que me llagaba a la
campanilla y una arcada involuntaria la acompañaba. Mi tío se detuvo y sacó solo
un poquito de la verga dejándomela así.
Tienes adentro casi la mitad… ahora voy a moverme, quiero
que tus labios y tu lengua se muevan junto con mi garrote… ¿Está bien?
Solo moví afirmativamente la cabeza pues no podía responder
con tamaño tronco dentro, las caderas de mi tío retrocedieron sacando la tranca
hasta la cabeza y luego me la volvió a meter, una tras otra las embestidas
continuaron y él me iba dando instrucciones de cómo debería irlo haciendo. Sus
manos se movía en mis pequeños senos poniéndole especial atención a mis pezones
que atrapaba entre sus dedos y los molía tiernamente.
Luego de unos minutos tomo con sus dos manos mi castaña
cabellera y sus caderas se comenzaron a mover con más rapidez, la verga a esta
acción comenzó a entrar y salir de mi boca a gran velocidad, aunque aún no me
acostumbraba a la sensación no me era desagradable por completo; justo en esos
momentos escuchamos que la puerta de la entrada se abría y se dejaba oír el
grito de mamá anunciando su arribo, voltee a ver a mi tío con los ojos y el me
hizo una señal de que no hiciera ruido pero no dejó de moverse dentro de mi boca
y segundos después casi me ahogo al sentir que él me llenaba la boca de una
sustancia con sabor acre, tragué para no ahogarme y el sabor me invadió por
completo, las caderas de mi tío se siguieron moviendo sin descanso y a cada
nueva embestida una nuevo disparo de la caliente sustancia, tragué toda la que
me dejaba en lo más profundo de la garganta, sentí también como algunas gotas
rodaban por mi barba y pecho. Después de unos segundos mi tío sacó su barra aún
erecta y escurriendo la sustancia que pude ver era de color blanco, me volvió a
acercar la cabeza y me pidió que le chupara los residuos, abrí mi boca y me
volví a comer esa gran cabeza en forma de hongo, la lamí como me decía hasta que
por fin vi como iba perdiendo la potencia y se hacía flaca y le colgaba.
Procurando no hacer ruido el tío se acomodó los pantalones y
salió de la habitación, yo me levante y así como estaba me miré al espejo que
hay en mi habitación mis mejillas encendidas, mi cabello desordenado y mis ojos
color miel se miraban diferentes, tenía que pensar mucho en lo que había
sucedido con mi tío, no lo creía, me sentía como en un sueño. Las cosas que me
hizo sabía que no debía hacerlas pero lo que se siente es algo que no podía ya
dejar de experimentar, en realidad me encontraba en una encrucijada que me tuvo
pensando toda la tarde y parte de la noche.
Los días posteriores continuaron en el cuarto de la tele pero
en estas sesiones ya las caricias eran francas y directas sobre mi concha, me
escurría una o dos veces según las circunstancias nos lo permitieran y de vez en
vez le regalaba una rápida mamada a mi tío. Por supuesto que varias veces
estuvimos a punto de ser descubiertos por mamá y puedo jurar que si esto llegaba
a pasar se nos hubiera armado una buena, afortunadamente esto nunca llegó a
suceder.
La otra parte de la historia sucedió en un día feriado, mis
padres y mi hermano se iban a ir a pasar ese fin de semana a casa de unos
conocidos y como mi tío tenía que trabajar y yo que estudiar se nos dejo en
casa, claro mi tío se encargaría de mis cuidados y vaya que lo hizo.
Desde la primera noche las cosas se pusieron sumamente
calientes, el tío Martín llevó a casa para esa ocasión una película
pornográfica, nos fuimos esta vez a su cuarto y nos acostamos, yo iba vestida
con una minifalda color blanco y unos calentadores del mismo color pues hacia
frío ese día, traía un suéter rosa de cuello alto y el cabello suelto, para esa
época me llegaba hasta la cintura. Mi tío traía puesto un traje de color azul
con camisa blanca. Bueno antes de continuar debo describirles físicamente a mi
tío Martín, el es alto (1.70 m) de piel blanca, delgado, es calvo de la
coronilla pero su pecho, brazos y piernas es muy velludo, claro obviamente
también de allí es muy velludo. Su pene mide 16 centímetros y es bastante
grueso.
Pues bien como les decía esa noche comenzamos a ver la
película porno, y mientras la veíamos nos comenzamos a acariciar por sobre la
ropa, mi tío me repetía lo mucho que le gustaba y yo no debo oculta que también
el me atraía, pronto las ropas comenzaron a estorbar y prenda a prenda fueron
volando por el aire hasta depositarse sobre el alfombrado suelo de su
habitación; por fin quedamos desnudos completamente, era la primera vez que
estábamos en esas condiciones y a esta primera vez siguieron otros muchos
estrenos, el segundo fue un beso francés, nunca antes nos habíamos besado de esa
manera, su boca abrió la mía y su lengua jugueteó con la mía por muchos minutos.
Luego de eso mi tío me enseñó a hacer el sesenta y nueve, mi
cuerpo delgado quedó sobre el suyo y me trague la barra como él me lo había
enseñado, el por su parte se comenzó a comer mi conchita justamente como me
encanta. Nos venimos al mismo tiempo y por supuesto que tragamos nuestros jugos.
Sin dejar de acariciarnos y besarnos descansamos unos minutos para luego
continuar con otro estreno más.
¡Te voy a desflorar!
Fue lo que mi tío me dijo, yo ya sabía que era eso. Él me
recostó de espaldas al colchón y luego se acomodo encima de mí sosteniéndose con
los brazos extendidos sobre la cama, su verga se balanceaba de un lado al otro
entre mis piernas que tuve que abrir ampliamente, desde mí lugar con la cabeza
levantada vi mi vagina que ya comenzaba a tener unos cuantos vellitos y sobre
esta la gran cabeza balanceándose. Mi tío entonces con una mano la restregó de
arriba para abajo a lo largo de mi vagina, los labios la anidaban levemente y
esto me excitó mucho; luego de unos minutos de jugar así con mi panocha el tío
Martín me la acomodó entre los labios y comenzó a empujar despacio pero con
fuerza. Sentí como mis pliegues se iban abriendo poco a poco y una extraña
sensación me llenaba, la fuerza con que mis labios vaginales apretaban su tranca
era mucha y le estaba costando trabajo avanzar al mismo tiempo una punzada aguda
me comenzó a molestar.
Mi tío la sacó y entonces la ensalivó con una de sus manos,
luego regresó al ataque, esta vez el ariete se introdujo un poco más y el dolor
en mi entrepierna se volvió casi insoportable.
¡Me duele tío!
Lo sé… pero tienes que aguantar.
¡Me duele mucho!
¡Tranquila!
Sin detenerse el seguía empujando su barra y a cada nuevo
milímetro el dolor se intensificaba más y más, sentía como mis labios se abrían
a su máximo además de un intenso calor. Grité muy fuerte al sentir un intenso
dolor que me desgarraba completamente, lloré y traté en vano de zafarme de la
terrible lanza que me penetraba. Por fin se detuvo el avancé de la daga, mi
virginidad había desaparecido no sin gran dolor, mi tío detenido observaba como
su tolete permanecía semi-clavado en mi entrepierna cuyos labios vaginales se
encontraban completamente expandidos alrededor de su grueso tronco.
Después de unos minutos de espera lentamente comenzó a sacar
su barra y casi cuando iba a salir la volvió a meter lentamente, sus movimientos
me seguían doliendo pero el me alentaba con palabras muy suaves y leves besos en
los labios y mi cara. El dolor no menguó mucho pero mi tío la se movía
lentamente en mi interior clavándome solo la mitad de su portentosa herramienta.
Varios minutos pasaron metiéndola y sacándola de mi estrecha vagina cuando tuve
mi primer orgasmo con un pene dentro, aun no había penetrado completamente pero
el orgasmo fue genial, a pesar del dolor experimentado el placer se hizo
inmensamente más grande, gemí como nunca y más lágrimas rodaron por mis mejillas
pero en esta ocasión eran de placer. Casi al mismo tiempo de la fenomenal venida
sentí como los mocos de mi tío se depositaban en mi cuca, la sensación fue
agradable y me deje coger hasta que mi tío me la sacó. La leche me escurría por
toda la panocha y mi tío me la regó por toda la entrepierna regándola con la
verga que se movía de lado a lado y entre mis labios vaginales aún un poco dura.
Terminamos besándonos y abrazándonos para luego meternos juntos a la regadera;
mi tío me lavó todo el cuerpo y fue ahí donde pude ver que me salía un poco de
sangre de la rajadita.
No te preocupes, eso es normal… Te desgarré por dentro
una telita que se llama himen y que se conoce como virginidad.
Sí, ya lo sabía… Pero me dolió muchísimo.
Me lo imagino… pero de ahora en adelante te iras
acostumbrando.
Esa noche dormí en cama de mi tío y no pasó nada más pero el
sábado iba a ser nuevamente de nosotros. Nos despertamos tarde y mi tío me
preparó un delicioso desayuno, después de éste nos metimos nuevamente en la
regadera y estuvimos ahí acariciándonos y besándonos la verga de mi tío estaba a
reventar y le di una buena mamada, él me regó con su leche la boca y tragué lo
que pude, luego me mamó a mí hasta que me vine, la pucha me dulía todavía un
poco.
Nos metimos en la cama y nuevamente nos quedamos
profundamente dormidos. Como a eso de las cuatro de la tarde sentí una boca
chupándome los pezones y desperté dulcemente. Las mamadas en mis tetas me
pusieron sumamente caliente y noté que me estaba mojando, mi tío no paró de
mamar y luego manoseándome la panocha me hizo venir, luego se acomodó nuevamente
como la noche anterior y me comenzó a penetrar, el dolor ya no era el mismo y
aguanté viendo como me la iba metiendo, esta vez la verga se me fue un poco más
de la mitad, me sentía llena y ahora era más el pacer de sentirlo, sus caderas
iniciaron un leve bombeo que se prolongo por diez minutos luego de los cuales
alcancé mi segundo orgasmo. Mi tío me hizo cambiar de posición y esta vez el fue
el que se recostó boca arriba en la cama, me pidió montarme y clavarme su daga
lo que yo aguantara. Me monté dándole la cara y sus manos amasaron mis pequeñas
tetas y luego pasaron a mis nalgas; yo sujeté el grueso y duro tolete de mi tío
y lo guié hasta la entrada de mi cuquita, lentamente me fui sentando, sintiendo
como las paredes se iban ensanchando con la invasión de la gruesa cabeza de
hongo. Me trague un poco más de la mitad y comencé a subir y bajar apoyándome en
su pecho con las manos para hacer fuerza, mi tío me pidió que le avisara justo
cuando me fuera a correr para así hacerlo juntos.
Las caderas de el también se movían junto con mis caderas y
poco a poco fuimos ganando velocidad, mis jugos se escurrían por el palo mojando
las bolas y el vientre de mi tío para luego escurrirse por sus nalgas y mojar la
colcha; pronto sentí las contracciones en mi vulva señal de que me iba a venir,
se lo dije a mi tío que aceleró sus movimientos y justo como lo había asegurado
nos comenzamos a venir simultáneamente, su leche me pegó al fondo justo cuando
sentía la explosión de mis entrañas, mis jugos salieron y salieron mezclándose
con su propia leche. Nuestros gemidos se dejaron escuchar por toda la casa y
terminé tendida sobre su cuerpo mientras que sus caderas daban las últimas
embestidas dentro de mi húmeda cueva y así nos quedamos mirando televisión hasta
entrada la noche.
Durante la madrugada mi tío me manoseó y nuevamente me volvió
a penetrar por la vagina, casi dormidos hicimos el amor y volvimos a quedar
profundamente dormidos y nos levantamos bastante tarde ese domingo. Desnudos
como estábamos nos metimos en la regadera y nos acariciamos y besamos como
siempre, luego mi tío bajó a preparar un delicioso desayuno, casi comida por la
hora y al bajar yo ya estaba todo listo. Platicando con el me enteré de que no
era la primera vez que se cogía a una pequeña de mi edad y le pregunté detalles,
el me contó lo que le hacía a una vecinita que tenía a donde vivía antes de
venir a casa. Después me dijo:
Hoy vamos a hacer algo diferente… ¡Ya veras que te gusta!
¿Qué me vas a enseñar tío?... vamos dime.
Es una sorpresita pequeña, no comas ansias.
No me contó nada y terminando el desayuno me dijo que fuera a
terminar algunas tareas que todavía tenía pendientes, luego el se puso a lavar
la vajilla e hizo un poco de quehacer para luego alcanzarme en mi cuarto y
ayudarme con el resto de mi tarea. Terminamos cerca de una hora y media después
y entonces el tío me dijo que lo acompañara.
Salimos de mi habitación y nos metimos en el cuarto de mis
padres, ahí mi tío esculcó varios de los cajones y luego de un par de minutos lo
vi ir acomodando sobre la cómoda algunas prendas, estaba yo sentada en la cama
imaginando lo que mi tío se proponía. Cuando terminó de sacar las prendas se
volvió hacia donde me encontraba y estirando en sus manos un camisón de mamá me
dijo:
Ve al baño y te pones estas prendas…
Sin decirle nada tomé las prendas que me ofrecía y me dirigí
al baño de la alcoba para ponerme las prendas que hasta el momento no había
visto en su totalidad. Un camisón bastante sexy y semi transparente era lo que
mi tío me había mostrado mas las demás prendas las desconocía, las puse sobre el
mueble del baño y comencé a desdoblarlas para verlas, vaya (mi tío quería que me
pusiera eso). Lentamente fui desnudándome mientras me miraba al gran espejo de
cuerpo entero, fue la primera vez que tomé conciencia de mi cuerpo, delgado, de
piel blanca, con apenas unos montecitos como senos y un monte de Venus al cual
apenas y se le dibujaban unos pelillos; mi cabello castaño caía por la espalda,
lacio y fino.
Fui colocando sobre mi cuerpo las prendas que mi tío me
entregó, lentamente fui disfrutando del roce de esa tela sobre mi piel y a cada
prenda que me colocaba volvía a mirarme detenidamente al espejo y modelando un
poco para mi misma. Lo primero fueron unas bragas color negro, con un encaje
hermoso; me las ajuste lo mejor que pude pues me quedaban un poco grandes y pude
comprobar que me veía sensacional, bueno eso esperaba yo y mi tío debió de haber
pensado igualmente. Mis nalgas quedaban expuestas casi completamente pues era un
delicado hilillo lo que las cubría y por la parte frontal mis labios vaginales
se dibujaban bajo el negro encaje.
Puse luego el bra que no llenaban mis tetas pero las acomodé
dentro pues así lo quería mi tío, éste también en negro y a juego con las bragas
se veía muy bien contrastando con mi blanca piel. Después siguieron las medias
igualmente negras y que solo me llegaban al muslo en donde un adornado encaje se
ajustaba a ellas. Por último el sexy camisón de color blanco y semi
transparente, con solo esa ropa puesta me veía increíblemente sensual y no pude
por menos que excitarme pensando en lo que me haría el tío Martín
Me miré al espejo por última vez y sumamente nerviosa salí de
nuevo a la habitación, mi tío al verme se puso de pie ya completamente desnudo y
con su gran daga balanceándose de arriba para abajo; se acercó hasta donde me
encontraba y dio una vuelta a mi alrededor para admirarme.
¡Qué rica te vez sobrinita!... mejor que tu mamá a tu
edad…
¿Tú has cogido con mamá? – pregunte sorprendida.
No… aunque me hubiera gustado hacerlo… solo la espiaba…
¡Vaya, tío no lo hubiera creído!
Ya vez… pues ella también esta muy buena…
Sí… ¿Verdad?
El tío Martín luego de decir esto me besó en los labios
hundiendo profundamente su lengua dentro de mi boca y buscando la mía. Sus manos
se pasear por la suave tela del camisón recorriendo a la totalidad mi espalda,
mis nalgas , mis tetas y mi panocha, me quemaba y quería sentirlo adentro a
pesar de un poco de molestia que aun tenía por la desvirgada del día anterior.
Lentamente y mientras nos besábamos él me fue recostando
sobre la cama y poco después sus labios recorrían mi cuello y sus manos mis
costados, montado sobre mí se levantó para acercarme a la boca su dura tranca y
me pidió que se la chupara, abrí mi boca y dejé que la gruesa cabeza se hundiera
en mí; mamé lentamente y justo como el me había enseñado y así estuvimos un par
de minutos, luego el tío se agachó entre mis piernas y sin quitarme las bragas
me comenzó a lengüetear la raja. Con sus dedos hizo a un lado la prenda y
directamente me comió la conchita haciéndome venir.
Luego de esta primera venida me quitó las bragas y se acomodó
entre mis piernas y llevándolas hasta sus hombros me penetró en esta posición,
abrió el camisón y sus manos se apoderaron de mis pequeños senos masajeándolos
sobre la tela del bra, esta vez la penetración fue más sencilla y menos dolorosa
aunque todavía con un poco de molestia.
Mi tío se movió y se movió rítmicamente dentro de mi
panochita que no dejaba de segregar jugos y jugos y me comenzaba yo a venir
cuando me inundó con su descarga de caliente esperma, los dos gemimos de placer
al unificar nuestros orgasmos y quedamos recostados unos minutos uno al lado del
otro mas mi tío se levantó un poco después pidiéndome que le mamara nuevamente
la reata. Comencé con la mamada disfrutando esta vez aparte de su sabor el mí
propio, poco a poco la tranca fue cobrando nueva vida y fue cuando quedó
completamente dura que mi tío me acomodo a cuatro patas sobre la cama y se hincó
detrás de mí para lamer mi ano. Pasados unos minutos sentí que me untaba con
algo y luego el primer dedo me penetro el apretado agujero. Así lo estuvo
metiendo y sacando por espacio de cinco minutos para luego agregar al primero
otro dedo más y nuevamente a meterlo y sacarlo. Después de un tiempo similar al
anterior mi tío se puso en pie y pude ver como se ponía más líquido del que me
había embarrado en el agujero sobre su pene. Acomodó la gruesa cabeza en mi
arrugado ano e hizo presión sobre él. Lentamente la macana me fue partiendo en
dos por el culo, sentí no tanto dolor como el de la desvirgada pero si un poco
aunque esta vez aguanté todo sin llorar ni quejarme. La lanza que me partía la
sentía realmente enorme, a cada nuevo milímetro mi ano lo sentía ensancharse e
ir recibiéndola, mi tío me preguntaba a cada momento si quería que se detuviera
pero yo movía la cabeza negándole, sabía ya que después del dolor sigue el
placer y ahora estaba sumamente caliente como para parar. Mi tío siguió
empujando hasta que por fin sus bolas chocaron contra mis labios vaginales.
¡Qué linda hermosa!... ¡Te la tragaste completa! – dijo
mi tío sorprendido.
La siento toda tiíto… se siente rico.
Lentamente y sujetándome por la cintura el tío comenzó a
moverse sin descanso y aumentando poco a poco la velocidad de las embestidas, un
orgasmo se hizo dueño de mi voluntad y segundos después él me llenaba los
intestinos con su caliente y rica leche, fueron segundos intensos y desbordados
en los que pedí más de ese delicioso y erecto miembro que mi tío me había
enseñado ya a disfrutar. Desde esa fecha me convertí en la amante de mi tío y
disfruté da cada una de sus enseñanzas hasta la fecha fatídica en que me anunció
que tenía que dejarnos para ir a los estados unidos en donde había conseguido un
muy buen trabajo.
III
Estos últimos días me la he pasado masturbándome hasta dos
veces al día, mi cuerpo necesita de la deliciosa verga que me regalaba mi tío,
de su leche, de sus deliciosos juegos eróticos. No, no voy a poder resistir
tanto tiempo sin una verga dura entrando en mi vagina o en mi ano. He buscado
entre mis amigos pero realmente son bastante feos y porque no decirlo también
bastante estúpidos, ninguno me convence.
La otra noche me encontraba sumamente caliente y no vi con
malos ojos a mi padre de estatura elevada y corpulento, se nota que en la
entrepierna se le forma un buen bulto, pero ni pensarlo, no sabría como
abordarlo; por el otro lado esta mi hermano Edmundo, qué decir de el, bueno
apenas tiene sus doce primaveras pero no esta mal, su cuerpo va tomando las
dimensiones del de papá aunque todavía más delgado. No sé tengo que meditarlo un
par de días.
He dejado que transcurran ya dos semanas y estoy que no
aguanto, estoy en mi habitación, completamente desnuda y hurgando con mi mano
derecha dentro de mi vagina, dos dedos entran y salen a gran velocidad, no puedo
reprimir el gemido leve que escapa de mis labios anunciando mi orgasmo, los
jugos mojan las sabanas y sacó mis dedos para chuparlos y así saborear mi propio
néctar, esto me calma momentáneamente pero en realidad extraño la sensación de
un cuerpo al lado, mañana intentare hacerlo con uno de los chicos más guapos de
mi salón. Ya veremos.
El tipo no obstante estar muy cuero es un verdadero imbécil,
engreído y quién sabe que tantos apelativos más, definitivamente no me le
entregaría a un patán como este, no definitivamente no.
Cae la noche y nuevamente me introduzco en la cama pero no
logro controlar mis nervios, necesito algo dentro de mi vagina; salgo de la
habitación con rumbo a la cocina para ver si un vaso de agua apaga mi calor
interno, subo de nuevo las escaleras después de beberme el agua, nada, sigo
igual de caliente, camino hasta mi habitación y me detengo antes de llegar;
estoy frente a la puerta de la habitación de mi hermano, pongo la mano sobre la
perilla y la giro sin hacer el menor ruido e ingreso en ella, todo esta oscuro y
silencioso, cierro y camino lentamente hasta el lecho en donde percibo la
silueta de Edmundo, los nervios me corroen el corazón. Destapo a mi hermano y
sin pensar le paso la mano por la entrepierna sintiendo su sexo dormido,
lentamente con mucha suavidad se lo comienzo a sobar, muy despacio. En breves
instantes el aparato comienza a crecer, me asusto.
¿Estas despierto? – pregunto en voz baja.
La respuesta no llega y entonces sigo sobando la barra que
ahora ya comienza a tomar dimensiones interesantes, con más miedo que valor
logro bajar el pantalón de la pijama de mi hermano y veo saltar la silueta
oscura de la barra de carne, pongo con cuidado mi palma sobre esta y mis dedos
se cierran en torno al bulto. Es gruesa y de buen tamaño para su edad,
lentamente lo comienzo a masturbar. Luego de unos minutos de masturbarlo con la
mano me trago su verga, que delicia la siento deslizarse por mi boca y garganta
debe de medir unos catorce o quince centímetros, no lo sé pero me esta
encantando, sigo mamando sin pausas y de pronto el despierta.
¿Qué haces? – pregunta incrédulo.
No digas nada, solo relá… relájate. – me asusto pero me
logro contener.
Pe… pero… es que…
Ya no digo nada más y continuo tragándome esa deliciosa barra
de carne que me esta enloqueciendo, bajo una de las manos para meterla debajo de
mi playera larga y palpar mi concha, muevo mis dedos a lo largo de mi rajada y
en escasos segundos tengo un sensacional orgasmo. Mi hermano mudo ahora se deja
mamar pero se queda como paralizado, no tengo que trabajar mucho y a los pocos
minutos su leche me inunda la garganta, me trago toda la venida sin dejar
escapar una sola gota y logro sacarle un leve gemido, continuo mamando hasta que
la verga esta totalmente flácida.
Es todo por ahora… mañana te haré una nueva visita. – Le
digo segura de mi.
Salgo de la habitación y mucho más relajada me quedo
profundamente dormida.
La noche siguiente note como Edmundo se fue a acostar más
temprano que de costumbre, tenía yo un poco de miedo pues el pudo comentar algo
con mis padres pero afortunadamente nada cambio en el trato con ellos lo que me
indicaba que Edmundo no había dicho nada. A mis 18 años no puedo decir
que sea una chica de mal ver, mi pecho es de buen tamaño con pezones paraditos y
de un color clarito, mis nalgas son deliciosamente torneadas según las palabras
de mi tío, mi cabello sigue lacio pero ya no me llega hasta la cintura, solo a
mitad de la espalda y no me lo he teñido por lo que sigue castaño, mi vagina
tiene en su monte de Venus unos hermosos rizos que forman un coqueto triangulito
bajo el cual unos labios rosaditos y húmedos siempre esperan un delicioso y duro
tronco.
Bien pues esa noche después de que mis padres se fueron a
dormir yo salí de mi habitación para dirigirme a la de mi hermano, pensé que
podría haber puesto el pasador pero me equivocaba, esto me daba el permiso de él
para continuar con nuestro juego. Al entrar vi que no estaba completamente
recostado.
¿Despierto? – pregunte ingenua.
Edmundo no contestó solo se limitó a mover su cabeza
afirmativamente, me senté a un lado de el sobre la cama y encendí la luz de la
lámpara de su buró. Pude apreciar que su respiración estaba agitada y la mía ni
que decir. Me acerque a su cara y deposite sobre sus labios un tierno beso al
que no respondió, nuevamente lo volví a besar esta vez más audaz jugueteando un
poco con sus labios, poco a poco mi hermanito fue correspondiendo a mis caricias
y su boca comenzó a seguir mis movimientos luego de unos minutos mi lengua se
introdujo buscando la de el.
Cuando me separé pude ver la excitación reflejada en sus ojos
y sin más tome mi playera por los costados y me la saqué. Mis senos desnudos
quedaron ante su estupefacta mirada, estaba absorto y le tomé una de las manos
poniéndome la sobre una de las tetas y comencé a darle indicaciones de qué era
lo que tenía que hacer para irme acariciando. Sus dedos de seda me comenzaron a
recorrer el seno lentamente, atrapó el pezón y con ternura lo pellizcó, mi
hermano era un rápido aprendiz. Luego lo hice que me mamara el seno igual
guiándolo para que pronto fuera un excelente amante. Mientras que el se
entretenía con mis tetas mi mano izquierda se movía lentamente de arriba para
abajo a lo largo de su tronco que con habilidad logré sacar de sus pantalones.
Con la clásica desesperación de los principiantes me quiso
meter la mano por todos lados pero yo lo fui conduciendo por los caminos que me
gustaban, con calma y serenidad; Edmundo buen aprendiz pronto comenzó a tocarme
con menos torpeza y fue entonces que me levante y montándome sobre la cama quedé
hincada frente a el. Le pedí que me bajara las bragas y con delicadeza lo hizo,
quedó maravillado con mi vagina pero aun sin tocarla le dije que me pusiera la
mano abajo y así lo hizo, lentamente la movió de adelante para atrás rozándome
los labios vaginales, así logre mi primer orgasmo de esa noche. Mi mano volvió a
tomar su reata y lo seguí masturbando hasta que no pudo más y sus mocos saltaron
potente mente mojándome hasta el pecho izquierdo.
Obviamente la cosa no iba a terminar ahí esa noche así que
tendí a mi hermanito sobre la cama y comencé a mamarle el nabo que poco a poco
comenzó a cobrar vida y cuando ya lo tenía completamente duro me monté sobre el,
guié la daga con mi mano ante la atenta mirada de Edmundo y me metí su gran
tronco que después comprobamos medía trece centímetros. La cabeza se fue
perdiendo entre mis piernas lentamente y sentí que mi cuerpo volvía a vibrar con
esas deliciosas sensaciones. Por fin me la tragué completamente y comencé una
cabalgata lenta inclinándome de vez en cuando para que Edmundo me chupara las
tetas o me besara.
El orgasmo nos vino a los dos al mismo tiempo, fue increíble,
nos seguimos moviendo hasta que por falta de dureza la tranca se salió sola de
mi vagina, los jugos abundantes se escurrían de mis labios y por la tranca y
bolas de mi hermano; a pesar de que ya se había venido una vez la leche que me
soltó en el interior de la vagina era demasiado, fue exquisito sentir como me
golpeaba lo más profundo, por un embarazo no había que preocuparse pues desde
que mi tío notó que me comenzaba la regla me comenzó a educar con respecto al
uso de pastillas.
Esa noche después del sexo Edmundo, mi hermano, y yo nos
quedamos acariciándonos, reconociendo nuestros cuerpos y ya casi como a la una
de la madrugada me regrese a mi cuarto quedándome profundamente dormida.
Comenzaba pues así una nueva y excelente relación con mi hermano, mis padres
notaron el cambio de nuestros comportamientos pero lo tomaron con toda
naturalidad pues creyeron que se debía a la madurez que comenzaba a adquirir
Edmundo y en cierta forma no se equivocaban.
A la semana fue que Edmundo abandonó su habitación para venir
a la mía, entró y me despertó cuando sus labios saboreaban mis pezones ya duros
como la roca, lo único que hice fue tomarlo por el cabello y dejarlo continuar
con su exquisita labor. Esa noche lo enseñé a mamarme la panocha y lo hizo tan
bien que logre correrme en dos ocasiones con las mamadas que me estaba dando.
Luego me empiné sobre la cama y le pedí me diera el mismo tratamiento en el ano,
sin dudarlo mi hermano comenzó a lamer mi chiquito metiéndome la lengua
profundamente en el, separando los cachetes con las manos para dejar expuesto el
agujero. Era justo pues que como recompensa le regalara esta parte de mi cuerpo.
Edmundo entonces guiado por mis indicaciones me la metió por el culo, fue
divino. Me estuvo bombeando por casi treinta minutos durante los cuales me vine
cinco veces, algo increíble. Por fin me llenó las entrañas con tanta leche que
casi podría decirse que eran ríos los que me corrían por las piernas.
Esa relación hasta ahora sigue siendo nuestro gran secreto,
una vez quise tener un novio pero en realidad no me agradó pues son muy brutos y
no hay tanta confianza con un desconocido como la que puedo tener con mi
hermanito o con mi tío. Mi hermano me comentó también algo parecido cuando
intentó tener una novia, así que ya ven ¿Será mal de familia?
Mi tío ha venido dos veces a visitarnos y pues no les debo de
ocultar que cuando el esta aquí nos escapamos a un hotel en donde damos rienda
suelta a nuestro placer, sigue siendo muy bueno en la cama y sabe lo que hago
con Edmundo y está de acuerdo en esa relación pues el solo puede venir muy
ocasionalmente; eso si no deja de mandarme dinero para que me compre lo que yo
desee y ahora a aumentado la cantidad a ochocientos dólares cada tres meses.
Amigos me despido esperando que aunque larga mi historia les
haya agradado, un beso de su amiga Laura.
FIN