Mi vida... 1- Mi cumpleaños.
Hola a todos lo que estáis a punto de leer no es más que un
trozo de mi corta vida.
Era el día de mi cumpleaños, cumplí 16 años, pero antes os
contare un poco de mi familia, en casa somos 5, mi padre Pablo de 43 años
bastante alto, a veces demasiado borde, con el que me llevo mal por no decir
fatal, por su forma de decir las cosas, muy autoritario, siempre que puede,
lleve o no la razón discute o me hace discutir hasta llegar a mi limite
mandándolo a la mierda; mi madre Laura de unos 33 años muy guapa, un poco sumisa
a todo lo que dice mi padre sin ponerle pegas, este o no de acuerdo con él ,
ella intenta parar las discusiones que tengo de vez en cuando con él, es con la
que mejor me llevo dentro de la casa; también están las gemelas Laura y Lucía,
que tienen 17 años con muy buenos cuerpos, siempre están con sus risitas
insoportables ya que los hacen continuamente y al unísono, con ellas no me llevo
ni mal ni bien solo nos soportamos, aunque haya algún día con un grito diciendo
¡Pepee! Por haberles echo alguna bromita; ahora solo falto yo, yo me llamo Pepe
acabo de cumplir los 16 años buen cuerpo (atlético), a veces demasiado tímido,
poco sociable, fanático de todo lo relacionado con el rock, salgo poco casi nada
solo lo justo para poderme despejar y hacer deporte que es otra de mis
aficiones.
Bueno por donde iba, ah ya, todo comenzó el día de mi
cumpleaños, como en todo los cumpleaños hubo su fiesta con los amigos nos fuimos
a ver un concierto de los Mägo de Oz, después del concierto me fui a oír mis
nuevos CD’s. Algo que me pareció raro, es el no encontrarme ni a mis padres, ni
mis hermanas, pensé que se fueron a dar alguna vuelta y pasear al perro. Antes
de llegar a mi habitación oí gemidos suaves, me fui en busca de donde provenían
los gemidos .
Cuando veo que la luz del cuarto de mis padres está encendida
fui a ver si había alguien, me encuentro a mi madre con un consolador casi tan
gordo como mi brazo. Estaba desnuda pellizcándose los pezones, esos pequeños y
redondos pezoncillos apuntando al techo, os describo a mi madre para que os
hagáis una idea de cómo es ella, ella es morena de ojos verdosos, mide como un
metro setenta y cinco más o menos, con unos pechos de talla 100 vientre plano,
piernas largas y bonitas, un culo redondo y bastante prieto muy bonito o al
menos a mí me lo pareció, y por último un coño totalmente rasurado, es decir que
está más buena que el pan de piquito, sigamos yo ya al ver eso me puse con mi
verga a hacerme una paja ya que uno no es de piedra, mi paja fue la mejor que me
he hecho, en ese momento ella comenzó a jadear y a gritar mientras intentaba
morderse los pezones con cuidado.
Ah, ah, aaah, aaaah, sigue oh, siguee, que polla tienes, ah,
oh, oh, oooh, siiii – estaba con los ojos cerrados, su cara era todo un poema-
pepe ohh sii, si, sigue, sigue, metemela un poquito más oh si, asíii, ah, ah,
ah, ah , aaaahh, ah, ah, aaahh- al oír eso me quede en estado shock pajeandome,
eso si, mi mano no podía parar, aunque me chocara demasiado eso de que mi madre,
la que me dio la vida se pajeara en mi nombre- más, más, oh, sii, ah que pollita
oh, oh, asiii.
Ahora se quito la polla de plástico de su vagína y se puso a
lamerlo, esto era peor que una porno, yo me seguía pajeando con fuerza. A
continuación con un poquito de paciencia se metió el consolador por el culo,
cuando iba por la mitad se la metió lo que faltaba de golpe. Dio un grito, al
minuto ya después de toqueteos en su clítoris comenzó el mete-saca del
consolador, en un principio con un ritmo lento pero sin pausa dando pequeños
gemidos, de vez en cuando se mordía un pezón, un cuarto de hora después iba a un
velocidad inimaginable, cuando se corre, que fue a la par que yo, se corrió
gritando mi nombre nuevamente. Me levanté rápido a mi cuarto para que mi madre
no me viera y se diese cuenta de que la estuve observando como se follaba aquel
monstruoso instrumento.
Esa noche no pude pegar ojo, estuve comiéndome la cabeza por
la masturbación de mi madre. A partir de ese día me obsesioné con mi madre por
la masturbación que tuvo. Después de 2 días obsesionándome con mi madre, me
empecé a dar cuenta de que me gustaba ella, ya que la deje de ver como madre y
la empecé a ver como mujer.
Continuará ...
¿Qué os pareció mi primer relato? ¿cómo queréis que siga?
Dejar vuestras criticas, y sugerencias que podéis enviarlas a mi correo
electrónico:
jmartincarratala@gmail.com intentaré contestarlas lo más antes posible
aunque pueda que tarde un poco ya que empiezo ahora los exámenes.