Tú y yo nos acabamos de conocer, es nuestra primera cita.
Nos conocimos por Internet.
Tú vives al sur de algún lugar, yo en el Norte, y quedamos de
conocernos justo en el centro.
Bueno pues es justo la hora en que quedamos de vernos.
Ya antes habíamos platicado mucho de nuestras vidas, nos
conocemos bien, aunque solo sea en forma teórica.
Todavía recuerdo por teléfono nuestra última conversación, tu
voz clara y tierna, la de una nena, me encanta tu timbre, me gusta su
sensualidad.
Quedamos en conocernos, sabemos que terminaremos cogiendo, es
justo lo que deseamos.
Camino presuroso al lugar, no se como serás, tengo miedo en
no gustarte, voy pensando en tus facciones, como me las describiste, tu piel de
Quija, se me hace chistoso verte convertida en lagartija, con tu cara, de ojos
de gato.
En fin casi llego.
Tú también te sientes ansiosa, nerviosa, tú sabes lo que
deseas, mas sin embargo te detiene tu razón. Quieres pertenecerme, pero te da
miedo.
No sabes si sientes miedo por conocerme o por saber que te
coger.
Solo de pensarlo te sientes húmeda, tu vagina te da muestras
claras de tu estado.
En fin con cada uno pensando en sus cosas, transcurre la
hora.
Tu llegaste unos minutos antes, yo llego también y veo una
mujer, lo primero que veo es su cabello, claro y ondulado.
Nuestras miradas se cruzan, me sonríes y te pones roja, tus
ojos brillan, mis ojos se fijan en los tuyos, te recorro de arriba abajo, veo
que posees un fabuloso par de tetas, se me antoja tomarlas. Me gustas....me digo
para mi.
Mas sin en cambio veo que no soy totalmente de tu agrado,
creo que esperabas otra cosa. Tu miedo se hace mas presente, quieres terminar
nuestra cita.
Nos saludamos, te doy un abrazo y un beso, reaccionas con mi
voz, cuando te abrazo te hablo bajito al oído y te digo: "Mi nena ya estoy
aquí", en ese momento tu vagina emite un susurro, y tu cerebro reacciona, nos
fundimos en un beso, largo y húmedo.
Siento tus tetas en mi pecho, tengo ganas de meterte mano,
pero estamos en un lugar público, y detengo mis ansias.
Platicamos del viaje, te digo que nos movamos de ahí, y
empezamos a caminar hacia la salida.
En ese pequeño trayecto pasamos un lugar libre de miradas
indiscretas, y yo tomo uno de tus pechos, no podía quedarme con las ganas de
hacerlo, me quemaban las ansias por tenerlo en mis manos, esperaba una reacción
contraria, mas sin embargo te gusto la caricia de contrabando, ahí supe que
serias mía...
Te pregunte que querías hacer, y me diste la oportunidad de
decidir, yo no dude y te lleve a un hotel.
Te dejaste llevar, mansa y sin replicar, eso me agrado mucho,
sabía que tenías ganas de coger. Y no íbamos a desperdiciar la oportunidad.
Llegamos al hotel, pasamos a la habitación, inmediatamente
que cerré la puerta, nos empezamos a besar.
Ahora si te sentí plena con mas confianza, con mis besos
empezaron mis caricias, te toque las nalgas, las tetas, las estruje, las apreté,
las jale encima de tu ropa.
Seguimos con los besos y metí mis manos a tu blusa, hice a un
lado tu bra, y toque tu piel...la sentí suave, muy suave, caliente.
Jale tus pezones. Les di vuelta como una perilla de radio.
Las apreté las pellizque.
Te acosté y empecé a desnudarte, te quite la blusa, la falda,
te deje en ropa interior, me gusto como te veías, sentí como escogiste tu ropa
interior para mi.
Quite tu bra, solté tus tetas, les di la libertad, ellas
saltaron contentas del encierro en que las tenias, y me dieron la bienvenida con
una sonrisa al moverse de lado a lado. Que hermoso espectáculo ver tus tetas
brincar.
Pase a quitarte los calzones, primero jugué con ellos y metí
la tela dentro de tu boca sexual.
Tenias el pubis con poquito bello, como a mi me gusta.
Te quite completamente los calzones y mi sorpresa fue mayor,
tus labios son enormes, que gusto, nunca había visto una vagina como esa,
rosadita, jugosa, calida.
En fin eres un verdadero biscochito.
Tu acostada en la cama, boca arriba, me acuesto encima de ti
y comienzo a darte besos en la boca, meto mi lengua en la tuya, mis manos
aprietan sobre tus tetas, sigo besando ahora hacia tu cuello, tus oídos, y por
fin llego a tus tetas.
Las beso, las muerdo, las chupo, me vuelvo un bebe, las mamo
con insistencia, con suavidad, y con fuerza, tu al sentir mis labios te
estremeces y tu conchita se moja, se inunda de tus jugos, respiras agitadamente.
Sigo mi camino hacia el paraíso de tu sexo, con mi lengua
trazo una carretera de saliva que me lleve a la gloria, tu ombligo se atraviesa
en mi viaje, lo dibujo con mi lengua y sigo adelante, llego a la meta, tus
labios los meto en mi boca, saboreo tu elixir que emana de tu gruta, salado y
pegajoso, tu que hasta esos momentos solo te habías dejado hacer, metes tu cara
entre mis piernas y engulles mi verga totalmente, la mamas golosamente, la metes
y la sacas, al mismo tiempo que con una mano acaricias mis huevos. Y con la otra
la metes en tu boca.
Estamos fundidos a nuestros sexos, tu en el mió y yo en el
tuyo. Formamos un solo cuerpo... Estamos súper excitados...
No nos damos cuenta que nuestros cuerpos comienzan a
cambiar...poco a poco.
Les empieza a salir mas bello, nuestras lenguas se hacen mas
largas, nuestro olfato se hace mas perceptible, siento tu olor de hembra, tus
manos dejan de tomar mi sexo y de pronto....
Tienes tu lengua dándome lamidas en mi verga, yo también
estoy en cuatro patas, y lamo interminablemente tu concha.
Sigues teniendo tus labios enormes, tus tetas han
desaparecido.
Me veo tan diferente, y tú te ves muy bien, eres una perra,
tienes el pelaje como los lobos, puedes ser una AKITA.
Tus ojos claros son inconfundibles.
Tu hocico prominente emite unos chillidos, no hablas pero
entiendo lo que me pides.
Quieres que me monte....
Miro hacia abajo y veo un enorme pene que sale de su
encierro, es rojo y puntiagudo, tu te volteas, y yo inmediatamente me trepo
encima de ti, me monto y con movimientos ásperos busco penetrarte, me cuesta un
poquito de trabajo, pero al fin lo consigo.
Tú cuando lo sientes dentro, te quieres quitar, es que mi
verga ha crecido bastante.
Aun así con mis patas delanteras te detengo Y por fin entro
en ti.
Es una sensación perturbadora, tu al sentir tu concha
totalmente llena de mi, solo emites quejiditos, tus ojos se llenan de lujuria y
aceptas al intruso dentro tuyo, en su loco vaivén por fin estoy a punto de
venirme, abres los ojos cuando mi pene entra hasta el nudo, estamos abotonados,
paso mis patas por un lado tuyo y quedamos pegados, que sensación maravillosa.
Unidos tú y yo por nuestros sexos. Tu estas derramando el
cóctel de nuestra pasión por los lados de tu conchita.
Nos movemos poco porque nos duele, pero de todas maneras la
sensación es verdaderamente hermosa. Hemos llegado juntos a un orgasmo bestial.
Nuestra vista se nubla, no se cuantos minutos han pasado, tal
vez horas, cuando despierto estoy junto a ti, a tu espalda.
Estamos desnudos y abrazados, y otra vez somos humanos.
Pensamos que fue un sueño, mas sin embargo en la cama
aparecen vestigios de nuestro encuentro.