Cuando llegaste a mi vida volcaste mi alma y abriste mi
corazón………..
No lo esperaba aunque era lo único que deseaba, en ese
momento de penumbra cuando me encontraba en medio de la oscuridad llegaste tú e
iluminaste todo con tu maravillosa luz; estabas ahí como una estrella en el
firmamento infinito aguardando por mí.
El encuentro fue pausado e interminable, no decías mucho y
yo, pues yo no dejaba de hablar quizás por lo nervios de tener enfrente a esa
persona que por medio de las palabras y sin siquiera conocerme despertó mi vida
y cambió mis días.
El contacto se dio poco a poco, nuestras manos se rozaban y
se acariciaban tímidamente, nuestros ojos compartían miradas momentáneas llenas
de emociones, nuestras palabras que salían por la boca cuidadosamente a un
terreno inexplorado.
luego de un par de horas nos marchamos, la noche nos cubría y
nuestra cita no había sido de las mejores……al menos hasta ese
momento……sorpresivamente comenzaste a acariciar mi rostro, mis orejas, mi cuello
-como me estabas calentando y yo sin poder responder pues conducía- aprovechaste
el rato pero no te imaginaste como respondería…..
Seguiste con tu juego sin pensar cual seria mi reacción ante
aquella nueva experiencia que estaba viviendo yo con otra mujer, desconocida,
misteriosa, curiosa y placentera primera vez que me abrió los ojos, que hirvió
mi sangre y estremeció mi cuerpo con tan solo unas pocas caricias, unos pequeños
besos, unos silenciosos gemidos que emitíamos por el contacto de nuestras
lenguas, de nuestras manos, de nuestra piel.
La respiración acelerada comprobaba lo bien que estábamos
pasando, los abrazos continuos y las palabras susurradas al oído demostraban la
profundidad de aquel momento que marco nuestra existencia.
Ahora soy tuya y tú pues tú eres mía, al menos eso creo, eso
pienso, eso deseo desde el fondo de mi alma.
Nadie igual que tú, nadie como tu chiquita que llegaste a mí
y despertaste mis sentidos para llevarlos a un mar de felicidad, emoción, placer
y lujuria.