Mi primera infidelidad – 2º parte
Y desnudos como estábamos, nos dirigimos al dormitorio, con
besos, abrazos, manoseo, sin perder la calentura del momento. Sin perder tiempo,
Sebastián destendió la cama, acomodándonos de costados, mirándonos y buscando
nuestras bocas lujuriosamente. Ya más atrevida, suelta, tomaba con mis manos su
enorme pene, masturbándolo nuevamente, apretándolo fuerte, disfrutándolo todo, a
la vez que sus manos se dirigían automáticamente a mi culo, tomándolo firme,
para llevarme a sentarme sobre su cintura, recostándose él boca arriba,
posándome sobre su cuerpo.
Ya podía sentir su pene, entre los cachetes de mi trasero,
duro, vigoroso, estimulándolo junto al roce de mi culo, que meneaba sin cesar
calentándolo cada vez mas, mientras Sebastián se abalanzaba a degustar mis
pechitos, apoyándose en sus antebrazos, abriendo su boquita, mordisqueando
suaves mis pezones con sus dientes, erectándolos, mojándolos con esa lengua que
tanta satisfacción me había dado ya. Nada podía romper ese clímax, excepto mi
celular que empezó a sonar, que maldito aparato; y si, no era otro que mi novio
Ramiro, quien aburrido de sus amigos, quería que me conectase al msn.
"…no nene, son las 3 de la madrugada (en realidad ni idea que
hora era, pero era buena excusa), aparte Ariel (mi sobrino), esta jugando con la
compu…"; le conteste, recibiendo sus palabras que me decían, "…vos no estas en
tu casa, donde carajo estas, que estas haciendo…", ya sus dichos, me pusieron
loca y mi tono de voz aumento contestándole, "…que te pasa nene, yo estoy en mi
casa y que te importa que estoy haciendo…"; no callo su boca y volvió a
increparme, "…vos estas con otro, que hi.. de p…, estas cogiendo con otro…". Era
increíble, igual yo sostuve mi mentira dándole la razón y no retrocedí, "…si
Ramiro, estoy con un chico amigo, me esta cogiendo sin parar, no sabes lo que
es…". Corte y apague el celular al instante, tanta bronca me dio recibir ese
llamado, que le partí la boca de un beso a Sebastián, el cual no se quedo atrás
y me volteo contra la cama, colocándose ahora, encima mío.
Separo mis piernas, empinándome hacia él me acomodo su pene
en la entrada de mi vagina, empujando suave, abriéndose entre mis labios
vaginales, haciéndome suya. Avanzando lentamente, rozándose con mis paredes
internas jugosas de la calentura del momento, ese pene cada vez mas adentro
estaba, provocando que mis dientes superiores mordieran mi labio inferior,
cerrando mis ojos, no pudiendo olvidar el pequeño dialogo con mi novio de hace
unos segundos, y teniendo otro tipo cogiéndome como le dije, para escudar una
mentira, ya todo estaba fuera de control, el morbo se había apoderado de mi, al
igual que esa verga venosa que me hacia estremecer el cuerpo.
"…te hago el amor o queres tu mejor cogida…", sus palabras,
tan sucias, tan vulgares, me calentaron aun mas y solo atine a contestar,"…cogeme…".
Y así fue, cada penetración fue aumentando, más y más fuerte, más rápida, esas
embestidas me quebraban el gemido, que mas profundo era, mi vagina era un
torrente de mis jugos calientes, que lubricaban el paso de su verga en cada
entrada y salida. Tras varias penetraciones duras, que me sacaron más de un
grito de mi boca, Seba saco su miembro de mi sexo, tomándome de la cintura para
darme vuelta sobre la cama.
Sin demorar acomodo su verga dura en la entrada de mi vagina,
se recostó sobre mí, colocando sus manos en mis hombros, para sujetarme firme y
de jalón, como me encanta, me volvió a penetrar, esta vez sin parar, adentro y
afuera, sin cesar en la fuerza que empleaba en cada movimiento, que cada vez mas
caliente me ponía. Mis piernas tiritaban de placer, su cintura chocaba contra mi
culo y una vez mas, mi cuerpo me superaba, incontrolado por el placer que
recibía, en cada cogida endemoniada que recibía de Sebastián, al cual tome con
unos de mis brazos por el cuello, pidiéndole "…maaas, maass…". No demoro en
responderme, con una penetración profunda, llevando unos de sus brazos a mi
panza, sujetándome, mientras nos íbamos acomodando arrodillados ambos, sin
sacarme su sexo.
El prácticamente hincado, yo sobre el aun dándole la espalda,
empezamos el bamboleo de nuevo, empujándome hacia arriba, yo bajándome sobre su
verga, llevando esta vez el ritmo a mi gusto, bajando cada vez mas rápido.
Sebastián que ya sabia que estaba al venirme una vez mas, excito aun más el
momento, tomándome con una mano unos de mis pechos, apretujándolo, sobandomelo,
mientras que a mi ya acelerada cogida sobre él, empezó a masturbarme, haciéndome
gozar como nunca, tensando mi cuerpo al máximo de placer, para finalmente
aflojarme en una sentada profunda sobre su pene, lubricándolo con mi orgasmo,
soltando mi respiración, sintiendo su abrazo y sus besos en mi espalda, mi nuca.
Así llena de placer, satisfecha una vez más, Sebastián tomo
posición detrás de mí arrodillándose esta vez, echándome hacia delante
apoyándome en mis antebrazos, levantando mi culo para él. Una vez más, esa
venosa verga, dura y caliente, se abría camino en mi vagina, aun chorreante de
mis jugos, deslizándose por mi interior lentamente, casi podría decirse
degustándome. Pero cuando pensé que acá venia un descansito, sentí las manos de
Seba sujetarme por la cadera y otra vez, el jaloneo fuerte en cada embestida,
rápidas, continuas, matándome de placer, chocándome de atrás con su cuerpo,
sacándome gemido tras gemido sin cesar.
Mas caliente, tome sus testículos con una de mis manos,
masajeándolos, cosa que lo excito más, dado que aumento mas sus fuerza en la
penetración, mordiendo mis labios, seguí jugando con sus testículos buscando mas
de su dureza en sus embestidas. Podía sentir como se calentaba cada vez mas,
volviéndose ya mas brusco, pero sin dejar de ser encantador la cogida que me
estaba dando.
A tal punto, que llego la hora mas caliente, sacándome su
sexo, sentándose, susurrándome, "…vení gringa, sentate…", cosa que no demore en
hacer, ya lubricada esa verga, me entraba de jalón. No tardamos en volver a
ritmo fuerte y rápido, bajando y subiendo, a son ambos en el movimiento,
abrazando su cabeza, que con su boca devora mis pechos, disfrutaba con su lengua
de mis pezones duritos, sin dejar nada librado al azar, apretujando mi culo con
sus manos.
Ambos estábamos al explotar, pero como hasta ahora, la que no
pudo controlarse fui yo, moviéndome como loca, bajaba rápidamente, recibiendo su
empujón hacia arriba con su cuerpo, con toda esa hermosa verga, que bañe una vez
mas con mis jugos, pero sin detenerme en el ritmo incesante que teníamos, sabia
que el estaba por explotar y eso es lo que quería. El final fue increíble, con
este dialogo, palabras menos, palabras más, término todo. Con Sebastián al
estallar, me dijo "…mas rápido Fer, estas terrible…", "…caliente estoy, no doy
mas…", le conteste.
"… ¿muy caliente?...", me replico, "…demasiada…" y lo que me
contesto, que me termino de convertir en una putita, porque acepte su desafió,
fue "…quiero tu boca…".
La verdad, ni siquiera lo pensé, me levante, arrodillándome
en la cama, con Sebastián que se paro rápido, dejándome su verga junto a mi
boca, que abrí tragándome su punta, sosteniendo firme su pene con mis manos.
Lamiéndoselo con mi lengua lo que mas podía. Masturbándolo a dos manos, con
todas las ganas, ya largando ese liquido preseminal. Sin tardar, abrí nuevamente
mi boca, aferre la punta de su sexo con mis labios, masturbándolo con ellos, a
la vez que con una mano también lo masturbaba mas abajo y con la otra apretujaba
sus testículos. Que mas agregar, toda su leche me baño el rostro, tragándome
bastante de ese semen caliente, llegando sus chorros a mis pechos también, no
podía creer lo que había echo. Cuando volví a casa, no podía conciliar el sueño,
aun me era increíble la noche que había pasado, tan caliente fue, que recordando
lo que me paso, me excite nuevamente llevándome a masturbar de lo caliente que
estaba.
Así pasaron 4 meses mas de noviazgo con Ramiro, donde admito,
las veces que me acostaba con él, pensaba en Sebastián y confieso que nuevamente
lo busque en esos meses a Seba, 3 veces, que fueron 3 cogidas fantásticas. Un
mes después de mi alejamiento de Ramiro, Sebastián se volvía mi novio y hasta el
día de hoy disfruto sin cesar esa verga tan rica.
Espero que les haya gustado mi primera infidelidad, ya
vendrán más.