Mauro alimenta mi imaginación
Este relato surgió en el momento que comencé a conocer a un
hombre que al leer algunos de mis relatos, me escribió y se puso en contacto
conmigo.
El me regalo dos de sus relatos que también están publicados
en esta pagina y no pude dejar de responder con un relato especialmente
inspirado en el.
Por ahora es solo una fantasía pero el tiempo y las
circunstancias del incierto destino, tal vez la transforme en una realidad.
Obviamente que allí mi relato también les llegara a ustedes para que lo
disfruten.
Mauro, a tu pedido comparto con otros lectores mi primer mail
con vos…
La historia comienza así…
Danila viaja a Buenos Aires unos días por unos asuntos
personales y aprovecha para visitar amigos y conocer a Mauro obvio.
Poniendo en claro el marco de la situación Danila invita un
café a Mauro y este acepta.
La invitación es a un lugar un poco raro tal vez, raro para
Mauro pero que Danila le fascina en Buenos Aires, recordando las tardes que
pasaba mientras vivió 3 años en capital. Es a la editorial de "El Ateneo", donde
hay un café, el lugar es muy lindo y se puede compartir un libro mientras.
Como Mauro no le cree mucho lo de su percepción le propone a
Danila que lo trate de localizar, sin darle pistas de el, entre la gente. Igual
llevan el celular de cada uno por si fallara.
Obvio que Danila ya estaba ahí cuando llega Mauro. Este va a
sentarse a una mesa y Danila lo ve llegar, no lo conoce pero sabe que es el por
como camina, se mueve y busca disimuladamente a alguien.
Se sienta en una mesa y Danila aprovechándose de su anonimato
se acercando por detrás. Se para detrás y le hace un comentario como que se
conocen de siempre:
-viste que te dije que este libro estaba bueno y vos no me
creías, cuando te lo vas a comprar?
Mauro sonríe y contesta con otra frase cotidiana:
-te dije que estoy esperando a mi cumpleaños para que vos me
lo regales…
Se saludan y comienzan a hablar muy cómodamente entre los
dos.
Danila habla hasta por los codos, Mauro no alcanza a decir
mucho solo escucha y trata de meter bocadillo en la conversación. Ahora se
cambia la situación cuando Danila le dice:
-Bueno, ahora contame algo de vos… como se te ocurrió
escribirme o contactarme?
Se quedan hablando, ahora si, un poco cada uno. El tiempo
pasa y los dos se van sintiendo cómodos y relajados. Se observaban mutuamente,
pero la estrella de la visión eran las pieles de cada uno.
Danila recibe un llamado a su celular y es la amiga que iba a
cenar con ella y cancela porque le ha surgido algo muy importante que no puede
postergar. Entonces Danila invita nuevamente a Mauro, esta vez a cenar.
Pero ya eran dos invitaciones hechas por la dama y como Mauro
es muy caballero, remata la invitación con realizar la cena en su casa, ya que
empezaba a llover bastante. Danila acepta y se despiden hasta más tarde.
Llega la hora y Danila toca el portero de la casa de Mauro.
Este baja y le abre la puerta. Se saludan y conversan tranquilamente en el
ascensor. Pero ocurre que cuando van a cerrar la puerta del ascensor los dos
toman el picaporte, pero Danila gana al apoyar la mano; la mano de Mauro toca y
acaricia la mano de Danila sintiendo ambos una sensación de deseo, química,
calor, instinto por volver a tocar esa piel.
Al tenerlo tan cerca y ante esa situación Danila percibe el
perfume de Mauro, que desde ya era muy varonil y sensual.
Queda encendida la mecha entonces y la situación comienza a
tornarse cada vez mas tensa, caliente y no se sabía que seria lo que haría
explotar todo…
Se sentaron a cenar y todo transcurrió tranquilo, a
distancia. Afuera caía un diluvio, llovía como si nunca fuera a parar.
Llego la sobre mesa y Mauro invito a Danila a los sillones de
su living a escuchar algo de música para mientras seguir conversando.
Pero la lluvia a Danila la excita mucho y después de haber
rozado y olido la piel de Mauro ya a esa altura quería disfrutarla toda;
entonces comenzó a llevarlo con su conversación hacia donde ella quería.
Surge el famoso tema de los masajes y obvio que Mauro se
explaya en ese tema, pero no se imaginaba que Danila también sabía bastante.
Disimulando le propone que le enseñe y que sea su maestro,
pero prestando su cuerpo para que ella practique. Mauro percibe un trasfondo de
juego erótico, pero también lo disfruta accediendo y quitándose la camisa.
Primero se queda sentado y Danila le hace una parodia de
masajes en los hombres. Pero no falto oportunidad para que hubiera alguna que
otra caricia disfrazada.
Pero disimuladamente, con un tono inocente Danila le dice a
Mauro que no llega a hacerle más que esos masajes, entonces Mauro entendiendo el
juego, se tiende ahora a lo largo del sillón y deja toda la espalda a merced de
las manos de Danila.
Esta, comienza con una segunda parodia de masaje y pregunta
varias veces, con tono ingenuo, si esta haciendo las cosas bien. Mauro le dice
que siga practicando, que va bien.
Entonces los masajes se tornan reales y logran que Mauro se
vaya relajando. Pero el perfume que emana la piel, tan sensual, la piel tan
suave y la situación tan cargada de erotismo, provocan que Danila empiece a
cambiar los masajes por caricias.
El juego ya es muy obvio y la consulta ahora es poco
disimulada:
-me encanta tu piel, puedo olerla?
-si, podes…
-y… puedo probarla?
-si querés…
Eso fue lo que hizo Danila.
Se apoyo sobre su espalda con su pecho para llegar a oler su
piel desde su nuca, bajando por su espalda suavemente y mientras lo hacia,
marcaba su recorrido con el roce de sus labios y la aparición furtiva de su
lengua. Hubo también algunos besos arrastrados por toda la extensión de esa piel
perfumada y rica.
Mauro disfrutaba con una respiración pausada lo que en otra
oportunidad el les hacia a sus compañeras. El recibía una dosis de su propia
medicina y los masajes se habían transformado en las caricias más dulces y
sensual que había esperado.
Danila recorrió su piel por toda su espalda, sin intercambiar
palabras y guiada por el propio cuerpo de Mauro; se detuvo enfatizando las
caricias y besos donde se lo señalaba con su respiración agitada.
Ella se fue sacando la ropa para tocar con su propia piel esa
piel tan suave y disfrutarla a full.
Siguió buscando y pasando a la parte lateral de su cuerpo
Mauro solo se fue rotando sobre el sillón y quedando con el pecho hacia arriba,
también perfumado, para llenar de besos.
Los labios volvieron a subir hasta la nuez de Mauro, bajaron
dando besitos chiquitos y caricias de labios por su pecho. Yendo a una tetilla,
que al encontrarse con la boca fue atendida por la lengua, la recorrió
suavemente. Luego la otra tetilla; pero estas caricias se empezaban a alternar
con otras que hacían las manos suaves y delicadas por el muslo de Mauro, iban
subiendo y pasando por su ingle terminaban en la cintura del pantalón.
Fueron varias veces haciendo ese recorrido hasta que Mauro
tomo la mano y la coloco en el botón de su pantalón como aceptando y pidiendo
que lo desprendiera y sacara.
Estaban muy excitados los dos, querían poseerse uno al otro
pero a Mauro le parecía rara la situación de no ser el que conducía todo. Danila
le saco el pantalón sin que se diera cuenta y al instante comenzó a llenarlo de
besos y caricias con sus labios por el borde de su bóxer.
Mauro estaba muy tenso, excitadísimo y Danila también así que
de un momento para el otro esta se subió a el y acercándose al oído le susurro:
-tengo muchas ganas con vos…
-si?-respondió Mauro haciéndose rogar-
-mostrame que tanto me podes hacer gozar.-mientras le
arrancaba el bóxer hacia abajo y se subía nuevamente sobre el.
Pero Mauro tomo el mando y abrazándola delicadamente la tumbo
sobre el sillón quedando Danila abajo y aprovechando su flexibilidad abrió sus
piernas para colocarse en medio de estas.
Todo se transformo de una situación sensual y provocativa en
una escena instintiva, donde había apretujeos, lamidas, mordiscos, besos
intensos; dos animales en celos que querían gozarse uno a otro.
Mauro la penetro con fuerza a Danila de golpe y con fuerza,
solo se sintió un suspiro con dos manos que lo sujetaron con fuerza, para que
dejara disfrutar lo que le había metido tan adentro.
Repitió varias veces las envestidas como tratando de sacarle
el aire interior, pero lo que lograba eran mas gemidos y pedidos de que lo
repitiera…
Las envestidas se hicieron más rápidas pero no menos
intensas, pero Danila es bastante movediza y pidió que cambiaran la posición. Se
coloco en cuatro apoyos, sobre el respaldar del sillón y arrastro a Mauro para
que la penetrara desde atrás. Este no se resistió y volvió a envestirla bien
fuerte.
Comenzaron a gemir los dos, las manos de Danila sujetaban la
cadera de Mauro y las manos de este se aferraban a los pechos de Danila, cuando
de repente una mano de Mauro se desliza hacia abajo buscando y encontrando
rápidamente su clítoris.
Eso fue lo que desemboco en un orgasmo más que intenso para
los dos. Danila gozaba a los gritos de que Mauro la acariciaba mientras la
penetraba con fuerza como a ella le gusta y este ya no podía resistirse a la
excitación y el placer que le provocaban los gemidos y el calorcito interno de
Danila.
Terminaron los dos juntos con un grito de placer en común y
una contracción titánica de todo el cuerpo provocado por el espasmo orgásmico.
Quedaron tendidos en el sillón recuperándose.
Ya había dejado de llover, Danila se cambio y despidió de
Mauro.
Espero que les guste mi fantasía y tal vez luego llegue la
versión verídica de ella.