Los amigos de mi abuelo
De vez en cuando acompañaba a mi abuelo a echar la partida.
Sus compañeros eran tíos grandes, fuertotes, pelo más negro que blanco y con
buenos culos y paquetes.
A mí me divertía estar allí viendo como jugaban a las cartas
y bromear por que no me dejaban beber de su vino y yo hacía como que bebía.
Un día que me perdí por el centro fui a la habitación de un
señor que estaba tumbado viendo la tele. Me dijo que pasase y cuando entré me
pregunta "¿te gusta lo que ves?". Era muy viejo y me daba un poco de asco. Me
apretó contra él y empezó a tocarme la polla y el culito. Conseguí zafarme de él
y salí corriendo a esconderme en el baño. Cuando me escondí en el retrete ví que
uno de los compis de mi abuelo había sido descalificado y estaba meando. Me
quedé mirándole la gran polla y cuando se la fue a guardar le digo. Oye yo no
tengo piel (estoy circuncidado), me dejas que la toque. Él me dijo claro y se me
pudo de frente para que me acercara. Yo fui y él se la estaba echando para y
para adelante la piel como masturbándose así que estiré la mano y se la agarré.
Me gustó tocársela. A él también le gustó por que la tenía grande. Empecé a
chupársela y me llevo como a una esquina. Él de pie y yo chupando agachado. De
repente se abrió la puerte y el cabrón del viejo asqueroso que parece que se
olía el tema entró y me bajó los pantalones por detrás. Yo no quería parar para
que el compi de mi abuelo no se fuera así que me dejé hacer y seguí chupando.
Mientras tanto el viejo baboso me bajó los calzoncillos, me metió un dedo mojado
en el culo y luego me empezó a follar. Cada vez el cabrón me apretaba más fuerte
y yo con la polla del tío que me gustaba en la boca no podía ni respirar. Fui la
atracción de la feria por que otro que entró se puso cachondo nada más verme así
que se empezó a masturbar delante de mi cara para que también se la chupara. No
tardaron en correrse y yo me corrí agachado mientras el viejo asqueroso se
corría dentro de mí. Luego se marcharon y me dejaron en el baño.
Salí y mi abuelo estaba esperando en la sala preocupado sin
saber donde me había metido. Le dije que estuve hablando por el móvil con una
amiga.
Llegamos a casa y mi abuela nos preparó la comida. Era tarde
y se tenía que marchar así comimos rapidamente. Mi abuelo decidió ir a dormir la
siesta y yo le pregunté que si la podía dormir con él. Ni corto ni perezoso me
quedé en pelotas y me metí en la cama. Mi abuelo me preguntó que qué hacía y yo
le dije que hacía calor. "Pues quédate en calzoncillos como yo". Yo le dije que
prefería así y no me gustó que se quedara en calzoncillos así que hacía por
quitárselos. Él forcejeaba hasta que desistió. Tiré de los calzoncillos para
abajo y cuando ví tantos pelos y una polla morcillona me volví loco de contento.
Empecé a jugar con ella y él me dijo que si se la tocaba ese día no lo haría
nunca más a nadie que estaba feo. Yo le dije que sí. Le habría dicho cualquier
cosa por tocarle ese pedazo rabo que era mil veces el mío o eso me pareció. Le
tocaba los pelos, le agarraba el rabo y al final él tuvo que desistir y
relajarse. No se en qué pensaría pero se le empezó a poner cada vez más grande
por lo que ya lo que me faltaba para mi juego. Aquello era super morboso. Yo
había visto a compañeros de clase pelársela así que empecé a subirle y a bajarle
la piel. El cabrón se movía de gusto y yo flipaba de sus movimientos así que
seguí haciéndole una paja como podía. De repente va y me coge la cabeza y me
dice "mira metete el rabo para que veas también a qué sabe y ya no lo haces
nunca a nadie". Yo estaba feliz y se cogió el rabo y me lo metió en la boca. Me
folló bien. Y a mí me daban arcadas. Me daba embestidas con frenesí. Había
perdido la conciencia pero yo era muy consciente. De repente se le hinchó el
capullo y la sacó para correrse en la cama, se dio la vuelta pero yo corrí y me
puse delante entonces me dio en la cara. Cogió sus gayumbos y me limpió. Como
olían.
Jesús_cardenas@hotmail.com