Satisfecha 3
Como les decía en mi anterior relato; después de que la
excitación de mi marido llegó al extremo de eyacular demasiado pronto, se quedó
bien dormido, mientras yo aunque un poco molesta, lo comprendí, pues no es la
primera vez que se excita al extremo cuando recuerda y me imagina coger con
otro, resultando una rápida venida para él, y después de eso, dejarme como si
nada.
No estaba cansada, pero me recosté boca abajo así como
estaba, con ese liguero color lila, y medias color humo trasparentes, el
breasier, estaba a la altura de mi cintura, así que mis senos estaban libres.
Dormité un poco mientras escuchaba los ronquidos de mi marido.
De repente sentí en mis nalgas unas manos que acariciaban,
primero suavemente, después apretaban y abrían mis cachetes traseros, luego una
lengua humedecía mi ano placenteramente, sabía quien era, levanté un poco mis
nalgas para que con sus dedos jugara con mi clítoris, que de nuevo empezaba a
llenarse de jugos. Era fascinante la combinación de los dedos e mi raja y la
lengua en mi culo Entonces sentí un dedo, luego dos, después tres, luego cuatro,
mi hijo intentaba abrir a la exageración mi culo, es algo que me ha hecho muchas
veces, sospechando sus intenciones, le advertí que no penetrara su mano, parecía
que no me haría caso, y sacudí mis nalgas para obligarlo a desistir, se detuvo y
se retiró un poco quedando hincado frente a mis nalgas con sus piernas en mis
muslos y, su padre a un lado durmiendo profundamente.
En eso acercó mi pantaleta a mi cara, la había olvidado en la
sala;
--¿QUE ESTABAS HACIENDO EN LA SALA EH?.—
--¡ES MI ESPOSO, Y QUERÍA HACERLO HIJITO!.—
--¿SI, Y TE COGIÓ RICO?.—yo no contestaba deseaba que me
poseyera pronto.
Se acostó sobre mí sin penetrarme, pero sintiendo la punta de
su verga en la entrada de mi hoyito, (bueno, ya no está tan chiquito), pasó sus
manos por debajo de mi pecho para ponerlos en mis hombros, se aferró a ellos y
en eso....¡-AHHHHH!. Sin piedad entró por mi puerta trasera, me dolió
pero no tanto, soporté con gusto esa sensación de ser cogida de esa forma. Se
aferraba a mi cuerpo como si yo quisiera escaparme de sus embestidas, el
silencio de la recámara se perdía con los ronquidos de mi esposo y los choques
de su vientre con mis nalgas, nuestro sudor se mezclaba entre mi espalda y su
pecho provocando con los movimientos sonidos chuscos, como si fueran
flatulencias, nada importaba, ni siquiera la presencia de mi marido a un lado
inconciente por la bebida y el cansancio, de vez en cuando volteábamos para
verlo, quizá por temor o por morbosidad.
--¡AHHH AHHHH, ASÍ HIJO ASÍIIIIII COGE A MAMI!!.---
--¡UFF, UFFFFFFF, ¿TE COGIÓ POR TU PANOCHITA?.—
--¡SIII, PERO YO NO ME VINE PAPI, SOLO ÉL Y SE DURMIÓ!.—
--¡SI, ME DI CUENTA, SABÍA QUE TENÍAS GANAS Y TUS NALGAS SE
VEÍAN TAN ESPECTACULARES DESDE LA PUERTA, Y DESEABA COGERTE MAMA!.---
--¡AHHH , AHHHHHH, NO PARES AMOR, COGETE A MAMÁ COMO TU
SABES!.---
Sus movimientos aceleraron mi excitación, sin siquiera tocar
mi clítoris, sentí un orgasmo que nublaba mi vista y mi razón sin importarme que
despertara mi viejo y me sorprendiera cogiendo con su hijo, y en su cama.
Levanté un poco mis caderas, mi hijo sabía lo que quería, así que se sostuvo
sobre la punta de sus pies, y sus manos, quedando un poco elevado, para darle
espacio al movimiento de mis caderas hacia arriba, abajo, y en círculos, esa
manera les fascina a muchos y es infalible para lograr que los hombres se
vengan.
--¡NO TE MUEVAS TANTO MAMI, NO QUIERO VENIRME!.—
--¡QUE IMPORTA PAPI, NOS VAMOS A TU CUARTO Y ME COGES OTRA
VEZ!!.—
Para resistir se levantó detrás de mí sin dejar de
penetrarme, se sostuvo de mis nalgas, sus pies quedaban a la altura de mis
riñones, para cogerme a placer, él sabe bien que así es mi posición favorita, y
aumentó su fuerza y velocidad metiendo y sacando su verga de mi culo por
completo, la entrada era fácil, mi hoyo abierto y lubricado se su líquido
seminal lo permitían, sus huevos chocaban con mi vagina haciéndome ver
estrellas, y permitiendo un nuevo orgasmo que me hizo morder la almohada.
Seguimos en esa posición, él hacía todo el trabajo, yo solo
ponía el culo, con dirección al techo mientras él me clavaba a su gusto. Luego
empezó a darme de nalgadas suaves, luego fuertes, el movimiento de la cama y el
ruido de las nalgadas, provocaron que mi esposo, se moviera, para eso yo ya
llevaba dos orgasmos, y cero que eso me dejó tomar el sentido de la realidad y
le supliqué que parara para irnos de mi recámara.
Se detuvo, me iba a quitar pero no me dejó, sin sacar su
verga de mi culo, bajamos de la cama, ya en la orilla seguimos pegados como
perros y de nuevo empezaba a bombearme mientras yo colocaba mi mano en su nuca y
besaba su boca mientras movía mis caderas hacia él, tratando de triturar su
verga, cosa imposible, pues como ustedes saben, por ahí han entrado descomunales
vergas, y ya he sido doblemente cogida por ese orificio, pero la sensación de
sentir esa verga resbalar por mi esfínter me enloquecía.
Quise voltearme para sacar su verga y salir de esa recámara,
pero me detuvo diciéndome que quería llevarme ensartada, apenas empezamos a
caminar sin despegarnos, me detuvo, y me ordenó agacharme para caminar a gatas
con su verga ensartada. Me puse unos zapatos de tacón que encontré debajo de la
cama, para que mis nalgas quedaran a su altura y lograr colocar mis manos al
suelo, y en eso, levanté mi trasero, mis piernas estiradas colocaban mis nalgas
justo en su palo, sin necesidad de que él se agachara. Y caminamos, parecía que
llevaba una carretilla al frente, pero eran sus manos que se sostenían de mis
caderas, mientras yo avanzaba de esa forma cómica y creo que, grotesca. Pero la
sensación de estar así, era deliciosa, pues mis nalgas estrujaban su verga en
cada paso, como si la triturara. Mientras caminábamos sin saber si a la sala o a
su recámara, mi hijo no mencionó nada, seguramente estaba extasiado y
sorprendido de llevarme así, imagino su visión, y sus ojos de asombro.
Como mi recámara está muy alejada de la de él, nos detuvimos
un poco como pensando a donde dirigirnos, luego él con voz casi inaudible, me
ordenó que a su recámara, quería seguir en esa forma y yo encantada. Caminaba
como toda una perra ensartada, ya me dolían las piernas pero aguanté solo por
seguir con esa manera de ir cogida, por mi propio hijo.
Al llegar a su cuarto, me iba a levantar pero lo impidió
poniendo sus manos en mi espalda, me ordenó caminar alrededor de su cama, y de
repente él mismo me estiraba y me hacía hacia atrás, eso me recordaba las
cogidas de "ferry", de "cáncer" y por supuesto de "chocolate", los tres perros
que me arrastrado estando abotonados.
Parecía que eso le fascinaba a mi vástago, pues por un largo
rato me tuvo así, como una perra, y yo encantada por sus ideas locas. Me cansé y
le supliqué que me dejara pararme, se detuvo y palmó mis nalgas, entendí que
permitiría levantarme, lo hice, aún con su palo en mí, empecé a mover mis
caderas mientras levantaba una pierna y la colocaba en la orilla de la cama. Por
más que intentara apretar mi culo, era imposible, sin dejar de moverme puse su
mano en mi vagina para que me masturbara, los dos parecíamos desesperados, aún
con los movimientos incontrolables de nuestros cuerpos, su verga estaba en su
lugar preferido, y si llegaba a salir, entraba de nuevo sin necesidad de ayuda,
ya conocía su camino perfectamente lubricado.
La locura reinaba en nuestras mentes, en eso un nuevo orgasmo
me obligaba a besarlo y mordiendo nuestros labios mis gemidos se escaparon en su
boca, quité su mano y de nuevo lo tomé de la nuca para besarlo en la boca
mientras mis nalgas violentamente chocaban con su vientre, luego puso sus manos
en mis hombros atravesándolos por mis senos y sin piedad me volvía a penetrar
como empezamos, después me tomó de las caderas y apretando con fuerza me
embistió como si quisiera dañarme, y yo gustosa recibía su cogida, sus gemidos
me indicaban que ya no aguantaba y apretando mis nalgas quise presionar su palo,
luego sin esperar, sentí que mi clítoris volvía a explotar, apenas sentía que me
venía cuando mi hijo me tomó de la cara nuevamente para besarme. Gemía en forma
animal, como un toro eyaculado sobre su hembra, su leche ardiendo invadió mis
intestinos mientras mis caderas seguían moviéndose, nuestros besos desesperados,
casi mordiéndonos, ya no me contuve y grité que me venía, perdí la noción del
tiempo, nada importaba, los gemidos de mi hombre aumentaban mi placer, era su
hembra y había logrado sacarle su semen, en cada momento de esos, me vanaglorio
de mis virtudes femeninas, lograr que un hombre saque su leche de esa manera, es
mi orgullo como mujer.
Caímos en la cama rendidos, yo sentía mi ano palpitar de
agradecimiento, su verga poco a poco perdía tamaño. Cuando desperté, era otro
día, escuché una conversación, eran mi esposo y mi hijo, que le aseguraba que yo
había salido temprano al super, y como mi auto estaba en la cochera, mintió que
una amiga había ido por mí. Sabía que mi esposo tenía que salir, así que solo me
daba tiempo para salir de su recámara.
Mientras mi esposo se iba, miraba el techo de la habitación
de mi hijo, toqué mi ano, seguía dilatado y con residuos seminales, no traía el
breasier, pero las medias y el liguero seguían en su lugar, mis zapatos en el
suelo.
Traté de descansar un poco, y de pronto cuando entró mi hijo
sorpresivamente, instintivamente me cubrí los senos, él bajó su pants deportivo,
puso su verga en mi boca y con la boca llena le pedía que dejara eso para
después que su papá se fuera, me dijo que lo invitó a salir con él y no logró
persuadirlo, así que le dijo que se cambiaba y lo esperara en la camioneta,
apenas se paró su verga, se montó en mí, puso mis piernas en sus hombros y mi
vagina recibió gustosa su verga dura y jugosa.
Apretaba mis senos y bombeaba mi raja mientras nos veíamos en
forma lujuriosa, agradecidos los dos de tanto placer, se acercó a mi cara y me
besaba como un enamorado, sus ojos se pusieron en blanco, sentí sus piernas
temblar y mi raja más mojada y caliente, estaba eyaculando dentro de mí;
--¡AHH, MAMI, ME ENCANTA VENIRME DENTRO DE TI!!.—
--¡SI PAPII, A MÍ ME ENCANTA SACARTE LA LECHE!!.---
--¡SIII, ASÍ, QUIERO QUE QUEDES PREÑADA DE MÍ!—
--¡SI MI CIELO, LO QUE QUIERAS, DAME UN HIJO!!.-
Solo quería seguirle la corriente, ya que yo me operé cuando
tuve a mi último bebé, así que ¿embarazada de mi hijo?, ¡nunca!, seré una loca
perversa y puta, pero ¿tener un hijo de mi hijo?, ni loca.
Ahí quedé, con su leche escurriendo en mis muslos,
observándolo mientras se arreglaba para salir con su padre.
Dormí un rato, me sentía la mujer más cogida del planeta, la
más satisfecha, luego tuve que arreglarme para salir al super, para que cuando
regresaran mis hombres, uno de ellos creyera que no había estado en casa por la
mañana. MARLEN LILIANA.