CELOS.
Otra tarde como las demás en la cafetería, mi vida trascurre
sin muchos contratiempo, acostumbrada a está rutina digamos cómoda, hace mucho
que no voy a mi país y lo añoro, lo extraño, como se añora algo muy tuyo y
lejano, pero no me impaciento me refugio en mi trabajo, en mi actividad creativa
como ceramista y decido dejar que el transcurso de los meses, que ya son años
justifique mi insegura situación, 7 años hace que no se de mi tierra,
seguramente mi familia vivía ente dudas y sospechas escarbando en sus
elucubraciones la causa enigmática de mi ausente silencio; pero ¿en qué me he
convertido, Dios?, en una mujer dura y entristecida.
Solo hago eso trabajo, y a veces creo algo similar al arte,
la mayoría de las veces como en cualquier cafeterías cutre y me recluyo en mi
estudio alquilado con vistas a un desolado paisaje de antenas, patios, ropas
tendidas y cables, ahora que observo la decoración de este cuartucho veo que ha
adquirido un carácter puramente patético y desolador, hace un mes quite de las
paredes unos cuadros de paisajes en acuarelas que hice de los campos donde pase
mi infancia junto a mi abuela que sustituyo a la madre que no tuve, hasta que
murió y pase a vivir una vida más dura entre tíos, anule por completo cualquier
vestigio de la realidad y del pasado que pudieran comunicarme con mi presente y
me vi desprovista de recuerdos, solo una cama y un sillón que me recuerde que
debo sentarme a veces demolida, leyendo a ratos y sin demasiada dedicación,
alguna que otra vez ligo un chico y tengo ese saxo, donde se intenta quedar
satisfecha, pero yo intento hacer el amor cosa que aquí no se conoce muy bien,
solo he podido hacer un sexo vació, desprovisto de alma, de sentimientos. Pero
cuando canto y bailo la salsa, cobro vida, la vida cambia, la vida es
maravillosa, la vida es un carnaval.
Aquella tarde de febrero llego esa mujer, creo que es amiga o
mujer de un amigo de mi jefe, yo que sé, se sentó en una de las mesas que yo
debía atender.
_ Buenas tardes, desea ver la carta o va a pedir algo en
especial. Lentamente me miro con unos ojos azules penetrantes parecía alterada,
me observo unos instantes, yo diría que me escudriño, y de la manera más borde
que encontró en su léxico contesto 4 simples palabras.
_ Un descafeinado con leche. _ y siguió mirándome de manera
desafiante, yo le sostuve la vista por unos instante, no suelo bajar la vista
ante nadie que me desafíe, quizás porque soy muy orgullosa. Pregunte con la
forma más delicada e irónica que tuve en contrate a sus palabras, con una
semisonrisa.
_ Por favor, tendría UD la delicadeza de decirme cómo lo
quiere de maquina o de sobre?.
_ De máquina. _Dijo tajante.
_ Gracias_ con mi sonrisa más amplia añadí, _ es UD muy
amable.
Me fulmino con la mirada y yo con la mía que tampoco soy una
santa. Pero tenía que traer su café y cuanto antes terminara con esta antipática
mejor, ya me estaba cayendo bastante desagradable pero era una usuario y como
reza el dicho el cliente siempre tiene la razón.
Salí, preguntándome de qué me conocía, porque la verdad yo no
la recordaba, pero lo olvide al instante me dije a mi misma que hay mucha gente
que suele cargar sus problemas para todos los sitios y descargarlos con
cualquiera, quizás por eso padecemos de ulceras, gastritis, depresiones y mil
dos enfermedades psicosomáticas, esa es una mala costumbre que se agudiza con
los años, aunque está no tendría más de 35 a 37 años pero bueno si ya tan joven
empezaba así con esos estados neuróticos depresivos no quiero verla cuando tenga
50, no habrá quien soporte a la tía, entonces me imagine al pobre marido o a los
pobres hijos y si vivía sola al pobre perrito, pero bueno hay que tomar en
cuenta que la moda en estos países es deprimirse, en la parte donde me toco
nacer no podemos darnos esos lujos. Así que guarde las distancias, regresé con
su descafeinado y su cuenta como es lo habitual en la cafetería, pero ella soltó
visiblemente enfadada.
_ Esto está frío y no he te he pedido la cuenta.
_ Vale, la mire silencio. Retire la taza y la cuenta. _Salí
ya un poco irritada y molesta. Volví hacerle el descafeinado esta vez me
cercioré de que la leche estuviera hirviendo, así que le serví a los pocos
instantes una taza humeante.
_ Has tardado mucho para traer un simple café. Dijo mirándome
con desprecio.
_ Pues no ha sido mi intensión, dependo totalmente de la
cafetera; además creo que no haber tardado más de 5 minutos, pero la próxima vez
intentaré hacerlo en menos, aunque no le prometo nada, ya le digo dependo de la
cafetera. _ me volvió a exterminar con la mirada.
Seguí en mi trabajo habitual sin prestarle mucha importancia
a la déspota cliente, sirviendo a otras mesas, limpiando aquí, charlando con
este o aquel, por lo habitual muchos ejecutivos y obreros ya me conocen y de vez
en cuando charlamos, bueno es mi carácter me enrollo con todo el mundo; ella me
seguía con su mirada y a mi ya me estaban acomplejando sus miraditas, en un
momento la mujer hizo un gesto que yo vi, pero estaba sirviendo a una mesa en la
otra punta, tome el pedido y camino hacia su mesa un anciano que siempre toma el
aperitivo y bromea con las camareras me dijo con una sonrisa.
_ Hola bonita, estas contenta.
_ Siempre y tu que tal, Feliz de verme en esta mañana
hermosa.
_ Hombre, no sabes como se me alegra la mañana cuando te veo.
El anciano y yo reíamos divertidos.
Llegue a su mesa y exclamo clavando sus ojos azules en los
míos; no, literalmente ladro como un perro rabioso _ Hace media hora que te
estoy pidiendo la cuenta, aquí es evidente que no se trabaja se engatusa a los
hombres.
En principio el comentario me pareció fuera de lugar, pero no
le di la más mínima importancia y de una manera digamos dulce conteste.
_ Si, es una pena, pero debía atender unos clientes en el
instante justo en el que UD solicito mi atención y supuse que UD tendría la
delicadeza de esperarme unos... segundos, pero veo que fue un error mi
suposición. _ Se puso roja de ira.
Yo más calmada que nunca
_ ah su cuenta lo olvidaba, es 1.10, por favor.
_ Quiero ver a Antonio ahora mismo, esto es un cachondeo y
una burla.
_Antonio? Quien es Antonio. OH que despiste el mió, se
refiere UD al jefe, ¿no?... muy bien, ahora mismo se lo llamo.
Y me fui a atender a otra mesa, y con cierta prisa pero con
calma fui a la oficina del jefe, estaba segura de que él no estaba espere unos
instantes, volví a verla más enfadada aun.
_ Siento decirle que el jefe no está, pero si desea UD
dejarle algún recado no dude en decírmelo yo se lo doy en cuanto llegue. Me miro
con un odio visceral y se fue.
Camino al coche Cristina no quería traslucir su enfado, pero
se veía a simple vista encolerizada, había llegado a la cafetería con la
intención de conocer a la mujer de la que había oído por casualidad, pero la
realidad supero su imaginación, se sorprendió al ver que no era como las demás,
esta era una latinoamericana, tan bellamente morena, tan condenadamente guapa,
tan segura de si misma que la dejo casi sin palabras en cada respuesta que le
daba, es una mujer mal que le pese inteligente con cierto grado de
intelectualidad, está no es como la otras y esa es precisamente la cólera de
Cristina que no se sentía capaz de competir con ella, lo que no entendía como se
fijo en su marido ¿será ella su amante?, supo que era extranjera pero no se la
imagino así. Es una descarada, concluía en sus pensamientos como es posible que
se haya burlado así de mi, estoy harta de aguantar a José Ramón y sus malditas
relaciones fugaces, pero esta relación es completamente distinta, lo se, lo
presiento y esta vez no son mis celos absurdos como él dice. Pero lo que más me
indigna es que es una atrevida, sabe bien que se acuesta con mi marido y ni
siquiera siente un mínimo de decoro hacia mi, ¿sabrá que es un hombre casado?
seguro que lo sabe, si se ve que anda flirteando con todos los hombre.
Es increíble han pasado ya, ¿cuánto hace que nos casamos? 12
años y casi todos iguales siempre buscando otra cama, se pasa la vida siéndome
infiel, claro los demás se ríen de mi, paso por una gilipollas total, mira esta
tía, como se ha burlado en mi cara, le deben ir muy bien las cosas a esa
insolente, claro si se gasta el dinero de mi marido en sus gustos, la vi de
frente y tenía el rostro encendido y sonríe frecuentemente a cuanto hombre le
pasa por al lado, pero esto va en serio no puedo soportar que me cambie por esa
putilla de tres al cuarto, piensa tirar por la borda nuestro matrimonio, está
loco; ya se que nuestro amor se extinguió, pero me molesta que me cambie por la
primera puta de turno que se atraviesa en su camino con un par de miraditas
dulces y una sonrisa de víbora porque eso es lo que es una serpiente asquerosa
que quiere acabar con mi matrimonio, no hay derecho a hacerme esto, las otras se
las he perdonado pero ya esto es demasiado; hace mucho, mucho que le aguanto,
recuerdo que nos casamos apenas acabar la universidad, él no era muy apuesto y
yo era una mujer muy guapa, nuestra relación paso de ser buenos amigos a ser
novios, hasta que me pidió matrimonio, ¿éramos realmente felices? O jugábamos a
serlo? yo nunca fui muy celosa e incluso no le daba importancia a sus frecuentes
desplazamientos y saliditas nocturnas por trabajo que comenzaron pasados 3 años
de matrimonio, fue entonces cuando me percate de sus ausencias y mis celos
empezaron a acrecentarse, hacia cosas en casa sin apenas consultarme, casi en mi
cara miraba a las mujeres con lascivia, hasta que descubrí a una de sus amantes
una incompetente secretaria con la que al parecer estuvo compartiendo todo por
un tiempo y yo lo perdone pensando que sería una ilusión pasajera y comencé a
ser una mujer completamente distinta, frustrada, él bebía a veces más de la
cuenta y en una ocasión en la que discutíamos fuertemente por una de sus amantes
llego a levantarme la mano y yo le perdone una y otra vez, hacía ya 6 años que
me atendía con el psicólogo por mis celos y depresiones, pero últimamente las
cosas habían empeorado, ya casi no venía casa, ni siquiera hablamos de nada
cuando estamos juntos, nuestra vida intima ya ni existe, hace ya mucho tiempo
que no tenemos la más minúscula satisfacción en la intimidad y sospeche entonces
que había otra, de nuevo a indagar quien es, hasta que me entere de que era una
camarera que trabaja en la cafetería de su amíguete de andadas Antonio, me
dijeron que era una extranjera, así que no sería difícil encontrarla, cuando me
describieron las que había supe que era ella, morena, latina, si todas son unas
putas, si dicen que esos países son paraísos sexuales, estoy harta, estoy
cansada, pero esa bandida no se va ha salir con la suya, voy a ir día tras día a
esa maldita cafetería hasta que consiga que la echen, que es donde debe estar en
la puta calle.
Caigo en la cama rendida, los sábados siempre es así, un
sonido agudo me estremece es el móvil, mi despertador, lentamente entreabro los
ojos y diviso como la mañana se iba asomando por la pequeña ventana de mi
reducido habitáculo de paredes blancas, me incorporo con dificultad visiblemente
cansada, pero tengo que ir a trabajar, estoy aun desorientada y adormecida, me
doy una ducha rápida me visto y salgo, llego como de costumbre más temprano para
desayunar con calma, y esperar mi hora de entrada, cuando la vuelvo a ver.
Maldita sea, esta mujer pretende amargarme la mañana, aquí lo mejor es no
hacerle caso, me digo a mi misma, llego sin saludar y se sentó frente a mi mesa
tan desafiante como el día aquel que tuve la fortuna de conocerla, yo seguí con
mi desayuno indiferente, puso sobre la mesa un ordenador portátil, saco unas
cuartillas escritas y se puso a ser como que hacía algo, de vez en cuando me
miraba, yo sin inmutarme seguía con mi desayuno.
_ Quien atiende estas mesas, aquí no hay nadie trabaje_ dijo
mirándome y yo sin oírla apenas, la verdad estaba sumida en mis pensamiento de
tal manera que ni siquiera mire. Creo que la atendió Agustín, que ese día le
tocaba trabajar conmigo, yo substituía a Mariana, me lo habían pedido el jefe y
ella casi implorándomelo; como me quedaba 20 minutos de relax, seguía
disfrutando mi desayuno sin prisas.
Parece que a la señora le gustaba el café muy caliente,
cuando fue a probarlo se quemo los labios y del brinco el café fue a dar a su
elegante traje de ejecutiva, a mi me dio cierta gracia ver como se había puesto
cuando nuestras miradas chocaron, se levanto recogió sus papeles y fue directo a
mi mesa con su portátil, me miro con una mirada fría y agrego.
_ ¿Pareces disfrutar las desgracias ajenas?
Yo me reí de sus palabras que en ese momento me sonaban de lo
más trágicas.
_ Seguro es una desgracia que se te haya caído el café en la
falda, debería ser duelo nacional. ¿Tu no crees?
Me extermino con la mirada, puso en mi mesa su portátil,
cuando se iba la agarré del brazo y con una visual muy seria y profunda le dije
señalando el portátil y sus pertenencias.
_ ¿Y eso? ¿Qué significa?
_ Voy al baño y eres la única que puedes mirarlo. Me dijo con
cierto fastidio
_ Por favor..., se dice ¿Por favor vigilas mis partencias? _
Le dije como arrastrando las palabras, enfatizándolas y mi mirada se hizo más
fuerte mientras mi mano la tenía sujeta del brazo, un leve giro a mi cara acerco
ligeramente mi dedo índice al oído, y exclame
_ No te oigo.
Su mirada se hincó en mis ojos y su cara daba impalpables
temblores de ira, dijo después de unos instantes de juicio.
_ ¿Por favor... me cuidas estas cosas? Con un gesto intento
marcharse pero la detuvo mi mano que seguía aferrada como un garfio a su brazo,
me miro como interrogándome.
_ Gracias...,_ espere unos segundos su respuesta y añadí_
sigo sin oírte.
Su silencio se hizo agudo, sutil, casi doloroso y finalmente
dijo.
_ Gracias. Solté su brazo y la deje marcharse roja de furia.
Termine mi desayuno y al ver que no llega deje sus
pertenecías al cuidado de Agustín, cuando regrese a incorporarme a mi trabajo ya
se había marchado.
_ La conoces _ me pregunto Agustín visiblemente interesado
había visto todo el desarrollo de nuestro encuentro y pensó que en cualquier
momento íbamos a acabar dándonos puñetazos y él se veía interviniendo.
_ En mi vida la he visto, llego el otro día metiéndose con
todo el mundo, como hoy vamos, y todo le caí mal, todo le molestaba, se quejaba
por todo, e incluso quiso quejarse al jefe.
_ Yo creo que es la mujer de un amigo de Antonio uno que se
llama José Ramón.
_ Ya, pero es una antipática y una insoportable la tía, yo
nunca la había visto aquí.
_ Si, yo si; a veces ha venido a buscar a su marido, pero no
se porque vine tan a menudo últimamente y sola, teniendo en cuenta que trabaja
muy distante; el marido me dijo que trabaja en el algo de finanzas, creo que es
economistas.
_ Ha venido varias veces no es mucho, pero a mi parecen
muchas, ojala que no venga más.
Pero no fue así, cada vez venía más seguido y la muy
desagradable se sentaba justo en las mesas que yo debía de atender y mientras
trabajaba intentaba con mucho esfuerzo de mi parte tratarla de manera agradable,
pero un día descubrí que cuando la trataba con visible amabilidad sarcástica
ella se encolerizaba mucho más, al principio entendí que no debía seguir con
aquello que era mejor dejarla pasar sin contestarle, pero para su desgracia
empecé a disfrutar como una enana sus disgustos y comenzó a gustarme la manera
en que se sulfuraba con mi trato cada vez más amable, se ponía todo colorada y
los ojos más azules, otras veces me ponía de los nervios y lo que quería era
cogerla por el cuello.
Mariana y yo nos conocíamos desde que comenzamos a trabajar
las dos en la cafetería hacía ya un año, al principio éramos solo compañeras de
trabajo pero luego la relación se consolido y de hecho evoluciono y fuimos
amigas confidente, Mariana admiraba mi seguridad y la compacidad reír para no
entrar en depresiones a pesar de todos mis problemas, bueno yo le decía que no
tenía dinero para pagar psicólogos, nuestras charlas giraban entorno a todo lo
que nos acontecía en la vida y por supuesto los novios, hacía unos meses que
tenía un novio secreto nadie lo conocía ni siquiera yo, tampoco suelo preguntar
sus motivos tendrá para tenerlo así, pero una vez vino preguntándome cosas de
cómo impresionarlo.
_ A veis hecho el amor.
_ No, aun no, estoy experimentando, siguiendo tu consejo al
pie de la letra le estoy dejando probar poquito a poco el dulce_ me guiño un ojo
y agrego _ sin que se lo coma del todo, provocando en él, cómo es que tu dices
"Un deseo irresistible"
_ Pero no te demores tanto que se puede aburrir.
_ Vale, estamos pensando en pasar la noche juntos y quiero
impresionarlo.
_ Pues nada se tu misma.
_ Ya, pero quiero hacerle algo especial, no sea algo que lo
vuelva loco.
_ Pues mira, revisa cada parte de su piel con la lengua,
estimula lentamente sus partes más sensibles ellos se desesperan y enseguida
quieren meterlo, pero tu no lo dejes, seguro que tu también estarás desesperada,
así que te lo aviso, porque lo hechas a perder todo, tu intenta ser pausada,
regodéate en las tetillas, no lo dejes tocarte porque te pones a 100, después ve
bajando hasta llegar a su mástil y has un trabajo ahí..., como los que te he
dicho, cuando esté bien ardiente te penetras tu misma y comienzas a bailar así,
mueve la cintura... con sabrosura, seguro que a ese no se le va olvidar en su
vida, _ Le dije mirándola con picardía y esbozando una sonrisa maliciosa.
_ Vale perfecto, gracias Gabi, eres un amor._ Y salio
corriendo a su cita.
Cristina observaba a través de la ventana de su despacho, era
un día normal, reflexionaba sobre incidente que la había hecho rebajarse a esa
tía, me estoy rebajando a su influencia, es una mujer dominante lo reconozco,
excesivamente dominante quizás por eso mi marido la prefiera, ella debe llevar
el control en esa relación, seguramente hace lo que se le viene en ganas, pero
me molesta en gran medida la despreocupación de esa mujer por las cosas formales
de la vida, el matrimonio es algo muy serio, no se pude andar por la vida
destruyendo familias, su actitud burlesca frente a las obligaciones y la
disciplina más estricta y ese maldita desinhibición de sensualidad que raya en
el más absoluto descaro, es evidente la pésima educación que se dan en esos
países, donde no hay moral, ni religión es un pena porque parece una chica
culta. Hace 3 días que mi marido dormía fuera es algo horrible pero ya forma
parte de lo que acepto a veces como irremediable, pero esta vez no quería
aceptarlo, hoy fui a la cafetería y me senté en la barra, mientras tomaba
lentamente el café presté atención a cierto comentario, la amante de mi marido
alquilaba una habitación en un hotel cercano, otra chica se la estaba reservando
en mi cara, anote todo lo necesario luego en casa le ví, se le veía feliz,
contento, no me hacía el menor caso y cuando le quise reclamar me dijo
neurótica, sosa, pija de mierda, me llamo frígida, salio por la puerta y se fue.
Hoy llego con ganas de guerra, yo estaba dejándole a Mariana
todo en orden, le tocaba trabajar, estaba loca por irme, y ella llegó con su
espada de madera y zapatos de payaso a comerse la cafetería, llego como de
costumbre sin saludar, se sentó donde siempre y cuando fui a decirle a Mariana
que intentará mantener la calma con ella, Mariana me dijo
_ Atiéndela tu, por favor_ y se esfumo tras la puerta.
Yo me quede estupefacta sin entender muy bien porque había
desaparecido o porque la evitaba tanto, me quede por unos instantes meditando
cuando oí sus chillidos.
_ Qué bien vivís aquí no? Nadie trabaja, _ claro que el nadie
se refería a mi, pero hoy desgraciadamente yo no estaba de humor.
_ Buenas tardes, dígame que quiere tomar. Por favor
_ Un descafeinado con leche, ya deberían saber ustedes lo que
yo tomo, pero se nota que son unos ineptos totales. _No conteste, nada, hice mi
nota y me fui, pero no le basto, con llamarme inepta, cuando le traje su taza de
café, se quejo como de costumbre.
_ Esto es una mierda, como puedes hacer esta guarrería, esto
es imposible tomarlo.
_ Bueno, tendrá UD que decirme que es lo que quiere, porque
yo adivina no soy. Me miro fijo como suele hacer y soltó.
_ Lo que yo quiero hija de la gran puta es que dejes de
tirarte a mi marido._ Aquello me sentó como una patada en el estomago, le
sostuve su mirada me acerque y le dije muy bajito, solo para ella.
_ Cuando me digas quién cojones es tu marido entonces pensare
si vale la pena tirármelo y te juro que me lo voy a tirar si es posible en tu
cara. Te queda claro _ dije muy enfada.
Se levanto como un bólido a buscar a mi jefe que esta vez si
estaba, el hombre se asusto al verla irrumpir en su oficina, colorada, violenta
_ Antonio tienes que despedir a esa mujer me acaba de faltar
el respeto, no hay derecho para que tengas una mujer de esa calaña en sitio
donde vienen personas decentes.
_ Cálmate, Cristina estas muy alterada a ver cuéntame que te
ha pasado.
_ Una de tus camareras, esa morena latina que tienes aquí es
una grosera, quiero que la despidas ahora mismo.
_ ¿De qué me hablas Gabriela? eso es raro porque esa chica es
muy educada y dulce.
_ ¿Tu también te la estas tirando, verdad? esto es una orgía,
tu y mi marido se están tirando a esa guarra, esto es asqueroso Antonio, ¿tu
mujer lo sabe?.
_ Pero de donde has sacado tu todo eso. Estas loca, mira
Cristina, mejor te vas a tu casa y te calmas que no estas bien, mujer.
_ Sois todos iguales.
Salio toda encolerizada por la puerta y mi jefe detrás de
ella, llamándola pero ella no contesto, salio sin posibles frenos.
_ Gabriela que le has hecho a esa señora.
_ Yo nada, me ha dicho que me estoy tirando a su marido que
ni siquiera conozco y no se lo permití, le dije que me lo presentará por si
valía la pena tirármelo así ella podía hablar con toda su razón, entonces quizás
le permito montarme los numeritos esos que de un tiempo a esta parte me hace,
sin yo comérmela ni bebérmela encima.
El hombre no hizo otra cosa que reírse._ Hablaré con ella.
_dijo reflexivo y salió.
Fui a buscar a mi amiga y compañera de trabajo necesitaba una
explicación que ya intuía.
_ Mariana quiero que me expliques por qué no quieres atender
a esa mujer. _ le dije mirándola fijamente a los ojos y con cara de pocos
amigos, ella se quedo un poco desconcertada y nerviosa.
_ Bueno, sabes que pasa, es que, te acuerdas del tío del que
te hable que quería impresionar pues... da la casualidad que es el marido de
ella.
_ ¿Da la casualidad? Espera, espera a ver si me lo pillaó.
¿Tu te estas tirando al marido de esa mujer y yo estoy cargando con el muerto.
_ Hombre, dicho así suena muy feo.
_ Y cómo es que hay que decirlo, tu estas gozando más que
gozon y mira que gozon gozo y yo cargo con el muerto de la mujer.
_ Bueno, somos... digamos amiguitos con derecho a roce como
tu dices, pero ya no te preocupes lo hemos dejado, es tipejo es un soso. _ miro
mi cara asombrada y yo casi la mato.
_ Mira, Mariana yo me voy a descansar porque un minuto más
aquí significa matarte. Y me fui más cabreada, con la certeza que al menos
aquella mujer aunque confundida conmigo estaba en lo cierto.
Llevaba hacía ya un mes y medio saliendo con un chico que me
gustaba mucho, parecía interesante y aunque me aburro de los tipos que se hacen
los interesante para captar tu atención este parecía con otro talante, otro
valor añadido y sin darme cuenta empecé a soñar con eso que soñamos las mujeres,
cuando nos mandan ramos de rosas, y nos hacen suspirar, ¡¡¡es que somos tontas,
eh!! Como este viernes me tocaba trabajar y el sábado era de descanso, nos
permitimos el lujo de alquilar una habitación en un hotel de 3 estrellas cerca
de mi trabajo, para pasar toda la noche llena de placer y todo un fin de semana
de deleite. La noche del viernes fue tranquila, yo solo soñaba con mi idilio y
paso desapercibido mi horario de trabajo, como así mucho no pasaba, siempre
estaba mirando el reloj y deseando que terminara, hoy lo deseaba pero de manera
muy diferente, llego a buscarme a la hora señalada, salimos para el hotel, en la
habitación había un ramo de claveles en el jarrón, champaña francés, fresas,
nata, bombón de licor todo lo que yo le había pedido quería tener una noche
creativa y él no escatimo en detalles, la música nos envolvió y empezamos a
bailar dejándonos llevar por aquella melodía, sus besos comenzaron a calar mis
labios, cuando mi ropa y la suya empezaba a descender con notable lentitud, unos
bruscos sonidos acompañados de unos gritos interrumpieron mi romance.
_ Abre la puerta, puta que se que estas ahí con mi marido.
Vamos abre la puerta si no quieres que la eche abajo. De pronto el móvil de
Eduardo empezó a sonar desesperadamente, él dijo _ es mi mujer.
_ ¿Pero cómo, estas casado?_ lo mire asombrada, casi sin
podérmelo creer, no solo estaba casado sino que también se estaba tirando a
Mariana, tantas sorpresas juntas me estaban aturdiendo._ él sin embargo se
empeñaba en explicarme
_ Si, pero lo estamos dejando ehh es cuestión de tiempo y
bueno ya sabes los niños, eso no es tan fácil
_ Pero tampoco me habías dicho que tienes hijos_ en la puerta
seguían los golpes, los gritos, cabreándome cada vez más.
_ Espera, que le voy abrir a esa mujer.
_No, no abras estas loca. Es mi mujer me vas a buscar un
problema hagamos como si nada.
_ Pues que te encuentre aquí macho, a vértelo pensando antes
de venir._ Salí hacia la puerta y el se ponía desesperadamente la camisa, se
abrochaba los pantalones, la puerta se abrió y entro mi clienta favorita.
_ Donde está mi marido, entro como una loca y encima con unos
tragos de más la tia.
_ Pasa, no te cortes es todo tuyo. Llévatelo._ Ella entro
como una fiera enjaulada acabada de soltar yo me aparte para que lo viera y se
lo llevara de una vez, aquello me estaba dando nauseas.
_ Espera Ana no es lo que parece, mi amor, está señora y yo
estamos charlando. _ Dijo Eduardo visiblemente nervioso.
_ Pero serás cabrón_ estaba tan indignada.
_ Pero esta no es mi mujer; grito Eduardo asustado ¿Quién es
UD señora, yo no la he visto en mi vida?
_ ¿Ahh no es tu mujer? Dije yo apunto de reírme a carcajadas
con ganas de llorar, al menos Mariana no se lo está tirando, pensé.
_ Señora salga inmediatamente de esta habitación o llamo a
seguridad, _ pero ella no le prestaba atención, ni si quiera le oía, buscaba
frenéticamente bajo la cama.
_ No, el que te vas ahora mismo eres tu.
_ Pero por favor Gabriela entiéndeme, yo puedo explicártelo,
seguro me comprenderás.
_ Todo está dicho, no hay nada que explicar.
_ Gabriela piensa en esta noche maravillosa, deja sacar ha
esta loca de aquí.
_ Que te largues ahora mismo Eduardo
_ Vale, Vale me voy te llamo mañana y hablamos ahora estas
alterada mujer, lo deduzco.
_ Lár-ga-te y no me llames. Le dije deletreando la palabra en
silabas mirándolo severa
_ Y qué vas hacer con esa loca.
_ A ti no te importa.
_ Puedo llamar a seguridad ahora mismo, no tiene porque
interrumpir nuestra intimidad.
_ No te molestes, ha roto mi intimidad no la nuestra, además
esta buscando a su marido._ Se quedo como intentado hablar, nervioso, alterado,
no sabía que hacer o decir.
_ Lárgate Eduardo antes de que me arrepienta de haberte
conocido._ Contrariado se fue.
Cerré la puerta con llave porque Cristina y yo íbamos a tener
muchas cosas en común está noche y ella me iba a pagar una a una las groserías y
disgustos que me había ocasionado durante estos dos meses, pero lo de hoy había
sido definitivo, había sido la gota que colmaba mi copa.
Esta noche a Cristina no se le iba a olvidar jamás.
Al no encontrar a mi marido estaba más que frustrada, me
había equivocado no era ella, mis paranoias me volvieron a precipitar, la veo
venir, no pretendo disculparme, no me importa se lo tiene bien merecido y con
gestos y palabras se lo hago saber ella solo me mira, intento irme y una
bofetada atraviesa mi cara de lado a lado, me defiendo pero me esquiva, otra y
otra vuelven ha hacer blanco en mi semblante, siento mis mejillas ardiendo,
coloradas, le tiro algún que otro golpazo al azar la alcanzan y siento que le
duelen, me duelen las manos nunca había reñido con una chica pero ella no se
detiene, lo mejor será irse, pero al salir siento que su cuerpo me impide la
salida y me obliga a retroceder y con fuerza brutal me tira contra la cama entre
mi estado de embriagues y el susto, le chillo.
_ Que haces Zorra, quien te has creído que eres negra
inmunda, voy hacer que este atrevimiento tuyo lo pagues por el resto de tus
días. _ estoy indinada pero a la vez muy asustada aquella mujer estaba
enfurecida y a mi no se me ocurría otra cosa que ofenderla
_ Has acabado con mi noche romántica, me has estado
molestando durante casi dos largos meses, y ahora te arrojas el derecho a venir
a mi habitación y en cima vejarme, pero quién coño te crees tu que eres pija de
mierda.
Esa frase me enfurece, es la que acostumbra a decir mi
marido, le digo varios insultos más y ella trepa sobre mi cuerpo como una gata
rabiosa, forcejeamos pero se nota que mi estado de embriagues me hace más débil
que ella, me inmoviliza completamente, se sienta sobre mi y poniéndome los
brazos por encima de la cabeza me los ata a la cama, sigo gritándole ofensas,
pero mete en mi boca una bragas y luego me amordaza; Gabriela la miro frustrada,
inmóvil, solo intentando en su mudez decir algo inaudible ato sus pies a la cama
y se le ocurrió esa idea morbosa, algo totalmente nuevo para ella y seguramente
para la moralista de Cristina que se veía perdida, por aquella mujer ciega de
ira, estaba demasiado bebida; vio cuando tomo su cartera llena de Euros y pensó
ahora me roba la infeliz, que asquerosa, pero no fue así, Gabriela salio al
primer Sexoshop que encontró, se dispuso a mirar los enormes aparatos que había
expuesto, se decidió por un consolador extragrande con correa incluida, y varios
lubricantes.
_ Hola te acuerdas de mi, pues como veras me acabas de
estropear una noche fantástica por lo que he decidido pasarla contigo, te voy a
quitar el pañuelito de la boca como grites te doy una bofetada que te vas a
cagar y te pongo una mordaza más fuerte, vale.
Con un gesto le digo que si y sin demostrar el pánico que me
embarga le exijo con intercerita autoridad, _ suéltame de inmediatamente hija de
puta, como puedes ser tan guarra, tan inmunda. _Pero no hizo el menor caso y
atrevidamente ante mis ojos como platos, comenzó a desvestirme rasgando mi ropa,
me miraba con odio sin importarle mi desnudes, de pronto vi ante inmenso aparato
de un negro brillante que le colgaba de una braga especialmente hecha para eso,
aquella vulgaridad ofendía mi sentido, en ese instante perdí toda reacción y
permanecí inmóvil pese a mis ataduras frente a ese grotesco espectáculo sin
atinar a nada. Le dije asustada intentando mantener la calma.
_ Mira, me voy a hacer de cuenta que esto nunca ha ocurrido,
me voy a ir y no te quiero volver a ver nunca más, suéltame por favor_ pero mis
últimas palabras son semejantes a una suplica, sin que mi captora se diera por
aludida
_ Sabes estoy harta de tus humillaciones, estoy tan saturada
que hoy vas hacer lo que nunca en tu aburrida vida has hecho, lo que vamos ha
hacer esta noche nunca se te va olvidar_ sin embargo en mi fuero interno
pensaba. Pero y a mi..., se me olvidaría mi, me estaba metiendo en una guerra
que no sabía si ganaba o perdía, pero era demasiado tarde mi ira había cegado
mis sentidos racionales por completo.
Me senté sobre su cuerpo y deje que le enorme aparato quedara
a la altura de su boca, se quedo inmóvil, sin saber que hacer. Yo estaba
totalmente desconcertada, cara a cara con aquello, y ante mi inanición ella tomo
la iniciativa y tirándome del pelo coloco la punta en mi boca y empujo aquel
firme garrote, lustroso y esponjado me sentí desvanecer, aunque era artificial
se veía que se había gastado bien mis euros, era casi natural parecía un pene de
verdad al tacto; yo ya me consideraba forzada por la boca, ella violentamente
forzó la entrada de mis labios y media tranca entraba y salía llenándome de todo
aquello provocándome arcadas casi hasta hacerme daño, pero luego supe adaptarme
para mi asombro y sin darme cuenta empecé a mover y enroscar mi lengua alrededor
del glande, me estaba regodeando en aquel aparato.
_ Qué bien lames, se nota que lo disfrutas, a que te gusta y
tienes una basta experiencia no me explico como te han dejado por otra.
Quise expresar mi protesta ante aquel insulto, la verdad era
que nunca había hecho aquello, pero tenía la boca llena, además me sentía muy
preocupada un impertinente liquido vaginal se deslizaba por mis piernas, pienso
que no puede estar gustándome esta aberración, que esto es una reacción de mi
organismo justificado por mis largos periodos de contención sexual y la bebida
ingerida. De pronto sus dedos se metieron en mi sexo envuelto en una mata de
pelo y para mi desgracia estaba demasiado húmedo, señal de mi excitación, supuse
que le pareció increíble que yo disfrutara con la tortura a la que me sometía.
La muy guarra tenía el dominio de la situación yo atada debajo de sus potentes
glúteos y ella altiva y serena sin dejar de frotar mi intimidad que ya la tengo
completamente empapada.
_ Eres una farsante, te encanta que te follen por donde
quiera, pero para que te lo meta -me vas a tener que rogar.
_ No te hagas ilusiones perra inmunda como crees que me pude
gustar tener sexo con una mujer que se engancha aparato de plástico fino.
Asquerosa
_ Pues muy bien Zorra lo vas a disfrutar tanto que no me vas
a implorar que te lo menta llorando.
Me encuentro nuevamente con aquel aparato ante mis ojos, el
brillo perturbador de mi saliva resplandece en la punta, ella sigue frotando mi
clítoris y para mi desgracia soy incapaz de frenar un estrepitoso orgasmo que me
vine incontenible, fue imposible por más que lo intente contener un gemido que
me acompaño al clímax y mi respiración agitada también me delato.
_ No vallas a creer que disfruto de esta violación en toda
regla, sucia bollera, esto es una reacción natural y mecánica.
_ Si tu lo dices cielito pero no lo parecías cuando te
estabas corriendo como la guarra que eres.
Siguió rozándome con los dedos mis labios vaginales, me
estaba calentado de nuevo, esto es imposible no estoy excitada es la situación,
hace mucho que no tengo sexo, es la bebida me repetía una y otra vez pero no era
así estaba gozando como nunca, estaba experimentando sensaciones totalmente
nuevas y placenteras, tomo una maquina de depilar y la paso por todo mi pubis
arrancando mis bellos, me dolía, pero no grite aguante la depilación
estoicamente hasta que me dejo la vagina sin pelos y provocando en mi un deseo
irresistible de que siguiera manoseándome, todo cuanto quisiera, pero no me
quería darle el gusto de saberlo, me hecho en el pubis un lubricante que alivio
mi ardor y se sentía oloroso.
Me tomo de las piernas y me las abrió completamente puso una
almohada debajo de mis caderas y mis glúteos quedaron muy parados, no se como lo
hizo pero estas quedaron totalmente abiertas, comenzó a jugar con un dedo en la
entrada de mi ano en ese instante virgen, presionaba con fuerza y me causaba
cierto dolor, se lubrico el dedo y aquello empezaba a gustarme.
_ No se te ocurra meter nada ahí, no soy una degenerada como
las puta bolleras como tu, nunca he tenido sexo monstruoso, ese tipo de sexo
solo lo tienen las perras mugrienta como tu _ Dije, pero ya mi estado era de
visible excitación.
Mis palabras no hicieron más que enfurecerla creo que me daba
cierto morbo enfadarla casi nunca lo había logrado del todo.
_ Admiro tu inteligencia has entendido perfectamente te voy a
meter este aparato por el culo hasta que te salga por la garganta, te enteras.
_ No, por favor _ dije temiendo que aquello fuera verdad,
temiendo por la virginidad de mi esfínter. Pero deseando en el fondo que lo
hiciera nunca me había excitado tanto mis palabras de suplica llegaron demasiado
tarde percibí un dolor muy fuerte cuando la enorme punta invadió mi orificio
anal, sentí que iba a partirme en dos, se detuvo como para que me acostumbrara a
aquel grosor y me lo saco por un instante para meterla de nuevo, presionando con
más fuerza, cerré los ojos de dolor y apreté los dientes, pero tuve que gritar.
_ Aahhhhh, hija de putaaaa me estas partiendo. _ parecía como
si me destrozara todo por dentro, me ardía, intentaba zafarme pero era
imposible, me estaba clavando con aquella enorme polla, lentamente notaba como
me iba lacerando en lo más profundo, una vez que me la ensarto hasta el fondo,
se quedo quita con su mirada profunda en mis los ojos, me la saco toda
violentamente para de golpe volver a meterla, mientras yo clamaba de dolor ella
comenzó a follarme sin reparos, me embestía sin compasión, yo le pedía que se
detuviera, aquel ardor era insoportable, pero para mi total sorpresa me fui
amoldando al grosor de aquel tubo y empecé a sentir algo si como un placer
intenso.
Yo arremetía sin piedad contra su culo, ella entre suplicas
me pedía que me parara pero no ponía atención a lo que decía, quería lastimarla;
mis embestidas adquirieron un mayor empuje, entonces inicie un violento mete y
saca que sacudía la cama, embestí con saña contra su apretado culo
estremeciéndola por completo y cual no sería mi asombro cuando ella cambio sus
quejidos por intensos gemidos era una clara señal que aquello le gustaba, su
cuerpo se contorsionaba cada vez que yo tocaba fondo a pesar de que se lo estaba
metiéndolo con intensa rabia, con odio; la dejaba vacía por un instante para de
inmediato llenarla cada vez más rápido, pero lo peor era que al escuchar sus
gemidos a mi me estaba invadiendo un extraño placer, la estaba cabalgando con
más gusto, con más ganas, sus escandalosos gemidos me estaban poniendo a 1000.
_ Te gusta _ Pregunte casi asombrada.
_ Siiiiiiiiiiiii _ Grite como una loca, nunca me había
follado de esa manera tan salvaje pero la experiencia estaba resultando
increíblemente placentera, me la volvió a sacar para metérmela bien rico y yo
levantaba mis glúteos lo más que podía para facilitarle las embestidas. _
Ahhhhh, Hmmmm, métemela hasta al fondo quiero sentirla toda dentro de mi. Ahhhh
, Uhummmmm....._ gemía yo.
_ Sigue, ohhhhhhhh..., por favor no pareeeeeees...Ahhhhhh...
métemelo todo.....uhhhmmm._ le decía sintiéndola bien adentro entre jadeos, y de
pronto me la saco de golpe y sentí un vació en mi interior deseando que me
volviera a clavar pero no lo hizo.
_ Qué haces, _ pregunte extrañada, deseándola....
_ Oye tía se supone que yo te estoy causando dolor, tortura
no placer. _ le dije molesta y le empecé a desatar las manos y los pies. _ me
haces un favor quieres, lárgate de aquí.
Mi respiración era entrecortada y violenta me dejo a medias
el polvo más rico que había tenido en mi vida, como se había atrevido ha hacerme
eso y encima a echarme; me invadió la cólera, y llorando de rabia le grite eres
una estúpida cobarde, ella me miro asombrada, pero de pronto se ríe burlonamente
la maldita, me domina con su risa, fuera de mi y llena de rabia, le digo
_ Eres una mujer repugnante me das asco._ pero no se inmuta
la perversa y ya fuera de mi le doy un tremendo bofetón y cae al suelo con un
corte en el labio, la miro por un instante y ella se levanta como un resorte
como una fiera desatada y nos lanzamos una contra la otra golpeándonos,
diciéndonos cosas insultantes, me agarro del pelo y llevo mi cabeza hacia tras
acercando su cara a la mía mirándome a los ojos._ ¡Te odio!!!, grite con
impotente rabia pero mi excitación era superior a mi, no pude resistir el deseo
de besarla y nos besamos en un beso violento, deliciosamente salvaje mientras
nos acariciábamos con ansias. Baje besando su cuello, llegando a esas preciosas
mamas coronadas con aquel pezón de chocolate que lamí como una posesa, ella
gemía con sumo placer, mientras yo me extasiaba en sus pezones, introdujo dos
dedos lubricados en mi dolorido ano que la recibió gustoso y volvimos a besarnos
esta vez con ternura sin prisa, nuestras lenguas tejían una danza erótica, sin
dejar de besarla le mimaba pasando mis manos por su piel morena, deslice la
punta de mis dedos por su labios vaginales y estos respondían completamente
empapados; y comenzó un ardiente descenso por mi cuello, mis pezones erguidos
como piedras que ya me dolían, los mamo gustosa, arrancando de mi garganta
gemidos de placer, se entretuvo en mi vientre, dio pequeñas mordiditas en el
interior de mis muslos hasta posarse en mi sexo recién depilado, me hace
suspirar, casi gritar, sus labios comprimen mi botoncito, lo succionan, lo
adsorben me tiene completamente desquiciada, estoy apunto de tener otro orgasmo
tan fuerte que me desespera, a estas alturas solo quería estar con ella, que
este momento no terminara jamás, mis palabras salieron de mis labios como
gemidos de suplicas.
_ AHHHHH, no pa..res, Si..gueeee, por favor no te pares_ mi
respiración era entrecortada, jadeante._ Siiiiiiii, Yaa, ahhhhhhhhhhhh y siento
que me corro en sus labios con convulsiones, con llanto, me resulta imposible
contener los gemidos que acompañan mis contracciones y sin contenerme tiro con
fuerza de su cabeza hacia arriba para terminar unidas en un fuerte y profundo
beso y llegamos las dos juntas a un orgasmo imposible de repetir pero no fue así
se repitió varias veces más y quedamos abrazadas por unos instantes
maravillosos, hasta en eso era buena, mi marido se viraba del otro lado sin
impórtale nada más.
Algo me estaba pasando, era increíble como me excitaba esta
mujer, nunca había tenido un experiencia sexual con mujeres de hecho ni siquiera
había fantaseado con tenerla, pero estoy anhelándola ahora como nunca, en la
cumbre rosada de sus pezones me desviví en morderlos, chuparlos hasta casi
gastarlos, succione fuertemente en cada montaña de carne y ella gemía cada vez
más fuerte, le hice grandes chupetones oscuros sobre sus senos, su vientre, sus
muslos, roce con mi lengua su sexo y me invadió el deseo de probarlos, hundí mis
labios en su vagina y mi lengua se deleito como si supiera donde posarse para
dar más placer a pesar de nunca haberlo hecho, supongo que será porque yo se
donde me gusta que me lo hagan, podía sentir como se estremecía de gusto la muy
puta; hasta que se estremeció en un potente orgasmo que la hizo llorar como una
niña y lo peor es que yo también me corrí en un orgasmo extraordinario solo con
el movimientos de nuestras pelvis como hacía mucho tiempo no lo tenía y
terminamos ceñidas entre nuestros cuerpos, sedientas y arropadas mimándonos.
Me quede acostada por un rato hasta que voy recuperando
poquito a poco, quiero restarle importancia al hecho de que he gozado con una
mujer en una noche más que toda mi vida sexual, intento recuperar mi orgullo,
mentirme a mi misma.
_ Esto es algo que ha sucedido por la bebida, no creas que
volverá pasar.
_ Muy bien por mi no hay problemas. Le digo muy digna pero la
muy Zorra se le ha olvidado lo que acaba de decir y comienza acariciándome los
pezones mirándome fijo, baja hasta mi pubis y lo acaricia obligándome a emitir
un debí gemido, y vuelve a besarme, le doy pequeñas mordiditas en el labio
inferior, me enredo en sus labios, su lengua se introduce en mi boca y provoca
con la mía una batalla, que casi me lleva al éxtasis. _ Espera
Y diciendo esto me lleva hacia una mesa, me obliga a sentarme
sin apenas resistencia de mi parte me atrae de las piernas las abre y comienza a
pasar la enorme cabeza del pene plástico por mis labios aun babosos y
anhelantes, siento una cosquillita que me corre por mi sexo y se expande por
todo mi cuerpo al sentir aquella cosa que me había taladrado el ano. Se pone un
chocolate con licor en los labio y volvemos a besarnos el liquido corre por su
barbilla baja por el surco de sus senos y mi lengua le persigue ansiosa, quiero
seguir sentada sobre la mesa pero no puedo, siguen los bombones entre sus labios
y habida de deseos saboreo el licor en su boca y el chocolate se mezcla con su
piel, ya de frente me voy arrodillando ante mi potente morena siguiendo el
rastro de bebida, chocolate y piel todos mezclados, bajo hasta su sexo,
ignorando el tubo plástico, invado un botoncito que me espera anhelante y lo
chupo como si me fuera la vida en ello, penetro con mi lengua el interior
ardiente de su vagina, tiembla como enloquecida, deslizo mi dedo medio hasta
meterse en su anito y la siento estallar en un orgasmo desplomándose ante a mi.
Aquello se estaba convirtiendo en una locura que duraría toda
la noche seguíamos amándonos envueltas en fresas, en bombones, en champaña,
había perdido el juicio, se puso entre mis piernas abiertas y beso la carne
palpitante de mi sexo mojado y casi al punto de estallar dejo de hacerlo y se
convirtió en una tortura deseada.
_ Perooo qué haces, por qué te paras.
_ Quiero que me supliques.
_ Pues ni lo sueñes. _Pero sabía que se lo duplicaría. Y con
una sonrisa picante empezó de nuevo con la puntita del tubo haciéndome esas
torturantes brochitas que me estaban haciendo delirar, yo empujaba hacia
delante, abría mucho más las piernas, no quería pensar pero pensaba quería
tenerla adentro ya, quería besarla mientras me cabalgara, quería sentir sus
pezones pegados a los míos, pero me mentía a mi misma y a ella.
_ Qué haces? Crees que con eso me vas a doblegar. Le dije
deseándola sin pensar que ya mis caderas hacía un vaivén cadencioso hacia
delante y que ella me acompañaba en el zarandeo excitándome mucho más.
_ Te quiero oír suplicarme y te advierto que me voy a hacer
de rogar, tu solita estas retrazando este infernal delirio.
Lo dice muy segura, y yo siento que es verdad, pero quiero
resistirme un poquito y hace que me cuelgue de su cuello y la miro con ganas de
besar aquellos labios carnosos, pero soy gilipollas, en que estoy pensando, voy
a perder la apuesta, aquí se trata de no suplicar y es lo que estoy haciendo con
la mirada, estoy tratando de disimular mi estado de perturbación, quiero que
ella sienta el deseo de penetrarme antes de que yo se lo pida, pero me está
quemando con esa puntita, el enorme aparato besa mis labios vaginales; más aun,
hurga en mis pliegues que ya están manando abundante líquido baboso que junto a
mi respiración me delata, siento un picor intenso por dentro y se que solo ella
puede calmarlo taladrándome, pero ella sigue restregándolo en mi pulpa y de ves
en cuando me aguijonea un poquito, yo trato de empujar el cuerpo hacia delante
para que se decida de una buena vez, pero ella lo impide marchándose hacia atrás
dejando mi presión en el aire, no puedo evitar acariciarle los senos más lindos
que he visto en mi vida, ella coge la nata y se hecha en la puntita de los
senos, a mi casi se me cae la baba, como hipnotizada paso la lengua sedienta por
sus pezones embarrados, vuelvo a intentar penetrarme pero ella se aparta, salen
de mi ojos encendido dos lagrimas de impotencia, me está quemando, mis sonrosada
vagina esta babeando intensamente como yo de deseos, no puedo más y se lo pido.
_ Ya vale, has ganado, pero métemelo ya.
_ No cariño, así no, quiero oírte suplicar, toda la noche es
nuestra, merezco unas disculpas; ¿tu no crees? Quiero oírte rogándome
Siento que la deseo más que a nada en el mundo, mi agitación
incontenible delata mis deseo sentirme clavada por aquella enorme verga
plástica, mi respiración es cada vez más agitada.
_ Vale cariño, métemelo todo, anda mi negrita linda quieres
que te lo pida de rodillas, que te lo ruegue, no me tortures más, por favor,
anda mi hembra métemela hasta al fondo, quiero sentirla toda dentro de mi. _ Aun
no me explico como lo dije y me asusta comprender que la deseaba más de lo que
estaba dispuesta a aceptar, se que fue entre lagrimas porque esas palabras
salieron de lo más profundo de mi, pero se lo dije, y busque con mis labios el
beso que sentí profundo, infinito, mientras se deslizaba aquel enorme pene
plástico en mi interior succionado por mi vagina, siento como entra y sale en
una danza febril, viciosa e insaciable que nos une a las dos, siento una
multitud de orgasmo increíbles, jamás los había sentido, y percibí que mi amor
por esta mujer aumentaba por minutos aunque me doliera admitirlo, la deseo, la
quiero, la necesito, sus pausadas embestidas desnudan mi sexualidad, mi pasión
por ella se convierten en jadeo desesperantes, el placer absoluto que siento lo
demuestran mis escandaloso gemidos, estoy gozando como una loba en celo, como
una posesa, estoy gozando como nunca hubiera imaginado que lo haría y menos con
una mujer, nos movemos al compás de su cintura, que se menea de manera lateral,
en circulo, horizontal, estoy en el más absoluto clímax y ya no puedo más...