Han pasado cuatro días. La postura no es demasiado cómoda
pero ya me he acostumbrado a ella.
Completamente desnuda, de rodillas y con los brazos casi
completamente extendidos y encadenados a cada extremo del cubículo. Mis tobillos
también se encuentran encadenados impidiéndome cerrar las piernas.
Estoy agotada pero aun me quedan varias horas para terminar
mi jornada.
A cada día me siento mas y mas agotada, seguramente porque
últimamente solo ingiero lácteos, aunque eso si, en cantidad abundante.
Oigo pasos cada vez mas claramente, un nuevo cliente se
acerca.
Ya esta justo delante de mi, se desabrocha la bragueta y
enseguida tengo su erecta polla dentro de mi boca.
Nada puedo hacer para evitarlo, un abrebocas de acero esta
incómodamente incrustado en mi boca, impidiéndome cerrarla.
Esta vez la polla pertenece a un hombre bastante mayor
,barrigudo y casi calvo, y desprende un olor muy penetrante y ligeramente
rancio, por lo que decido mantenerme pasiva y no usar la lengua, dejaré
simplemente que use mi agujero sin colaborar en su eyaculación.
No ha sido una buena idea como compruebo enseguida, dos secas
bofetadas, no demasiado fuertes, pero si lo suficiente para que capte el
mensaje, o colaboro o lo pasaré mal.
Con resignación, vuelvo a la tarea repetida una y otra vez
durante estos últimos días, mi lengua casi insensible a causa del tremendo
esfuerzo que viene desempeñando, se pone de nuevo en acción de forma automática,
casi como un acto reflejo.
En pocos minutos un líquido preseminal invade mi boca y los
olores y sabores se hacen mas penetrantes. Tengo ya bastante experiencia, por lo
que se que la eyaculación es inminente.
El cliente coge entonces mi cabeza con ambas manos y la guía
sin demasiadas contemplaciones, agitándola de atrás hacia delante en un ritmo
cadencioso cada vez mas rápido.
Un corto gemido y la leche entra en un torrente, caliente y
cremosa en mi boca ,para seguidamente ir a ocupar su lugar en mi estomago, ya
bastante repleto del nutritivo liquido.
Si, esta es la rutina que viene repitiéndose en los últimos
días desde que estoy en este desconocido lugar.
No se donde estoy, pero imagino que se tratara o bien de
algún club privado de ambiente sado o de un burdel de alto nivel.
Lo que esta claro es que sin duda es bastante exclusivo y de
alto standing, pues todas las pollas que me he visto forzada a engullir
pertenecen a hombres elegantemente vestidos y con esa cierta actitud que solo da
el dinero y el poder.
Es paradójico, pues hasta hace nada la felación no era una de
mis practicas sexuales favoritas, si bien nunca me he considerado una mojigata y
me gusta disfrutar del sexo sin complejos.
Supongo que eso ha cambiado, pues aunque es imposible hacer
un calculo exacto aproximadamente habré tenido en el interior de mi boca al
menos 200 pollas , a una media de entre 40 y 60 por día, y descontando el
periodo de tiempo que se me concede para descansar y dormitar, de 6 de la mañana
a 2 de la tarde , entran en una procesión continua, si bien es cierto que
durante la tarde son muchas menos que durante la noche o la madrugada, donde el
entrar y salir es casi continuo.
Afortunadamente, creo que… No, estoy segura que no soy la
única mujer que se encuentra en las mismas condiciones, pues a pesar de que no
he podido comunicarme con ninguna, y de que estamos separadas por unos finos
tabiques que nos impiden cualquier tipo de contacto visual, eso no me impide
escuchar los mismos ruidos de cadenas, ocasionales bofetadas, quejidos, gemidos
y otros ruidos inconfundibles de los actos que se realizan, sin duda los mismos
que me veo obligada a realizar yo misma.
De lo que no tengo ninguna duda es que estamos encadenadas en
los urinarios y lavabos del club o lo que sea, pues a mi lado hay un urinario de
hombre donde antes o después de que se corra en mi boca, el cliente de turno
alivia su vejiga, aparentemente sin ningún pudor delante de mis ojos.
Asimismo el suelo donde yo me encuentro es parecido al típico
suelo de ducha y hay un gran agujero de unos 10 cm de diámetro debajo de mi,
justo entre mis piernas, lo que me facilita asimismo realizar mis propias
necesidades fisiológicas, que no me queda mas remedio que realizar en la postura
en la que me encuentro.
Lo malo del asunto es que no me puedo limpiar una vez
termino, por lo que tanto mi vagina, como el ojete del culo están bastante
sucios y empiezo a desprender un olor bastante desagradable, cosa que parece no
ofender ni molestar las refinadas narices de mis ocasionales invitados.
He tenido bastante tiempo para pensar y reflexionar, en mi,
en mi vida, y sobre todo en como he llegado a esta situación.
Llegados a este punto les diré que me llamo Tina, que tengo
25 años, y soy recién licenciada en ciencias políticas. Soy argentina pero
resido en España desde los 18 años.
Comparto apartamento con mi mejor amiga, ya que mi familia
reside en mi país.
Sin duda uno de los gemidos que oigo últimamente se
corresponden a ella, aunque no puedo estar segura de ello.
Lo ultimo que recuerdo antes de verme en esta situación es
que habíamos salido a tomar unas copas para celebrar la llegada del fin de
semana, que habíamos elegido para la ocasión un local que habían abierto
recientemente y que tenía fama de elegante y de ser muy exclusivo.
La verdad, pese a ello no habíamos encontrado ninguna
dificultad en que el imponente y amenazante gorila nos permitiera el paso al
interior. Es natural, tanto mi amiga como yo misma somos muy atractivas y
hermosas, o al menos lo éramos antes, pues ahora, después de estos cuatro días
sin comer mas que las copiosas y pegajosas corridas de aquellos hombres, he
adelgazado considerablemente.
Ya de por si soy bastante delgada y ahora me encuentro casi
en los huesos lo que hace resaltar todavía mas mis grandes y colmados senos que
pese a mis penurias se mantienen tiesos desafiando la ley de la gravedad.
Recuerdo que habíamos hecho cierta amistad con un joven de
edad indeterminada entre los veinte muchos y treinta y pocos, y que después de
unas copas nos habia invitado a champagne en uno de los exclusivos reservados
del local.
Sin duda nuestro amigo era un hombre, además de muy atractivo
y culto, de gran poder adquisitivo, y yo ya me hacia ciertas ideas de cómo iba a
terminar la noche, o al menos es lo que yo deseaba.
La conversación había ido derivando cada vez mas hacia temas
mas lúdicos, picantes y atrevidos, dicho de otra manera, el ambiente iba
caldeándose, aparte de por la conversación por las constantes copas que íbamos
ingiriendo.
Lo ultimo que creo recordar es que la conversación giraba en
torno al tema de la dominación y la sumisión, que es lo que impulsa a una mujer
a someterse sexualmente, y si la mayoría de mujeres en el fondo tienen la
fantasía de ser raptadas y sometidas a todo tipo de humillaciones y vejaciones
sexuales.
Y creo recordar que antes de perder la consciencia y caer
dormida, o eso pienso que debió pasar, tanto mi amiga como yo confesamos, sin
duda alentadas y desinhibidas a causa del alcohol, que efectivamente alguna vez
ambas habíamos tenido fantasías similares.
Lo demás ya lo saben, me desperté de la manera que les he
contado al principio.
No se cuanto tiempo estuve durmiendo o aletargada, pues nadie
me ha dado la mas mínima explicación ni del día en que estamos, ni el lugar, ni
cuanto mas voy a estar.
Y lo único que me sirve de referencia es un reloj de pared de
considerable tamaño que esta colgado a pocos metros frente a mi.
Por lo que a mi concierne, podríamos estar en Madrid, como en
otra ciudad, o incluso en otro país.
No niego que siento cierto temor a lo que me depara el
destino, si me dejaran salir de aquí en breve, o si tienen previsto causarme
algún daño, espero que no, aunque reconozco que por el momento, solo se han
limitado a encadenarme, privarme de la libertad y forzarme a comerme una polla
tras otra.
Seguro que un día de estos a mas tardar, tendré alguna
explicación. O bien me dejaran en libertad, que es lo que en el fondo mas deseo,
o bien me destinaran a otros menesteres.
Lo que si esta claro es que no puedo permanecer así
eternamente, pues cada día que pasa, como he dicho, me siento mas cansada y peor
alimentada.

Lo que mas me indigna y me enfada, es que pese a toda esta
aberrante situación y a que han pisoteado por completo mis derechos, he perdido
la cuenta de los orgasmos que he experimentado y de forma mas profunda y
placentera de cuantos he tenido el placer de sentir en mi vida.
¿Acaso soy una maldita puta que disfruta como una perra con
el maltrato y las vejaciones?
Parece ser que si, pues pese a todo, esto me parece como
estar viviendo en un sueño, extraño, desagradable, desasosegante, y malsano,
pero si embargo quisiera tardar un poco… tan solo un poquito mas en despertar.
Tal vez les sorprenda la insólita elección del tema de este
relato, pues su temática es bastante diferente a la línea que vengo escribiendo
últimamente, aunque presenta alguna de mis constantes.
Anoche salí de copas y acabé en un local bastante parecido al
que describo. El típico local de copas, de niños y niñas pijos y ricos.
No suelo frecuentarlos, me encuentro mas a gusto en otro tipo
de sitios, pero me vi obligado por las circunstancias, a acabar tomando unas
copas alli.
Y como me sentía bastante incómodo y fuera de lugar, me
dediqué a ojear a la clientela que deambulaba por alli y dejé vagar mi
imaginación.
Ese fue el origen de este relato que me puse a escribir no
bien regresé a casa, con la cabeza aun embotada por los efluvios del alcohol.
Como siempre agradeceré tanto sus criticas como sus
comentarios, sobre todo los de las mujeres aficionadas al genero ,ya que como a
menudo suelo decir, sin desmerecer a los caballeros, es a ellas a quienes van
enfocados la mayoría de mis relatos, con el fin de estimular sus mentes y
sugerirles un sin fin de emociones, fantasías, y morbosas sensaciones.
Pueden como sin duda ya saben, escribir tales criticas o
comentarios, en el pie de pagina del relato o bien si prefieren un contacto mas
intimo y personal, mediante un email a la dirección que adjunto a continuación.
pacineo@yahoo.es