Pocas han sido mis experiencias sexuales
con familiares. Esta es una de ellas; una que provocaría que unos meses después
mi propio padre, borracho, abusara de mí. Eso les contaré otra ocasión, si me
animo.
Eran mis años universitarios, y como
toda joven mujer, me gustaba mostrar mis atributos. Como les he comentado me
gusta hacer ejercicio, así que desde siempre he tenido buen cuerpo. Otra
característica mía es que –como ya se habrán dado cuenta- me encanta el sexo;
disfrutar de la sexualidad es algo que me llena de vida. No he tenido muchos
novios, pero sí varios galanes o pretendientes y en la universidad digamos que
me divertí bastante.
Un sábado, mis padres hicieron una
reunión en la casa con algunos amigos de ellos y dos de mis tíos –hermanos de mi
papá. Para que puedan imaginar mejor la situación, les diré llevaba puesta una
falda tableada a medio muslo, una blusa blanca y ropa interior blanca pequeña,
como me gusta. Mis hermanas también iban algo coquetas y mi padre que es muy
celoso, hacía algún discreto coraje, cuando se nos quedaban viendo sus amigos;
de sus hermanos ni se preocupó. Pero durante toda la tarde, mi tío Pepe me comía
con los ojos y cada vez que podía se me arrimaba o me toqueteaba
“accidentalmente”. Recuerdo que estaba en la cocina preparando unas botanas,
cuando llegó mi tío (Pepe) se paró detrás de mí e hizo como que buscaba algo en
el estante que estaba arriba de donde yo estaba parada, y me restregó su bulto
en las nalgas. De tanto que frotaba se le fue poniendo duro…yo me quedé
petrificada, porque no podía creer que un tío mío estuviera haciendo eso. Cuando
encontró lo que buscaba, me dijo al oído: -Cómo has crecido, sobrinita. Me
incomodó su acoso, aunque sentir el bulto duro en mis nalgas, hizo que
involuntariamente me mojara un poco.
Ya en la noche, la fiesta seguía y de
hecho se había transformado en borrachera, de pronto me dice mi papá:
-Oye, hija. Ve con tu tío a su casa y
ayúdale a buscar unas cosas que me va a prestar, ¿si? Por favor, hija.
–Que vaya Bety, no papá? –Mi tío Pepe
vivía a unas cuantas casas de la nuestra, pero evidentemente, yo no quería ir
por las insinuaciones de mi tío.
-Ándale, ve Tere, Bety va a ir a la
tienda con Paola –mi otra hermana.
-Ok, papá. –De mala gana me paré y me
dirigí a la puerta. Tenía la esperanza que con las copas, mi tío desistiera de
acosarme o toquetearme.
-Uy, ¿pues qué le hice a tu hija,
Carlos?
-No le hagas caso, a veces se pone
pesada. Ya sabes como quién.
En el camino hablamos de varias cosas,
que cómo iba en la universidad, qué materias me gustaban más, que si a dónde me
gusta salir…eso me tranquilizó. Pero al llegar a su casa, me dijo:
-Ven, siéntate un poco.
-Pero mi papá me dijo que buscáramos…
-Los libros que quiere están junto a la
puerta. –Nos sentamos en el sillón. Mi tío se sentó junto mí y comenzó a
acariciarme la pierna; subiendo de la rodilla al muslo-. ¿Sabes que a veces me
gusta ir a discos y bares? Me gusta ir para estar al día de lo que hacen los
chavos, por la música…y para ver jovencitas guapas…como tu, Tere. –Yo estaba muy
nerviosa y mi tío seguía acariciando mi pierna y viendo cómo subía milímetro a
milímetro mi falda-. A veces, sobre todo en las dicos, veo cómo se meten unos
fajes…me gusta verlos, me excita. A veces me ligo una chavita de ahí mismo, me
la llevo a un hotel y me la cojo. No tardan en empedarse y todas quieren coger.
–Yo comenzaba a mojarme al imaginarme a mi tío haciendo eso-. Hace dos semanas,
me llamó la atención una chava que llevaba una mini negra y una blusita blanca
tejida…estaba buenísima la escuincla. La vi fajando en la pista, vi cómo le
embarraba las nalgas a un güey, y él la manoseaba a placer. Luego los vi fajando
en los sillones…-Mi tío metía su mano entre mis piernas y las separaba; yo
estaba ardiendo-…hasta creo que el cabrón que estaba junto a ellos también le
metió mano…-mi tío subía poco a poco la mano y luego la bajaba de nuevo- y ya
más noche, en la madrugada, la fajando con otro en una esquinita; la muy guarra
le acariciaba el paquete una y otra vez. Quería que se la cogieran ahí mismo.
Cómo se me antojó cogérmela. No sabía que fueras tan puta, sobrinita –en ese
momento toco mi empapada conchita-. ¿Ya sabe tu papá lo que te gusta hacer en
las discos? ¿Sabe que eres una puta que le gusta la verga? ¿eh?
-No…
-Claro que no. Te mata si lo sabe. –me
abría más las piernas, ya casi se me veía la panty-. No tiene que saberlo…-en
ese momento acarició mi conchita y metió un dedo debajo de la panty y empezó a
masturbarme-.
-¿Qué quieres que..
-No te hagas pendeja, sobrinita. Estas
muy buena y te voy a coger las veces que quiera, Teresita. Vas a hacer lo que
quiera si no quieres que tu papi se entere.
-¿En verdad te gustó lo que viste?
-Me pusiste a mil. Te mueves riquísimo.
-¿De veras te gusto? –mi tío seguía
masturbándome y lo hacía delicioso-.
-Tienes unas tetas deliciosas y un culo
espectacular, y lo sabes. Desabróchate la blusa poco a poco. –obedecí y cuando
acababa tuve mi primer orgasmo-.
-Y…a-a-a-a-a-a-a-ahhhhhhhhhhhhhh…ay, qué
rico. –Entonces mi tío se paró frente a mí y se comenzó a acariciar el paquete,
tomó una de mis manos y la llevó a su ya bien duro palo. Yo comencé a
acariciarlo sobre el pantalón, luego le bajé la bragueta, abrí el cinturón,
desabotoné el pantalón, lo bajé y casi se salía del boxer su vergota; estaba
enorme y bien hinchada. Lo masturbé un poco y fuera de mí por el deseo, le
empecé a mamar la verga. Él me dio algunas indicaciones para hacerlo mejor-.
-No está mal, no está mal. Creo que vas
a practicar con esta verga, sobrinita.
-Mmmmmmmm…mmmmmmm…sshhhhhpppp…sssshhhppppp..
-Recárgate en el brazo del sillón…-yo le
obedecía en todo- abre las piernas…súbete la falda…ahora mastúrbate, Tere. –Me
excitó muchísimo que me diera órdenes. Yo seguía mamándosela.
-Estás buenísima, Tere. Haz de coger
delicioso.
-Mmmmmm…ssshhhppppp….sssshhhhppppp….mmmmmmm.
-Qué ganas tengo de metértela, de verte
el culo mientras te la meto, de que te vengas en mi vergota, puta, de chuparte
las tetas. –Mi tío me acariciaba las tetas y me pellizcaba los pezones-. Quiero
comerte la puchita…siéntate. –Me senté el el sillón, abrí las piernas, él se
hincó delante de mí, movió mi panty a un lado y empezó a darme lengua…lo hizo
magnífico y me vine en pocos minutos-.
-Ay qué rico…
-Sabes y hueles
delicioso…mmmmmmmm….mmmmmmmmmm, podría comértela diario…mmmmmmmmmm…mmmmmmmm
-yyyyyyyyyyyyy…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…aahhhhh, ay Dios mío, qué delicia…-en
ese momento me jaló hacia él y me la metió. Yo quedé sentada sobre él, frente a
él, y él hincado en el piso…me la metió hasta el fondo-. Aaaaaa…
-Ay qué rica pucha, apretada todavía…qué
tetas…-comenzó a lamerme las tetas-.
-Qué rico, tío…
-Apriétame la verga con tu
puchita…ándale…ayyyy…así, así…mmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…-luego de algunas
arremetidas, me puso en el suelo en cuatro patas, me levantó la falda, hizo la
panty a un lado y me cogió de perrito-. Qué culo tan rico, sobrina…y con esta
vestimenta como de colegiala, te ves más rica. –Tenía una verga enorme el
cabrón-.
-Sí cógeme, cógeme…a-a-a-a-a-a-a-a-a-a
-Te encanta la reata, ¿verdad
putita?...contéstame puta.
-Sí, me encanta la reata-a-a-a-a-a-a-…
-Eres una puta, Tere, y te voy a coger
cuando quiera.
-Sí, tío, cójame…cójame.
-Apriéta-apriéta, que ya casi me vengo.
-Sí, sí…
-¿Quieres tu lechita?
-Sí, démela…
-Dame tu boquita, Teresita, quiero que
los pruebes. –obedecí, me hinqué y me llevé su verga a la boca- Toma tu
mamila…chúpala, mámamela.
-mmmmmmmmmmm….mmmmmmmmmm….mmmmmmm
-Aaaaaahhhhhhhh, aaaaaaaahhhhhh, así,
así
-Mmmmmmmm…mmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm
-Ahí va, ahí va….aaaaaaaaahhhhhhhhhh……….
-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm
-Tómatelos, Teresita,
tómatelos…aaaaaaaahhhhhhh…-aún después de venirse yo seguía chupándoselo-…nos
vamos a divertir sobrinita…