Mamá y yo, hemos conversado mucho lo que ha estado pasando a
partir de la vez que pillamos a mi hermano masturbándose frente a la pc y
contándole a una mujer extraña su atracción hacia mis senos y hacia el trasero
de mamá. Luego de haber comprobado, en el plan en el que mamá se hizo la dormida
en el sofá de la sala, que mi hermano tiene una atracción mayor que la que
imaginábamos por el culito de mamá, ella me decía que tal vez sería bueno
intentar algún otro plan que nos lleve a saber hasta qué punto mi hermano estaba
dispuesto a seguir avanzando. Yo notaba que a mamá le excitaba la idea. Y a mí
también. Las dos hablábamos como si fuera un deseo de mi hermano que queríamos
descubrir, pero también sabíamos, en el fondo, que nosotras también vivíamos los
sucesos deseando saber qué llegaría a pasar. Y he vivido en muchos de sus
consejos, amigos lectores, la emoción de imaginar cómo continuaría ésta
historia. Pude imaginarme muchas cosas, pero aquí sólo me limitaré a contar lo
que pasó. Al final, no sé si los sucesos reales aplaquen las fantasías. No lo
sé. Pero contar la realidad es la única promesa que hago, y tal vez, también la
de no continuar luego ésta historia que llegaría sólo a recrear cosas
previsibles. Ya pasó lo que debió pasar, lo demás sería sólo alimentar el
apetito voraz de las mentes imaginativas y yo no entraré en eso. Aquí, en ésta
segunda entrega, quedará ésta historia, en honor a las decenas de promesas que
hice.
Hubo, la semana pasada, una segunda vez en la que mamá se
hizo la dormida otra vez. Fue el consejo de una amiga que me escribió cuando le
dije que hasta el momento no se nos había ocurrido nada. Yo manejaba la
complicidad silenciosa en cada charla con mamá y recordaba que hacía algunos
años, había tenido una complicidad mayor con mi hermano y noches en las que
descubrimos nuestros cuerpos cual exploradores inocentes. Muchas cartas insisten
con la pregunta que si mi hermano llegó a penetrarme y la respuesta es la misma:
no. Tal vez era la respuesta que no quería escuchar, pero siempre preferiré la
verdad real a la verdad imaginaria.
No entraré en mayor detalle de esa segunda vez que mamá se
hizo la dormida. Pasó casi lo mismo que la primera vez. Claro, esta vez, mamá se
había puesto un calzoncito más suelto que desde que mi hermanó llegó ya estaba
un poco bajado y descubría la mitad del trasero un una visión que Rafa la
disfrutó más de diez minutos. Luego terminó de bajarlo hasta los muslos. Luego
los dedos juguetones... y luego lo mismo, aunque ahora el dedo lo introdujo en
el ano más que la vez anterior... mamá me contó que estuvo a punto de
"despertar", pero al parecer, ya se estaba consolidando una nueva complicidad,
porque es muy difícil creer que mi hermano haya pensando a esas alturas que mamá
seguía dormida.
Eso hizo que mamá me diera carta blanca para improvisar algún
plan cuando yo lo crea conveniente. Y así lo hice el sábado. Esa tarde, mamá
hablaba con una vecina desde un balcón de la lavandería de nuestro piso, que
está en un tercer nivel, hacia el balcón de la vecina al frente y en un segundo
nivel. El balcón, permitía que la vecina pudiera ver a mamá de la cabeza hasta
un poquitín más abajo de los senos. Yo estaba al lado de ella, apoyada también
en aquél balcón de cemento. A la espalda de nosotras, estaba mi hermano, sentado
y mirando la tv. Cuando yo volteaba a verlo, lo pillaba mirándonos. Mamá estaba
con una faldita suelta sujetada a la cintura solamente por una cremallera en la
parte de atrás. Cuando mi hermano notó que yo volteaba a cada rato, me comenzó a
sonreir. No se me ocurrió mejor idea que levantarle la faldita a mamá para que
mi hermano vea su trasero cubierto sólo por un calzoncito, claro sólo por unos
tres segundos. Mi hermano se sorprendió pero no dejó de sonreirme. Mamá seguía
en su charla con la vecina, en la que mamá la escuchaba hablar a la señora de
los dos presidentes que habían en México y que como buena mexicana la señora lo
contaba como una telenovela... que cada uno tiene sus ministros, que el otro lo
derrocará y en fin... mamá se había dado cuenta de lo que hice con su faldita...
sólo volteó a sonreirme pero le siguió prestando atención a la charla sobre
política mexicana... quién lo diría.
Mi hermano me hizo una seña para volver a levantarle la
faldita a mamá. Y comencé a jugar con él... le levantaba la faldita y luego le
tapaba otra vez el trasero... él se estaba emocionando. Hasta que se me ocurrió
bajar la cremallera y zas¡ la faldita cayó al suelo. Ahora mamá estaba mostrando
su trasero sólo con calzoncito y yo ya no podía taparte... Mi hermano esperó un
momento me imagino para ver la reacción de mamá. Y ella seguía atenta a las
lecciones que hablaban de los sucesores de Fox. Mi hermano se acercó caminando
de rodillas para que la vecina no lo viera... y al llegar comenzó a besar las
nalgas de mamá. Luego le bajó el calzoncito... mamá se sobresaltaba de rato en
rato pero sin voltear. El le habría las nalgas y hundía su cara... así, como
pudo, se comenzó a bajar los pantalones y descubrió su pene muy crecido y se
comenzó a masturbar. La vecina terminó su charla y se metió a su casa. Mi
hermano se sobresaltó y regresó a su lugar inicial tratando de subirse los
pantalones. Mamá ya no pudo más, hizo un comentario irónico y dirigiéndose a los
dos dijo: qué habrá dicho la vecina... me han hecho poner rojísima. Mi hermano
estaba callado. Mamá le dijo: "no nos vamos a quedar así" se acercó y le volvió
a bajar los pantalones... el pene seguía duro y grande. Mamá le dijo que se
quede echado en el sofá y ella quitándose totalmente el calzoncito se subió
encima de él para hacer un 69. Yo estuve de espectadora privilegiada. Los dos
terminaron delante de mí.
Al día siguiente, domingo, después del almuerzo, que aunque
no lo crean, hasta ese momento no se había vuelto a hablar ni comentar del tema,
les dije que juguemos a "verdad o reto", un juego en el que si tiran los dados y
quien saca el valor mayor pregunta al que saca el menor: "verdad o reto?" si
responde "verdad" entonces se le hace una pregunta y la otra persona tiene que
responder con la verdad. Y si responde "reto" se le da un castigo que en ese
momento tiene que cumplir.
Se hizo muchas preguntas, que no vienen al caso
comentarlas... muchas de connotación sexual, y mi hermano por fin confesó
delante de nosotras lo mismo que le dijo a aquella señora. Yo confesé lo que
había pasado cuando mi hermano y yo teníamos 15 años, ante la sorpresa, pero a
la vez comprensión de mamá.
La noche se coronó con un reto, en el que yo le dije a mamá,
que se agachara dándole la espalda a mi hermano y apoyándose en el brazo del
sofá. Antes, ya habíamos perdido prendas como parte del juego. Mamá y mi hermano
ya estaban desnudos. Yo me quedé con calzoncito y me imagino que mi hermano
habrá tenido un premio más aunque menor, mirando mis senos y dándoles un beso a
cada uno. Mi hermano se puso detrás de mamá, con el pene en la entrada del
ano... yo le dije que se moviera hasta que eyacule, sin intentar penetrarla.
Pero mamá dijo que mejor se ponía ella en la alfombra, en cuatro para estar más
cómoda... cuando lo hizo, apoyó su cara en la alfombra con lo que levantó su
trasero y se lo ofreció a mi hermano. Esta vez si ví cómo el pene estaba en la
entrada del ano. Se siguió moviendo... y en un momento el pene se metió. Lo
demás, está demás decirlo. La historia llega hasta aquí.