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TODORELATOS » RELATOS » LOS óVULOS DE EMPUTECIMIENTO (MARI MAR 10)
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 TODORELATOS.COM Fecha: 16 de Mayo, 2008.
Fecha: 29-Nov-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (5849 de 6922)

Los óvulos de emputecimiento (Mari Mar 10)

Arcadia
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Mari Mar descubre que la están emputeciendo gracias a los óvulos que la suministran, al tiempo que la obligan a ser protagonista de una sesión de fotos y video pornográfica. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

LOS ÓVULOS DE EMPUTECIMIENTO (Mari Mar 10)

 

Mari Mar descubre que la están emputeciendo gracias a los óvulos que la suministran, al tiempo que la obligan a ser protagonista de una sesión de fotos y video pornográfica.

 

 

A la cita en el salón de belleza fui puntual. Para ello, tal y como me había ordenado "El Profesor" me vestí de forma discreta, sin llamar para nada la atención. Me puse unos pantalones vaqueros, una camiseta, bastante holgada por cierto, y unas zapatillas de tenis. Era un local con lujo, decorado al estilo minimalista. En la mesa de recepción había una chica que me preguntó el nombre, tras dárselo me dijo que aguardara un momento pues de inmediato la esteticista vendría a por mí. No pasaron ni 2 minutos cuando una mujer, entrada en años, de rostro enjuto y mirada torva me dijo que la acompañara. Al parecer iba a ser objeto de un cambio de imagen, primero me llevó a unas sesiones de rayos UVA que en, menos de lo que yo hubiera imaginado, dejaron mi piel ligeramente bronceada, dándola un tono dorado muy bonito. Después me hicieron un corte de pelo, retocando el que ya tenía y cardándomelo en las puntas. Me lo decoloraron y me lo tiñeron de rubio nórdico. Me depilaron las cejas, dejándolas más finas que las tenía antes, sin embargo seguían siendo negras como el carbón y me repasaron la depilación púbica dejándola lisa como el culito de un niño. Tan sólo mantenía un poco de pelo, casi escaso, en el monte de Venus, un pequeño triangulito de 2cm en su parte más ancha. Las uñas de las manos y de los pies me las pintaron de un color azul cobalto metalizado y me cambiaron el piercing de aro que tenía en el coño a uno del cual colgaba una pequeña y corta cadenita de oro rematada en dos pequeñas lágrimas del mismo material que no hacían más que moverse, insinuantes, de una lado para otro al más nimio y exiguo movimiento que hiciera. Para finalizar, me dieron un juego de lentillas de color… ¡morado!, que hacía de mi cara un conjunto realmente exótico. El conjunto la verdad es que era impresionante y no parecía ni yo misma.

Cuando regresé a casa, me estaba esperando "El Profesor" y mi hermano que abrió sus ojos, asombrado, por el cambio, al menos el que a simple vista podían ver:

Ahora sí pareces una puta, antes eras demasiado natural.- dijo el depravado profesor- Bien, vayámonos ya, nos están esperando.

¿No quiere que me cambie? –repliqué-

No, ve así mismo. Allí te darán la ropa que habrás de ponerte, sin embargo, toma. Ponte uno ahora mismo- dijo tendiéndome otro óvulo-

Allí mismo y ya sin miramientos y totalmente entregada a las órdenes que quisieran darme, me bajé los tejanos, liberé una de mis piernas y la alcé al brazo de uno de los sillones introduciéndome sin dificultad alguna el óvulo. Casi lo esperaba, lo deseaba. Necesitaba tenerlo dentro de mí. Fue entonces cuando me di cuenta que tenía una dependencia y que tenía cierto síndrome de "mono" al maldito preparado. Mi coño acogió al pequeño y oleoso intruso con ansia contenida, mi dedo acompañante no encontró dificultad alguna al empujar el preparado hacia mi interior encontrándolo listo, receptivo y anhelante. Aproveché la situación para tocarme con mi otra mano el clítoris que pugnaba por tener su dedicación exclusiva. Me introduje otro dedo en mi vagina mientras aceleraba mis masajeos rotatorios en mi pepitilla, mi cabeza se echó para atrás en un acto reflejo de placer y éxtasis acompañado de jadeos y movimientos de delante a atrás de mis caderas…

Jajajajaja vaya con Mar! Jajajajaja – dijo "El Profesor"- parece que los "Óvulos de Emputecimiento" por fin te han doblegado… han tardado más de lo que yo pensaba y has necesitado más dosis de lo que había estimado pero...

Mmmmmmnnnn ooohh mmmnnn – yo continuaba con mi paja sin importarme una mierda la revelación- mmmmmnnn siiiiiii

Mírala…jajajajaja, mira a tu hermana… jajajaja –continuó diciendo- Está totalmente emputecida, ya no tiene remedio alguno. Ahora hará cualquier cosa que la pidamos y la ordenemos, cualquier cosa y a medida que pase el tiempo necesitará de más y más óvulos… jajajajjaa

Profesor…-metió baza mi hermano- ¿tendría tiempo para poder desfogarme un poquito con ella? Me está poniendo enfermo la muy puta.

Mmmmmnnnnnn dioossssssss –continuaba yo- mmmmmnnn

No majo no, vamos tarde. ¿Qué pasa que no has tenido ocasiones de usarla en estos días que ahora también te entran ganas?

Si es que está como un quesito de buena y encima viéndola así pues…

Pues no, al menos aquí no que vamos tarde y nos están esperando, y tú putona, deja ya de sobarte y súbete los pantalones que nos vamos. Si lo prefieres en la furgoneta puedes continuar mientras llegamos a nuestro destino.

 

Sin muchos más preámbulos mi hermano se puso al volante de la furgoneta tomando la autopista en dirección a las afueras de la ciudad. "El Profesor" se sentó a su lado delante del vehículo mientras yo permanecí en los asientos posteriores. Sin orden alguna de ninguno de los dos, me quité, nerviosa, las zapatillas y me bajé de nuevo los tejanos, los arrojé hacia atrás quedando arreguñados en el fondo del carromato, junto a una rueda de repuesto y la caja de herramientas quedando completamente desnuda de cintura para abajo y continué con mi estimulación sin importarme un pito mi entorno ni lo que pensara cualquiera de los dos ni cualquiera de las personas que pudieran verme u observarme desde el exterior del carro, parecía una perra encelada. La verdad y el fondo de todo el asunto es que no sabía qué era exactamente lo que me pasaba pero lo cierto era que lo único que me importaba, lo único que realmente quería era satisfacer mis fuegos, me daba igual cómo o porqué medios o con quien. Era cierto, estaba emputecida, dominada, sometida irremediablemente al sexo y al placer. No tanto a las órdenes que me pudieran dar, sino más bien sometida a las exigencias de mi propio cuerpo que era el que verdaderamente me pedía, me exigía y me ordenaba con mis estimulaciones, casi casi constantes. Mi hermano conducía la furgoneta como podía, visiblemente excitado y mirando repetidamente hacia atrás para ver la paja que me estaba haciendo. "El Profesor" por su parte, no hacía más que secarse con un pañuelo el sudor que le caía, constante, por la frente y el cuello hasta que no pudo resistir más…

 

-¡Ya está bien puta" –dijo saltando enérgico hacia donde yo estaba despatarrada dedicándome en cuerpo y alma a mi placer- me estás provocando pedazo de guarra… te voy a follar ahora mismo… joder qué pedazo de coño tienes! –decía desabrochándose la hebilla del cinturón y metiéndome tres dedos en el coño sin preámbulo alguno- ¡Te voy a follar! ¡Te voy a follar ahora mismo!

Y diciendo esto último me metió la polla en el coño de una única y certera embestida. Me llegó potente y deseosa. Abracé mis piernas entorno a su culo para ayudarle en las embestidas e impedirle al tiempo que me dejara sin polla….

- Mmmmmnnn siiii dame más, métemela más. Dame fuerte sii, así más, más ooohhhh

-¡Qué puta eres! ¡Tienes el coño encharcado! ¡Qué zorra! … ooooooohh ¡jodeerr qué cono tienes! ¡Cómo me aprietas! Ooooohhh cabrona, zorra…

Antonio me bombeaba fuertemente apoyando los nudillos de sus manos en el asiento trasero de la furgoneta, a ambos lados de mis caderas. Mis talones le imprimían más fuerza, si cabe, en la follada e inconscientemente apreté el coño aprisionando la polla en mi interior. Desde luego no se me iba a escapar. A las pocas embestidas yo ya estaba dentro de un orgasmo constante, bañando Antonio mi vagina de su esperma caliente. Su simiente me llegó hasta lo más hondo. En modo alguno quedé preocupada debido a que estaba en la época no fértil de mi ciclo y era altamente improbable el que me hubiera dejado preñada. De mi coño salía alguna gota del semen de Antonio mientras este se limpiaba la polla en la camiseta que llevaba puesta todavía.

Llegamos a destino a los dos o tres minutos de haber terminado y casi no tuve tiempo de colocarme de nuevo las zapatillas y los vaqueros, los cuales me los iba abrochando mientras subíamos en el ascensor a la 8ª planta de la torre de apartamentos a donde habíamos llegado.

Nos recibió un hombre de mediana edad, con el rostro redondo y unas enormes cejas, tremendamente morenas y pobladas que hacían contraste con su ya más que incipiente calvicie. Era un apartamento pequeño en el que la puerta de la calle daba directamente al salón de la vivienda. Este estaba completamente flanqueado de potentes focos y enormes sombrillas blancas para poder difuminar la luz de forma adecuada. Al fondo había una pequeña mesa baja de cristal, dos sillones y un sofá a juego de cuero negro .El apartamento estaba flanqueado por dos puertas laterales que daban una a un pequeño baño y otra a una habitación con un armario alto y una cama de matrimonio. Se trataba en definitiva de un estudio fotográfico. Ya sabía perfectamente a lo que me habían traído allí…

-Buenas tardes Don Antonio. ¿Esta es la modelo de la que me ha hablado tanto?

-Hola Tomás, sí esta es. Mar, te presento a Tomás, fotógrafo pornográfico y erótico.

-Yo… yo no creo que sea oportu…

- Ssssschhhh,-dijo Antonio tapándome la boca con un dedo- Ay Mar, Mar, claro que será oportuno y adecuado, ¿cómo no va serlo mujer? Si eres una auténtica puta. Debes de dar un paso más hacia tu carrera, pequeña. ¿O qué pensabas? Que iba a darte la pasta sin tener resultados económicos contigo? Jajajajajja anda, anda, ve a aquella habitación ponte lo que te diga Tomás que te pongas y de paso toma un ovulito más… ya sebes eh?, tu hermano te acompañará…

En la habitación me desprendí de todo en compañía de mi hermano supervisor y me inserté en mi ya preparado coño otro de los óvulos de emputecimiento, este ascendió por mi canal interno como si ya tuviera trazado un camino de antemano. Me puse, un triquini bastante provocativo de color naranja fosforito y un pequeño pareo transparente del mismo color. De zapatos me calcé unas sandalias negras de plataforma que pesaban una barbaridad, de tacón de aguja, bastante altos. Por suerte no andaría nada con ellas.

La sesión fotográfica, se inició con un alubión continuo de flashes y disparos de la cámara sucedidos de infinidad de posturas y poses cada vez más sugerentes y provocativas. Al principio de la sesión me costó un poco el ponerme en situación pero conforme iban pasando los minutos mis poses iban siendo más y más espontáneas y ya casi el fotógrafo no tenía ni que decirme el cómo ponerme y era yo la que dictaba el ritmo de los acontecimientos… hasta llegar a cierta postura que fue la que desencadenó, a partir de esos momentos, un giro inesperado a la sesión fotográfica.

Había adoptado la típica postura del perrito encima de uno de los sillones de piel negra, separando mucho mis rodillas, apoyadas cada una en los reposa brazos de este, y elevando ostensiblemente el trasero para que la cámara tuviera un primerísimo primer plano de mi vulva. Mis manos se apoyaron en las cachas del culo separando este y haciendo que los labios del coño se abrieran más de lo que ya estaban de por sí. La cadenita de oro del piercing oscilaba, con cadencia nerviosa, ante mis propios movimientos cuando de repente y, sin buscarlo, dos grandes gotas de semen salieron de la prisión que les imponía mi cueva, resbalando por la pequeña e histriónica cadena dorada para precipitarse, poco después, sobre la piel del sillón negro dejándolo manchado y delatándome ante el fotógrafo de que, no hacía mucho, me habían inseminado el coño. La sesión se volvió en un instante más dura y de inmediato me exigieron que me masturbara delante de ellos, que me metiera algo por el coño, y que les mostrara, en definitiva, lo puta que podía ser. Así pues tras casi hora y media de sesión en la que se gastaron más de 40 películas fotográficas me hicieron fotos en las que me masturbaba con toda la mano dentro, follándome sin remedio, metiéndome los más variopintos y extraños objetos que pudieron encontrar en el piso, desde un manojo de pequeños rotuladores a una linterna que con no mucha dificultad me había incrustado y con la que debía dirigir su haz luminoso a una revista de la cual mi hermano teatralizaba estar leyéndola. A partir de aquel momento, mi hermano, quiso ser el co-protagonista de la sesión.

Hasta aquí estaba yo sola satisfaciendo todas las exigencias de los tres, en poses, y caprichos. Con la linterna en el coño, mi hermano no pudo por menos que, ferozmente, comenzar a devorarme la raja ocupada por el objeto luminoso que con, bastante puntería por mi parte, alumbraba la lectura de su revista. El fotógrafo no perdió detalles y se lió como loco a tirar y tirar película sin parar. Al final mi hermanito me folló como lo venía haciendo habitualmente, como un semental, echándome su carga caliente y abundante en mi ya enrojecido y tumefacto conejo. El fotógrafo aprovechó para sacar una serie de fotografías en las que yo debía de apretar y contraer mi vagina, esforzándome en verter el semen que mi hermano había depositado en mi interior, en los sillones negros. Nunca hasta ese momento me había sentido tan puta. La verdad es que estaba completamente transformada, era diferente, distinta:

Eso es. ¡Así preciosa así! –decía Tomás el fotógrafo- ¡FLASH!, ¡Estupendo! Ábrete los labios del coño con las manos a ver si cae un poco más... eso es... ¡FLASH! ¡Madre mía que cueva tienes hija! ¡FLASH! Métete un dedo y rebusca un pelín a ver si sale más que eso vende mucho putita jajajajaja eso, así, así mmmmmnn ¡FLASH! ¡Genial! ¡FLASH! Buena corrida te ha echado el chavalito... ¡FLASH! Aunque la verdad... ¡FLASH! Lo mejor hubiera sido que hubiésemos llamado a Ezequiel, con el hubieras parecido un bonito y.... ¡FLASH! ... encantador "bollito relleno" jejejejeje ¡FLASH!

Bueno, Tomás eso aún puede arreglarse ¿no crees? –dijo el profesor sentado desde uno de los sillones del estudio- aún podemos llamar a Ezequiel y decirle que se pase a hacer un trabajo... claro está por un aumento de los honorarios pactados de digamos un.... ¿30%?

¡Eso es demasiado! ¡Se ha pasado Vd., Don Antonio! Tengo mujer y cuatro bocas pequeñas a las que alimentar!

Vete a otro con ese cuento Tomás, vete a otro con ese cuento. Mira, ni para ti ni para mí, lo dejamos en un 25% y en vez de sacar más fotos realizas un vídeo que seguro que lo vendes mucho mejor que estas y así ganamos los dos. ¿Trato hecho?

¡Trato! –se apresuró a decir el fotógrafo-

Y tú puta –continuó diciendo Antonio esta vez dirigiéndose directamente a mí- ve a lavarte un poco mientras viene el tal Ezequiel pero no te pongas nada encima, quédate así tal y como estás en pelota picada que en cuanto venga vamos al grano sin perder el tiempo jajajajajajajaja.

Lo que Vd., diga Don Antonio...

Tardé unos 10 u 12 minutos en asearme un poco. Mientras lo hacía, no podía parar de preguntarme cómo había podido llegar a esos extremos, no lo entendía, no encontraba respuesta alguna y sin embargo, allí estaba en esa situación y deseando cumplir con las órdenes del depravado profesor. Inconfesablemente, mi conejo estaba pidiendo más guerra y esto, era algo que tampoco podía entenderlo. Salí y deambulé desnuda por el estudio para aquí y para allá intentando abstraerme de mis propios pensamientos.

Tomás aprovechaba los minutos de espera revisándome visualmente cada parte de mi cuerpo con una expresión totalmente lasciva y libidinosa. Yo me senté en el extremo del sofá y él, a pesar de tener sitio de sobra para poder sentarse en cualquier otro lugar no desaprovechó la ocasión de sentarse a mi lado. El tal Tomás, y no sabía el porqué, me era bastante antipático, no me caía bien, todo el rato babeando y mirándome con esos diminutos y pequeños ojos de comadreja que gastaba, por lo que en previsión de lo que pudiera intentar el degenerado reportero gráfico, crucé mis piernas impidiendo el que me pudiera meter mano en el coño. Mi hermano estaba en el lavabo que yo había desocupado y "El Profesor" continuaba sentado en uno de los sillones, sonriéndome cínicamente. Con su expresión, me dejaba claro que al ser "su puta" debía de dejarme hacer de todo lo que quisiera hacerme "El Fotógrafo Comadreja". El individuo no se lo pensó dos veces y me atacó con su lengua directamente a mis pezones, succionándolos y mordisqueándomelos con sus asquerosos dientes amarillos al tiempo que me trabajaba sin compasión las tetas. Al parecer era lo que verdaderamente le volvía loco y se dedicó en cuerpo y alma a su labor de intentar sacar leche de una mujer que nada puede segregar por no estar amamantando a una criatura, pero él, afanado, atareado y laborioso no cesaba en sus intentos. Su erección era tan evidente, que el pene podía percibirse claramente por encima de la tela de sus pantalones beige claros. Por suerte, o por desgracia, el tal Ezequiel no tardó en venir, sorprendiéndonos a mí con las piernas ya totalmente abiertas y haciéndome un dedo, evidentemente excitada por la intensa estimulación mamaria, y al "Fotógrafo Comadreja" en plena faena exploratoria de mis encantos pectorales.

Ezequiel era un negrazo con todas las de la ley, su piel negra como el ébano dejaba bien a las claras su origen senegalés. Era tremendamente alto, casi 2 metros diría yo, mantenía su cabeza perfectamente afeitada y en el lóbulo izquierdo de su oreja llevaba un pequeño pendiente de oro. En tanto vio la escena, Eze no perdió tiempo alguno y se desprendió de la ropa que llevaba puesta descubriendo unos poderosos y marcados músculos de atleta. Su polla era enormemente ancha, tan gruesa como el antebrazo de una persona adulta y sin embargo, de longitud, parecía no obstante normal, mucho más pequeña que la de mi hermanito. Empezó a tocársela con avidez y saludó a Tomás y a Antonio como si ya conociera a este último.

Espera un momento Ezequiel – dijo Antonio cogiendo al tiempo una cámara profesional de vídeo- vamos a montar una película en condiciones. Primero y ante todo... tú puta –dijo dirigiéndose a mí- ponte encima de la mesa esa de cristal y tú Tomás, deja ya de comerle las tetas.

El fotógrafo obedeció de inmediato dejándome sin el placer que me estaban proporcionando sus lamidas y se dirigió hacia la habitación cerrando, sin decir nada, la puerta. Al tiempo mi hermano salió del aseo y se sentó en el otro sillón tocándose el pene por encima de los pantalones. Yo, me reincorporé de cómo estaba, semi tumbada en el sillón para ver con recelo la mesa que me indicaba Antonio...

Quiero que te sientes en la mesa – insistió "El Profesor"-. ¿Es que no me has oído o es que las órdenes de tu Señor las procesas con retraso? ¡Ponte encima de la mesa ya!

Es que...-intenté contestar- no se si será buena idea ¿y si cede con el peso?

No cederá... estás delgada y aguantará bien.- dijo al tiempo que se tumbaba debajo de ella con la cámara activada- Ahora siéntate en ella y abre bien las piernas

Me senté tal y cómo me lo ordenaba en el tablero de cristal. Sentí de inmediato el frío del vidrio en el coño. Sabía cuál era la intención de Antonio y aquella certeza volvió a encenderme el fuego de mi entrepierna. Sin que él me dijera nada me abrí la vulva con ambas manos. Los labios cedieron ante el estiramiento presionando sin obstáculo alguno sobre el cristal y mostrando mi cueva con total impunidad a la cámara a través del vidrio. El lacerante frío encabritaba mi clítoris saliendo de su propio capuchón y mostrándose desafiador e insolente al frío objetivo de la videocámara. Mis jugos encharcaban y lubricaban abundantemente la pulida y cristalina superficie y comencé un leve movimiento de pelvis de delante a atrás...

Eso es puta, así así. Mastúrbate con la mesa como lo estás haciendo – decía Antonio- Muy bien, continúa... así... más deprisa....genial, maravilloso...Estás dejando la mesa encharcada... ¡Qué buena zorra eres!

Oooooooohh síiii, lo que Vd., diga. Yo hago lo que Vd. Me diga...

Así me gusta putita, que me obedezcas y tengas estas iniciativas propias de una auténtica zorra, pero ahora detente y ponte en el sofá que se está empañando el cristal y ya casi no se capta nada.

Mmmmmnnn lo que me diga Vd.

Me puse de nuevo en el sofá, con el culo al borde de este y los pies desnudos apoyados en el suelo. Me desperecé insinuantemente sabiendo que todos los ojos de la habitación estaban clavados en mí. Arqueé la espalda tocándome los pechos con las manos y elevando el pubis hacia la cámara apoyándome con los hombros en el cuero del sofá y poniendo mis pies de puntillas para elevarme todo lo que pudiera. Ezequiel se masturbaba contemplando con admiración mi cuerpo. Yo le miraba a él directamente a los ojos pero teniendo la sensación de que lo contemplaba desde una gran distancia, como si fuera una actriz que me viera a mí misma en una película. Oía el zumbido de la cámara y cómo Antonio sacaba primero planos de aquí y allí...

Juega con tu cuerpo. Muéstrate a la cámara putita... –me ordenó "El Profesor"

Ante la orden, me cogí las corvas alzando las piernas hasta tocar con las rodillas mis pechos mostrando a la cámara mi húmeda y preparada vulva. Cerré los ojos y apoyé toda la palma de la mano sobre mi sexo, masajeándolo pausada y lentamente. Sonreí a la cámara mientras separaba los labios con una de mis manos y me introducía, sin dificultad alguna, dos dedos de la otra en mi sedienta y ávida brecha de placer...

Bien, muy bien Mar, sigue así... muy bien – decía la voz de Antonio que parecía sonar a kilómetros de distancia detrás de la cámara- Sigue sonriendo y luego mira a Ezequiel, reincorpórate un poco y míralo como sorprendida del tamaño de su polla.

Obedecí de inmediato. Miré como Ezequiel se trabajaba la polla para tenerla a punto. La verdad es que no tuve que fingir mi sorpresa por el tamaño de la negra polla. Su grosor era prácticamente igual al consolador que habían instalado en la máquina folladora días antes en el sex shop y que me había estado taladrando el coño, con precisión y cadencia matemática, durante más de media hora hasta quedar exhausta y desmadejada. Miré al ojo de la cámara pellizcándome los pezones y humedeciendo, lascivamente, mis labios con la lengua.

Ponte de rodillas mientras Ezequiel acerca su pene a tu cara.

Obedecí maquinalmente. Yo era una máquina y obedecía las órdenes de otra máquina: la cámara. Y eso me gustaba. Me estaba gustando el saber que con esas escenas miles de tíos se masturbarían y se pondrían cachondos solos o con su pareja con lo que yo estaba haciendo en esos instantes. "El Profesor" me ordenó que la chupara. Humedecí el glande con la lengua y empecé a absorber aquella vigorosa polla. Me habían ordenado que lo hiciese y quería hacerlo.

Más adentro –intenté abarcar la polla en mi boca pero dado su monstruoso grosor no me cabía en mi boca- ¡Vamos más! – gritó Antonio-

Lo intenté de nuevo y sentí cómo las manos de Ezequiel me agarraban por detrás de la cabeza para ayudarme a tragar su verga ardiente. En un momento creí que me iba a asfixiar pero Ezequiel se retiró a tiempo y pude recuperar el aliento que me faltaba. La cámara se acercó a mi cara tomando un primer plano de esta y mostrando cómo resbalaban abundantes hilos de saliva por la comisura de los labios...

Jajajajajajajaja – se rió Antonio detrás del objetivo- Jajajajaja, la cámara nunca miente....jajajajaja... ¡la polla de Ezequiel es demasiado para Mar!.

¡Cof, cof, cof! – tosía yo intentando recuperar el aliento-

Inténtalo de nuevo puta... ¡yo se que puedes! ¡Venga cómetela!

Yo quería intentarlo de nuevo. Estaba siendo la actriz protagonista de una película porno y quería ser, sin lugar a dudas, una buena actriz. La cámara captaría mis ávidos labios envolviendo aquella enorme polla. Registraría los hilillos de saliva que saldrían de mi boca mientras Ezequiel llegaba hasta mi garganta y se retiraba, una y otra vez. De nuevo noté cómo las manos del senegalés se me aferraban a mi cabeza moviéndose acompasadamente para introducir en cada embestida más y más polla en mi cavidad. La satisfacción venció finalmente a la incomodidad y al malestar cuando mis abiertos labios se posaron en el vello púbico del negro. Tenía toda la polla de Ezequiel en la boca. ¡Lo había logrado!

Tras cuatro o cinco minutos de felación, la cámara me ordenó que me retirara y vi cómo el senegalés temblaba y se corría dirigiendo abundantes y espesísimos chorros de esperma en mis exuberantes pechos. La cantidad que manaba del sexo de Ezequiel era verdaderamente abrumadora. Me sentí decepcionada pues mínimo me hubiera gustado que se hubiera corrido en mi boca y haber probado su simiente cálida y salada. Mientras Ezequiel se corría, sus fuertes, cuantiosas y formidables eyaculaciones eran acompañadas de jadeos y estertores suyos. Yo me frotaba con suavidad, los regueros de esperma depositados en mis tetas por todo mi torso. En esos momentos, me encontraba un poco frustrada pues Ezequiel había tenido su orgasmo en tanto que a mí se me había negado el mío. Sin embargo, sabía que aún ocurrirían muchas cosas. Sabía que la cámara, aún, no había terminado su trabajo.

Antonio le dijo a mi hermano que aún seguía en uno de los sillones que se dejara de tocar la polla y fuera al servicio a por una toalla para poder limpiarme. Este le entregó esta a "El Profesor" que me la lanzó, desdeñosamente, para que me secara el torso..

Para mi sorpresa el senegalés a pesar de la eyaculación mantenía una erección más que respetable. Ahora sabía, sin duda alguna, porqué habitualmente se dedicaba al porno. La contemplación de su pene hizo que comenzara casi a suplicarle que me penetrara y me hiciera suya, que me destrozara con su potente y negro nabo, que me bombeara sin piedad hasta inundarme el coño de su leche...

Por favor... por favor fóllame, métemela hasta el fondo...mmmn por favor te lo suplico, no puedes dejarme así... por favor...

Jajajajajajaja –se reía Antonio- ¡Ay que ver! Los óvulos te han convertido en una ninfómana desvergonzada Mar... jajajajajajaja. Tengo que reconocer que contigo, sin duda, voy a ganar mucho dinero... Anda túmbate en el sofá y ábrete bien de piernas para que Ezequiel te monte. Y tu Ezequiel... penétrala despacio, muy lentamente. Quiero captar cada pliegue de su piel, cada movimiento.

OK eso está hecho – contestó el senegalés-

Nerviosa y deseosa me volví a apoyar en el diván en la misma postura que momentos antes había adoptado. Ezequiel se colocó entre mis piernas y me cogió por los tobillos abriéndome más si cabe de lo que ya estaba. Su glande se apoyó en la entrada de mi vulva y, a cámara lenta, fue suavemente penetrando en mi sexo. Sentí como ante su grosor me expandía como una flor y cómo lo recibía, ansiosa y excitada, con todo su poder y tamaño. Mi tierna mucosa le dio la bienvenida plegándose a su alrededor como un guante hecho a medida, en un ardiente y húmedo abrazo. Pero el no avanzaba y debido a la postura yo tampoco podía moverme para intentar lograr mi premio. Gemí y le grité, le insulté y por último le volví a suplicar que se moviera y me jodiera mi anhelante coño, pero el continuaba completamente pasivo a la expectativa de las órdenes que Antonio quisiera darle. Se retiró unos instantes para que la cámara registrara mi ávido y dilatado sexo. Luego con una hábil y vigorosa embestida me volvió a penetrar llenándome una vez más por completo. Yo le seguía suplicando y rogándole que me rompiera el coño clavándole con violencia mis largas uñas en la espalda y sin embargo, él continuaba impávido repitiendo en tres ocasiones más la lenta retirada de su polla y la meteórica embestida en mi encharcada raja para que la cámara lo captara con todo lujo de detalles. Justo en una de sus retiradas vi cómo el "Fotógrafo Succionador" que hasta ese momento se había mantenido encerrado en la habitación, volvía gateando hacia mí... ¡¡con un disfraz de bebé!!. El pervertido fotógrafo llevaba un enorme pañal con un gigantesco imperdible que lo sujetaba a su cintura y una especie de cofia blanca en la cabeza. Sin muchos preámbulos y coincidiendo con una de las metidas del negro, comenzó a trabajarme los pechos una vez más del mismo modo que antes lo había hecho. Imaginé cómo debía de verse y cómo lo verían los demás aquella caricaturesca escena mientras el senegalés continuaba con su neurasténico ritmo cadencioso. Fue en aquellos momentos cuándo la cámara ordenó un cambio en la cadencia de la follada...

Jajajajajaja ¡va a quedar genial! ¡Y tú Tomás mira que eres pervertido! Jajajajaja

Mmmmmmnnn ooooooh por favor dame más fuerte. ¡¡ Fóllame ya cabrón!! – dije yo, fuera ya de mí totalmente, ante la estimulación extra que me proporcionaba del fotógrafo- ¡Rómpeme el coñoooo!

¡Bombéala fuerte Ezequiel! –dijo Antonio- Y llena el coño de la puta completamente con una de tus corridas. Déjala preñada si puedes jajajajajajajajja

El negro comenzó a partir de ese instante un ritmo frenético a su follada, sus metidas eran brutales en tanto que las succiones del "Bebé Sacaleches" se intensificaban. En breves instantes alcancé un orgasmo bestial y tremendamente prolongado que recorrió todo mi cuerpo mientras Ezequiel seguía embistiendo como un autómata. De repente, la cara del senegalés se contrajo y comenzó a tener un estrepitoso orgasmo. Sentí chorros y chorros de caliente semen derramarse por las paredes de mi vagina y como me llegaban sus disparos hasta la mismísima matriz. El "Bebé"cesó en aquellos momentos su labor chupadora y se puso entre las piernas del negro y de las mías, justo debajo del, hasta ese momento, taponado coño. Ezequiel se retiró en aquellos instantes con un sonoro ¡plof! que me dejó con una sensación de inevitable e inesperado vacío. Mi conejo, incapaz de albergar tanto semen comenzó a derramarse en auténticos regueros de caliente esperma. Y para mi sorpresa... ¡¡ el fotógrafo comenzó a devorarme el coño y a tragarse y absorber la abundantísima corrida del senegalés!!...

Jajajajajaja así Tomasín así jajajajja toma tu leche que te la has ganado jajajajaja -dijo Antonio-

Ooooooooohh mmmmmn siiii rebáñamelo bien mmmmnnn siiiiiiiii

A los cinco o diez minutos, de mi coño ya no salía ni una gota del esperma de Ezequiel e indudablemente había quedado bien limpita con la comida que me dio Tomás, el fotógrafo pervertido.

Antonio me obligó a insertarme otros dos óvulos más, uno detrás del otro. Después, me quise poner los vaqueros que llevaba antes de la sesión porno y Antonio impidió que me los pusiera diciendo que era una prenda no apta para una puta como yo. Allí mismo le mandó a mi hermano que los cortara con unas tijeras y que los "arreglara" especialmente para mí. Estaba claro que aún la noche no había acabado.

 

 

CONTINUARA...

 

 

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