Mete gol gana
Mete gol gana, acordamos esa noche de martes un grupo de
profesores que jugábamos fulbito en la universidad, dado que ya era hora de
terminar con el juego. Esta es una costumbre sana que nos mantenía en forma y de
paso atraía las miradas de las alumnas, quienes llegaban a la canchita con el
pretexto de hacer barra.
Juan, el portero de nuestro equipo, da un pase largo y yo,
sacando fuerzas de no sé donde, me saco a uno, dos y tres jugadores contrarios y
frente al arco, amago un tiro a matar, para sacarme al arquero y lograr el tan
ansiado gol.
Goooooooooooooool, gritaron mis compañeros, así como las
alumnas que estaban en las tribunas alentándonos, improvisando barras a favor
del héroe del equipo, osea yo.
Terminado el partido, nos despedimos de manera cordial y
guardando las distancias profesor alumnas y nos desplazamos a las duchas.
Por cuestión de orden, las duchas en la universidad, por ser
netamente académica y no tener una tendencia deportiva, contaba solamente con
tres duchas de hombres y un solo baño de mujeres con ducha.
Yo producto del cansancio, llegué último a las duchas.
Generalmente solamente 3 de los jugadores nos duchábamos en la u, dado que
teníamos que continuar dictando clases en el último turno. Como podrán imaginar,
me quedé sin ducha en el área de varones, por lo que tuve que quedarme afuera.
Decidí esperar, mientras ordenaba mi maletín para poder luego
entrar tranquilo a la clase. Ordenando mis cosas, encontré mi reloj y al darme
cuenta, faltaban solamente 20 minutos para entrar a la clase.
Caramba, se me hizo tarde, ¿y ahora que hago? – me
pregunté.
Al entrar en desesperación, no tuve mejor idea de entrar al
baño de mujeres a utilizar la única ducha disponible, viendo previamente que no
haya nadie adentro. Lógicamente, siendo la hora avanzada, había poca afluencia
de alumnado, por lo que no creí que era problema el meterme en el baño de
mujeres.
Al ingresar, comprobé que no tenía pistillo la ducha,
solamente una pequeña puertita que se abría mismo puerta de bar de vaqueros.
Ante eso, opté por cerrar con seguro la puerta del baño, por si acaso intentara
entrar alguna alumna.
Ya en la ducha, a los 5 minutos disfrutando del contacto del
agua, escucho una conversación:
Listo señoritas, disculpen la molestia.
Gracias, dijeron al unísono dos chicas.
La voz primera era del conserje de la universidad, quien
había utilizado la llave para abrir la puerta, en el entendido que se había
cerrado por casualidad y ante la insistencia de las chicas, quienes habían
simulado necesidad fisiológica urgente.
Tras esa conversación, escucho que las chicas le dicen al
conserje que quieren cerrar con seguro por temor a que alguien entre. Ese temor
fue entendido por el conserje dado que ya semanas atrás se habían producido dos
violaciones en horas de la noche en el baño de mujeres.
Al cerrar la puerta, las jovencitas no me dan opción de
cubrirme, dado que había dejado afuera mi ropa, por temor a que se mojara.
Profesor, Ud. sabe que constituye una falta reprobable
que un catedrático entre al baño de mujeres?. Sabe Ud. que eso se reprueba
con la expulsión? Me decía una de ellas, aún sin abrir la pequeña puerta que
nos separaba.
No pensé que alguien desearía entrar y menos que le pidan
al conserje abrir la puerta. Discúlpenme, denme oportunidad para cambiarme y
salgo sin problemas, no es mi intención incomodarlas – les dije presumiendo
que se trataba de dos jovencitas que se habían asombrado con mis ropas fuera
de la ducha.
Jajajajajaja, profesor, lo hemos estado observando desde
hace rato, hasta inclusive su entrada a este baño, dijo Sofía, quién abrió
la puerta intempestivamente, viéndome completamente desnudo por primera vez.
Identifiqué a Sofía y a Vania automáticamente, dado que
habían sido parte de las chicas que habían estado alentando en el partido de
futbol minutos antes.
No sé a qué se refiere, Srta. Sofía, dije aún estupefacto
por lo que estaba pasando.
Sin decir nada, Sofía se agachó cogiendo mi pene que para ese
entonces había cobrado unas dimensiones exageradamente anormales, producto de la
excitación que ya me estaba causando esa situación.
Al ver que me mantuve inmóvil, Sofía se metió mi pene recién
lavado en la boca, empezando una mamada como nunca antes me lo habían hecho. Con
mi verga medianamente dentro de su boquita, jugueteaba con su lengua en mi
glande, causándome un estremecimiento que me remecía a más no poder.
Vania, por su lado, ya había quedado totalmente desnuda y se
encontraba desnudando a su compañera, quién aún no soltaba mi pene.
Lo hemos estado deseando profe, y no vamos a desperdiciar
esta oportunidad. Dijo Vania, una muñeca de 18 años, del segundo ciclo de la
facultad de comunicación. Toda una preciosura, cabello castaño, tetas bien
puestas y una cintura de avispa que se formaba por unas hermosas caderas y
un culazo que muchos de los alumnos no dejaban de mirar cuando salía a veces
a exponer en mi clase.
Sofía no se quedaba atrás, lo hermoso de ella era su tez
blanca y sus ojos caramelos, y su buen par de tetas, que en ese momento se veían
consagradas por sus hermosos y paraditos pezones rosaditos.
Al culminar su labor Vania, y haber logrado despelotar a su
amiga, se sumó a la labor de su amiga, teniendo ahora a ambas compartiendo mi
polla, la cual latía frecuentemente, haciéndome estremecer con cada lamida que
daban esas dos putitas.
Vania se reincorpora, apoyando ambas manos en la pared
lateral de la ducha, parando su culito respingón y abriendo medianamente la
regadera, haciendo que el agua caiga por su espalda, bajando por su culito.
Sofía, que se mantenía agachada, coge las nalgas de su amiga
y las abre de par en par, mirándome con ojos lascivos sin decir palabra alguna.
Y es que realmente no debía pronunciar palabra, yo sabía lo que debía hacer, así
que apunté mi latiente pene hacia el culito de Vania, que se veía cerradito, lo
cual me excitó aún más.
No profesor, esa no era nuestra intención, dijo Vania un
poco asustada al sentir mi pene pegar en la puerta de su pequeño orificio.
Pues déjenme decirles que me ha provocado este pequeño
orificio, así que vas a tener que aceptar, y acto seguido continúe hundiendo
mi verga sobre ese estrecho camino.
Es que soy virgen por allí y me va a doler - dijo Vania.
Sin embargo, Sofía me hizo una señal que me indicó que
continuara, procediendo a meterse entre las piernas de su amiga, empezando a
lamerle con fuerza su clítoris, provocando que Vania se entregue al paso
triunfal de mi verga.
Cada vez era más difícil mi paso, pensé que no lo iba a
lograr, pero entre mí estaba el deseo de no perderme ese precioso culo que
tantos alumnos deseaban comer y que yo lo tenía a mi disposición por primera
vez. Para ese entonces, ya Vania se había entregado a las lamidas de su amiga y
no hacía ya nada por protestar.
Y el agua continuaba corriendo por la espalda de Vania, lo
que me ayudaba a mi ingreso en ese culito estrecho, a pesar que mi pene estaba
totalmente endurecido producto de la excitación y de la idea de estar comiéndome
de culito virgen la alumna más deliciosa del salón de clases.
Ya adentro todo mi pene, sintiendo mis pelotas rozar las
nalgas de Vania, empecé el mete y saca. De vez en cuando Sofía soltaba el
clítoris de su amiga y se dedicaba a mis pelotas, lo que motivó que finalmente
me corra dentro del culo de mi joven alumna, calentándole todo el esfínter con
mi semen que salía a borbotones.
Sofía me miró con cara de pena, presumiendo que por el
momento todo había acabado, dado que ella también era conciente que debía yo de
correr dado que quedaban pocos minutos para que empiece mi clase.
Tenemos que programar otro gol profesor, esto no se queda
así, dado que ustedes dijeron claramente, mete gol gana, y cuando se gana,
se debe ganar bien y yo aún no le he dado mi premio – dijo Sofía mordiéndose
los labios.
Continuará