A una fiesta con una gran sorpresa.
Nos preparábamos para ir a una fiesta, una boda de un amigo
de mi marido. Hacia tiempo que no estábamos en una fiesta así que estaba
entusiasmada por divertirme un rato y salir de la rutina del trabajo. Se trataba
además de ir muy elegantes pues ambas familias que se casaban son de dinero. Mi
marido llevaba un traje negro muy fino y elegante, yo un vestido corto negro y
cuello blanco sin hombros, el vestido se abrochaba por mi cuello, además era
corto y con zapatillas altas negras. Ambos estábamos listos. Al llegar al hotel,
nos dirigimos al salón, el cual ya estaba lleno de gente, nos acomodamos en una
mesa donde había más amigos de mi marido.
Todos con sus esposas, menos Arturo. Yo conocía a la esposa
de Arturo, es buena amiga mía. Según nos comento Arturo, ella había tenido que
salir fuera de la ciudad, acompañando a su mama. Y él por motivos de trabajo no
pudo acompañarlas, así que tuvo que venir solo. Desde que era soltera siempre me
había gustado el novio de mi amiga. De hecho algunas veces soñé con él teniendo
buenas sesiones de sexo.
Arturo nos comento que ya tenía 3 meses de estar sin su
mujer, y en tono de broma, que andaba desesperado. Que aun faltaban 15 días más
para que volviera. Había tenido que salir para arreglar la herencia de su Papa.
A mi marido casi no le gusta bailar, ha si que le pedí
permiso para bailar con Arturo. -- Claro, no hay problema. Baila con él. Me
dijo. -- Entonces con tu permiso me llevo a tu mujer. le respondió Arturo. Me
llevo a la pista y bailamos de todo. Cada regreso a la mesa, tomaba mi bebida
que con el baile creo que tome mas de la cuenta. Después el grupo musical hizo
una pausa para descansar, así que regresamos a la mesa.
-- Puedo sentarme junto a ti?. Me pregunto Arturo. -- Si, ven
con nosotros, así podemos platicar mas de cercas. A mi izquierda estaba mi
marido, y a mi derecha Arturo. Mientras platicábamos acerca de la familia me fui
poniendo un poco cachonda. Sin querer la rodilla de Arturo rozo mi pierna, a lo
cual el me pidió perdón. -- no hay cuidado, no te preocupes. Le dije. En ese
momento baje mi mano por debajo de la mesa y le acaricie su rodilla. Esto dio
hincapié a que el juntara su pierna con la mía.
En ese momento, el puso su mano sobre la mía, que había
dejado sobre su rodilla. Era cálida, y suave... Sin pensarlo saque mi mano
debajo de la de él y la tome, colocándola sobre mi rodilla desnuda. El se
sobresaltó un poco. Pudo continuar con la charla que tenia con mi marido.
Yo puse mis manos sobre la mesa. Él comenzó a acariciarme un
poco. Se fue aventurando por mi pierna... me estaba excitando. El como si nada
seguía platicando de autos con mi marido, tema que siempre tenían. Al ver que yo
no oponía resistencia, su mano se fue aventurando por debajo de mi vestido, en
este momento abrí un poco mis piernas para que pudiera seguir por el camino que
mas quisiera. El lo noto, y esbozo una sonrisa.
Continuo mas, hasta llegar a mi bragas y por en medio de mis
piernas, me dio un ligero masaje a mis labios ya hinchados de la excitación, el
seguramente también noto que ya estaban un poco húmedos.
El grupo musical por fin regreso a su lugar para comenzar
otra tanda de temas bailables. Arturo con amabilidad se dirigió a mi marido. --
Me prestas a tu esposa?. Dijo. Si hombre llévatela. Respondió mi marido. -- Que
te diviertas querida. Me dijo a mí. Gracias. Le dije con una sonrisa coqueta.
Salimos a la pista, y antes de comenzar a bailar Arturo se
acerco para decirme al oído. -- No te gustaría ir a un lugar mas privado?.
Como?. Le dije. Que si te gustaría ir a un lugar mas privado para divertirnos?.
Me dijo. Pero y mi marido?. Le dije.
Seguro que el no se dará cuenta, vamos... me dijo Arturo, no
lo pensé dos veces. Además ya estaba caliente. Nos perdimos entre la gente que
bailaba y salido por una puerta del salón. Aquí espérame. Me dijo Arturo. Espere
unos minutos, regreso con una llave de un cuarto que rento. Me tomo de la mano y
me dijo, Ven. Al entrar al cuarto, me abrazo y me beso con mucha pasión. Sus
manos recorrieron mi espalda desnuda hasta mis nalgas. Nos separamos. Te deseo
mucho... siempre me has gustado Graciela. Me dijo quitándose el saco, y
desabrochándose la camisa. Me volvió a abrazar. Ahora sus manos fuero hacia mi
cuello, para desabrochar mi vestido.
Mmmm, Arturo. Le decía toda extasiada. Al desabrocharlo de
cuello cayó mi vestido dejando mis pechos descubiertos. Arturo comenzó a besarme
el cuello, después mis hombros dirigiéndose a mis pechos. Con sus manos bajo mi
brassier dejando ver mi pezón. El cual chupo y mordió, mientras sus manos
masajeaban mi busto.
Después jalo el vestido para que cayera al suelo. Ya sus
manos habían desabrochado mis brassier, cayendo también al suelo. El comenzó a
quitarse el pantalón, yo aproveche para quitarme las pantimedias, Ahora me tenía
únicamente en bragas. El se desnudo por completo. Me tomo en los brazos y me
acostó en la cama. El se subió encima de mi para comenzar nuevamente a besarme,
cuello y pechos. Luego se levanto y comenzó a quitarme mi última prenda. Él
tenia ya su grueso pene ya en todo su esplendor. Al quitarme mi bragas abrió con
sus manos mis piernas a todo lo alto. Para dejar expuesta mi vagina, sin
tardanzas apunto su pene hacia mí y comenzó a penetrarme poco a poco.
Mis fluidos no fueron suficientes para facilitar la entrada,
así que fue introduciéndolo poco a poco, sin prisas, hasta que mi vagina adopto
el tamaño requerido. Arturo comenzó sus embestidas. En cada una de ellas sentía
que entraba cada vez mas adentro de mí. Con sus manos sujetaba mis piernas para
mantenerlas bien abiertas. Quería cojerme hasta adentro. Yo solo me limitaba a
decirle: -- mas, mas, ohh.
Al llegar al punto de mayor excitación descargo una gran
cantidad de semen dentro de mi. Se notaba que tenia buen tiempo sin tener sexo.
-- Ohhh. decía Arturo. Al mismo tiempo yo también tuve un orgasmos que me hizo
retorcerme en los brazos de Arturo. El termino de descargar todo su fluido y se
recostó a un lado mío, sin fuerzas.
-- Tenemos que regresar. Le apure. -- Nos van a estar
buscando. --Si. Dijo él. Nunca olvidare esto, siempre fuiste mi fantasía. Me
dijo. -- Yo tampoco lo olvidare, y espero que de esto nunca se entere tu esposa.
Le dije. -- Claro. Por mi parte nadie se enterara. Nos Vestimos y tratamos de
arreglarnos para hacer parecer que nada había pasado, antes de salir, nos
volvimos a besar. Regresamos al salón, y nos confundimos entre la gente.
Regresamos a la mesa, Ahí estaba mi marido cotorreando con
sus amigos, al verme llegar me dijo: -- Te divertiste?. -- Si mucho. Le dijo
cerrándole un ojo. Arturo se sentó en su lugar, y continúo con la charla. Unas
horas después nosotros nos marchamos. Nos despedimos de todos nuestros amigos y
nos retiramos del lugar. Mis braguitas estaban mojadas por mis fluidos y de
esperma.
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