Antes de leer este capítulo es preciso leer el anterior. Ello
es obvio para cualquier serie y, en mi caso, más porque no acostumbro a
recapitular. Sin embargo hay gente estúpida como yo que entra en un episodio
solamente para ojear si conviene leer los anteriores fundándose en el estilo de
la redacción o el interés del actual. Creo que es un error aunque yo lo cometa
reiteradamente.
También quiero decir que nadie que apruebe la conducta de mis
personajes, sea de este relato u otro, sean dominantes o sumisos, está en su
sano juicio. Recibo gran cantidad de mensajes –que no respondo casi nunca- que
revelan la convicción de que los relatos son ciertos en su totalidad. Supongo
que son menores de edad o gente inmadura. A todos ellos les manifiesto que la
única parte veraz de mis relatos es, desgraciadamente, la oscura, triste,
vergonzante y sarcástica. El resto es aderezo para que algun@s disfruten de una
masturbación y, en algún caso, un potencial violador pierda capacidad para
serlo.
……………
Saciadas mis necesidades me incorporé a un grupo de putas que
bailaba sobre una pista de cemento junto a la piscina intentando que algún
caballero se fijara en mi y suponiendo que el tal Nico, que me había reservado
de vagina y ano, acudiese al lugar por ser el más visible y concurrido.
Después de bailar de la forma más lasciva que sabía
intentando llamar la atención, y de hacerlo sobándome bien a fondo con otras
putas que me recriminaron que con la pinta de mamá que tenía no iba a conseguir
polla, me dirigí a una de las mesas y me senté sobre ella. Me recosté sobre un
codo, levanté uno de mis jamones y estiré el otro bien separado mostrando
descaradamente la mercancía, sobre todo la de abajo.
Ya había estudiado la luz y sabía que mis anillos vaginales y
de los pezones iban a brillar, que mis pesados pechos serían espectacularmente
acentuados por las sombras que escoltarían su gallarda caída. Que mis hermosas
manos de uñas impecablemente lacadas en rojo mostrarían el centelleo de mis dos
alianzas de viuda acentuando el morbo de la puta con pinta de mamá. Y, sobre
todo, que mis tres dedos entrando y saliendo de mi gruta brillarían tanto como
mis jugos resbalando hacia el agujero inferior desde el pulido y desnudo entorno
de mi agujero frontal.
En esas estaba, y ya tenía a dos varones y –lamentablemente-
cinco hembras contemplando mi impúdico espectáculo cuando una camarera anunció
que se buscaba urgentemente a alguna de las putas de Charli. No tuve más remedio
que levantar la mano, no la fuera a pifiar. Según interrumpía mi lascivo
espectáculo observé que uno de los varones hacía un gesto de desagrado. Seguro
que la fulana que le manejaba el pito no le gustaba tanto como yo para
enfundarlo en ella. Por cierto que dos de las colegas se estaban dando el lote
entre si mientras me miraban.
- Ven a la casa principal. Hay una prostituta joven, una tal
… "nosequé" Dolors que está creando problemas al jefe. Y si el jefe se enfada,
la putita lo va a pasar mal y su chulo se la gana.
- ¿Y qué quiere el jefe que haga yo? Allá cada puta con su
trabajo. No se lo voy a hacer yo y que cobre ella.
- Solo es convencerla. Es que parece muy poco experta y anda
reacia a algún tipo de servicio.
- Eso si, poco experta ya lo es. Bueno, veamos qué le pasa a
esa novata.
De camino a la casa y barruntando que la necia adolescente
había montado un pollo de cojones que me costaría, de una forma u otra, la
caricia de la correa de Charli sobre mis nalgas y lomos, si no peor, busqué
ansiosa e infructuosamente con la vista la figura de Tess. Cuando entré en la
casa, un inmenso salón de dos niveles, mi vista se dirigió de inmediato adonde
salían unos espectaculares gemidos.
La Rubita se encontraba siendo sodomizada de una manera que
solamente había visto en las pelis porno. Con la pelvis sobre lo alto del
respaldo de un sofá en tendido prono, los dedos apenas llegando al suelo para
mantener el equilibrio y una enoooorme polla negra bombeando impetuosamente
dentro de su ano. Su cara reflejaba –creía yo- su sufrimiento: Bañada en
lágrimas y cubierta de mocos y babas de nariz para abajo.
Me abalancé sobre el fornido negro golpeándole para que
dejase de matar a la putita.
- ¡¡¡Pero so cabrón!!! ¿no ves que es una bebita? ¡¡Déjala!!
La estás destrozando. ¡¡saca de ahí tu sucio rabo negro!!
Mientras lo golpeaba aprecié la recia musculatura del tipo y
en un relámpago me vino la idea de estar en el lugar de la víctima. Noté los
efluvios de mi chumino mientras otro tipo contenía mi agresión.
- Para, para, zorra. Que el problema no es el porculizado de
la beba. Es otro.
- Rubita, Rubita ¿Qué te pasa?
- ¡Ay Adelle, no me molestes ahora! Que me corro ya.
- Deja a tu coleguita disfrutar y el jefe te explica el
asunto.
Según el nuevo personaje me conducía por el inmenso salón
escuché los inconfundibles gemidos de un orgasmo femenino. La muy golfa de la
niña se estaba corriendo con un rabo que hasta mi experto culo hubiera tenido
dificultad en alojar. Desde luego tenía futuro en el oficio.
El paseo por el infinito salón terminó ante un individuo
sentado en un sofá con una copa de licor en la mano y otros dos señores sentados
algo más atrás. El tipo más cercano tendría unos cuarenta años y buena
presencia. Me gustó.
- Zorra, este es Don Guillem, es el dueño de esta casa y
quien paga la fiesta, compórtate o tu chulo tendrá noticias.
- Eh … ah … buenas tardes Don Guillem, dígame … jjeemmm …
¿desea algo de esta humilde puta a su servicio?. Eeer … ¿quizá sus distinguidos
invitados?
Me evaluó a fondo durante al menos un minuto sin decir nada
con una mirada fría que recorría toda la superficie de mi cuerpo.
- Ofrece esas tetorras.
Otra cosa no será, pero yo en vender la mercancía creo que no
tengo nada de mamá ni de ama de casa, así que orgullosamente balanceé mis
pechos, los sopesé, los amasé, me llevé los pezones a la boca para morderlos y
después succionarlos, puse mi mejor cara de vicio y, satisfecha de la actuación
me incliné para que el caballero apreciase mis tetonas colgando. A mi me parece
que es cuando mejor están, bien estiradas por la gravedad y exhibiendo toda su
masa al límite.
Y cuando estaba tan contenta de mi actuación escucho:
- Oye mamá, y a tu marido ¿qué le parece que seas puta?
- ¡Oiga caballero … don … Don Guillem, yo no soy ni he sido
mamá! … ¡Ah! Y soy viuda, no casada.
- Pero ama de casa sí. Me apuesto 2.000 euros.
- Y qué más da eso. Fue hace tiempo. Le gusta la mercancía o
no.
- De momento sí. Anda, date la vuelta y ofréceme otra
actuación.
Picada ya con el asunto del aspecto de mamá, le ofrecí al
individuo aquél mi mejor espectáculo bamboleando mis sublimes nalgas,
inclinándome mientras las separaba para mostrar los agujeros, metiendo mis dedos
en ellos, estirando de mis anillos para que evaluase la elasticidad y
resistencia de mis labios, flexionando las piernas para que apreciase la
reciedumbre de mis muslos y mis piernas.
Dos minutos llevaba así sin que el tipo hablase. Ya estaba a
punto de montar el número de meterme el puño en el coño para venderlo cuando por
fin escuché:
- Arnau, ponla en la lista de esta semana y pacta el precio
con el chulo. Tú, furcia, escucha: La nena esa, la tal …. Jos …. Nosequé ….
bueno, la Rubita, se ha puesto borde. El Charli prometió que, pese a ser una
bebita, era ya toda una profesional y me ha sacado una pasta por ella. Ella ha
cumplido bien un rato conmigo y éstos mis amigos y ahora has visto que cumplía
con mi guardaespaldas negro que tiene un buen rabo. Pero se niega en redondo a
cumplir con mi madre y mi mejor amigo al tiempo.
- Yo … Don Guillem … esq … esq … jeem es que no sé que
decirle. No la conozco. Solamente la he visto hoy. Pero por su forma de hablar
sobre su experiencia en el oficio me extraña que se niegue … parece ser buena
puta … quizá la mamá de usted es muy mayor … no sé … ¿le puedo preguntar a la
putita?
- Mi señora madre tiene sesenta años pero parece de cuarenta,
y muy bien conservada, ahí está sentada, mírala. ¿Crees que puedo consentir que
una putita de dieciseis años desprecie comer su delicioso coño?
Francamente, así vista y sentada la señora me pareció
atractiva, y debía darle la razón a su hijo sobre la edad que representaba. La
señora se puso en pié para saludarle amablemente y pude verificar que su figura
era esplendida. Su aroma cuando me dio dos besos de saludo me afirmo que además
era una persona pulcra. No podía comprender cómo La Rubita se negaba a comerle
el coño. Claro, que a lo mejor la nena no había tenido ningún servicio lésbico
aún.
- Don Guillem, viendo a su atractiva señora madre no puedo
comprender por qué La Rubita se niega a comerle el coño. Debería hablar con
ella.
- ¡Nguema! Deja de sodomizar a la putita y tráela acá.
Me pareció percibir que tanto La Rubita como el negrazo de
enorme polla nos miraron con cierto gesto de disgusto cuando Don Guillem les
cortó el juego. El negro sacó su polla del confortable alojamiento y ámbos se
acercaron ante el patrón.
Me llevé a La Rubita aparte para preguntarle sobre su
reticencia a comerle el coño a la distinguida señora madre de tan espléndido
cliente que pagaba toda la orgía.
- Pero bueno Jo..Dolors, qué te pasa. ¿No te dijo El Charli
que el servicio comprendía todo lo que quisieran?. El Charli te va a soltar una
tunda que hasta tus padres van a notar. O peor aún, te va a rechazar como una de
sus putas y soltar el rumor de que eres una inútil y tendrás que dedicarte al
peligroso callejeo. ¿Es que nunca te has comido el coño de una mujer?
- Que no, Adelle, que no es por la señora, que es por su
"mejor amigo", me da miedo.
- ¡Ah, vaya! ¿Y la enorme tranca negra que tenías metida en
el culo no te daba miedo? Si hasta yo me he quedado impresionada y pensaba ver
tu agujero destrozado y soltando chorros de sangre.
- Pero bueno Adelle, si a mi no me importa follar con quien
sea, pero con esa fiera … joer … es muy fuerte.
- ¿Pero qué le pasa al tipo? ¿Tiene cuatro pollas?
- ¿Tipo? ¡Que tipo ni niño muerto! Es un perrazo enorme con
unos dientes de dragón. A mi me dan mucho miedo esos animales. Cuando tenía 10
años me mordió uno.
- ¡Joooder!, un perro. Ya tiene morro el Guillem éste. Seguro
que El Charli no sabe el asunto. Le llamaré.
- No, espera. Don Guillem dice que nuestro chulo ya lo sabía
y que acordó un extra por el servicio.
- ¡Qué hijosdeputa! Si un día me quedo preñada espero abortar
antes que traer al mundo gente así. ¿Y ahora que hacemos?
- Yo había pensado que … si no te importa …
- ¡Uy uy uy! Me suena mal.
- Bueno … verás … yo … esto … tu que eres puta experta
empiezas con el bicho y si no te come o te arranca un brazo … pues … pues … si
no te pasa nada … ya seguiría yo …
- ¡Joer colega! Yo tampoco he follado nunca con un bicho. Me
pides algo muy fuerte. Yo soy solidaria con las colegas, pero lo que me pides ….
- Poooorfa, Adelle. Yo quiero seguir con El Charli, me ha
prometido meterme de pornstar en cuanto cumpla los 18. No quiero ser puta
callejera.
- Pues no seas puta, termina el bachillerato, estudia una
carrera en la universidad y trabaja de ingeniera o de abogada o lo que te guste.
Tus viejos tienen pasta para eso ¿no?
- ¡Mierda Adelle! Sabes lo que quiero. A mi me gusta follar
como a ti, me lo ha comentado Tess. Y la mejor manera y al tiempo sacar pasta es
ser puta de lujo o pornstar. Y yo quiero ser una de las dos cosas. No quiero
hacer la calle.
- Pero El Charli, salvando sus virtudes como follador, no
creo que tenga medios e influencia para hacerte puta de lujo … y menos
"pornstar".
- ¡ EEEEHHHHHH putas, ya está bien de relajo! ¿trabajais o
no?
- ¡¡ Adelle!! Porfa, ayúdame.
- Lo voy a intentar … pero … yo … ¡joer! … no sé si seré
capaz de follar con un bicho así de grande como dices. Jobar ¡Qué asco! Diossss
qué vida la de puta, si no fuera por los orgasmos …. Oye, por curiosidad, ¿cómo
justificas a tus padres que a esta hora no estés en casita?
- Porque duermo en casa de una amiga que también quiere ser
puta y El Charli se la está tirando para entrenarla. Ella tiene mi móvil y si
mis papis preguntan estoy en la ducha.
- Ahh … ya.
Haciendo de tripas corazón nos acercamos a Don Guillem y le
dije:
- A mi coleguilla no le importa "hacer el coito con su mejor
amigo" (la expresión me salió de tirón y le impresioné –sobre todo con lo de
coito- y estuve segura de que apreció que yo era una puta educada y limpia)
pero dado que tuvo una experiencia traumatizante en su infancia con esa clase de
"amigos", tendré que empezar yo el servicio y si no se da algún "adverso
incidente" (me quedó mejor. Don Guillem asombrado de mi vasta cultura)
ella seguiría con el "coito con su mejor amigo" (reincidir en la estrategia)
. Desde luego puedo asegurarle que en la inicial negativa de mi principiante
colega no ha tenido nada que ver su honorable madre a cuyos genitales, tanto
ella como yo, estaríamos honradas de hacer servicio con sumo placer. Por tanto …
- Venga furcias, dejaos de rollo y empezad. ¡Nguema! Trae a
Colino.
Cuando el negro trajo bien sujeto a Colino me arrepentí de
ayudar a La Rubita. Una bestia negra como la antracita, la boca abierta,
jadeante y babeante mostrando unos dientes como los de un tiburón. Tuve la
premonición de que de allí saldría sin alguna parte de mis generosas carnes.
Continuará …