Solo ganas de sexo con un caballero.
Como les conté en mi relato anterior, estaba un poco
desilusionada con ese supuesto amor para toda la vida así que entre a mi
sociedad virtual a buscar algún chico sincero que dijera clara su intención y
combinara con mis ganas de solo pasar un rato agradable con alguien sin ninguna
promesa tonta y ganas de sexo sin tabúes.
Claro que se encuentra, y generalmente los más prometedores
para esas ganas son los abogados o estudiantes de abogacía.
Esta vez, encontré a uno de mi edad, con una buena mezcla de
romanticismo y galantería de un caballero con instintos sin tabúes de un buen
amante. Además se llama Diego, mi nombre preferido, como recordaran.
Bueno esto fue muy claro y simple, charlamos en el Chat,
coincidimos en muchas cosas y el me invito a su casa a cenar y pasar una buena
velada de sexo si cuando nos encontrábamos había la tan famosa "Química", sino
solo seria una linda charla sin nada mas.
Yo acepte y me prepare a ir a su casa, intercambiamos
celulares y fui a su casa.
Cuando iba llegando, recibo un mensaje de que me iba a buscar
a la parada de mi trasporte para acompañarme hasta su departamento, por si no lo
encontraba y no anduviera de noche sola. Un detalle mas que caballeroso, pero yo
ya estaba en el hall de su casa.
Bajo a abrirme y fue todo muy natural como si nos
conociéramos de siempre, charlamos un poco de nuestras vidas y llegamos a su
departamento que era gigante.
Un chico de aspecto normal, su piel dorada por el sol, ojos
claros, su cuerpo bastante marcadito por el deporte que practicaba bastante
seguido y un poco mas alto que yo, físicamente muy compatibles.
El me miro de arriba abajo y como toda la sensación era muy
sincera lo primero que me dijo fue que le parecía hermosa. No supe si era un
piropo o una observación, jaja.
Nos sentamos a cenar, trajo un buen vino para acompañar la
velada.
Un chico con una conversación agradable, todas la atenciones
que una chica espera de un caballero y me hacia sentir muy cómoda.
Cuando habíamos terminado de cenar y charlábamos, siento que
su pie, por debajo de la mesa, se trepa a mi pierna haciendo algunas caricias
dulces insinuando que llegaba el postre.
Yo disimule y no lo rechace. Me encanta el jueguito de la
provocación y hacerme un poco la histérica como a todas las mujeres.
Diego retiro su pie de mi pierna y seguimos charlando
sentados, entonces yo busque su pierna con mi pie para acariciarla como había
hecho el. Tampoco me rechazo, es mas tomo mi pie y después de acotar que le
fascinaba lo acaricio con sus manos.
El domino toda la situación como un caballero y fue llevando
los tiempos. Adoro eso…
Se paro y sin dejarme que lo ayudara junto la mesa y luego me
invito a conocer su departamento.
Me enseño los balcones que tenia, las habitaciones y cuando
llegamos a la de el yo me dirigí a su cama para sentarme, como asintiendo que
quería estar ahí con el.
Pregunte si tenía alguna película para ver o algún CD para
escuchar.
Me dio a elegir algún CD mientras trajo el vino para que
brindáramos sentados en su cama que es toda una comodidad.
Luego retiro mi copa con la suya a un costado y mirándome a
los ojos se acerco suavemente hasta mi boca y me dio un beso muy dulce, acaricio
mis labios con los suyos y espero que yo le contestara retirando su cara.
Yo estaba con los ojos cerraditos disfrutando de ese beso tan
dulce y calido. Y como los besos me transforman en un manojo de instintos mi
respuesta no se hizo esperar.
Me abalance sobre el buscando esa boca dulce nuevamente
mientras las manos de los dos se desataron.
El me saco la remera y yo la suya y ahí sentí un perfume que
me excitaba aun más…
Todo su cuerpo estaba tostado por el sol y mi piel sobresalía
con mi blancura, más notoria aun en el pecho.
Yo estaba sobre el besándolo cuando el se sentó y se adueño
de mi corpiño con su boca.
Recorrió el borde del corpiño hasta llegar al medio de mis
pechos todo en forma suave y dulce pero de repente me abrazo y me arranco el
corpiño para llenar su boca con toda mi tetita y con gran desesperación.
Me empujo hacia atrás y el se subió sobre mi para hacerme un
recorrido mas de una vez por todo mi pecho. En un momento se acerco a mi boca y
mirándome a los ojos me dijo que le encantaban mis tetitas.
Su perfume y el encima de mi me estaban excitando cada vez
mas así que tome partido incorporándome y ubicándome yo sobre él.
Ubicada entre sus piernas, empecé a recorrer su cuerpo desde
su cuello con mis labios y mi lengua furtivamente; además de mis caricias más
que intencionadas con mis tetitas sobre su cuerpo.
Llegue a su cintura y suavemente fui retirándole el pantalón.
Despacio y tiernamente hasta tener su bóxer mas que abultado frente a mis ojos.
Solo escuchaba que su respiración se hacia mas apresurada.
Acerque mi cara a ese bulto tan apreciable como deseable y
con mis deditos comencé a bajar ese bóxer molesto.
Así Diego quedo totalmente desnudo sobre la cama y lo tenía
para disfrutarlo con la parte que más me gusta hacerlo: mi lengua.
Tiene uno de los penes mas lindos que vi, de mi tamaño
preferido y tan duro y brillante que no dude en recorrerlo desde su cabecita
tibia hasta su raíz.
Lo hice suavemente tratando de humedecerlo todo, llegar hasta
sus huevitos y a ellos también los acaricie.
Mi manito lo sujetaba hacia arriba para que presionando con
mí boca empezara a meterlo suavemente. Como si mi boca fuera mi cosita tan
caliente y mojada, como en realidad estaba.
El solo disfrutaba y gemía casi imperceptiblemente.
Metía su pene hasta su cuellito y lo recorría con mi lengua
dentro de mi boca, mientras comencé a acariciarlo con mi mano masturbándolo
suavemente.
El comenzó a gemir cada vez más alto…
Entonces cambie metiendo su pene hasta el cuello y sacándolo
de mi boca rápidamente y de golpe lo metía todo hasta que tocara mi garganta,
eso lo enloqueció y se agarraba de las sabanas mientras me decía cuanto le
gustaba…
Luego vino el chupeteo que a muchos les gusta tanto, ese
ruidito fue lo que desato que me tomara de la cara y me llevara hasta la suya
para besarme intensamente mientras mi mano no dejaba de masturbarlo.
Baje nuevamente, ahora cambie mi mano por mis tetitas y
mientras lo masturbaba con ellas mi lengua al acercarse lo mojaba furtivamente.
Note que su pene tenía una gotita de su juguito que empezaba
a asomar y sujetándolo frente a su visión la retire suavemente con mi lengua.
Eso provoco que se incorporara, se lanzara sobre mí y me
arrancara el pantalón que aun tenia.
Abrió mis piernas y se adueño de mi cosita toda mojada, la
chupo tan desesperadamente como intensamente y ahí no paro hasta escucharme
acabar de forma brutal.
Pero no término ahí, me dio vuelta y poniéndome cola arriba,
con las piernas cerradas, se subió en mí y poniendo su pene durísimo, a punto de
explotar en mi cosita, lo clavo con todas las ganas dentro de mí.
Empezó a bombearme con mis piernas cerradas para que lo
presionara más; yo prefiero más profundidad pero lo disfrute mucho también así.
Se había transformado en tan intenso como dulce había sido en
un principio, era la mejor combinación que encontré hasta ahora.
Gemía en mi espalda, me sujetaba por la cintura, me clava tan
fuerte como constante, y levanto mi pelo para liberar su boca sobre mi espalda.
Yo también gemía y estaba más que excitada a punto de tener
mi segundo orgasmo. Se lo anuncie y el tampoco lo podía contener mas, pero antes
de acabar le pedí que cambiáramos.
El se puso en cucharita y clavándome desde atrás yo abrí mis
piernas para que su mano entrara a poseer mi clítoris que acaricio de una forma
magistral.
Seguimos gimiendo de placer, seguió dándome algunos mordiscos
furtivos en mi cuello y en la nuca. Ahí si no hubo forma de contenernos y
acabamos los dos juntos.
Quedando en cucharita y con el adentro reposamos unos
instantes charlando otro poco. Estábamos todos sudados pero no terminamos ahí,
habíamos encontrado los dos un buen compañero para la cama y no lo
desperdiciaremos.
Después de conversar unos minutos, fue al baño, regreso y
trato de ordenar las sabanas y acostándose al lado mío me tapo para que no
tuviera frío. Ahí otra vez saco su caballero que me mataba.
Esta vez yo le hice cucharita colocándome detrás de el, nos
quedamos en silencio y comencé a acariciarlo dulcemente mientras lo tenia
abrazado. El lo disfrutaba y se notaba en su cuerpo relajado.
Las caricias se extendieron a su espalda y fueron bajando,
entonces para mas comodidad lo gire y lo puse boca abajo.
Yo me subí sobre Diego y comencé a recorrerlo con mis labios.
Fui bajando y cuando llegue a la rayita de su cola no me detuve.
El no se opuso y acariciando los cachetes de su cola la fui
abriendo suavemente para ir bajando con mi lengüita.
Encontré el agujerito de su colita con mi lengüita y comencé
a rodearlo para acariciarlo.
Sentí que su respiración se volvía a agitar y entonces subí
hasta su cuello y le murmure al oído que si podía hacerle mimos en su cola y que
después el hiciera lo mismo con la mía. Su respuesta fue firme y rápida:
-si!
Baje hasta su colita y comencé a mojar su agujerito
lentamente y a acariciarlo con mi dedito mientras Diego se abría de piernas mas
y levantaba su cola para que yo estuviera mas cómoda.
Su pie quedaba debajo de mi cosita y casi rozaba mi clítoris
que nuevamente quería mas caricias, yo lo note y lo acerque para que Diego lo
sintiera. Lo excito mas, se ve que es un fetiche de los pies.
Mi dedito empezó a atreverse a meterse despacito, pero
constante, dentro de su colita y el comenzó a suspirar tratando de disfrutarlo
sin dolor, yo me apoye sobre su pie y me empecé a acariciarme con su pie, el en
ese momento me dijo:
-me muero con lo que me haces…
Yo no sabía a que se refería así que pregunte:
-con mi dedito o con tu pie?
-con ambos…
Seguí penetrándolo con mi dedito delicadamente y poniéndolo
en 4 patitas lo apoye mientras comencé a bombear con mi dedito dentro de su
colita.
El empezó a gemir y con la mano libre que me quedaba empecé a
masturbarlo, su pene ya estaba duro de nuevo…
Ahí estábamos los dos de nuevo dándonos placer pero ahora era
yo quien lo cogía a el y sin dejar de acariciarnos mutuamente.
Lo penetre cada vez más rápido, más adentro y más fuerte a
medida que iba levantando la temperatura de la situación y cuando ya no
soportaba más y antes de que tuviera su orgasmo cambiamos…
Yo me puse boca abajo y el suavemente pero constante penetro
mi colita.
Con las ganas que teníamos ambos, yo me relaje muy fácil y
disfrute a los gritos de cómo me cogía el ahora.
No duramos mucho tiempo mas, el se encargo de que yo no
soportara mucho con las envestidas que me daba y con sus besos y mordisco además
de las caricias y las frases que me murmuraba al oído.
Me mato de placer e hizo que le pidiera a gritos que me
acabara dentro de mi cola.
Así lo hizo, sentía que su leche caliente salía a borbotones
y me llenaba toda, pero dejo un poco para regar por fuera de mi colita, en mi
rayita entre mis nalgas para después apoyarse sobre mí y desparramar su lechita
por toda mi cola con su cuerpo.
Después nos tiramos a descansar. Luego de semejante contienda
y no olvidando su caballerosidad me acompaño para despedirme.
Me fui de la casa de Diego a verme con mis amigas que me
esperaban en un bar para tomar algo.
Obviamente, le prometí contar nuestro encuentro para esta
pagina y le fascino la idea así que se lo dedico a el.
Diego has sido uno de los mejores amantes que encontré en el
Chat. Espero repetir este encuentro muchas veces más con vos.
Hasta el próximo relato.