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Fecha: 29-Oct-06 « Anterior | Siguiente » en Sexo Anal

Iniciación anal

SaraNacho
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La primera vez de Sara. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

En la época en la que Sara estaba aún casada y yo era su amante no disponíamos de demasiadas ocasiones para hacer el amor por lo que cuando podíamos hacer alguna escapada a una de esas habitaciones por horas, no nos entreteníamos mucho en preliminares, para aprovechar el poco tiempo que teníamos.

Uno de esos días, estando en el Regás (es una especie de hotel que hay en Barcelona en el que puedes pagar una habitación por unas horas) Sara me dijo que con su marido nunca había practicado el sexo anal y que era algo que le encantaría hacer conmigo.

La idea de desvirgar su hermoso culito me pareció más que interesante pero le propuse no improvisar. Le pedí que esperara a nuestro próximo encuentro para darme tiempo a elaborar lo que iba a ser su iniciación en el sexo anal.

Aceptó a regañadientes pues le apetecía hacerlo en ese momento, estaba muy caliente y su culo estaba muy hambriento pues me había estado recreando con mi lengua momentos antes por su agujero negro estando ella a cuatro patas.

Se lo había puesto a punto de caramelo, estaba deseosa de notar mi polla dentro de su culo pero preferí hacerla esperar porque sabía que el siguiente día iba a disfrutar muchísimo más con lo que ya en mi mente había empezado a planear.

Transcurrieron varios días antes de poder volver al Regás. El día que volvimos a quedar, Sara me recogió con su coche, yo llevaba una bolsa de deporte en la mano.

Sara extrañada me preguntó que qué llevaba. Le dije que en cuanto llegáramos a la habitación lo iba a poder comprobar por ella misma.

-Ufff!! Estoy excitadísima, quiero llegar ya!! -me susurró al oído, acabando

introduciendo su lengua en mi oreja.

Al entrar en la habitación nos besamos apasionadamente cayendo los dos abrazados en la cama. Nuestras manos se perdían bajo nuestra ropa, desabrochando un botón por aquí y bajando una cremallera por allá. Entrelazando nuestras lenguas, mordiendo nuestros cuellos, acelerándose cada vez más nuestra respiración y empezando a surgir líquidos de nuestros sexos.

La excitación era muy grande pero frené para decirle a Sara que íbamos a tener que hacer las cosas en un orden para que el resultado final, que era desvirgar su culo, llegara a buen puerto.

Para ello tendría que seguir mis instrucciones. Prometió seguirlas fielmente.

En primer lugar abrí mi bolsa para sacar de ella ciertos artilugios que iba a emplear en su desvirgamiento.

Acordamos que yo iba a ser su doctor y ella sería mi paciente. Así que dispuse sobre la mesita que había junto a la cama todo mi "bisturí".

La desnudé completamente y como mi objetivo a tratar era su culo le pedí que se colocara sobre la cama a cuatro patas.

Los objetos que coloqué sobre la mesita eran los siguientes: espuma de afeitar, una cuchilla, vaselina, una jeringuilla, una bola con dos correas a los lados, una cuchara larga de madera y una polla de plástico.

Finalmente saqué de la bolsa una bata blanca la cual me puse sin nada más debajo y sin abrochar.

Del lavabo cogí dos toallas, una seca y otra ligeramente mojada. Me coloqué tras ella y le dije:

Debo tener un buen acceso a tu agujero, así que voy a dejártelo sin un solo pelo. Mientras estoy aquí, detrás tuyo, para que no te sientas sola te voy a dejar esta polla de plástico y quiero que la tengas metida en la boca.

Le unté el culo con espuma de afeitar y seguidamente empecé a pasarle con cuidado la cuchilla, limpiándolo después con la toalla mojada. Aproveché para afeitarle también los labios de su coño.

Los dos estábamos excitadísimos. Ella muy mojada debido al roce de mis dedos por su trasero y coño y yo muy trempado.

Pero la iniciación no había hecho más que comenzar.

Le sequé el culito con la toalla seca y le pedí que se diera la vuelta. Se tumbó boca arriba en la cama y seguí afeitando su coño, también su pubis.

Cuando terminé, acerqué mi polla, que salía entre la bata, a su boca, sacándole la polla de plástico y metiéndosela ahora en su coño mojadísimo.

Mientras me lamía la polla le dije que el primer paso, que era dejar limpio por fuera su culo ya estaba hecho. Ahora quedaba dejarlo limpio por dentro.

Y cómo piensas limpiarlo por dentro?? - Me preguntó.

Cogiéndola de una mano la incorporé y le pedí que me acompañara.

La llevé hasta el lavabo y una vez allí le expliqué cómo lo iba a hacer:

Lo mejor para dejar muy limpio tu culo es introduciendo agua en él para luego expulsarla. Además, si el agua es caliente mejor, de esa manera conseguiremos también que el calor dilate tu agujero.

Le ayudé a entrar en la bañera y una vez dentro le pedí que se arrodillara y tomara de nuevo la posición a cuatro patas.

Desmonté el teléfono de la ducha quedando el tubo libre y abrí el agua hasta conseguir una temperatura algo caliente.

Ahora voy a lubricar el tubo para meterlo en tu agujero con suavidad.

Cogí la jeringuilla que había llevado y la introduje en el bote de lubricante. Tomé un poco y le metí la jeringuilla por el culo soltando dentro el lubricante.

Lubriqué un poco el tubo y acto seguido se lo metí por el culo para abrir después el grifo del agua caliente llenándose así el interior de su culo de agua.

Sara me miraba algo temerosa. Era comprensible pues nunca antes le habían hecho algo así pero la calmé diciéndole que no debía temer, era sólo agua y no iba a introducir más que un poco en su culito.

Cuando le saqué el tubo Sara expulsó todo el agua de su interior a gran presión. El agua salió a chorro y junto con ella algo de excremento el cuál se perdió por el desagüe.

Repetí la operación tres o cuatro veces más hasta dejar completamente limpio el interior de su culo.

Te gusta la presión del agua en tu interior, verdad? Y el calor dentro de ti…

Su mirada y su respiración acelerada eran suficientes para conocer la respuesta. Era evidente que estaba muy excitada.

Muy bien preciosa, buena chica! Has superado el segundo paso. Ahora vamos a irnos a la cama de nuevo y por haber sido buena te voy a regalar una follada anal que no olvidarás, pero antes falta un último paso…

 

El primer paso había sido limpieza exterior, el segundo limpieza interior y el tercero iba a ser dilatación.

Así que, de nuevo en la cama a cuatro patas, le coloqué el bozal con la bola en la boca para acallar cualquier grito que pudiera dar pues la dilatación podía resultar algo dolorosa, aunque iba a intentar hacérselo lo más suave posible.

Volví a coger la jeringuilla y a absorber con ella el lubricante que iba a introducir en su culo. La polla de plástico esta vez se la metí en su coño recién depilado.

La dilatación de su ano la iba a hacer con mis dedos.

El objetivo es que te quepan cuatro de mis dedos como mínimo para simular el grosor de mi polla, pero si te caben más, no te quepa duda que también los introduciré. Para empezar, quiero que te metas tú un dedo en el culo.

Así lo hizo y yo hice lo propio acompañándola con otro.

Había sido fácil. Un dedo suyo y uno mío pero eso era poco. El agujero de su culo se tenía que dilatar bastante más.

Me unté varios dedos con lubricante y le dije:

Quiero que cojas tus nalgas con tus manos y que las abras todo lo que puedas.

Obedeciendo, metí dos dedos en su recto hasta dentro. Hurgando con ellos en su interior. Sus gemidos se hacían notar cada vez que metía y sacaba mis dos dedos y los movía en su interior.

Con mi otra mano, iba moviendo el consolador que tenía en el coño y de vez en cuando acariciaba su clítoris, pero lentamente pues sabía que podía correrse en breve ya que estaba muy excitada por todo el proceso de iniciación de su desvirgamiento anal.

Cuando había tenido un buen rato mis dos dedos dentro de su culo introduje un tercero. Poco a poco fue entrando junto a los otros dos hasta lo más hondo que pude.

Mi polla estaba ya a punto de reventar. Estaba deseando follarme su culito pero quería dilatarlo aún un poco más.

Así que pasé a usar un cuarto dedo. Aunque lo hice lentamente, Sara lo rechazó echando su cuerpo hacia delante, pero con mi otra mano la cogí de una pierna y la volví a echar hacia atrás.

Te duele?? No te preocupes, pronto no notarás el dolor y sí el placer. Aguanta un poco.

Le saqué los dedos y cogí la cuchara de madera que había llevado.

Como veo que te duele un poco el agujero de tu culo vamos a hacer lo siguiente: voy a fustigar tus nalgas con el objetivo de calentarlas y al mismo tiempo repartir un poco el dolor. El dolor y el calor juntos se convertirán en placer.

También le ordené que contara los cachetes.

Ya sé que tienes esa bola en la boca y que te imposibilita hablar pero quiero que cuentes cada uno de los golpes que voy a dar en tu culo en voz alta. Creo que 20 golpes en cada nalga serán suficientes. Si eres buena chica y obedeces tendrás premio, y ya sabes cuál es…

Empecé a pegarle no muy fuerte al principio. Con dificultad contaba en voz alta y ese toque de humillación me ponía cada vez más caliente.

Fui incrementando la intensidad de los golpes hasta conseguir dejar muy rojo su culo.

La premié por haber sido obediente con unos buenos lametones en su coño y culo para seguir introduciendo otra vez mis dedos en su culo. Ahora soportaba mucho mejor la dilatación pues no se quejaba ya.

Era el momento de cambiar mis dedos por mi polla.

Le puse la punta en su agujero sin llegar a metérsela y cogí el bote de lubricante para dejar caer un buen chorro sobre la totalidad de mi polla.

Empecé empujando suavemente. Enseguida entró la punta. A continuación fue entrando toda la polla hasta lo más profundo de su culo.

Notaba en mi polla el consolador que tenía metido en el coño y eso me producía aún más placer.

Su agujero ya tenía el mismo tamaño que mi polla y ya no le dolía. Ahora ya disfrutaba de la penetración y me gustaba saber que así era:

Te gusta??

Siiiiiiií…….

De quién es este culito???

Tuyo!!!!

Mmmmm así me gusta….

Mi polla iba a reventar de un momento a otro y Sara estaba a punto de alcanzar un orgasmazo. Antes de que eso pasara le saqué el consolador del coño para meterle la polla…

Y este coñito de quién es???

Tuyo también!!!

Repetí varias veces la operación. Sacaba mi polla de su coño para metérsela en el culo y viceversa.

Con mis dedos comencé a masturbarla, ahora con la intención de conseguir que se corriera, mientras le seguía follando el culo.

Así, así, así!!!! No pares!!!!!

Te gusta perra???

Síiiiiiiiiiiiiiiiii!!!! Más, más, más!!!!! Dame más!!!!!!!

Eres una zorrita que le gusta que le follen el culo????

Siiiiiiiií, soy una zorra!!!! Fóllame más!!!!!!

 

Entre esas palabras, cogiéndola por los brazos, empezó a gritar moviendo su culo hacia atrás y adelante llegando al orgasmo, lo que provocó que yo llegara también descargando todo mi semen en el interior de su culo.

Así fue como Sara perdió la virginidad anal. Ahora que ya lo ha probado le surge una duda: qué se debe sentir con dos pollas al mismo tiempo?? Una por delante y la otra por detrás…

Quizás algún día encontremos a algún amigo que se preste a sacar a mi chica de dudas….

Hasta pronto!!


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© SaraNacho

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