VENDIMIANDO
Lorena quería ganarse unas pelas y unos amigos de la
Universidad le propusieron dos opciones. Una chica que en invierno vivía en la
ciudad, en verano se iba al pueblo de sus abuelos y a veces solía ayudar en las
faenas del campo a sus abuelos o a otras personas del pueblo. La otra opción era
irse a la costa con dos amigos a trabajar en la hosteleria. La verdad en la
segunda opción ganaría más pasta por lo que le habían comentado pero la primera
le iba a otorgar más libertad así que la escogió.
Cuando acabó el mes de junio que encima había aprobado todas
con lo que en cuanto tramitó la matricula ya no tenía obligaciones, cogió el
coche, metió una pequeña maleta y una mochila y se fue al pueblo de su amiga. La
verdad es que no sabía mucho de Elena. Era dos años mayor que ella pero a veces
se sentaban juntas en clase y se llevaban bien. Cuando llegó la chica la
acompañó a su alojamiento. Era un pequeño apartamento encima del garaje de los
abuelos de Elena que ésta durante el verano anterior había adecentado y que
constaba de una habitación de dos camas, una cocina, baño y una sala de estar.
Las dos chicas compartirían habitación.
A la mañana siguiente Elena la despertó pronto, tenían que ir
primero a ordeñar las vacas y luego al campo a limpiar un campo de su abuelo de
malas hierbas y vigilar los cultivos. Ordeñaron las vacas y al salir Fernando
las estaba esperando con el todoterreno de la familia. Que chico más guapo, era
mayor que las dos muchachas pero a la vez o se conservaba joven o lo era de
verdad. El hombre le dijo a Elena que se había traído este año una guapa
ayudante que era más guapa que la del año pasado. A Lorena le sorprendió la
expresión y la familiaridad con la que trataba a su amiga, luego sabría por que.
Llegaron al campo y las dejó allí mientras él iba a hacer
unas gestiones al pueblo. Cuando volvió se llevó a Elena al granero para que
ésta reparase alguna cosa allí y volvió donde Lorena a enseñarla a trabajar. El
iba quitando hierbas y revisando alguna planta y Lorena a su lado hacía lo mismo
en la hilera de al lado. El sudor bañaba la camiseta del joven y lo mismo empezó
a hacer con la de la chica. La chica se hizo daño con las tijeras y él muy
solícito cogió su dedo y lo miró para ver si era grave. Después cogió el dedo y
se lo metió de forma picara en la boca. La chica sabía lo que eso significaba.
Era toda una propuesta para follar. Creyó que la habían tendido una trampa y que
aquel se follaba a todas las chicas que Elena llevaba en verano o por lo menos
lo intentaba. Le pareció indignante pero la verdad es que el hombre estaba de
chuparse los dedos, bueno, más bien de chuparle a él otra cosa.
Lorena con la otra mano se la posó en el paquete. Esta toma
de iniciativa por parte de la chica tomó por sorpresa al hombre. Raudo la cogió
por la cintura y la besó apasionadamente. La quitó la camiseta y la soltó los
shorts para luego quitárselos. Ella no perdió el tiempo tampoco y le desnudó. En
cueros estaba todavía mejor de lo que ella esperaba. Sus muslos la traicionaban,
brillaban con un brillo delator. Estaba cachonda. Entre los dos se inició un
combate sexual que les condujo a una pila de hierba en la cual tumbó a la chica
y él se tumbó encima. De un golpe arrancó las braguitas de la chica y
sujetándose la polla con la mano se la metió de un golpe. Aquella brusquedad la
hizo quejarse de dolor pero la verdad Fernando sabía lo que hacía porque el
dolor pronto desapareció y el dolor se transformó en un placer tan intenso que
miró a todos lados para ver si había alguien debido a lo alto de sus aullidos,
gemidos y jadeos de placer.
La follaba con vigor, su cuerpo fornido se elevaba sobre ella
para descabalgarla y volverla a montar con más fuerza aún. Ella tomó la
iniciativa y dándole la vuelta inició un galope sobre él abrazando su cintura
con las rodillas y dejando que sus pechos fueran engullidos por el hombre.
Estaba sumamente excitada. El rudo capataz con los dedos ahora acariciaba su
ano. Lorena sabía lo que la esperaba y esperaba ansiosa ser follada en el culo.
Se levantó y se puso a cuatro patas para facilitarle la tarea pero él quería
otra cosa. La tumbó boca abajo con las piernas bien abiertas y empezó a lamerle
el culito con la lengua. Primero a lo largo de toda la raja del culo y luego en
ligeros toques en el agujerito del ano. El hombre acercó su verga. Estaba
penetrando su esfínter y a ella la molestaba un poco pero en seguida se olvidó
de ello y disfrutaba de las acometidas de tan fuerte cuerpo. Ella ayudándose con
la mano de él se masturbaba hasta que en el momento que ella se corría recibía
varios trallazos de semen en su espalda fruto de la polla del capataz.
Lorena se lavó un poco en un deposito de agua que había cerca
y se vistió. Cuando vino su amiga para comer el hombre la dijo que ésta amiga si
que sabía hacer las cosas bien dándola una palmada en el culo. Ella se rió y se
puso por completo colorada. Para comer regresaron a casa. Elena la dijo a Lorena
que se duchara ella primero. Lorena entró al baño y se quitó toda la ropa y
cuando se iba a meter en la ducha entró Elena pudo ver como las bragas se
sostenían casi por un hilo. La chica se sonrió pero no dijo nada solo la dio la
toalla y la dijo si quería que la enjabonase la espalda. Lorena alucinaba, si se
lo hubiera dicho de otra forma no hubiese pensado mal pero así estaba claro el
ánimo lujurioso de Elena. Lorena si le gustaban las mujeres desde un punto de
vista sexual pero lo que no era normal era que Elena se insinuase de forma tan
directa. Esta sabía algo. Elena sabía que Lorena a veces tenía sexo con mujeres
por Alicia una mujer casada vecina de Elena y a la que ésta se había beneficiado
varias veces y que se lo había dicho después que Elena viera salir a Lorena de
la casa de la casada.
Lorena se metió en la bañera con Elena y ésta cogió la
esponja, extendió jabón por la espalda de su amiga y empezó a jabonarla muy
suavemente. Cuando la mano estaba en la zona lumbar la besó en el cuello y
Lorena se giró y se fundió en un delicado beso con ella. Sus manos se exploraban
mutuamente bajo el calor del agua de la ducha. Se masturbaban la una a la otra
arrancando gemidos y jadeos cuando la puerta se abrió y aparecieron el capataz y
otro operario también de cuerpo fibrado y muy guapo de cara. Según ellos había
que dar a la nueva la bienvenida. Entraron y se desnudaron. Elena sabía de que
iba la historia y sacó a Lorena de la bañera y la condujo a la habitación. Allí
los dos hombres juntaron las camas y quedó un extenso campo de juegos.
Elena para ayudar sacó de un cajón varios consoladores y los
puso sobre la cama. A Elena la cogió Fernando y poniéndola a cuatro patas la
empezó a acariciar el coño mientras Lorena se comía su verga y Javi ayudaba
jugando con el culo de la chica con algo de vaselina y un cono que introducía y
sacaba suavemente hasta que el ano estaba terriblemente dilatado. Entonces con
un consolador la penetró y lo puso en marcha. Desde atrás y de forma lateral la
penetró en el coño a la vez que la sobaba los pechos. La chica seguía mamando la
polla de Fernando y lo ayudó a penetrar a Elena pero las dos vergas tenían que
ser para Lorena.
Javi cogiendo desde los pechos a Lorena la atrajo sobre él
poniéndola boca arriba pero habiéndola sodomizado previamente de tal forma que
el coño quedó para que el pollón de Fernando la penetrase. Elena se puso en
cuclillas sobre la boca de Lorena que con la lengua recorría cada mm de su
vulva, jugaba con los labios vaginales y punteaba por último el clítoris para
penetrar el coño de Elena con los dedos y follarla con ellos. Lorena estaba
enlazando un orgasmo tras otro. Sus músculos estaban ya sumamente cansados
cuando los dos hombres la hicieron levantar y poniendo sus pollas sobre su cara
eyacularon en ella. Luego Elena recogió con la lengua el semen y lo compartió
con la chica en un largo y profundo beso. Fue el verano más placentero, largo y
sexual de Lorena que estuvo desde el 1 de julio al 30 de septiembre en el pueblo
de su amiga.
Este es un relato imaginario, si queréis podéis escribirme
sobre todo mujeres a:
Picante100@hotmail.com