La seguí sin dudarlo un momento…hipnotizado por el movimiento
cadencioso de sus caderas. La vi desaparecer tras una puerta, al final del
corredor. Miré a un lado y a otro, nervioso, antes de entrar, pero igual que
antes, todo el mundo distraído, bailando, bebiendo, viendo la televisión…Abrí la
puerta. La habitación era grande, con una cama de matrimonio en la pared de
enfrente. ¿El dormitorio de los padres de Chuchi? Creo que nos estábamos
pasando…pero casi no tuve tiempo de terminar de pensarlo, y mucho menos de
decirlo en voz alta…a mi derecha, recortándose en la luz que venía del pequeño
cuarto de baño que tenía dentro la habitación estaba la figura de Ana…que cuando
la miré, dejó caer el vestido a sus pies, mostrándome su cuerpo…totalmente
desnuda…Avanzó hacia mí, que estaba paralizado, sin poder hacer más que
contemplarla, deleitarme en cada detalle de tan maravillosa visión…, su piel,
bañada por la fría luz del baño que la hacía parecer una escultura que hubiera
cobrado vida, convirtiendo la quietud del mármol en un cuerpo palpitante, lleno
de deseo… la firmeza y redondez de sus pechos, coronados por unos pequeños
pezones que los hacían aún más apetecibles, la curva de sus caderas, que
descendían suaves, voluptuosas, arrastrándote con ellas sin remedio…Sin decir
palabra me empujó contra la pared, me desabrochó los vaqueros, y agarró mi sexo
sobre los boxer… "quiero ver lo que tienes aquí para mí", dijo. Podía ver la
lujuria en sus ojos…que devoraban con la mirada mi polla, libre ya de todo
obstáculo, erguida y dura, reclamando con urgencia sus caricias. La tomó con una
mano y empezó a masturbarme, despacio, deslizando la piel hacia atrás y hacia
delante, presionando con fuerza cuando llegaba a la punta, hinchada y enrojecida
por la excitación.
Me besó, y el ritmo de sus movimientos aumentó…volviendo a
disminuir de nuevo…jugando conmigo, llevándome casi al límite para parar
después…lentamente se arrodilló ante mí, sin dejar de mirarme a los ojos…los
labios entreabiertos, la punta de su lengua sobre sus labios… acercó su boca
hasta que pude notar su respiración, cálida y agitada…pero no siguió adelante…se
quedó allí a escasos centímetros de mi polla, torturándome, disfrutando de la
situación… y sin detener sus caricias ni un instante, aunque ahora eran
desesperantemente lentas…llevé mis caderas hacia delante, pero ella se retiró lo
justo…adelantándose de nuevo cuando las retiraba…así una y otra vez…eso me
excitaba aún más…La presión de su mano aumentó, haciendo aparecer un par de
gotitas en la punta, pequeñas y brillantes…que ella recogió con su lengua en un
rápido movimiento. Un escalofrío recorrió mi espalda con esa simple caricia…me
miró sonriendo…me tiró un beso…y su lengua volvió a acariciarme, pero esta vez
recorriendo mi polla de arriba abajo…recreándose, saboreándola. Se acercó un
poco más y, siempre muy muy lentamente…comenzó a introducirla en su boca.
El roce de sus labios me arrancó un gemido, sentía la piel
deslizándose hacia atrás, el calor de aquella boquita que un momento antes me
sonreía…y que ahora me estaba devorando…su cabecita se movía cada vez con mayor
rapidez, alternando los juguetones toquecitos de su lengua con profundas
caricias que su mano acompañaba. Se detuvo un momento y se llevó el dedo a la
boca…pensé que para masturbarse ella…pero no. Para mi sorpresa lo llevó hasta mi
culito, separándolo y comenzando a humedecerlo. Nunca me habían hecho algo así,
y por un momento dudé si me gustaría o no…solo hasta que sentí como su dedo
comenzaba a hacer una ligera presión, girando en pequeños círculos…y empezó a
introducirse. Notaba como casi sin hacer nada se iba adentrando, haciéndome
suyo.
Me eché hacia atrás, y ella aprovechó para meterse de nuevo
mi polla en la boca, de un solo golpe…Su lengua, su dedo, cada vez más dentro de
mí…aquello era demasiado, no podía controlar mis propias reacciones…el que mis
caderas oscilaran siguiendo su ritmo endiablado, que me volvía loco. Mis dedos
se perdían entre su pelo, crispándose cuando sus labios se cerraban con fuerza
sobre mi polla, succionándola…le susurré que no iba a aguantar mucho más, que
parara…pero ella ya lo sabía, y no me hizo caso…al contrario, aceleró el ritmo
de sus caricias. Me sentía lleno, envuelto completamente por el placer…y me
corrí, me derramé en su boca, al tiempo que su dedo se me clavaba hasta el
fondo…convirtiendo aquella sensación familiar en algo mucho más intenso de lo
que hubiera podido imaginar…
Cuando salimos de nuevo al salón la fiesta seguía muy
animada, pero me di cuenta de que Marta no estaba. Le pregunté a Javi, pero me
dijo que no sabía que le pasaba, que había dicho que no se encontraba muy bien y
que se iba a casa. No había dejado que la acompañara y como vivía a dos manzanas
pensó que si no estaba de humor era mejor dejarla sola. No estaba seguro de si
lo que acababa de pasar entre Ana y yo tenía algo que ver, quizás era verdad que
se hubiera puesto mala. La bebida, a lo mejor, o haber cenado poco. Como ya era
tarde, decidí llamarla al día siguiente. Lo hice, y varias veces, pero no
contestó. Me extrañó, porque nunca se separaba de su móvil, pero lo dejé estar.
Pensé ir a su casa, pero al final me llamó Ana y fuimos al cine. Ya la vería por
la mañana en clase.