Me veo en el gran espejo. Salvo por la máscara de cuero
negro, estoy completamente desnudo. Eso me avergüenza: mi cuerpo me parece feo,
demasiado pálido, demasiado endeble y vulnerable. Pero a ella es algo que la
excita, según me ha contado; el tener a su esclavo humillado viendo todo lo que
le hace.
-Las manos detrás de la cabeza. Así...-
No veo de ella más que retales eclipsados por mi propio
cuerpo. Me gustaría girarme, pero me lo tiene prohibido. Le encanta verse
reflejada en el espejo mientras "trabaja".
-¡Ay!-
-¡Silencio, perro!-
-Perdón, ama.-
Sus dedos han tomado mis pezones para retorcerlos con fuerza.
Aguanto los gemidos de dolor, sabedor de que sería mucho peor quejarse. Nunca he
comprendido la diferencia que hay entre el placer que experimenta torturándome,
y el que pueda sentir poniendo a prueba mis límites. Así que callo simplemente
porque me lo ha ordenado. Si no quisiera oírme quejarme en absoluto me habría
amordazado...
-¿En qué piensas, esclavo?-
También desconozco el sentido que tiene esa pregunta.
¿Apreciaría la trivial sinceridad? ¿He de buscar una respuesta que la satisfaga?
Se supone que después de tantos meses bajo su yugo debería reconocer, en el tono
de voz, en sus movimientos, en las palabras que, elegidas o espontáneas, salen
de sus labios... Tengo que contestar algo.
-No sé, ama.-
¿Por qué en cambio estoy seguro de que ella sabe entenderme a
la perfección incluso sin que yo diga nada?
-No sabes...-
Me toma del mentón con una mano e introduce el dedo índice de
la otra en mi boca para que lo chupe. Lo hago, agradecido por sentir que me
folla los labios como a una vulgar puta y por no tener que pensar para hacerlo.
-...pero yo te enseñaré.-
-¡Mmmm!-
Me ha mordido en la nuca y yo he tenido que contener el
reflejo de cerrar la boca sobre su dedo. No suelta su presa y debo concentrarme
para seguir chupando, a pesar de que se me saltan las lágrimas de los ojos. Por
fin, cesa: una nueva marca de propiedad adornará mis cervicales largo tiempo, y
habré de sentirme orgulloso cada vez que la vea, la note o un conocido me
pregunte qué fiera me ha hecho eso. Si ellos supieran...