VIDAS CRUZADAS
Nerea y Maria eran dos buenas amigas desde pequeñas. A veces,
una dormía en la casa de la otra y viceversa. Alguna vez también habían tenido
sexo entre ellas pero la vida les iba a cambiar esa tarde. Nerea fue a buscar a
su amiga un viernes a la tarde pronto a las cuatro de la tarde. Pero su amiga
había ido a clase particular, se la habían adelantado y no la había dicho nada.
La abrió el padre de su amiga que la dijo que si quería que esperase en su
cuarto. La chica eso hizo. Su amiga siempre tenía encendido Internet así que
empezó a navegar un poco.
El padre de su amiga vino a ver si quería algo para beber, se
acercó donde ella poniéndola la mano en el hombro. Nunca se había fijado en
Nerea más que como amiga de su hija pero no como mujer hasta hoy. Cuando había
entrado se había quedado sorprendido de lo bien que la quedaban los jeans,
ligeramente ajustados que torneaban un buen culo. Ya sabía porque su hija decía
que la chica tenía mucho éxito entre sus compañeros en la Universidad. Sin darse
cuenta y producto de un impulso inocente la fue a dar un beso en la mejilla pero
la chica para responderle que quería un refresco giró en ese preciso instante la
cara y sus labios se cruzaron con los del hombre transformando el beso en la
mejilla en un pico en los labios.
Tras este pico los dos se quedaron avergonzados y mirándose a
los ojos a unos escasos veinte centímetros que se fueron acortando hasta que el
inocente pico se convirtió en un lujurioso morreo y éste en un largo muerdo. El
hombre levantó a la chica y los dos de pies no paraban de besarse y sobarse por
encima de la ropa. El la desnudaba rápidamente lo mismo que ella hasta que los
dos se quedaron completamente desnudos. Ella se sentó en la cama y atrayendo al
hombre ante si empezó a besar el glande y a acariciarla masturbándola hasta con
seguir que se convirtiera en una polla de tamaño considerable y gruesa. Ahora la
mamaba como si fuera un caramelo metiendola y sacándola completamente de la boca
para después con la lengua jugar con el frenillo y aspirar suavemente en la
uretra.
El hombre la hizo apartar y se tumbó boca arriba en la cama
de su hija e hizo que Nerea se sentara sobre su verga clavándosela con suavidad
en su coño. Ella estaba bastante mojada. Si no hubiera sido así no creía que
hubiera sido capaz de hacer eso y follarse al padre de su amiga. Ahora botaba
sobre él mientras él la sobaba los pechos y se los comía dando lametones en los
pezones para luego mordisquearlos. Ella se levantó y se puso a cuatro patas y le
pidió que la quería en el culo. El accedió y cogiendo algo de lubricante que fue
a buscar al cuarto de baño la fue dilatando suavemente hasta que creyó que era
el momento oportuno y se la fue introduciendo en el ano lentamente hasta que la
tuvo toda dentro y empezó a follarla. La estaba follando cuando de repente en la
puerta de la habitación apareció Maria la cual es enojó muchísimo chillando y
diciendo que eran unos cerdos y marchándose de casa de un portazo. Los dos se
quedaron pero en vez de avergonzarse les excitó todavía más y terminaron el
polvo eyaculando el hombre sobre la espalda de la chica.
Cuando terminaron Nerea se sentía mal pero Fernando la
tranquilizó diciendo que ya hablaría con Maria y que de su mujer no se
preocupase que los dos eran liberales y que a veces tenían ciertos escarceos
sexuales con otras personas. Ella no sabía si creerle pero esto la tranquilizó
bastante. Se vistió y se fue.
Maria había salido de casa y no sabía donde ir. Se fue a la
casa de otra amiga y mientras llegaba el enfado se le había pasado casi entero.
Su madre la importaba menos porque hacía un año había averiguado que sus padres
solían frecuentar ambientes liberales y que el sexo no lo consideraban como una
infidelidad pero de Nerea se tenía que vengar. La mejor venganza era follarse al
chico que le gustaba a la chica y con el que seguramente pronto saldría pero la
venganza se le adelantaría y de una forma inesperada.
Esa noche salió con Lorena, otra amiga suya, la cual era
bisexual y a veces la llevaba por locales de ambiente para bailar. La verdad,
tenían muy buena música. En el segundo que entraron había un grupo de mujeres
sobre los cuarenta años. Que bien se lo pasaban las jodidas. Ella fue al baño y
cuando se estaba lavando las manos sintió como alguien la llamaba por su nombre
y detrás de ella pudo ver por el espejo a la madre de Nerea. Que sorpresa. Quiso
decirla lo que su hija la había hecho pero optó por callar. Se saludaron y
salieron fuera. Empezaron a bailar en la pista de baile todas juntas. Ella
notaba que a veces alguna mano la rozaba en los muslos o en las nalgas pero lo
atribuyó a la falta de espacio del lugar.
Al de un rato, estaba cansada, se sentó en su mesa y vino la
madre de Nerea con una copa para invitarla. La dijo si la dejaba sentarse y
Maria accedió. Estuvieron charlando inocentemente cuando notó que una mano se
posaba en sus muslos y subía por el muslo derecho hasta tocar con un dedo la
goma del tanga. Ahora no había duda, la mano que sentía era la de la madre de su
amiga, de la amiga que horas antes se ha follado a su padre. Por una parte
quería rechazarla para que la mujer no supiera de sus gustos, por otra acostarse
con ella no solo por vengarse de Nerea sino porque había que reconocerlo la
mujer estaba muy buena.
Se dejaba querer por la mano que invadía su intimidad. Abrió
las piernas para que la mano alcanzara su coño y la mujer que interpretó el
sentido del gesto la susurró al oido que tenían que ir a otro lugar para acabar
aquello. La dijo que la acompañara que había quedado con su familia que después
de la cena con sus amigas iba a ir a dormir a la casa de sus padres que estaba
vacía porque ellos estaban de viaje en el pueblo. Era cierto, Nerea le había
contado que sus abuelos se habían ido de viaje el fin de semana. De hecho,
habían quedado en ir a esa casa a terminar la noche acostándose juntas.
La venganza a Maria le iba a salir que ni pintada. Salió del
local unos minutos después que Irene y se montó en el coche con ella. Allí ya
empezaron a besarse, la verdad es que más que una venganza aquello le estaba
excitando muchísimo y lo estaba haciendo también por placer. La mujer abrió la
puerta del garaje con el mando a distancia y aparcó el coche. Subieron en el
ascensor hasta el piso y allí se empezaron a comer la boca. Se iban desnudando
una a la otra hasta llegar a la cama de uno de los dormitorios.
En aquella cama ella había sido feliz con Nerea infinidad de
veces había tenido la lengua de su amiga entre sus piernas, había devorado su
coño y había tenido más de un orgasmo. Ahora estaba con la madre de Nerea. Maria
la hizo tumbarse a Irene al borde de la cama y de forma provocativa
humedeciéndose los labios con la lengua se fue acercando. Sus bonitos pechos
rematados en dos pezones rosados se acercaron a la boca de Irene que sacó la
lengua para con la punta dibujar su contorno. Luego se besaron y movieron hasta
quedar en la postura del 69.
Se amaron en esa postura tanto tiempo que a Maria le pareció
que el goce era eterno. Luego juntaron sus sexos de tal manera que con las manos
se podían sobar los pechos y acariciarse. Las dos aparte de rozar sus coños se
masturbaban una a la otra justo en el instante que Maria tanto había esperado
para vengarse de su amiga. Nerea apareció y observó la escena, bufaba de odio,
hubiera cogido de los pelos a su amiga y la hubiera arañado pero viendo ese
cuerpo que ella tanto deseaba se excitó. La madre de su amiga al principio
sintió vergüenza pero luego siguió con el acto sexual. Pero Maria era retorcida
y la dijo a su amiga que si estaba allí cuando acabasen pasaría la noche con
ella y todo quedaría olvidado. Nerea la tiró con las llaves pero se quedó y pudo
ver como las dos mujeres se iban en un prolongado orgasmo besándose y quedando
abrazadas sobre las sabanas. Después de eso, Irene cogió su ropa, dio las buenas
noches a las dos universitarias y se fue a otra habitación a pasar la noche
durante la cual pudo oir los gemidos y jadeos de su hija y de su amiga amándose.
Este relato es imaginario pero si queréis podéis escribirme
sobre todo mujeres a:
Picante100@hotmail.com