LA MORENITA.
Resumen: La Historia de Gaby, una chica que después de su
iniciación sexual con un adulto, se siente deseada y sobre todo desea hacer el
amor, especialmente el sexo oral. La aparición de la amiguita que solo desea y
gusta del sexo anal.
I.
Regresaba de hacer trámites en una oficina de Gobierno, nos
encontramos de frente, siempre me había gustado, la abuela de Gaby tenia un
restaurante junto al que habitualmente asistía a comer.
-Hola ¿Como estas? le dije.
-¿Bien, gracias y Ud.?
Igual, ¿Dónde vas?
A mi casa. Su voz casi infantil me gustaba mucho.
Te llevo si quieres – me atrevi a decirle a esta niñita.
Ahora toda una jovencita, esbelta, alta, delgada, de piel morena clara, con una
tonalidad caoba brillante, con un busto turgente, de cada pecho resalta un pezón
un poco más obscuro, con un aureola redonda, que en conjunto incitan a ser
besadas esas tetas hermosas. Gaby con un cuerpo esplendido, las piernas
esbeltas, bien formadas, con la firmeza necesaria en sus músculos. Las nalgas
pequeñas, pero redondas, la división les hace ver mucho más esféricas, con piel
tersa y suave, un monumento de mujercita. Desde que la vi, mucho más nena, más
niña me gusto. Ahora frente a ella, solo veía solo senos que se marcaban en su
ropa de deporte. Escuche sus palabras: Está lejos mi casa, no se preocupe, dijo
ella.
No hay problema, te llevo, digo, si quieres, tratando de
infundirle confianza. Tengo el auto cerca.
Nos dirigimos a mi automóvil, ya en el interior le pregunte
su dirección. Empezamos a charlar, por mi parte a decirle que era la primera
ocasión que hablábamos, a pesar de que en múltiples ocasiones el intercambio de
miradas se había realizado.
Por las edades podría hasta ser su padre, se lo dije y además
de lo bien que se había puesto, que el crecimiento había desarrollado su cuerpo.
Simplemente soltó una risa y comento:
-A todas sus novias les debe decir lo mismo.
No, solo a ti. Tú siempre me has llamado la atención, desde
que eras niña, Gaby ahora me sorprendes. ¿Cuantos años tienes?
Rápidamente me contesto- 17, pero cumplo los 18 en
dos meses, el día veinte, lo debe de saber.
No me hables de Usted ¿pero como dices que conozco tu edad?
Araceli me dijo que Usted, le había preguntado mi fecha de
cumpleaños.
Huy –dije- pensé que era secreto.
Pues no, ya vio que no es así.
-De tu, háblame de tu, comprendo que soy adulto, pero te
confieso que me gustas, lo dije sin dejar de ver al frente, estaba conduciendo
el auto.
-No me digas esas cosas.
-¿Por qué no puedo decirte que me gustas?
Con su voz infantil dijo-Hasta lo puedo creer.
Es que lo debes de creer. Estábamos cerca de un parque, así
que detuve el auto. Ella no dijo nada.
¿Sabes lo que me gustaría hacer ahora?
No, se escucho.
Pues besar tu boquita.
No te atreves – Gaby me reto con voz diáfana.
Sin decir mas, la bese, su cuerpo lo jale con mi brazo. Mi
lengua entro en su boca, de inmediato me percate que no sabía besar, pero seguí
pegado a su boquita, unos labios hermosos me daban placer.
Empecé a tocar sus piernas, ella solo respiraba con mayor
intensidad. Cuando mi mano llego a su cintura, como un resorte ella elevo su
cuerpo y màs cuando busque su piel, había levantado su ropita y la estaba
acariciando.
Ella ya tenía su brazo en mi hombro. Moví mi mano y despacio
toque sus pechitos, su sostén impedía sentir sus pezones. Sobre esa prenda la
seguí tocando.
-Ya déjame, no me hagas eso.
-¿Qué, te lastima? Le pregunté al tiempo que levantaba su
sostén y mi mano podía sentir su tetita infantil, con su pezón elevado y durito.
-Pensé que tu sostén te lastimaba.
Es que no me gusta, -me replico- pero sin quitar mi mano de
su seno, así que acaricie su otra tetita, de verdad muy linda, ya sentí su
pezoncito más durito y elevado. Seguí besando su boquita y en momentos resbalaba
mi lengua por su cuello.
Ya me voy –escuché- Y entonces recordé que estábamos en un
parque publico. Está bien, le dije, pero antes, para que me recuerdes, Gaby
permíteme algo
-¿Qué cosa?
Y sin decir nada levante su camisita de deporte y empecé a
besar, chupar, succionar y lamer sus senitos, caso los metí en mi boca
enteritos, por su tamaño si los podía tener dentro de mi boca, así que junte mi
boca su piel y succione su cuerpecito infantil.
-Hummm, hummm, solo escuche eso, lo que me demostró que le
gustaba a la nena ser besaba en las tetitas.
La lleve a su casa, y bueno, para ser la primera cita estuvo
bien, quedamos de vernos al día siguiente.
Llego y alegremente se subió al auto. Le pregunté si tenía
hambre, y la lleve a comer a un autoservicio de hamburguesas. Salimos de ese
sitio y en el auto .le pregunte si le habían gustado mis besos. Ella dijo que
sentía rico, pero tenía miedo
¿Miedo de que? No somos ni novios. Me detuve cerca de otro
parque, y entonces le dije: Ya lo somos, al tiempo que besaba su rostro. No te
hago nada que no te guste, le explique.
Tu eres un señor y yo una niña. –ella dijo.
Niña, Pero cachondisima –le respondi- Al tiempo que la
abrazaba. Es que verla con su uniforme de colegiala me excitaba, abrí su
camisita y levante su pequeño sostén, sus senitos hermosos quedaron a mi
disposición, nuevamente los chupe con muchas ganas, sus pezones infantiles en
etapa de crecimiento aumentaron de tamaño al sentir mi lengua y mi boca
succionando su piel...
Lleve su manita hacia mi verga, que ya estaba muy dura y
parada.
Me haces lo mismo que un novio que tuve, dijo- y por eso lo
termine.
Pero esto es otra cosa, esto es amor.
-Tu pito es grande, sin dejar de agarrar mi pene.
-Espera- me abrí el pantalón- y ella sintió mi verga
libremente.
Vamos a mi casa le dije en voz baja.
Cuando llegamos y estuvimos solos, la bese, mi lengua húmeda
recorrió toda su boquita, su inexperiencia era maravillosa, además de su
inocencia, se dejaba meter mano por todas partes. Sin decir nada, ella sola, sin
impulsarla bajo su mano hacia mi verga.
¿Por qué se pone dura?
Por ti mi amor, por ti nena sabrosa.
Ya había abierto su ropa, succione sus pechitos, pase mi
lengua por sus pezoncitos. Mis manos tocaban su culito, sus nalguitas hermosas.
Su falda quedo en el piso. Puse mis manos en sus hombros y la empuje hacia
abajo, se sentó en el borde de la cama y solo le dije –Chùpame-
Esta niña estaba más que dispuesta, así que abrió su boquita
y mi pene empezó a sentir sus besos., se la empuje y las mamaditas fueron
deliciosas. Asì frente a mi, pude jugar con sus senitos, chiquitos pero sabroso,
con una aureola redonda y hermosa. Se cumplía mi deseo, de tenerla a mi
disposición.
Cuando empezó a jadear la acosté en la cama y empecé a chupar
su vagina, una cosita muy delicada y pequeñita, pero sabrosa, casi sin vellos,
mi lengua se deslizaba lentamente, ella sin saber estaba haciendo el "69", yo le
mamaba su entradita y ella se daba placer con mi verga. Soltó un grito apagado,
su primer orgasmo Conmigo – escuche. Más, quiero más. Nadie me había dicho que
esto es tan sabroso, escuche a Gaby decir. Por mi parte empujaba más dentro de
su boquita mi verga parada.
La quería disfrutar, así que seguí chupando su cosita, como
sui vagina era pequeña mi lengua la recorría muchas veces, introduciendo la
lengua en su interior, lenta y rápido, pero me daba cuenta que le gustaba.
Cuando sentí su tercer orgasmo, solté mi leche, le sorprendió, no sabia nada de
la eyaculación.
-Toma mi lechita, te sirve para que tus tetas se pongan más
redonditas, para que te pongas más buena. Ella, obediente, se trago todo mi
semen.
II
Nos encontramos tres días después, Gaby llevaba ropa de
deporte. Parecíamos padre e hija, y fuimos a comer a un sitio para chiquillos,
se divirtió enormidades. Sin decir nada, al subir al auto le di un beso y la
lleve otra vez a mi casa. La situación fue mucho mas sencilla, metió su mano y
busco mi verga, mientras la desvestía. Abrió mi pantalón y ella se saco su ropa
interior, deseaba mamar verga. Un enorme placer verla hincada frente a mi,
desnudita, jalando mi pene, para introducirlo a su boca. Me excitaba ver su
rostro infantil succionando mi verga, sin ropa que estorbase, con su manita
acariciaba mis bolas, para después darles besos y resbalar su lengüita por mis
huevos.
-¿Quieres lechita? ¿Te gustó?
Con voz entrecortada, dijo – Siiiii.
-Calma mi niña, la vas tener. Me di cuenta de que estaba muy
caliente, súper excitada. Deje que siguiera con mi pene en su boca, había
aprendido el placer del sexo oral, ella deseaba más cada momento.
Me ponía al limite, así que la coloque en la cama, la bese en
su boca y cuando mi verga se acomodo en su entradita, fue sencillo meter mi
verga, entro suavemente. Y sin decir nada, solita se clavo en mi pene, ella
empujo mi cuerpo hacia el de ella, solita se la metió hasta donde estaba su
himen. Deseaba mas penetración, me jalo con mucha más fuerza y rompí esa barrera
"Hayy" dijo, pero no se detuvo, la estaba desvirgando, participe y empujé mi
palo con mayor fuerza. Sentí que crecía mi pene, sincrónicamente nos movíamos,
ella jalando, yo empujando mi cuerpo.
Estaba abriéndole la puerta del placer, además de ser el
primero que se la cogía. Empezó a eyacular, jalando mi pene a su interior.
Niña, hermosa figura, cuerpo virgencita, hasta ahora. Todo
esto me puso más caliente, levante sus piernas y su cuerpo se abrió, empuje con
mayor intensidad. La estaba disfrutando. Mis testículos, al tenerla así abierta
completamente golpeaban su cuerpo. "Yaaaa" escuche y con toda libertad solté mi
descarga, la llene de semen caliente.
Con los ojos cerrados, Gaby en la cama, solo jadeaba, buscaba
aire, mi leche caliente seguía fluyendo, por lo que ella jalaba mi verga hacia
su interior, sentía sus manitas empujando mis huevos, mis testículos hacia su
cuerpecito hermoso. De pronto ella se detuvo y se levanto de la cama, con
frenesí busco mi pene y lo empezó a succionar, levante una pierna y su cabeza
quedo atrapada, con mis manos la empuje, no hacia falta ella deseaba seguir
mamando mi verga, tratando de sacar más leche de mi pene caliente. Después de
que ordeñara mi verga, nos pusimos a descanar, quería volver a estar dentro de
su cuevita recién inaugurada, después de un rato de calma, la empecé a tocar,
sus senitos se ponían duritos y sus pezones se elevaban, así que los bese con
muchas ganas, entraban enteros en mi boca, mi lengua jugaba con sus pezones.
Ahora coloque a Gaby encima de mi y como mariposa se clavo en mi verga, tenia a
mi disposición sus tetitas y podía besar su cuerpecito hermoso, disfrutaba del
espectáculo de su desnudez. Con las manos en su cintura la elevaba y dejaba
caer, ella misma se movía con mas libertad, acariciaba también sus caderas, sus
nalguitas, hasta que sentí su descarga, por lo que la puse de espaldas y así
encima de ella, la cubrí con mi cuerpo y nuevamente deje mi semen en su
interior, una sensación muy placentera, mi verga en ese conducto estrecho y la
carita tan infantil de Gaby, me ponían más caliente.
Después de la sesión donde la había perforado, donde había
desvirgado su infantil cuerpo, volvimos a encontrarnos.
-Me sentí cansada, - me reclamo. Dormí mucho.
¿Pero te gusto? Le respondí.
¿Eso hacen los casados o más cosas?
Muchas cosas mas Gaby - le conteste con una sonrisa.
¿Qué otras cositas?
¿Qué te imaginas?
Pues no se o ¿ya hicimos de todo?
No, le respondí, faltan mas cogidas y solo piensa por donde
te falta sentir la verga. Esta conversación mientras llegábamos a mi casa, Y
volvió a preguntar ¿Solo los casados hacen el amor?
Calma mi niña, al tiempo que la metía a la cama y empezaba
desnudar. También los novios, algunos novios hacen el amor, algunos se casan.
Mientras pasaba mis manos por sus hermosas tetitas, me estaba dando la espalda
mientras conversábamos.
Oye. ¿Y por donde también hacen el amor los casados?
Solo siente donde esta mi pito. Ella no dijo nada. Está en
tus nalguitas ¿O porque dicen "dio las nalgas? ¿Te lo has preguntado?
Simplemente movió negativamente la cabeza.
Mi mano abierta abarcaba sus dos tetitas, chiquita y niña,
esta mujercita tenia que ser poseída por el culo, ella misma lo estaba
sugiriendo, así que empecé a excitarla. Mi palo empezó a buscar su ano, su
entradita no tenia ni el tamaño de una moneda de diámetro, comencé a empujar mi
verga
-Me duele, me lastimas, dijo Gaby.
-Calma preciosa, te va gustar. Al tiempo que la cabeza de mi
verga se colocaba en su entradita, estrecha y cerradita. La puse boca abajo y
seguí. Estaba muy excitado con sus palabras, con mis manos en su cosita, la
levante y mi verga empezó a entrar-
-No, no me lastimes, soy tuya, soy tu niña, así me dices.
-Tranquila preciosa, solo siente- le dije.
-Pero duele. Escuche su voz infantil.
-Al principio, -trate de calmarla, mientras seguía empujando
mi verga en su culito, cuando su esfínter virgen hasta ahora cedió, la penetre
un poco más. -Haaayyy- gritó, pero seguí, levante más sus nalguitas y mi verga
continúo en ese caminito jamás recorrido, con otro empujón, le rompí su culito
de niña. -Haaayyy- volvió a decir, pero mi verga ya estaba penetrándola, hasta
el fondo de su cuerpecito tenia mi verga, dura y caliente, lentamente seguí
cogiéndola.
Ya era mió ese ano, que antes estaba cerradito. Mis dedos
buscaban su clítoris, cuando lo hallé, aflojó su cuerpecito, mi verga estaba muy
dentro de ella. La cabalgue como nunca, antes con nadie lo había hecho, su
apretado ano me ponía mas caliente. Eyaculo y mi verga palpitaba en su colita.
Veía sus nalguitas de niña, pero redonditas y sabrosas. –Muevete – me dijo, lo
que me alentó a seguir rompiendo ese tan precioso, tan chiquito y estrecho
ojete. Sin decir más eyacule, soltamos un grito de placer. Le había gustado ser
usada por ese conducto, ese agujerito también lo había "estrenado".
Me deje caer en el otro lado de la cama, ella, mi niña Gaby
se dio la vuelta y busco mi verga, la succiono sacando toda la lechita que
tenia. Indudablemente le gustaba el sabor de mi semen y sentir en su boca mi
verga caliente, siguió chupando y extrajo hasta la última gota de leche.
Nuestra relación continuaba, en ocasiones algún familiar la
esperaba a la salida de la escuela, ya había cumplido sus catorce añitos. Para
evitar problemas en lugar de alguna cosita linda, le obsequiaba algún dinero,
para que lo compartiese con sus amigas. Pero en mi casa le entregue un juego de
ropa interior, de color rojo que le gusto mucho. Una tanga "hilo dental" que su
familia ni se imaginaba que ella deseara tener y usar, pero en mi casa tardaba
más en vestirse así, que yo en desnudarla. Era un placer verla desnudita,
caminar o estar en cama sin ropa, podía meter mano por todas parte, acariciar
sus nalguitas o ponerla mamar mi verga y jugar con sus pechitos de niña sabrosa.
Un día, mientras la esperaba, me sorprendió acompañada de una
amiga. La chica, nada extraordinario, incluso un poco excedida de peso, pero no
gorda voluminosa, también ella se introdujo en mi auto.
No dije nada ¿Dónde vamos? Dije.
Gaby, dijo. Queremos ir al cine. Me dirigí al cien, entramos
al estacionamiento subterráneo y hasta entonces Gaby, me beso, pero con mucha
pasión, su amiga disimuladamente se adelantó.
-¿Qué pasa? Le dije.
-Nada, solo es una amiguita.
Nos sentamos hasta el fondo de la sala, ya que mi niña así lo
determinó. No sabia que hacer. Me pusieron en medio de las dos, instintivamente
pase el brazo por el hombre de Gaby, mi chiquita. Su amiga, que supe se llamaba
Carolina, se junto hacia mí. Mi nena, dijo "Abrázala también".
Bueno, ni hablar la junte a mi lado. ¿Qué pasa Gaby? Le dije.
-Nada, solo tócala, ella se va dejar.
-¿Qué le toco?
-Todo, no sea preguntón, por eso estamos hasta el fondo.
Empezó la película, todo se obscureció, mi niña me beso y mi
mano bajo a sus senitos, le metí la mano en su ropa. Cuando moví al cabeza,
Carolina, la otra niña, nos observaba, al tiempo que jalaba mi mano a sus tetas,
bastante grandes y redondas para su edad, no parecía de catorce años, como me
había dicho Gaby. Comencé a sentí sus pezones, mucho mas grandes y duros, me
daba la sensación de que esta niña, Carolina, ya había tenido quien le diera
besos en sus tetas, los pezones estaban redondos y gruesos, a diferencia de Gaby
que los tenia pequeños y chiquitos. Sin darme cuenta mi niña se había resbalado
de su asiento y su cabeza estaba entre mis piernas, sus hábiles dedos habían
abierto mi pantalón, empezó a chupar mi verga.
La otra niña, Carolina, se acomodo y nos empezamos a besar,
no lo hacia mal. Se abrió la camisa y me entregó sus tetas, se las chupe con
muchas ganas.
-Me dejas- dijo la invitada. Y sin esperar respuesta se bajo
al piso, se deslizo y se puso a succionar mi pene. Mi nena, ya estaba sentadita,
obviamente todo era planeado, dejé que me mamaran la verga las dos nenas.
-¿A quien le doy mi lechita?
- A las dos, me contesto Gaby. Y se coloco entre mis piernas.
No supe como le hice, pero tenía a dos cabecitas en medio de mis piernas, se
turnaban para tener mi pene en su boca.
-Va la leche. Las dos abrieron la boca esperando mi descarga.
Por lo obscurito dispare en sus caritas, el semen resbalaba, primero una y la
otra después me seguían succionando
Con sus dedos bajaron la lechita que les había caído en el
rostro, escuche sus risitas, les había gustado. Era la primera ocasión que dos
mujeres me hacían una doble mamada. Me gusto, salimos del cine y nadie dijo
nada. Gaby, dijo-Vamos a tu casa.
III
Después del cine, llegamos a mi casa los tres. Todo el
trayecto en silencio. Cuando entramos Gaby me dijo: Ella quiere ver como lo
hacemos.
-Pero por lo que me doy cuenta, ella ya sabe.
-Le faltan cosas que ver.
Muy bien. No tenia caso la discusión, así que les prepare una
bebida, con algo de brandy y empezamos a bailar, muy juntos, abrazados los tres.
Para hacer más ambiente, puse en la TV, una película porno, sin sonido, la dar
cada quien la vuelta observaba la pantalla, puse la secuencia donde dos mujeres
tenían sexo con un hombre. Les propuse que copiásemos la escena.
Rápidamente nos desnudamos, se sentaron y por mi parte
permanecí de pie. Con la verga parada y empezaron a succionarme, las veía y no
lo creía, dos niñas a mi disposición.
-Rómpele el culo-dijo Gaby. Ella quiere sentir la verga en
sus nalgas. Mientras Carolina seguía con mi verga en su boca, le gustaba y se
notaba tener el pene erecto dentro de su boca.
Sobre una mesa puse a Carolina boca abajo y con la ayuda de
mi nena, empecé a penetrarla.
-Ya métesela. Me incitaba Gaby. Y se colocó debajo de la
mesa, para besar mis bolas. Con ese apoyo empuje mi verga, sus nalgas grandes
hicieron que con mis manos las abriera, su ojete moreno y cerrado recibió mi
primer empujé. Agarre sus caderas, deseaba romper ese culito y de una sola
embestida la perforé. Todo mi pene entró hasta el fondo de esa cavidad, hasta
ahora intacto. Carolina solo jadeaba, ella deseaba ser cogida por el culito.
Seguí empujando con mucho más ímpetu, Gaby seguía pasando su lengüita por mis
testículos, deseaba seguir disfrutando de ese año, de esa niña caliente.
Carolina gemía de placer, le gustaba ser n usada por la cola, estuvimos un buen
rato y de vez en cuando sacaba mi pene para que recibiera besos y chupadas de mi
niña.
Carolina seguí disfrutando, mis manos también agarraban sus
tetas redondas y grandes, los pezones, bien erectos y levantados., hasta que
tuvo un orgasmo, pido con voz ronca más verga., así que seguí cabalgándola, otro
orgasmo y se dejo caer en la mesa. Axial que empecé a eyacular.
-Quiero lechita- escuche decir a Gaby.
Entonces saque mi verga de las nalgas de Carolina y la ultima
descarga entro directamente en su boca, que estaba bien abierta, deseosa de
probar nuevamente mi semen. Entre las dos limpiaron mi verga, ni una sola gotita
de mi leche se perdió, aprovechaban para besar mis bolas, para pasar sus
lengüitas sobre todo mi tronco. Me gustaba ver como besaban la punta de mi
verga.
Nos fuimos a la cama y en medio de las dos disfrute – otra
vez- de sus tetas de niña, de sus crecidos pezones. Ellas se combinaban para
mamar mi verga. Me gustaba ver a las chicas desnudas, moviendo sus nalguitas,
ver como rebotaban sus tetas cuando las tenía encima de mí. Le di la vuelta a
Carolina y otra vez utilice su ojete, la cabalgaba con muchas canas, ella solo
elevaba su cola para sentir mas fuerte la penetración, mi nena me besaba la boca
mientras seguía sobre el cuerpo de su amiguita. Antes de eyacular Gaby me pidió
que la dejara succionar mi pene, Carolina ahora solo observaba, su mano se
acariciaba su entradita virgen a ella solo le gustaba ser usada por el culito.
Mi niña empezó a hacer lo que mas le gustaba que era, mamar mi verga, jalo la
mano de Carolina y entre las dos ensalivaban mi miembro.
Gaby decidió que era el momento de hacer el amor. Como estaba
boca arriba, ella se colocó la verga en el centro de su "cosita" y así empezamos
a coger, Carolina ya había aprendido y se dedico a besar y pasar su lengua por
mis testículos. Era enorme el placer y la satisfacción de sentir a mi niña
moviéndose encima de mi, sentir como mi verga penetraba su cuevita hasta el
fondo, acariciaba su entradita y sentía las succiones de Carolina en mis huevos.
Gaby deseaba recibir mi semen en su boquita, así que solté mi leche, ella,
agarró mis bolas y manipulo mi verga, ella solo deseaba sentir mi descarga,
disfruto de mi caliente lechita. Gaby no dejó que Carolina chupara mi pene.
Habría tiempo. Nos abrazamos y dormimos un rato antes de despedirnos.