BOX
El Mayor Matemático patalea en el suelo, casi podríamos decir
que esta gimoteando.
-No entiendo señor... Su reacción es extremista, tan solo le
he dicho que su virus fue fácil de descifrar e inutilizar... He de felicitarle
por el nombre: Virus Descartes, y por lo novedoso de su planteamiento... Pero
vera, un amigo me hablo de que su virus suponia un reto... También un mortal
peligro para todas las realidades, lo se... Pero a mi lo que me gusto fue el
reto... El enigma... Estoy obsesionado por los enigmas... Los puzzles... Y esas
cosas... Y va usted y me platea este... Se veía a la legua la solución, pero me
divirtió desenredar el nudo que usted había echo... No le importara que haya
guardado su virus en este cajita mía, me encanta guardar las cosas que me llaman
la atención en mi cajita... Digamos que soy un poco coleccionista...
-¿Te callaras algún día?
El Mayor Matemático levanta su cabeza, cansado de escuchar al
chico de la caja... Este rasca su lisa cabeza, y muestra un gesto confuso en su
absurdo rostro...
-Vale
-Y ahora... ¡Veteeeeeeeeeeeee!
El ser se retrae dentro de la caja, y después esta se retrae
dentro del espacio tiempo...
... El Mayor Matemático vuelve a dejarse desfallecer... Su
terrible Virus Descartes, aquel que había estado a punto de enloquecer a todas
las realidades, hasta a los mismos seres que cimentaban la unión de todas
ellas... Su terrible Virus... Había acabado en la cajita de un freak sin rostro,
calvo, y de piel tan blanca y lisa como el marfil...
... ¿Es que no había justicia en ese mundo para él y sus
intentos de hacer mas racionales todas aquellas realidades?
¿Qué hace el soñador ahora? ¿Por qué no acudió al rescate de
Los Pilares, y arreglo él solo la situación?
Bueno, digamos que él soñador, que ahora se encuentra
legañoso, sin afeitar, y en slips frente a un espejo, esta demasiado deprimido
desde que ayudo, inconscientemente, al Monje Rojo a alzarse como señor de una
realidad que unía la suya, la del soñador y los mortales, con Mondo Bizarro)...
Se pasa la mano por la cara, mientras escucha en la radio las
noticias sobre la masacre que están perpetrando unos demonios descontrolados...
Hay un montón de chicos con habilidades para hacerlos frente... Que se encarguen
ellos... Yo solo puedo volver a fallar, piensa el soñador...
Su amada ya no esta allí, supone que habrá ido para el
lugar... Eso le preocupa... Pero aun así no le anima a hacerse cargo de la
situación...
Se va hacia el salón, y se deja caer sobre su sillón...
Entonces se fija en el cubo de rubrik que tiene delante de
él, sobre la mesa del salón... Lo coge, le servirá para entretenerse...
... En cuanto las yemas de sus dedos tocan la superficie del
cubo, este empieza a brillar... Y salta de las manos del soñador...
-¡Hostias, Hellreiser!
-¿Quien?
La imagen que surge del cubo se asemeja al temible pinhead,
pero es como el hermano dócil de este... Parece hasta simpático...
-¿Qué coño eres tu?
El ser se rasca su cabeza, igual que hizo, ¿hace unos
instantes?, frente al Mayor Matemático...
-¿Eres el Heraldo?
El soñador no se esperaba esa pregunta... Bueno, en su
situación era de esperar... Pero de un tío que sale de una caja... Bueno,
teniendo en cuenta lo que es él... Tampoco es tan extraño...
-Si ¿Y tu eres?
-Me llamo Box
El soñador no sabe que decir a continuación... Extiende su
mano a la espera de que él ser se la estreche... Este se queda mirándola con la
misma expresión confusa de siempre... El soñador opta por apartarla...
-¿Y a que has venido?
-Todo el mundo se pregunta porque el Heraldo no vino a
arreglar la situación entre las realidades... Yo mismo tuve que hacerme cargo...
Por eso, yo mismo vine...
-Ah
-¿Me intrigas? Por eso vine
-Ah
-Me gusta que me intriguen
-¿Eres gay?
-¿Cómo?
-Nada, déjalo, blanquito
-Me confundes
El soñador suelta un suspiro de tedio.
-No tengo ganas de chorradas... ¿Por que no te vas por donde
viniste?
-Pero...
-Que te pires... Me das dolor de cabeza
-Esto...
-Ciao, calvito
Box deja caer su cabeza, se da por vencido... El Heraldo no
esta para nadie...
... Desaparece dentro de su caja, y esta dentro del
realidad...
El soñador se deja caer sobre su sillón, y enciende la
tele...