Querida perra, por tu desobediencia reiterada en la falta que
tu y yo sabemos, deberás cumplir con el siguiente castigo:
De las tres propuestas que te pedí que me dijeras como
posible castigo tuyo, he aceptado una, pero he pensado añadirle ciertos
refinamientos.
Imagino que la harás por la noche, así que durante la tarde
deberás tomarte al menos 5 vasos grandes de agua o cualquier tipo de refresco, a
tu elección. Es importante que no vayas al baño a mear, pues deseo que empieces
a ejecutar tu tarea, cuando notes el primer leve aviso de que te entran ganas de
hacerlo .
Iras al cuarto de baño, te desnudaras completamente, salvo tu
collar de perra.
Te pondrás tus pinzas en los pezones y además, dos pinzas de
tender la ropa en cada labio vaginal, en total 6 (una en cada pezón, y cuatro en
el coño). Te meterás las bolas chinas en el culo . Y adoptaras la postura "en
espera" que ya te enseñe en su día. Sentada con las piernas dobladas, y las
manos delante abriendo bien las piernas, y mostrando tu coño desnudo y sin
pelos. Deberás estar en dicha posición 1 hora. Durante este tiempo, desde luego,
tendrás que aguantar las ganas de mear. Si no lo consigues, no pasara nada, te
meas en el suelo, pero no podrás interrumpir tu tarea hasta que pase la hora,
con la consiguiente incomodidad. Luego si has conseguido aguantarte, ya podrás
mear, y si te has meado encima, deberás limpiar tus meados usando tan solo un
trapo mojado con agua. Estoy seguro que conseguirás retener tus ganas, pues se
lo mucho que te desagradara mearte. De hecho el castigo en cuestión consiste
aparte de las consiguientes molestias de las pinzas, en lo lento que
transcurrirá el tiempo y en tu ansiedad en vaciarte. No obstante creo que aparte
de lo molesto de tu sanción, también la encontraras morbosa y hallaras cierto
placer al desempeñarla y pensar que lo haces para demostrarme tu obediencia y
sumisión e imaginar que yo estoy frente a ti mientras la haces y sientas mi
presencia bien latente durante todo el tiempo que dure tu la misma.
Y ahora paso a relatar como fue esa sanción, con los
detalles, tal y como quiere mi Amo y dueño que lo haga, para que el piense que
estaba conmigo observándome:
Llegó la hora. Tengo todo lo que necesito, y que mi Amo me ha
pedido. Ya estoy en el baño. Primero me ducho, para estar muy limpia. Luego me
seco, y me arrodillo, con las piernas abiertas para poder introducir las 5
bolas. Como no tengo el coño lubricado todavía, uso un poco de crema hidratante
para mojar mi culo y las bolas. Van entrando todas, las tres primeras mas o
menos fáciles, pero las otras dos, al ser bastante grandes, ha costado mucho.
Paro un segundo para notarlas en mi esfínter, lleno del todo.
Comienzo con las pinzas del coño. Primero separo mis labios,
y pongo una en la parte de más atrás del izquierdo, no parece doler mucho. ¡!!!
Que equivocada estaba¡¡¡¡ luego iba a saber lo que molestaba. Entonces pongo la
segunda también en el labio izquierdo de mi coño. Sigo con el derecho. Una y
otra. La primera empieza a oprimirme. ¡Joder! encima me estoy meando...
Llega el turno de mis tetas. Las masajeo y toco un poco,
estiro los pezones, y pongo las pinzas, con una presión media, pero sin el
plástico, para que se sujeten mejor a la carne. Los dientes atrapan ambos
pezones, y en medio cae un peso, que tira de ellos hacia abajo.
Al principio no siento excesiva molestia, pero según pasa el
tiempo, mis pezones se resienten. El dolor es intenso, están muy duros y tensos,
mis labios vaginales, también se resienten, y tengo la sensación de que se han
estirado. Mi vejiga aprieta, necesita desahogarse, pero no lo voy a hacer.
Quiero aguantar todo el tiempo que me Amo ha decidido que
debo, como castigo por mi falta. Espero no hacer mal nunca más, para evitar
estas sanciones y para que mi Amo se sienta contento y orgulloso de su perra y
putita.
Van pasando los minutos, muy despacio, mantengo la postura,
aunque de vez en cuando necesito moverme un poco, pues se me van durmiendo las
piernas. Ya llevo casi media hora y el dolor en los pezones es muy intenso.
Quito una pinza para desentumecer un poco mi pobre pezón, y solo con rozarlo, el
dolor me atravieso, quito el otro, y lo mismo. Después de un momento vuelvo a
colocar las pinzas en su sitio, pero creo que hice mal quitándolas, porque creo
que ahora duele más. Intento concentrarme y pensar en mi Amo, en que merezco
este castigo, y por eso debo soportarlo. Desearía que el estuviera aquí conmigo,
que chupara mis pezones doloridos, y me hiciera llegar al orgasmo, con tan solo
rozarme. Me gustaría comer su polla estupenda, su culo, y cada centímetro de su
cuerpo, someterme a sus deseos, ser su perra. Va llegando el final, y cuando
llevo 50 minutos, no puedo más y empiezo a retirar las pinzas. Primero las de
las tetas, luego las del coño. Joder¡¡¡ duele de verdad. Me estoy meando, creo
que no puedo aguantar más, pero tengo las bolas en el culo y quiero sacarlas. No
puedo. Me siento en el baño y una larga meada sale de mi, muy caliente, pero no
tanto como lo estoy yo. Entonces empiezo a sacar las bolas de mi pobre culo,
están mojadas, y van saliendo despacio, muy despacio, pues no quiero lastimar mi
ano, que está bastante cerrado. No me quiero duchar, pues me apetece ir a la
cama y relajarme, pensando en el....
Ahora desnuda, en mi cama y con la sábana rozando mis
pezones, noto lo cachonda que estoy, y como mi Amo está presente, y aunque no le
tengo cerca, le siento, empiezo a tocar mi coño húmedo. Lo abro bien, acaricio
mi clítoris, suavemente, notando los labios todavía palpitantes por el castigo
auto infringido. Mis dedos tocan mi culo algo abierto, se introducen en mi coño,
entran, salen, y por fin consigo correrme. Lo necesitaba, y se que mi Amo quiere
que una vez terminado el castigo, llegue a mi merecido orgasmo, así que lo
disfruto pensando en su polla dentro de mí.
Suya Luna