Hola si estás leyendo este texto significa que gustas por la
lectura de textos eróticos al igual que yo, entonces es más fácil que puedas
entender lo siguiente:
Este no es un relato como cualquier otro, tiene un objetivo
muy especial que va a depender del resultado que tenga, si veo que es de tu
agrado, tomaré la decisión de dedicarme a escribir mas serio, claro que siempre
acerca del mismo tema. Desde muy pequeña me ha gustado la escritura, pero ahora
tengo la intención de redactar textos eróticos, quizá mas adelante puedas tener
entre tus manos un libro que haya sido escrito por mí, que sea una novela,
poesías o cuentos de la temática mas emocionante de todas: el arte de unir dos
cuerpos, en una entrega llena de la misma emoción, henchidos de pasión, de
lujuria, de deseo. Esta es la razón por la que te pido muy atentamente que lo
leas, si crees que es bueno o que tiene un futuro te pido me envíes los
comentarios que tengas sobre el texto, créeme que es de gran importancia para
mi, ya que va a servirme para saber el rumbo que debo tomar en mis escritos; de
la misma manera si piensas que es mejor que siga dedicándome a otra cosa, con
toda la confianza del mundo manda tus comentarios, que haré mucho caso a lo que
digas.
Había llegado ese día tan esperado por mí, después de tanto
tiempo en que guardé toda la pasión que sentía por él desde que lo vi por
primera vez en ese café (un amigo lo llevó a una reunión que tuvimos después de
casi seis años sin vernos), esos ojos oscuros que poseían una mirada penetrante
de esas que sientes que te desnudan; unos labios muy sensuales, que te dan ganas
de comerlos y su cabello oscuro y crespo despeinado, que quieres sentir por toda
la piel; en cuanto lo vi sabía que algo entre nosotros tenía que pasar, también
cuando me vio le dieron ganas de desnudarme ahí mismo (bueno al menos eso dijo
cuando nos empezamos a conocer). Con solo pensar en ese momento siento que no
voy a poder soportar hasta que él llegue. El sol tenía un brillo especial, el
azul del cielo era mágico, el viento corría tranquilo, como acariciando
suavemente mi piel, parecía que todo alrededor sabía a la perfección toda la
felicidad que había dentro de mí. Tenía mucho por preparar, el por fin tener a
ese chico (chico literalmente, porque es casi 10 años menor que yo) entre mis
brazos ameritaba toda mi devoción, quería que todo fuera perfecto, que cada uno
de nuestros sentidos se exploraran al máximo (unas velas aromáticas para el
olfato, una música suave y cadenciosa para el oído, mi arreglo personal y
decoración pulcra de la casa para la vista, una deliciosa comida para el gusto y
mi piel suave y tersa para el tacto).
Me desperté muy temprano con la cara de felicidad clásica
cuando sabes que todas tus fantasías se harán realidad, que todo aquello que
tanto deseas muy pronto se te va a cumplir, que todos esos besos, todas esas
caricias que has guardado para entregar en el momento indicado, pronto serán
ofrendadas, y no solo era eso, sino que también iba a recibir la entrega total
de él, mis labios sentirían los suyos, y recorrería mi piel que estaba ansiosa
de tenerlo ya enfrente de mi. Mientras me bañaba recorrí mi cuerpo como deseaba
que lo hiciera el, me acaricié de diferentes formas: con las yemas de los dedos,
con mis uñas (que había dejado crecer para esta ocasión), con la esponja, con lo
se encontraba cerca; tenía la intención de introducirme algo, para empezar a
satisfacer el apasionamiento que sentía (ya dije que era imposible que soportara
hasta que llegara él), pero inmediatamente pensé en que muy pronto todo eso que
sentía iba a ser complacido, así que decidí resignarme, no era mi mano, un
vibrador o alguna otra cosa lo que deseaba tener dentro de mí, lo que quería, lo
que realmente necesitaba era tenerlo a él. Fue el baño mas largo que me había
dado, pero necesitaba saber que sentía en cada centímetro de mi cuerpo para
poder compartirlo con él, para poder explicar como necesitaba que me amara, como
quería y por donde quería sentir.
El preparar cada rincón de la casa fue más ligero claro que
con el debido cuidado y el esmero preciso "por lo que pudiera pasar", mi
intención no era estar simplemente en la cama, quería hacer el amor en todos los
cuartos de mi casa, lo importante en ese momento era poner la imaginación a todo
lo que da.
Después de una larga jornada de trabajo, en la que casi ni
pude estar concentrada pensando en lo que pronto sucedería, llegó la hora tan
esperada por mi; mientras más cerca estaba de mi casa mi corazón latía y latía
con más fuerza. Llegando a la casa volví a darme un regaderazo y a colocarme la
ropa adecuada para la ocasión. Le estaba esperando sentada en mi sillón favorito
bebiendo una copa de vino, con un vestido color rojo diminuto, que dejaba a la
vista mis bien formadas piernas, era de tirantes por lo que muy bien podía
deslizar sus manos o sus labios sobre mi piel sin necesidad de quitarlo, además
de un escote que dejaba ver el nacimiento de mis senos, aunque claro, con mi
talla, era muy difícil que no se viera; unas zapatillas rojas que dejaban ver
los dedos de mis pies, claro que a través de unas medias; mi ropa interior se
podría decir que era inexistente: un sostén straples de media copa color negro
que apenas alcanzaba a cubrir mi talla 36 copa c, una diminuta tanga también de
color negro, tenia además un liguero que sostenía unas medias color negro, mi
maquillaje era mas bien natural, no acostumbro a maquillarme tanto, un sencillo
delineado negro alrededor de los ojos, en mis pestañas no podía faltar la
mascara, mis labios lucían color rojo que combinaba perfectamente con mi ropa,
mis mejillas no necesitaban color, estaban rojas del calor que guardaba y que se
podía apreciar en el ambiente.
De repente tocaron a la puerta me levanté y ahí estaba él,
más guapo de lo que recordaba, con un pantalón negro, un saco negro también (que
llevaba abierto) y una camisa oscura de manga larga, sus ojos oscuros reflejaban
esa mirada tan profunda que me cautivó desde el primer día que lo conocí, sus
labios carnosos que invitan a comérselos a besos, su cabello medio despeinado,
en la mano derecha un ramo de rosas rojas (mis preferidas), al verlo así tan
excitante quise aventarme encima de él y dejar a un lado todo lo que tenía
planeado y preparado para darle paso a la pasión desenfrenada, pero me contuve,
quería que todo fuera perfecto, despertando poco a poco en él cada uno de sus
sentidos, teníamos toda la noche para disfrutar de nuestros cuerpos, de toda esa
pasión que se aspiraba, de todos esos sentimientos guardados, así que solo lo
saludé muy tranquilamente con un cálido beso en la mejilla rozando casi su boca.
Nos sentamos en la sala para poder platicar sobre cómo había sido nuestro día
durante el trabajo, comentamos muy vagamente todo lo que nos había llevado hasta
ahí; sin embargo en el ambiente se percibía un aroma especial, de deseo, de
pasión, sobre la mesa de centro había una charola con comida (a la que no le
hacíamos mucho caso), una botella y unas copas; puse algo de música suave para
bailar, sentir su cuerpo pegado al mío hizo que mi excitación subiera, podía
sentir su miembro endurecido ya, sus manos recorrían mi cuerpo ansiosas de poder
sentir mi piel completamente desnuda, mi respiración se agitaba por lo bien que
se sentían esas manos, empezó a besarme, primero en los labios, poco a poco fue
bajando a mi cuello (un punto donde me trastorna), al hacer esto hizo que
empezara a humedecerme.
De pronto lo detuve, le susurré sensualmente al oído que iba
a ponerme cómoda. Así que me dirigí a mi habitación. Tardé un poco quise hacerlo
esperar para que su imaginación volara, que tratara de descubrir que sorpresas
tenía preparadas para este día tan especial. Salí (al fin) con un baby color
rojo, sexy pero no atrevido (dejaba mucho a la imaginación), cambié la música
(puse algo más sensual) y empecé a bailarle, moviendo mis caderas como
incitándolo a tocarme, avanzaba hacia donde estaba y retrocedía cuando intentaba
alcanzarme, parecía una profesional (aunque verdaderamente estaba muy nerviosa),
al ver en su cara el deseo mis movimientos se hacían más provocativos, las ganas
de tenerme entre sus brazos, y la excitación que había en mí hicieron que al
ritmo de la música fueran cayendo mis prendas: primero salieron las zapatillas
rojas, las medias negras, el liguero que las sujetaba y la parte de arriba del
baby, quedando solo con la tanga que hacia el conjunto (que para ese momento ya
estaba demasiado húmeda), quedando mis senos desnudos, así como estaba seguía
bailando pero ahora tocando mis senos, apretándolos, rozando a veces los
pezones, claro que deseaba que fuera él quien hiciera todo esto porque yo estaba
llegando casi al orgasmo con solo tocarme, y veía claramente en su cara que él
estaba igual, así que me acerqué y empecé a tocarlo, a quitarle su camisa,
desabotonándola poco a poco, hasta el final y la quite, entonces lo bese, con mi
lengua recorrí su cuerpo, desde el cuello hasta el ombligo, mientras él
estimulaba mis senos, mis manos y mi boca bajaron hasta encontrarme con el
obstáculo de su pantalón, así que tenia que quitarlo, saqué sus zapatos negros,
enseguida desabotoné el pantalón y se lo quité quedó ante mí en boxers a través
de los cuales se podía notar la súper erección que tenía, bajé el bóxer y lo
pude ver, por fin estaba ante mis ojos el órgano que tanto imaginaba en mis
fantasías nocturnas, noches en las me tocaba, en las que me provocaba orgasmos
pensando en él; mordí mi labio inferior, no podía disimular mi deseo, mis manos
lo tomaron, le dieron masaje, estaba duro, rojo, me enloquecía, tomé unas gotas
del vino y se lo rocié, me incliné, necesitaba probar su sabor, esa combinación
de vino con su piel era embriagadora, que delicia, exactamente como lo había
imaginado, lo besé, le pasé la lengua de arriba abajo, lo estimulaba con mi
mano, estaba apunto de llegar al orgasmo (igual que yo), lo notaba porque sus
movimientos se hacían cada vez más apresurados, porque tomó mi cabeza y la movía
mas rápido, así que trabajé arduamente hasta hacerlo llegar al orgasmo, uno que
no ha podido olvidar y que por supuesto no fue el único que tuvo esa noche,
porque fue solo el inicio de una noche apasionada.
Si les gusto este relato y quieren conocer lo que siguió,
espero sus comentarios.