PICARA LUNA DE MIEL
Fran y Maider estaban de luna de miel en una bonita zona
costera. Nada más llegar habían hecho amistad con otra pareja que se alojaba en
el mismo hotel. Decidieron después de visitar la oficina de turismo la mañana
siguiente visitar una cala que según las guías estaba bastante apartada.
Alquilaron un coche y condujeron hasta la parte superior de la cala. Llegaron y
bajaron por el sendero hasta la playa. Mikel y Vero se quitaron la ropa
quedándose con un bonito bikini negro y un bañador tipo bóxer del mismo color.
Maider hizo lo mismo pero su bikini era de color rojo, en
cambio su marido llevaba un bañador tipo bermuda en tonos granates y azules. Se
pusieron a tomar el sol y a conversar en una animada charla. Vero que había
hecho alguna vez top-less en alguna playa se quitó la parte de arriba del bikini
mostrando sus pechos pequeños pero firmes de rosados pezones. Ahora le dijo a
Maider porque no la imitaba. Maider al principio se sintió cohibida pero su
esposo la animó a hacerlo y también se quitó la parte de arriba pero enseguida
se tumbó boca abajo para que no se viera nada.
Mikel se fue al agua a bañarse y desde allí invitó a Fran a
acompañarle y a nadar un rato. Cuando salieron del agua Mikel de forma muy
natural se desnudó y puso el bañador sobre una roca para que se secara. Vero se
rió diciéndole que que blanca tenía la polla. Maider se sintió todavía más
avergonzada y un poco enfadada porque no la gustaba demasiado el rumbo que
estaba tomando la cosa. Vero imitó a su chico y se desnudó pero viendo que
Maider estaba bastante incómoda y que Fran no paraba de mirarla su bonito y
terso culo les dijo que ellos habían ideado esta excursión para hacer nudismo y
si surgía tener un caliente día.
Maider no sabía que pensar aparte de estar tentada de coger
la ropa y marcharse. Pero no lo hizo. Al contrario, como queriendo demostrar que
ella estaba a la altura o no sabiendo por que se bajó la braguita del bañador y
se quedó de pies frente a Vero. Su cuerpo encerraba una tremenda ambigüedad
entre un cuerpo pícaro y a la vez inocente. Su marido para ocultar su erección
se acercó por detrás besándola en el lóbulo de las orejas y acariciando sus
pechos. Vero se acercó y besó a Maider en la boca a la vez que Mikel se le
aproximaba por su espalda acariciándosela y cogiendo sus pechos y rozando los de
la otra mujer.
La temperatura fue subiendo, Vero entonces cogió de la mano a
Fran y separándolo un poco se arrodilló ante él, su lengua empezó haciendo
círculos en torno a sus huevos subiendo a veces por la polla lamiéndola con
suavidad hasta llegar a la punta la cual en salivó e introdujo en su boca.
Maider se había quedado absorta viendo como otra mujer hacía disfrutar a su
reciente marido a la vez que notaba la polla de Mikel rozar sus nalgas. El
hombre la besaba en el cuello susurrándola suaves palabras para intentar
calmarla con el objetivo de que se uniera a la fiesta y poder follarla.
Mientras tanto Vero que ya había puesto a tope a Fran miró a
Maider y la dijo:
Observa como me follo a tu marido y le hago disfrutar.
A Maider le subió como un ahogo por el cuerpo mezcla de celos
y de excitación que no se dio cuenta cuando Mikel la introdujo un dedo en su
ano. La tenía penetrada con un dedo en el culo y luego dos y hasta tres dedos
que su esfínter admitía sin molestar. Ahora ya no eran dedos era la verga la que
intentaba penetrarla poniendo su pierna ligeramente en alto y el cuerpo
inclinado hacia delante. Mikel aparte la sostenía masturbándola con dos dedos en
su clítoris. Maider era bastante escandalosa follando y no paraba de gemir y
jadear no solo con la follada que estaba recibiendo sino viendo como Vero
montaba a su hombre.
Vero levantó la mano para mientras botaba sobre el pene de
Fran acariciar el mojado coño de la otra mujer y penetrarlo con dos dedos como
follandola a la vez que su marido sodomizaba a Maider. Ésta no podía reprimir
dar rienda suelta a su goce y estalló en un gran orgasmo justo cuando el hombre
la desmontaba y eyaculaba sobre su espalda. Vero también había logrado que Fran
se corriera y se había quedado tumbada sobre la arena boca arriba mirando
picaramente como Maider terminaba desatándose y exprimía a Mikel.
Maider después de bañarse y limpiarse la leche de su espalda
se tumbó al lado de Vero quedando las dos mujeres entrelazadas y mirándose a los
ojos con ternura. Ellas enseguida empezaron a besarse dulcemente para luego dar
paso a largos, profundos y lujuriosos besos que hicieron que la temperatura
subiera varios grados. A su lado los dos hombres se limitaban a hablar y a
comentar los bonitos cuerpos de sus respectivas esposas y resultó que eran de la
misma ciudad.
Cuando se quisieron dar cuenta las dos mujeres estaban en un
perfecto 69, Vero sobre Maider la cual lamía el clítoris y los labios vaginales
de la otra mujer con verdadera maestría a la vez que con su húmedo dedo
penetraba el culo. Esta escena lésbica hizo que los dos hombres se pusieran como
verdaderas motos y se acercaran donde las mujeres. Mikel primero hizo que su
propia esposa se la mamara lo mismo que Fran a la suya.
Fran que estaba el que más cachondo de los cuatro agarró del
pelo a Vero y poniéndola a cuatro patas la abrió de tal forma las piernas que
quedaba completamente expuesta, la cara de la chica era un poema. Era todo
lujuria. Miraba a su marido como queriéndole decir. Me voy a dejar follar y
seguro que disfruto tanto ó más que cuando lo hago contigo.
Fran acercó la polla al culo de Vero y sin esperar respuesta
empezó a meterla con fuerza. Entraba con dificultad y la mujer estaba sufriendo.
Las lagrimas casi brotaban de sus ojos pero al final ese sufrimiento se
convirtió en un autentico placer que hizo que pidiera más y más. Mikel había
cogido a la otra mujer y poniéndola boca arriba hizo que sostuviera sus piernas
en alto y las apoyara sobre sus hombros para después metersela con fuerza y
follarla todo cuanto pudo.
Estaban muy calientes los cuatro pero estaban cansados y
pararon para sin solución de continuidad seguir con el polvo pero esta vez en el
agua. Cada uno follaba a la mujer del otro de tal forma que las dos mujeres
podían besarse( más que besarse se comían literalmente la boca). Estaban gozando
de manera exquisita cuando observaron que un yate se acercaba a la cala y
fondeaba con una pareja sobre la cubierta que no les quitaban ojo.
No les acobardó sino que les encendió todavía más( Era eso
posible?). Siguieron follando hasta que ellos se las sacaron y ellas se
arrodillaron para comérselas. Ellos veían como la parejita del barco estaba
follando sobre cubierta cogiendo él a cuatro patas a la mujer y así observando
la escena que nuestras parejas protagonistas realizaban sobre la playa y el
agua. Ellos no pudieron aguantarse más y se fueron en varios chorros de semen
sobre las caras de las dos chicas que se besaron compartiendo tan rico néctar.
Terminaron el día tomando el sol, comiendo y follando alguna
vez más y quedaron en que cuando regresaran de la luna de miel aquello
continuaría en su ciudad.
Este relato es imaginario pero si queréis podéis escribirme
sobre todo mujeres a:
Picante100@hotmail.com