MIS HERMANOS SE APOSTARON MI VIRGINIDAD
Unos años atrás, cuando apenas mi cuerpo se transformaba en
el de una mujer.
Sin darme cuenta, mis formas pasaron de ser las de una niñita
sin ninguna curva, al de una hembra de formas bien definidas.
Mis senos estaban en su máximo esplendor, grandes y firmes,
mis nalgas se apreciaban duras y respingadas, por lo que debido al coqueteo
natural femenino, comencé a vestir Más provocativa.
Mi guardarropa se encontraba en su mayoría conformado por
pequeños vestidos muy vaporosos y delgados, minifaldas de todo tipo de
materiales, shorts tipo ciclista y mallones de licra entallados, tops y Playeras
de moda, etc.
Mis pantaletas eran las típicas de algodón, no muy grandes,
pero tampoco pequeñas, alcanzaba a abarcar media parte de mis nalgas, pero
quería vestir y sentirme más sexy, por lo que, a escondidas de mis padres,
adquirí algunas tangas, ya que para ellos no tenia la suficiente edad Para
ese tipo de prendas, pero aun así las compre.
Con ciertas prendas la tanga se llegaba a notar, por lo
delgado o entallado de mi ropa, cosa que llamaba la atención de varios hombres
cuando caminaba por las calles, así como mi cuerpo bien formado de adolescente y
mi cara de niña.
Con mi familia siempre tuve una excelente comunicación, por
lo que me llevo a la perfección con mis hermanos, los cuales solo me llevan un
par de años, siempre jugábamos y nos platicábamos casi todo.
Así que no me daba pena andar ligera de ropas frente a ellos.
Sin embrago, el cambio de mi cuerpo provoco lo que a
continuación les contare:
Cierta mañana me levante, con un pequeño camisón que apenas
me cubre las nalgas, ya que es demasiado pequeño, debajo llevaba una tanguita
color carne de satín transparente, esa mañana me desperté con algo de hambre,
por lo que, aprovechando que era muy temprano y que mi familia estaba todavía en
cama, baje tal como tal y como me encontraba.

Estaba de puntitas buscando comida sobre el refrigerador y,
en cierto momento me sentí observada y pude ver a Roberto, uno de mis hermanos,
estaba parado en la puerta con una cara que reflejaba un asombro tremendo,
supongo que por el hecho de verme vestida con ese atuendo.
Algo apenada, solo atine a decir que buscaba algo de comer,
pero que no alcanzaba a ver bien sobre el refri, entonces Roberto se ofreció a
ver por mi, ya que es mas alto que yo, solo que no me dio tiempo de retirarme
del refrigerador y quede aprisionada entre este y mi hermano.
Roberto repego su miembro directamente sobre mis nalgas y
como yo vestía mi delgado y pequeño camisón y Roberto solo llevaba su pantalón
de dormir, pude sentir su endurecido falo en mi culo, no me permitía retirarme,
ya que me sostuvo con la mano por la cintura.
Clarito percibí que frotaba lentamente su verga en mi
trasero, tardándose más de lo normal en buscar sobre el refrigerador, -supongo
que para prolongar la fricción en mis duras nalguitas, por un momento pensé que
eran figuraciones mías, por lo que no mencione nada al respecto.
Después de unos termino por darme un plátano y preguntándome
si no quería algo mas, a lo que le dije que con el plátano era suficiente hasta
que mi mama preparara el desayuno, me retire algo turbada por la situación, pero
una vez en mi cuarto..
Me di cuenta de que me había excitado! Aquel encuentro con mi
hermano y que me mariposeaba el corazón de imaginar su pené hinchado bajo el
pantalón.
Mas tarde baje, ya bañada y vestida con un trajecito rosa
claro de licra, pero el pantaloncito solo me llegaba hasta medio muslo, los
tirantes se prolongaban desde la parte baja de la prenda, por lo que el conjunto
se me metía dentro de las hendiduras del cuerpo, delineando toda la forma del
pubis y, por el color de la ropa, mi tanga se notaba casi a la perfección bajo
la entallada prenda.
Al bajar me encontré en las escaleras a mis padres, los
cuales iban de salida porque tenían que llevar unas cosas a unos tíos, iban a
estar fuera casi todo el día, así que mi madre antes de salir me dijo que en
comedor estaba servido todo y que mis hermanos ya estaban desayunando.

Me dirigí a donde estaban ellos y de inmediato pude observar
que me miraban como estudiándome detenidamente, algo extrañada me comencé a
servir el desayuno, quede de espaldas a ellos, dándoles una perfecta visión de
mis nalgas, ya que mi trajecito estaba completamente metido entre mi carnoso
culo.
En un momento dado Roberto se paro y sin más, me palpo el
trasero descaradamente al tiempo que le hablaba a mi hermano Rubén.
- Mira que nalguitas esta echando nuestra hermana, quien
pensaría que hace unos meses tenia el culo más flaco del mundo-
Su manoseo y sus palabras, lejos de enfadarme, me producían
cierto acaloramiento, ya que nunca antes ningún hombre me había hablado ni
tocado de esa manera, incluso me sentía halagada con sus manoseos, por lo que yo
solo les sonreía y les decía que no fueran maloras conmigo.
La obvia aceptación de mi parte a los manoseos de mi hermano
provoco que estos fueran mas atrevidos, palpando completamente todo lo ancho y
largo de mi trasero, tomando especial interés en el canal central de mis nalgas
y la parte baja de ellas, donde terminan y comienzan las piernas, llegando en
dado momento a meter sus dedos entre la rajada que conduce al ano, en acto
reflejo apreté mis carnes aprisionando sus dedos en el caliente canal, entonces
mi hermano me toco a conciencia percatándose de mi delgada tanga.
- Pero mira la pequeña ya porta ropas de mujer y vaya que
sabe llevarlas!
Sus dedos recorrían mi trasero delineando el elástico de mi
tanga, para entonces yo tenia las piernas y brazos como de trapo, las fuerzas me
abandonaban y termine por dejar mi desayuno sobre la estufa, para abrir
levemente las piernas parando lo mas posible las nalgas, facilitando aquel
manoseo que me estaba volviendo loca.

Roberto coloco su mano en la parte baja de mis nalgas para
deslizarla hacia adelante entre mis piernas, apoderándose desde atrás de mi
delicado sexo, luego deslizo un dedo en mis labios vaginales, los cuales se
encontraban separados por la tela de mi tanga, que se encajaba en la raja
frontal.
Comencé a sentirme rara y claramente percibí como se
humedecía mi panochita.
En ese momento Roberto dejo de tocar mi sexo para pegarse
completamente a mi espalda, coloco su duro pené en contra de mi culo y paso las
manos hacia adelante apoderándose de mis senos, apretándolos y robándolos de
forma enloquecedora y sin soltarme me jalo rumbo a la mesa donde se encontraba
mi otro hermano y me hizo inclinarme sobre la mesa.
En ese momento me percate de que Rubén se frotaba el pené que
ya tenia fuera del pantalón, supongo que excitado por la escena que Roberto y yo
le estábamos brindando.
Fue increíble ver la tremenda verga de Rubén crecer entre sus
manos mientras veía como mirada lubrica el cachondo espectáculo que se
presentaba sin tapujos y con infinito descaro ante sus ojos, ya que Roberto al
ver que nuestro hermano participaba y aprobaba aquellos sucesos lo animo.
- Eso Rubén, chaqueteate a gusto, mientras le enseño a la
nena como se portan las golfitas, así no tendrá hombres insatisfechos.
- SI, méteme la mano para que sepa lo que es un macho-
- Si, si manoséame hazme sentir como a una verdadera mujer.
- caramba, ósea que nunca has probado una verga, verdad?
-No nunca.
-pues ahorita vas a probar la mía y luego la de Rubén,
cachorrita.
-si, si métanmela.
-vaya, salió caliente la niña pues vamos a bajarle los
calzones.
De inmediato Rubén se paro de la silla, se dirigió hacia
nosotros y mientras él me despojaba de la parte superior de mi trajecito y se
metía mis pechos a la boca, Roberto se apodero de mi tanga y me la bajo hasta el
piso, en tanto que se ponía de rodillas y chupaba mi pepita, introduciendo la
lengua lo mas que podía, abrí las piernas al máximo por lo que mi hermano metió
la cabeza debajo de la vagina y me lamió todo el canal desde el clítoris hasta
el ano.
Rubén por su parte no perdió la oportunidad de apretar mis
nalgas, morder mis pezones y besar mis labios.

Me sentía fuera de este mundo cuando pude sentir que Rubén
deslizaba un dedo por mi pepita, mismo que en un punto dado se encontraba con la
lengua de Roberto y ambos jugueteaban, así estuvieron un rato.
Mas tarde me hicieron inclinarme al máximo y mientras le
chupaba la verga a uno, sintiendo que me revolcaba de deseo el otro se daba
gusto con mis nalgas y mí rajada y nuevamente a cambiar de lugar.
- esta muchachita resulto toda una perrita verdad Rubén?
- si, va a ser muy felices a todos los cabrones que se meta
entre las nalgas.
- Pero quien mejor que nosotros para enseñarle como gozar a
un macho y cogersela primero?

Hubo un momento de silencio, cruzamos miradas interrogantes,
deseosas y llenas de una lujuria incontenible ante la deliciosa idea del
incesto.
-que dices Roberto, se la metemos?
-pues ella es la que lo esta pidiendo, o no?
- SI, SI métanmelo.
Todavía hubo una pausa y de repente, ambos acordaron que
querían contemplarme excitándolos, mientras se preparaban para ser el primero en
penetrarme.

Con solo ver ambos miembros babeando en la punta, sentí
correr entre mis piernas un hilillo de liquido caliente y de peculiar aroma,
mientras trataba de controlar las punzadas de mi panochita, que ya me dolía de
deseo, así que, como toda una experta comencé a bailar y a moverme cual puta de
table dance ante sus ojos, tome una silla en la que subí las piernas
alternadamente, dejándoles ver todo lo que iban a disfrutar, me sobaba las
nalgas, los pezones y la vagina, mordía mis labios y pellizcaba mis pezones al
tiempo que realizaba un baile exótico y lleno de lujuria virginal.
- así mamita, se me hace que te voy a padrotear.
- si enséñanos tu verijita nueva corazón.
Con el miembro mas duro que una roca y los huevos llenos de
leche espesa y caliente, mis hermanos ya no pudieron resistir mas,
intercambiaron miradas y se levantaron al mismo tiempo sin soltar su respectiva
verga que apuntaba hacia mi rosada hendidura.
-ven, te voy a coger.
-No, yo me la voy a echar primero yo.
- tu porque? El que descubrió sus ricuras fui yo.
-No importa, yo soy el mayor.
Aquello se estaba tornando en una discusión sin sentido, y al
verlos encendidos de lujuria, coraje y ansiedad por estrenarme, se me ocurrió
una idea:
-No se peleen, se trata de disfrutarlo, no? Recuerden que
tengo 2 hoyitos.
-tienes razón, pero... a ver, Roberto vamos a echar un
volado, el que pierda se la coge por atrás.
-órale.
-pide Rubén.
-águila.
Nunca supimos de donde salió la moneda, el caso es que en un
par de segundos, la suerte estaba en el aire:
-cayo águila, maldita sea perdí!
-porque, Roberto dijo que el que perdiera me cogería por el
culo y tu ganaste.
-No perdí, porque yo prefiero cogerte por detrás.
-Perfecto, entonces nadie perdió, porque yo si quería el
quintito delantero.
-Aquí la que quiere perder soy yo... pero la virginidad de
ambos lados.
Como un trío de chiquillos felices, subimos corriendo a la
recamara que ambos compartían, juntaron el par de camas individuales y nos
echamos uno encima de otro, de manera que formamos un delicioso sándwich sexual.
Roberto debajo de mí, Rubén encima y yo en medio.
Los tres acordamos que seria al mismo tiempo por mis dos
hoyitos, así que prepararon sus palos, afinaron puntería y yo sentí abrirse mis
pliegues hasta casi desgarrarme, me puse tensa, mientras ellos jadeaban sin
poder creerlo aun, sentí un dolor inmenso en ambos lados que eran penetrados,
pero el goce de aquella experiencia era superior y acabe disfrutándolo.
Finalmente mis pliegues cedieron y en un momento me sentí,
traspasada por ambos lados, entonces acompasamos los movimientos de tal manera
que él mete y saca fue delicioso para los tres, y como si nos hubiéramos puesto
de acuerdo, empezamos a acelerar los movimientos, mientras nos mordíamos,
arañábamos y manoseábamos todo lo que pudimos, hasta que, al unísono lanzamos un
grito de placer que anuncio la llegada del tremendo orgasmo compartido.
Desde entones, no me interesa probar el sexo con ningún
hombre, ni a ellos con otra chica.
Pues entre los 3 armamos tremendas orgías, cada vez que mis
padres no están, claro, practicamos el sexo seguro, para evitar algún embarazo
pues, estamos convencidos de que nacimos para amarnos.