PROTAGONISTA DEL ESPECTÁCULO EN EL SEX-SHOP (Mari Mar 6 y 7)
Mari Mar se prepara para ser la protagonista de un
espectáculo pornográfico en el sex-shop ante la atenta mirada de "El profesor" y
su hermano.
N. de Autor: Quisiera a todos en primer lugar pediros
disculpas por el retraso en las entregas de la serie. Un accidente, me ha tenido
fuera de "circulación" una temporada. Agradezco los muchos correos recibidos y
las muestras de apoyo enviadas. Prometo enviar los capítulos sin dilaciones.
Gracias a todos y disculpad de nuevo. Espero que os guste.
Y allí estaba, sentada en el taburete de madera contemplando,
extasiada, la maleta negra azabache y enigmática.
Me decidí a abrirla. Me puse de rodillas y apoyé la base de
esta en el suelo. Los dos abridores laterales saltaron como un resorte al
accionar el mecanismo de cierre y en varias secciones, perfectamente divididas
por departamentos y sujetos mediante gomas elásticas, se encontraba el
muestrario.
Juguetes de placer de todos los tamaños, formas y colores.
Pequeños y grandes, lisos y rugosos, regulares e inverosímiles. Rojos, negros,
metalizados, transparentes, en forma de polla algunos de ellos, asemejando
perfectamente la anatomía del macho, otros sin embargo, eran lisos y aflautados
como pequeños tubitos ojivales en colores metálicos diversos. El surtido
muestrario, disponía también de unos pequeños dedales, con múltiples y variadas
formas e irregularidades que destacaban de los demás gracias a sus
fosforescentes y estrambóticos colores chillones.
Había, sin embargo, unos que me llamaron especialmente la
atención. En el fondo de la maleta y prácticamente ocupando el último
compartimiento había dos ejemplares verdaderamente inverosímiles, tanto en su
forma como en su tamaño. Uno, de color rojo translúcido, casi transparente, con
una textura siliconada, terriblemente largo y flexible, de unos 40 cm con sendas
cabezas de penes en sus extremos. Rápidamente me imaginé cómo podría ser usado
el juguete, visualizando este como un encantador medio de satisfacción lésbica
entre dos mujeres. El otro artefacto era una especie de consolador, y digo
especie, porque en su diseño mismo, muy al margen de parecerse a un consolador
convencional se le destacaban ciertas peculiaridades que lo hacían
sustancialmente diferente al resto del muestrario sexual. Sin ningún tipo de
mecanismo o añadido eléctrico a su conjunto, su estructura era coniforme en
dónde despuntaba, a modo de ariete, la tremenda y desmesurada cabeza del pene
artificial que contaba con una longitud de unos 12 cm, ¡sólo su cabeza!, hasta
finalizar esta en una hendidura. El ingenio se ensanchaba posteriormente de
forma gradual, tal y como indicaba su forma cónica, hasta llegar a su base
coronada por una vasta ventosa que servía para sujetar el artilugio a una
superficie, suelo o pared. Liso, sin muescas de ninguna clase, sin estrías, sin
dibujos y a pesar de todo, flexible. Negro como el ébano, destacaba como el que
más frente a otros dispositivos.
Embelesada, extasiada y pensativa en cómo una mujer podría
hacer uso de aquellas dos monstruosidades, cerré la maleta con fuerza, con
energía, tal y como la había abierto instantes antes pero con el firme
convencimiento que, si debía de hacer uso de alguno de aquellos juguetitos,
desde luego, no lo haría de ninguna de aquellas dos monstruosas aberraciones.
De repente, la megafonía del local comenzó a anunciar a la
nueva show-girl que iba a realizar, de forma inmediata, una demostración en vivo
de alguno de los productos que se comercializaban en la sección de la tienda.
Una cabeza se asomó por la puerta del camerino, mi hermano.
Su ancha sonrisa estiraba alguno de sus más destacados y purulentos accesos de
acné juvenil...
¿Preparada para el show hermanita? Te están anunciando
por megafonía... ¡10 minutos! Jajajajajaja, ¡joder! ¡jamás pensé que
fueras capaz de hacer algo así! ¿Te has convertido en una auténtica
ramera! ¡juas!.
¡Vete a la mierda Cereal!
Eeeeh ¡que te lo estoy diciendo a modo de cumplido
coño! Ahí fuera se está reuniendo un huevo de personal.
Joooodeeerr... déjame sola por favor.
"El Cereal" cerró la puerta tras la cual se oían sus
risotadas por lo que fuera a pasar. El tío de la entrada seguía anunciando el
inminente espectáculo y el debut de la nueva chica caliente del club. ¡Y esa
chica caliente era yo!. ¡En menudo lío me había metido el cabrón de Antonio y el
jodío trabajo que había aceptado!. Joder, estaba aterrada, muerta de miedo. ¿Y
si esa gente me abucheaba y me... ¿ ¿Queeeeeé? ¡si estaba pensando seriamente en
salir!. ¡ Y estaba preocupada en que debía hacerlo bien!. Bueno, bueno, bueno.
Si se trataba de demostrar algún juguetito de la maleta, lo haría, sólo con
alguno desde luego ¡y no con todo el jodido y puñetero muestrario!.
Decidí que escogería alguno de los dedales fosforescentes, un
pequeño vibrador dorado metalizado y como mucho un consolador de unos 18 cm que
imitaba perfectísimamente la anatomía del miembro viril, incluyendo unas
enormes, estertóreas e inflamadas venas.
Volvió a entrar alguien en el camerino. Esta vez era una
mujer de unos 40 o 45 años, con el pelo corto, casi militar y unos hombros tan
anchos como los de un tío. Vestía una camiseta blanca, aséptica, desprovista de
todo dibujo, adorno o abalorio, unos vaqueros no demasiado ajustados y unas
botas camperas que, a bien seguros, le estaban cociqueando los pies, no sólo
debido a lo avanzado de la primavera sino también a la temperatura del ambiente,
que distaba mucho de ser fresca. A pesar de su aspecto, la mujer no estaba
desprovista de cierto atractivo entre lo femenino y lo masculino. Sin duda
alguna, era una tortillera declarada.
Hola guapa. ¿Vas a debutar ahora no?
Eeeeeeh sí... eso creo..., no... sí, así es.
Jajajajajaja parece que no estás muy convencida. En
fin, si estás aquí es que has decidido hacerlo. Un consejo, si quieres
seguirlo, síguelo si no a mí me da igual pero te sugiero que lo tengas en
cuenta. Hazlo bien y disfruta de lo que hagas allí fuera. Calienta hasta
lo indecible a esa panda de hijo de putas y nunca te faltará el trabajo.
Por cierto, me llamo Gema. ¿Necesitas algo antes de salir a la palestra?
¿Agua? ¿Algún sándwich? ¿Un tubo de gel lubricante?...
No nada, gracias. No necesito nada.
Bien, entonces tienes 5 minutos para salir- dijo de
espaldas abriendo la puerta de pequeño camerino- ¡Ah, se me olvidaba!
–dijo dándose la vuelta esta vez- Toma esto. Me lo ha dado "El Profesor",
dice que ya sabes qué tienes que hacer con él y que espera lo hagas ANTES
de salir. La verdad es que no tengo mucha idea de qué cojones es esto pero
te daré otro consejo gratuito. Salvo Benito Vargas, al que le llaman "El
Padrino", uno de los habituales de la casa y que por cierto hoy no está
aquí, ese hijo de puta de Antonio Cienfuegos es un verdadero cabrón. Ten
cuidado con él. Bueno, hasta otra y encantada-dijo cerrando la puerta-
Lo que me entregó no era otra cosa que el envoltorio, ya bien
conocido, de otro supositorio vaginal. Antonio pretendía que me metiera otro en
el coño antes de salir al escenario. Casi con terror, en parte pensando en qué
es lo que sería eso que me estaba administrando Antonio, y en parte por el
sospechoso consejo de Gema, la tortillera.
Entré en una serie de sentimientos e ideas encontradas. Optar
entre la cándida y cobarde obediencia o la lúcida y valiente insurrección. Pensé
en la segunda opción más que en la primera, quedando tranquilizada en que
Antonio tampoco podría comprobar si me metía o no el preparado de los huevos
pero...¿y si tenía algún medio de saber si lo había hecho o no?. No quería
enfrentarme de nuevo a él, a esa mirada gélida, acerada, sin vida y a la vez
cargada de furia y un... ¿odio?. Tenía miedo. No sabía qué hacer en realidad,
indecisa, asustada y un poco perpleja por el consejo de Gema "La Tortillera"
desenvolví el envoltorio metalizado que guardaba el óvulo. Lo olí y lo palpé
ligeramente y salvo el leve olor alcanforado del mismo y su textura aceitosa y
resbaladiza, nada noté que me hiciera sospechar de algo malévolo en el
preparado. Sentada como estaba, levanté una pierna apoyando el fino tacón de la
sandalia en el taburete y me introduje el óvulo lo más profundo que pude con la
ayuda de mi dedo índice. Este era ya el tercero aquella noche. Estaba empapada,
preparada y lista para recibir cualquier cosa. El dedo resbaló por las paredes
de mi vagina como si fuese hielo y al mismo tiempo notaba como mi interior
bullía y hervía con una excitación nada comprable a experiencias anteriores. El
óvulo pronto fue absorbido por las profundidades de mi cueva y pronto sería
asimilado y derretido por el volcán de mi interior.
Mi excitación crecía por momentos acompañando a los
movimientos que mi propio dedo iba imprimiendo cuando la voz del tío de la
entrada ya comenzaba a anunciarme por megafonía. Cogí la maleta y me dirigí sin
dilaciones al reducido pero curioso escenario del local...
¡En primicia para todos vosotros! ¡Una joven belleza!
¡Caliente! ¡Exuberante! ¡Cachoooondaaaaa!. Nos va a hacer una pequeña,
breve pero muuuuuyyyy intensa demostración de los variados juguetitos que
se venden en nuestra tienda. La tía bueeeeenaaaaa, la
cachooooonndiiiimaaa... ¡Mari Mar!
Salí justo al escenario cuando el tío gritón de la entrada
decía justo mi nombre. La gente que había en el foro era mucha más de la que yo
había supuesto. Parecía que hubieran bajado todos los que se encontraban en el
segundo piso del local, pues antes desde luego, a pesar de que había gente no
era tanta como la que en esos momentos pululaba por la planta baja. Multitud de
gritos y silbidos acompañaron mi entrada al escenario. Puse la maleta en medio
de este cuando por megafonía se iniciaba el "Like a Virgin" de Madonna. Si lo
que se pretendía era que me desnudara y que fuera calentando a toda esa ralea
que se acinaba en la sala, desde luego que lo iba a conseguir. Antonio y "El
Cereal" estaban en una esquina de una de las barras. Mi hermano agarrándose el
poderoso y ostensible paquete que la madre naturaleza le había otorgado y
Antonio, bebiendo una copa con una ancha y malévola sonrisa dibujada en su
rostro.
Inicié mis movimientos insinuantes, destacando al máximo mi
figura. Di mi espalda al personal mostrando la desnudez de esta que, a pesar de
llevar puesto el top, por su particular diseño, dejaba al aire toda mi parte
posterior a excepción de las dos pequeñas tiras de tela que lo sujetaban. Me
doblé con las piernas separadas viendo a las personas boca a bajo a través de
estas. Esto hizo que la minifalda se deslizara hacia arriba dejando libre mi
sexo, expuesto, excitado y... mojadísimo.
Los asistentes más cercanos, al percatarse de esto último, se
abalanzaron para intentar tocar directamente la fruta madura que se les ofrecía
pero fueron velozmente interceptados por un par de matones que, a modo de
barrera, estaban al pie del escenario. Siguiendo el ritmo de la canción me
desprendí primero del top, liberando mis pechos. Mis pezones erizados y erguidos
como nunca apuntaban a los focos como si quisieran, por su voluntad,
alcanzarlos. Me los toqué, los pellizqué, me los llevé a la boca y los chupé con
fruición para después continuar con voluptuosidad a tocarme los pechos en toda
su magnitud y máximo esplendor.
Notaba como la creciente y contenida excitación recorría toda
mi espina dorsal hasta estallar en un alocado y profundo mazazo en mi cabeza que
hizo que me volviera más atrevida e indecente si cabe.
Me fijé en un tipo gordo y sudoroso que, con cara de cerdo,
me miraba desde un lateral del escenario. Le hice una señal con el dedo para que
se acercara y subiera a la palestra conmigo. Este no se lo pensó un instante y
torpemente subió al podio tropezando y dando con todo su tonelaje en el
entarimado del suelo. Carcajadas generalizadas se extendieron por la sala
mientras le ayudaba como podía a sentarse en la maleta que había dejado en mitad
de la palestra que, si bien cedió por el peso del individuo, aguantó,
perseverante, el peso de la mole humana.
En un movimiento rápido me desembaracé de la minifalda
quedando completamente desnuda, a excepción de las sandalias, delante de todo el
gentío. Alentada por los gritos de "qué buena estás y vaya pedazo de culo que
gastas", me puse delante del mastodonte humano con las piernas separadas a cada
uno de los lados de las inmensas caderas y fui bajando hasta casi a poyarme en
sus descomunales muslos pero sin tan siquiera rozarle. Me junté ambos pechos con
las manos y se los ofrecí. Ávido, sudoroso y temblón, no esperó ni un segundo en
apoderarse de ellos en tanto que la humedad ostensible de mi coño dejaba rastros
húmedos en su pantalón marrón. Esto último no pasó desapercibido por el gentío
que coreaba lo húmeda y caliente que estaba la nueva chica del "Hardcore Today".
El gordo, preso de un deseo contenido, quiso palpar mis evidentes y rutilantes
fluidos bajando una de sus manos hacia mi coño abierto y franqueable por la
postura adoptada, no encontrando resistencia alguna en introducirme
profundamente de golpe dos sebosos dedos en mi vagina. Me pilló un poco
desprevenida, pues no pensaba que el sudoroso gigante se atreviera a tanto, por
lo que me reincorporé de un salto dejando libre mi cueva encharcada de los dos
intrusos que se habían hecho sus dueños momentáneamente. A renglón seguido, el
gordo se llevó ambos dedos a su glotona y ávida boca saboreando los jugos de mi
intimidad...
Mmmmmmnnn puuutaaaa qué rica estáááás mmmmmnnnn.
¿Te gusta gordito? Pues saboréalos bien y lárgate de
aquí inmediatamente que tengo trabajo. ¡Largo!.
La gente se reía y coreaba a pleno pulmón por la escena
protagonizada por el gordo. Este se bajó, obediente, del escenario sin quitarse
los dedos de la boca. Humillado pero contento, sabiendo que había conseguido
algo que todos los demás no obtendrían.
La canción de Madonna ya había terminado hacía un rato y sólo
se oían los alaridos de la gente congregada y las chuflas que le dedicaban al
gordo.
En esos momentos por megafonía comenzó otro tema musical que
no conocía y que daba inicio a otra parte del espectáculo o, al menos, así lo
percibí yo en aquel instante.
Había llegado el momento de hacer uso de alguno de aquellos
chismes de la maleta. Con movimientos insinuantes y mostrando en todo momento
mis encantos, me agaché con las piernas bien separadas para abrir la valija de
juguetes. Me puse tres dedales fosforescentes en cada una de mis manos y comencé
a tocarme todo el cuerpo, con especial atención a mis pechos y a mis ya más, que
erizados y puntiagudos pezones. De repente, las luces del escenario se apagaron
dejando tan sólo una tenue iluminación al fondo de la platea en tanto que la
música bajaba de volumen para dar paso a la voz del presentador...
¡Y ahí está!. Nuestra encantadora y cautivadora putita
nocturna ha elegido para mostrarnos un juego de "Dedales Mágicos". Sin
duda, estos harán las delicias de las más refinadas mentes
calienteeeeessss. En una habitación en la que sólo se vean los dedales
como única fuente de luz y placeeeeeerrrrrr. Pasad, pasad a la tienda y
llevaros un juego por tan sólo ¡10€!.
Efectivamente, los dedales irradiaban su propia luz. Me
tocaba con ellos los pechos, daba círculos alrededor de los pezones, me los
metía en la boca y continuaba con insistentes caricias en mi clítoris. Sus
puntitas y estrías de látex me estaban llevando una vez más al momento en que
cualquier chica pide más. No esperé ese momento y me dirigí de nuevo a la maleta
a por algo que pudiera hacerme llegar al orgasmo con más rapidez y facilidad.
En el momento en que cogí el vibrador metálico de color
dorado, de unos 12 cm, que había visto antes en el camerino, encendieron las
luces de la sala. La excitación de la gente iba en aumento y no hacían más que
gritar y vitorearme...
¡Métetelo en el culo, zorrita¡ -decía uno-
¡Eso, eso por el culo que es muy pequeñito! –decía
otro-
¡por el culo ese por el culo! –gritaba otro-
Y aquí tenemos-decía el presentador volviendo a bajar
el volumen de la música en tanto yo ponía el vibrador en marcha y pasaba
este por los pechos y el clítoris- como nuestra chica ha elegido uno de
nuestros "Twin Star" pequeñitos pero matones jajajajajajaja. ¡Tres
velocidades!, ¡cinco colores disponibles! Y placer y orgasmos
garantizados. 27,50€. ¡Vengan a tienda y llévense uno ya!
Yo ya estaba como loca, quería un orgasmo sin la menor
demora. Lo necesitaba y fuera como fuera lo conseguiría, satisfaciendo al
personal. Di la espalda al publico y apoyé una pierna en la silla que aún
continuaba en medio del pequeño teatro para penetrarme con un certero y único
envite el vibrador en mi vagina con la principal intención de lubricarlo la
máximo. Acto seguido, me lo saqué y poniendo la tercera velocidad al artilugio,
lo dejé de pie en la silla. Me di la vuelta mirando a la sala mientras me
magreaba lascivamente las tetas y de un golpe me senté encima de él,
metiéndomelo en el culo en toda su totalidad.
La gente ya no paraba de aplaudir, gritar y chillar mi
nombre. Me llevé dos dedos, aún con los dedales puestos, a mi coño masajeándome
el clítoris y penetrándome con ellos hasta correrme como una loca delante de la
concurrencia. Fue un orgasmo largo y profundo. Un orgasmo pleno e intenso, pero
necesitaba más. Mucho más.
Me dirigí a la maleta y rápidamente la abrí para decidir cuál
sería mi próximo juguete a demostrar. No se qué es lo que en esos momentos se me
pasó por la cabeza, lo único que se es que mi vista se desvió, con la atracción
de un imán, hacia los dos monstruos que describí antes, el enorme y descomunal
consolador negro de forma cónica y el rojo de doble cabeza flexible. Liberé a
ambos de sus ligaduras y los mostré al personal que gritaba ya fuera totalmente
de sus casillas. La voz del presentador resonaba en la sala con aparente
excitación:
Uy uyu uy uyuyyyy…!!! Está chica nos va a demostrar lo
más caliente y duro del muestrario!!. "!La Serpiente Doble!! Que hará las
delicias de las más exigentes amantes femeninas y ¡"La Cuña de Judas!"
sólo acta para tías muuuuyy calientes. Disponible en la tienda por 47 y
72€… lo maaaaasss caliente en… ¡Hardcore Today!
Tan caliente y lubricada estaba que no me costó apenas
esfuerzo en insertarme la mitad del consolador doble en el coño. El doradito,
que aún le tenía en el culo me lo saqué para dar cabida a la otra mitad del
bicéfalo juguete en mi entrada posterior. Sentada encima de la maleta y
completamente abierta y penetrada por el flexible consolador, imprimía en cada
una de mis embestidas una velocidad mayor a mi follada en busca de un nuevo
orgasmo que tardaba en llegar. Los asistentes vociferaban, locos de excitación,
lo buena puta que era y la buena follada que me estaba dando. Continué durante
un par de minutos más con mi endiablada velocidad hasta que me reincorporé, aún
con el rojo metido en mis agujeros a chupar y lamer el monstruoso cono negro en
toda su longitud que, como ya os he dicho, no era demasiada (unos 12cms más o
menos) y en todo su grosor (este descomunal). Lo lamí y lo embadurné bien con mi
saliva para que quedara bien lubricado quedando toda su superficie de un color
negro brillante y pulido como el azabache. Apoyé la ventosa de este en la maleta
y quedó fuertemente fijado a su superficie. Me liberé de la doble penetración
del rojo. Con un sonoro "plof" de salida quedé vacía y dispuesta a follarme el
cono delante del personal. Baje lentamente hasta ponerme a horcajadas justo
encima del monstruo negro mientras me magreaba las tetas y pellizcaba mis
pezones mirando al personal que, fuera de control, se masturbaba también en la
sala. Vi a Antonio y a mi hermano al fondo de una de las barras magreando el
primero a una de las chicas y al segundo con su enorme polla fuera del pantalón
deleitándome con una masturbación que, a bien seguro, estaba íntegramente
dedicada a mí. Sentí el leve roce de la punta del cono sobre mi clítoris,
desplazando las caderas para sentir ese roce en toda la longitud de mi vulva y
preparar el camino a la penetración de "El Cono de Judas" cuando en una de las
refriegas y roces que me estaba dando, situé la puntita de este justo en la
entrada de mi vagina y bajando lentamente comencé a penetrarme por entero. El
movimiento de bajada iba alternándolo con otros más leves de subida para adecuar
mi ya dilatada cueva al grosor del negro juguete hasta que llegué a la hendidura
final del cono y el coño se cerró como un guante alrededor de este quedando
completamente atrapada y "tapada" por este. Las paredes de mi vagina quedaron
completamente estiradas y sin apenas moverme comencé a tener un orgasmo brutal y
tremendamente largo. Mis gritos y jadeos y el aroma de los abundantes fluidos
que destilaba mi interior inundaron toda la sala, estaba en un orgasmo casi
permanente, era el proparoxismo del placer, era la locura. Y precisamente esa
locura era la que me hizo alternar las penetraciones en mi coño con otras mucho
más leves y menos profundas en mi también dilatado culo. La concurrencia no
creía lo que estaba viendo, ni yo lo que estaba haciendo y lo cierto es que lo
estaba haciendo y lo mejor de todo, disfrutando, allí, delante de todos. En
aquellos momentos no me importaba nada, ni que en la sala hubiera o no algún
amigo o conocido de mi padre o que alguien averiguara realmente quién era y
dónde podría localizarme. Lo que verdaderamente me importaba en esos instantes
era continuar con el orgasmo constante y casi perpetuo que había conseguido. Las
penetraciones alternadas en mi coño en toda la extensión del artilugio y en mi
culo hasta más o menos la mitad del mismo, se sucedían una tras otra en tanto la
algarabía de la sala era ya ensordecedora. Mi follada fue brutal, los orgasmos
inconmensurables y mis múltiples corridas tan abundantes que pareciera en
realidad me estuviera meando… hasta que me desmayé. Sí, así es, me desmayé.
Quedé desmadejada y rota por el placer que me estaba proporcionando y a partir
de aquellos momentos tan solo recuerdo como entre el mismo Antonio y mi hermano
me levantaron y llevaron en volandas al camerino.
Estuve cerca de tres horas durmiendo y serían ya casi las 4
de la mañana cuando me desperté, completamente desnuda, tumbada en el sofá. El
coño continuaba, por su cuenta y riesgo, destilando fluidos y notaba que
continuaba completamente excitada. No entendía como después de lo que había
experimentado podía aún tener ganas de sexo pero lo cierto era que aún las
tenía. La respuesta no la tuve hasta que Antonio y "El Cereal" entraran en la
habitación a los diez o quince minutos tras haberme despertado pillándome "in
fraganti" en plena acción masturbatoria…
¡ Joder! Hermanita estás hecha una puta cojonuda… ¡se
está haciendo una paja profesor!!
Jejejeje ya veo ya. Continúa Mar, continúa por nosotros
no interrumpas con tus quehaceres y obligaciones. Veo que el último óvulo
que te hemos suministrado mientras estabas inconsciente está haciendo
efecto…
Queeeee…(intenté contestar mientras continuaba
haciéndome la paja) quueee meeee habéisss metido otroooo… oooooohhhh
dioossssss…. Ooooomnnnn… supositoriooooo…. De esoooosss… oooohh…joooderrrr
me voyy a correeeerrr otra veeeezzzzz…
Jejejeje sí bueno, hemos decidido seguir ayudándote un
poquito más con otra dosis para saber verdaderamente sus efectos – dijo
Antonio- pues desconozco verdaderamente cuáles pueden ser sus
consecuencias en tan altas dosis y la verdad, dicho sea de paso, no voy a
dejar pasar una oportunidad como esta… además ya he quedado con la
dirección del Club en que vas a ser ahora la protagonista de otra sesión y
con la expectación que antes has levantado en la gente, esta ha esperado,
e incluso, ha llamado a más así que… espero no me defraudes ahora…
Mmmmmmnnn aaahhh mmmm aaaaaaaaaaaahhhaaa…
Creo profesor –dijo mi hermano- que no está ahora mismo
en calidad de poder contestarle ¡jajajajajaja!
Sí, ya veo ya. En fin, Mar. Quiero que salgas ahora
mismo y vayas al Carrusel, ahora en 5 minutos vendrá Gema a llevarte y
preparar el tinglado antes de que la gente pueda echar monedas para que se
abran las ventanas. La gente está impaciente por volver a verte putita… lo
has hecho muy bien. ¡Tienes 5 minutos! Jajajjaja para correrte una vez más
aunque te aseguro que lo que vas ahora a experimentar te va a dejar más KO
que antes, por lo que te sugiero que guardes fuerzas…
Mmmm aahhhhh ooooooohh aaaaaaahh
Veo que continúas –dijo- jajajajaja en fin, ¡tienes 5
minutos!.
No tuve que esperar 5 minutos, poco después de que hubieron
cerrado la puerta marchándose y dejándome allí masajeándome el clítoris tuve
otro orgasmo, ya había perdido la cuenta de los que llevaba. Era insaciable…,
pero al menos parte de la explicación de lo que me pasaba ya la sabía, sin duda
alguna, los malditos supositorios tenían parte de culpa en todo el asunto y
hacía que tuviera unos deseos y unas ganas fuera de lo imaginable. Otro efecto
que había notado era que los orgasmos tardaban más en llegarme pero que, al
mismo tiempo, eran de una duración e intensidad impresionantes.
Al poco, pasó a la habitación la supuesta tortillera, la tía
venía marcando pezones en su camiseta blanca, diciéndome que había conseguido un
orgasmo con tan sólo mirarme en el show que había dado y que aún estaba excitada
por ello. Nos dimos un par de besos y me magreó un poco, lamentándose del escaso
margen de tiempo que teníamos y quedando de hecho para otro día para poder dar
rienda suelta a nuestros escarceos. A mi la verdad sea dicha, me daba igual y lo
único que me importaba en esos instantes era que alguien me tocara y me follara.
Me daba lo mismo y a todo asentía y consentía.
Tras unos tres o cuatro minutos de magreos el comentarista
improvisado avisaba del nuevo espectáculo protagonizado por la nueva estrella, o
sea, yo.
Gema paró todos sus ataques, sobos y besos para explicarme
brevemente lo que iba a pasar. Al parecer, la estructura circular que había en
mitad del local lo llamaban "El Carrusel" y allí era donde se celebraban
espectáculos en vivo hardcore previa introducción de monedas o billetes que eran
depositados en sus ranuras respectivas para tal efecto. Estas hacían que los
cristales que separaban cada una de las cabinas individuales perdieran su
tintura y se pudiera ver el espectáculo con total claridad (y seguridad para
el/la protagonista) en primera línea. Cuando acababa el tiempo destinado al
dinero que se había invertido, se volvían los cristales a tintar, impidiendo ver
el show al tiempo que se encendía una luz verde afuera del carrusel para indicar
la cabina que quedaba libre…, vamos, un negocio.
Al parecer, el porno espectáculo que iba a protagonizar había
levantado revuelos. Se pretendía que una máquina, sí así es, una máquina, me
follase en tanto la gente continuaba echando pasta. Pero la cosa no consistía
sólo en eso sino que al parecer, estaba todo dispuesto de tal forma que la gente
tenía dos opciones para poder destinar la pasta que echaban, o ganar tiempo de
mirones o bien aumentar la velocidad y frecuencia de la máquina folladora.
Vamos, todo un deleite para las mentes más pervertidas y calenturientas. Gema me
explicó que no obstante era yo la que tenía la "sarten por el mango" pues
tendría a mano un mando por el cual podía disminuir e incluso parar el empuje
del émbolo de la máquina cuando me diera en gana pero que si no lo tocaba, el
dueño del club le había dicho que me haría partícipe del 10% de la pasta que la
gente invirtiera…
Me llevó al carrusel por un túnel subterráneo que iba a parar
al suelo de la estructura. La sala, totalmente cerrada, estaba cubierta por
multitud de telas y cojines de múltiples y variados colores en el suelo que le
conferían un aire ligeramente oriental. En el centro había una especie de silla
ginecológica de color negra y acolchada por cuero negro y correas y grilletes
del mismo color. A la derecha había una maquina con una serie de pequeñas y
múltiples ventosas que pronto averigüé el cometido de las mismas y a los pies de
lo que sería la mesa ginecológica se encontraba una maquina con un brazo del que
podía acoplarse distintos y diferentes dildos y consoladores.
Entré un poco en pánico tras todo aquello pero no podía
echarme atrás. Me senté en la mesa apoyando los talones desnudos en los estribos
de esta. Gema se dispuso a atarme los tobillos y las muñecas con unos grilletes
de cuero negro que colgaban de la misma y me puso unas ventosas de goma
transparente, a modo de pequeñas campanas, en los pezones y cubriendo
prácticamente toda la aureola del pecho. Puso dos más pequeñas en las axilas que
quedaron estiradas hacia atrás, llevando mis brazos más altos de la cabeza. La
silla me presionó en las lumbares haciendo que todo mi cuerpo quedara arqueado y
mi coño levantado y expuesto. Sentí como tras abrirme las piernas con la silla
se me abrían los labios del coño totalmente dejando a bien seguro (pues no podía
verlo) totalmente libre y franqueable, el agujero de mi vagina y totalmente
visible el piercing en uno de mis labios.
Mi cabeza caía hacia atrás y hacía imposible el poder ver el
consolador que pudieran incorporar a la máquina. Sentí cómo una quinta ventosa
era instalada en mi clítoris y cómo una gruesa correa me sujetaba firmemente las
caderas a la silla impidiendo todo el movimiento que pudiera quedarme. Gema, me
puso una bola de goma dentro de la boca atada a mi nuca con una correa de cuero
y así quedé atada, inmovilizada y preparada para lo que se me echaba encima. Y
acto seguido me enseñó tal y como estaba, el objeto follador de la madrugada, no
pude decir nada que mis ojos desorbitados ya no se lo hubieran expresado a la
madura tortillera…
Este es Rocco, es una réplica exacta del pene del
famoso actor porno Rocco Sigfredi, ¡a partir de ahora ya podrás decir que
te ha follado! Jajajaja. Bueno, no te preocupes, si has acogido "La Cuña
de Judas" podrás también con este sin problemas…Además te voy a meter este
otro óvulo que me ha dado "El Profesor" para que puedas lubricar mejor…
Oggggg oooggg Pugaaa oooggg (en aquel momento quería
decirle no puta no pero, obviamente, me era imposible)
Ya está…, hija de mi vida estás empapada, no creo que
necesites más lubricación de la que ya tienes pero en fin mis
instrucciones son mis instrucciones. Voy a terminar de poner todo esto en
su sitio y te dejo…
Notaba como el cabrón óvulo por su forma, textura y
lubricación se me metía por sí mismo hasta lo más profundo de mi interior y como
en prácticamente nada comenzaba a disolverse por mis propios fuegos internos.
Supuse, por los ruidos que hacía Gema, que continuaba con sus labores de
adaptación de la escena, atornillando a Rocco y adaptando la máquina a la altura
de mi coño. Al minuto Sandra acabó con sus preparativos y se despidió con un nos
vemos y un beso en la frente no sin antes dejarme en la mano derecha un mando
por infrarrojos que según ella podría controlar las embestidas sin que se dieran
cuenta, siempre y cuando, no le diera varias veces a este, en cuyo caso se
notaría notablemente la reducción de la velocidad del cacharro.
Al cabo de un minuto, el cual me pareció una eternidad por la
postura, oí un fuerte zumbido que delataba la puesta en funcionamiento de "El
Carrusel". Todas la ventanas se volvieron de pronto translúcidas dejando ver el
espectáculo que se les ofrecía: una chica totalmente expuesta, abierta de
piernas y con el coño preparado, inmovilizada y lista para recibir a la máquina
folladora cuando ellos comenzaran a echar los dineros... La mesa comenzó a girar
para que todos pudieran contemplar el principio del show y la mercancía para la
vista que se les ofertaba. De repente, una voz, que reconocí como la del
presentador, sonó por la megafonía interna de la sala diciendo:
Y aquí estamos una vez más, esta noche, con nuestra
encantadora y caliente nueva chica... ¡Mari Mar!. Ahí la tenéis dispuesta
a recibir la follada maquinera de nuestro soberbio consolador Rocco
disponible en la tienda por la módica cantidad de 82€, una auténtico
regalo para el placer...y ahora ...¡¡Mari Mar!! ¡¡¡Es toda vuestra!!!
Por el rabillo del ojo noté como volvían a tintarse la
mayoría de las ventanas y casi de inmediato estas se volvían de nuevo
transparentes tras haber echado los clientes sus monedas o billetes. La mesa
seguía girando mostrando mi gruta totalmente expuesta. Un pequeño zumbido y la
máquina succionadora de mi derecha comenzó a funcionar dándome pequeños
tironcillos de mis pezones y de las axilas, cuando acto seguido, una succión
inesperada en el clítoris de la jodida máquina ordeñadora hizo que dejara caer
sin darme cuenta el mando. Ya era demasiado tarde, estaba irremediablemente
perdida y a merced de todos esos cabrones.
En menos de un segundo noté como el consolador que estaba
enganchado a la máquina se apoyaba milimétricamente en la entrada de mi vagina
que estaba esperando la intrusión de Rocco de un momento a otro. Un golpe seco,
acompañado de un ruido metálico hizo que el falo de látex adherido me penetrara
de golpe entre unos siete u ocho cms acompañado de un vaivén lento y constante.
El sonido de los émbolos y las poleas llenaron mis oídos con un "tac-clac"
parsimonioso y constante, lento pero con una firmeza matemática, en tanto las
succiones de los pechos iban siendo más intensas y prolongadas y las del
clítoris más agudas y lentas, iban alternándose, llenando mi cuerpo y mente de
nuevas sensaciones. El sonido metálico aumentaba cada vez más, a medida que se
intensificaba gradualmente el ritmo, de repente, un nuevo golpe seco y rotundo
hizo que me llenara oros 7 u 8 cms más del dichoso juguete, las precisas
embestidas iban siendo acompañadas a partir de estos momentos, de un movimiento
de presión hacia delante que hacía que por cada nuevo bombeo de la máquina se me
metiera el consolador un poco más en mi interior, hasta que sentí como me
llenaba completamente el coño en su longitud y grosor. Irremediablemente a Rocco
lo había acogido en toda su totalidad y la máquina continuaba con sus precisas y
matematicas embestidas con una cadencia milimétrica, incasable, fría. Lo sacaba
prácticamente todo para volverlo a introducir en toda su magnitud. En un momento
sonó por la megafonía una canción que reconocí de inmediato por que mi hermano
la ponía incesantemente en la cadena Hi-Fi de casa y a mi no me gustaba nada,
siempre acabábamos discutiendo por su ritmo fuerte y constante, era Dü Hast de
los Rammstein, a partir de esos segundos supe que todo hasta ese momento había
sido una preparación y que la cosa no iba a quedar sólo ahí. La canción comenzó
a sonar y su ritmo endiablado se hizo prácticamente el mismo que se imponía en
la máquina. Los clientes deberían estar invirtiendo todos sus dineros en el
aumento de la frecuencia de las embestidas porque la condenada maquinita me
estaba bombeando sin miramientos, era como estar a merced de un monstruo
poderoso y sin sentimientos. No obstante, todos mis sentidos, a lo que
contrariamente se pueda entender, reaccionaron de forma inversa a mis
pensamientos y el grado de excitación que tenía en esos instantes era ya
extremo. Las succiones de los pezones y del clítoris se hicieron intensísimas y
el ruido de la sala entre la cancioncilla y el constante y metálico ruido de los
émbolos, engranajes y poleas se hizo ensordecedor. No me cabía duda alguna de
que la máquina folladora estaba en los límites de sus capacidad de bombeo, pero
quedé aún sorprendida por lo que vino poco después. Al tiempo que se mantenía el
ritmo infernal impuesto el cabrón consolador, que no era esto sino un vibrador,
con todo lo que ello implica, comenzó su peculiar vibración arrancándome de mis
entrañas una serie de orgasmos encadenados fortísimos. Estaba siendo usada y
follada por una máquina a la cual lógicamente yo no la daba placer alguno, pero
ella a mi… cielos… me estaba perforando y llenándome de cien mil sensaciones
nuevas. No se cuánto tiempo permanecí en aquella situación, lo único que se es
que quedé completamente desmadejada, aturdida y… sin conocimiento. Sí, así es.
Creo que casi me muero, de placer, de locura sexual. Una vez más, perdí el
conocimiento por pura pasión y locura sexual.
Me desperté en la furgoneta de camino a casa. Al lado estaba
mi hermano " El Cereal", esta vez conducía Antonio, el depravado e infame
profesor. Estaba tapada con un albornoz de baño de color blanco, completamente
desnuda debajo, sin mi top, ni la mini, ni las sandalias. Lo primero que hice
fue preguntar por mi ropa, pues no deseaba entrar en casa y que me pillara mi
padre con un albornoz viniendo de la calle, "El Cereal" me dijo que la tenía a
mano guardada pero que no me la iban a dar, eran las 8 de la mañana y mi padre
ya había marchado a trabajar, seguramente me preguntará a la mínima ocasión que
tenga que dónde había estado toda la noche, en fin le diría que con mi hermano,
al fin y al cabo, era la verdad ¿no?.
Me explicaron que había quedado como una auténtica reina del
sexo en el " Hardcore Today" y que me había estado examinando Antonio si tenía
alguna lesión, comprobando que no, me habían suministrado un tranquilizante para
que descansara. No me fiaba ni un ápice del exámen realizado por Antonio, desde
luego y a pesar de la somnolencia que me embargaba, decidí ir al médico en
cuanto pudiera para que me mirara y comprobara que no tenía ningún desgarro ni
nada por el estilo
Mientras subía a mi habitación mi hermano iba detrás con un
atillo hecho con mi ropa. A cada paso que daba me retumbaban las entrañas,
estaba rota, desmadejada, me dolía todo y tenía unos fuertes moratones allí
donde habían estado las ventosas. Antonio se despidió de mi en mi propia
habitación con una palmadita en el culo y diciéndome que me había portado como
el esperaba, como su puta.
Horas más tarde, ya a las 5 de la tarde me desperté alarmada
ante la mancha de sangre que tenía entre las piernas, me había venido la regla,
no me tocaba y se me adelantó casi una semana. Por los excesos, seguro. Estaba
asustada y seguía doliéndome todo por dentro.
Decidí llamar por teléfono y concertar una cita con el
ginecólogo para ver si tenía alguna cosa rara y de paso que me mirara a ver si
los putos óvulos esos me estaban jodiendo algo.
Me dieron cita para las 7 debía ir para ver que me decía….
CONTINUARÁ….
Podéis escribirme vuestros comentarios y críticas a la siguiente dirección:
arcadia_relatos@hotmail.com,
Relatos anteriores publicados de la serie:
La Clase de Anatomía 1 (Mari Mar 1)
La Clase de Anatomía 2 (Mari Mar 2)
Huída del Aula (Mari Mar 3)
... Y mi hermanito me jodió el culo (Mari Mar 4)
Mi primer día de trabajo (Mari Mar 5)