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TODORELATOS » RELATOS » ESPECTáCULO EN EL SEX-SHOP (MARI MAR 6 Y 7)
[ "No me asusta la muerte, pero prefiero no estar allí cuando ocurra" (Woody Allen) ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 16 de Mayo, 2008.
Fecha: 16-Oct-06 « Anterior | Siguiente » en Dominación (2392 de 3270)

Espectáculo en el Sex-Shop (Mari Mar 6 y 7)

Arcadia
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Mari Mar se prepara para ser la protagonista de un espectáculo pornográfico en el sex-shop ante la atenta mirada de “El profesor” y su hermano. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

PROTAGONISTA DEL ESPECTÁCULO EN EL SEX-SHOP (Mari Mar 6 y 7)

Mari Mar se prepara para ser la protagonista de un espectáculo pornográfico en el sex-shop ante la atenta mirada de "El profesor" y su hermano.

 

N. de Autor: Quisiera a todos en primer lugar pediros disculpas por el retraso en las entregas de la serie. Un accidente, me ha tenido fuera de "circulación" una temporada. Agradezco los muchos correos recibidos y las muestras de apoyo enviadas. Prometo enviar los capítulos sin dilaciones. Gracias a todos y disculpad de nuevo. Espero que os guste.

 

 

Y allí estaba, sentada en el taburete de madera contemplando, extasiada, la maleta negra azabache y enigmática.

Me decidí a abrirla. Me puse de rodillas y apoyé la base de esta en el suelo. Los dos abridores laterales saltaron como un resorte al accionar el mecanismo de cierre y en varias secciones, perfectamente divididas por departamentos y sujetos mediante gomas elásticas, se encontraba el muestrario.

Juguetes de placer de todos los tamaños, formas y colores. Pequeños y grandes, lisos y rugosos, regulares e inverosímiles. Rojos, negros, metalizados, transparentes, en forma de polla algunos de ellos, asemejando perfectamente la anatomía del macho, otros sin embargo, eran lisos y aflautados como pequeños tubitos ojivales en colores metálicos diversos. El surtido muestrario, disponía también de unos pequeños dedales, con múltiples y variadas formas e irregularidades que destacaban de los demás gracias a sus fosforescentes y estrambóticos colores chillones.

Había, sin embargo, unos que me llamaron especialmente la atención. En el fondo de la maleta y prácticamente ocupando el último compartimiento había dos ejemplares verdaderamente inverosímiles, tanto en su forma como en su tamaño. Uno, de color rojo translúcido, casi transparente, con una textura siliconada, terriblemente largo y flexible, de unos 40 cm con sendas cabezas de penes en sus extremos. Rápidamente me imaginé cómo podría ser usado el juguete, visualizando este como un encantador medio de satisfacción lésbica entre dos mujeres. El otro artefacto era una especie de consolador, y digo especie, porque en su diseño mismo, muy al margen de parecerse a un consolador convencional se le destacaban ciertas peculiaridades que lo hacían sustancialmente diferente al resto del muestrario sexual. Sin ningún tipo de mecanismo o añadido eléctrico a su conjunto, su estructura era coniforme en dónde despuntaba, a modo de ariete, la tremenda y desmesurada cabeza del pene artificial que contaba con una longitud de unos 12 cm, ¡sólo su cabeza!, hasta finalizar esta en una hendidura. El ingenio se ensanchaba posteriormente de forma gradual, tal y como indicaba su forma cónica, hasta llegar a su base coronada por una vasta ventosa que servía para sujetar el artilugio a una superficie, suelo o pared. Liso, sin muescas de ninguna clase, sin estrías, sin dibujos y a pesar de todo, flexible. Negro como el ébano, destacaba como el que más frente a otros dispositivos.

Embelesada, extasiada y pensativa en cómo una mujer podría hacer uso de aquellas dos monstruosidades, cerré la maleta con fuerza, con energía, tal y como la había abierto instantes antes pero con el firme convencimiento que, si debía de hacer uso de alguno de aquellos juguetitos, desde luego, no lo haría de ninguna de aquellas dos monstruosas aberraciones.

De repente, la megafonía del local comenzó a anunciar a la nueva show-girl que iba a realizar, de forma inmediata, una demostración en vivo de alguno de los productos que se comercializaban en la sección de la tienda.

Una cabeza se asomó por la puerta del camerino, mi hermano. Su ancha sonrisa estiraba alguno de sus más destacados y purulentos accesos de acné juvenil...

¿Preparada para el show hermanita? Te están anunciando por megafonía... ¡10 minutos! Jajajajajaja, ¡joder! ¡jamás pensé que fueras capaz de hacer algo así! ¿Te has convertido en una auténtica ramera! ¡juas!.

¡Vete a la mierda Cereal!

Eeeeh ¡que te lo estoy diciendo a modo de cumplido coño! Ahí fuera se está reuniendo un huevo de personal.

Joooodeeerr... déjame sola por favor.

 

"El Cereal" cerró la puerta tras la cual se oían sus risotadas por lo que fuera a pasar. El tío de la entrada seguía anunciando el inminente espectáculo y el debut de la nueva chica caliente del club. ¡Y esa chica caliente era yo!. ¡En menudo lío me había metido el cabrón de Antonio y el jodío trabajo que había aceptado!. Joder, estaba aterrada, muerta de miedo. ¿Y si esa gente me abucheaba y me... ¿ ¿Queeeeeé? ¡si estaba pensando seriamente en salir!. ¡ Y estaba preocupada en que debía hacerlo bien!. Bueno, bueno, bueno. Si se trataba de demostrar algún juguetito de la maleta, lo haría, sólo con alguno desde luego ¡y no con todo el jodido y puñetero muestrario!.

Decidí que escogería alguno de los dedales fosforescentes, un pequeño vibrador dorado metalizado y como mucho un consolador de unos 18 cm que imitaba perfectísimamente la anatomía del miembro viril, incluyendo unas enormes, estertóreas e inflamadas venas.

Volvió a entrar alguien en el camerino. Esta vez era una mujer de unos 40 o 45 años, con el pelo corto, casi militar y unos hombros tan anchos como los de un tío. Vestía una camiseta blanca, aséptica, desprovista de todo dibujo, adorno o abalorio, unos vaqueros no demasiado ajustados y unas botas camperas que, a bien seguros, le estaban cociqueando los pies, no sólo debido a lo avanzado de la primavera sino también a la temperatura del ambiente, que distaba mucho de ser fresca. A pesar de su aspecto, la mujer no estaba desprovista de cierto atractivo entre lo femenino y lo masculino. Sin duda alguna, era una tortillera declarada.

Hola guapa. ¿Vas a debutar ahora no?

Eeeeeeh sí... eso creo..., no... sí, así es.

Jajajajajaja parece que no estás muy convencida. En fin, si estás aquí es que has decidido hacerlo. Un consejo, si quieres seguirlo, síguelo si no a mí me da igual pero te sugiero que lo tengas en cuenta. Hazlo bien y disfruta de lo que hagas allí fuera. Calienta hasta lo indecible a esa panda de hijo de putas y nunca te faltará el trabajo. Por cierto, me llamo Gema. ¿Necesitas algo antes de salir a la palestra? ¿Agua? ¿Algún sándwich? ¿Un tubo de gel lubricante?...

No nada, gracias. No necesito nada.

Bien, entonces tienes 5 minutos para salir- dijo de espaldas abriendo la puerta de pequeño camerino- ¡Ah, se me olvidaba! –dijo dándose la vuelta esta vez- Toma esto. Me lo ha dado "El Profesor", dice que ya sabes qué tienes que hacer con él y que espera lo hagas ANTES de salir. La verdad es que no tengo mucha idea de qué cojones es esto pero te daré otro consejo gratuito. Salvo Benito Vargas, al que le llaman "El Padrino", uno de los habituales de la casa y que por cierto hoy no está aquí, ese hijo de puta de Antonio Cienfuegos es un verdadero cabrón. Ten cuidado con él. Bueno, hasta otra y encantada-dijo cerrando la puerta-

Lo que me entregó no era otra cosa que el envoltorio, ya bien conocido, de otro supositorio vaginal. Antonio pretendía que me metiera otro en el coño antes de salir al escenario. Casi con terror, en parte pensando en qué es lo que sería eso que me estaba administrando Antonio, y en parte por el sospechoso consejo de Gema, la tortillera.

Entré en una serie de sentimientos e ideas encontradas. Optar entre la cándida y cobarde obediencia o la lúcida y valiente insurrección. Pensé en la segunda opción más que en la primera, quedando tranquilizada en que Antonio tampoco podría comprobar si me metía o no el preparado de los huevos pero...¿y si tenía algún medio de saber si lo había hecho o no?. No quería enfrentarme de nuevo a él, a esa mirada gélida, acerada, sin vida y a la vez cargada de furia y un... ¿odio?. Tenía miedo. No sabía qué hacer en realidad, indecisa, asustada y un poco perpleja por el consejo de Gema "La Tortillera" desenvolví el envoltorio metalizado que guardaba el óvulo. Lo olí y lo palpé ligeramente y salvo el leve olor alcanforado del mismo y su textura aceitosa y resbaladiza, nada noté que me hiciera sospechar de algo malévolo en el preparado. Sentada como estaba, levanté una pierna apoyando el fino tacón de la sandalia en el taburete y me introduje el óvulo lo más profundo que pude con la ayuda de mi dedo índice. Este era ya el tercero aquella noche. Estaba empapada, preparada y lista para recibir cualquier cosa. El dedo resbaló por las paredes de mi vagina como si fuese hielo y al mismo tiempo notaba como mi interior bullía y hervía con una excitación nada comprable a experiencias anteriores. El óvulo pronto fue absorbido por las profundidades de mi cueva y pronto sería asimilado y derretido por el volcán de mi interior.

Mi excitación crecía por momentos acompañando a los movimientos que mi propio dedo iba imprimiendo cuando la voz del tío de la entrada ya comenzaba a anunciarme por megafonía. Cogí la maleta y me dirigí sin dilaciones al reducido pero curioso escenario del local...

¡En primicia para todos vosotros! ¡Una joven belleza! ¡Caliente! ¡Exuberante! ¡Cachoooondaaaaa!. Nos va a hacer una pequeña, breve pero muuuuuyyyy intensa demostración de los variados juguetitos que se venden en nuestra tienda. La tía bueeeeenaaaaa, la cachooooonndiiiimaaa... ¡Mari Mar!

Salí justo al escenario cuando el tío gritón de la entrada decía justo mi nombre. La gente que había en el foro era mucha más de la que yo había supuesto. Parecía que hubieran bajado todos los que se encontraban en el segundo piso del local, pues antes desde luego, a pesar de que había gente no era tanta como la que en esos momentos pululaba por la planta baja. Multitud de gritos y silbidos acompañaron mi entrada al escenario. Puse la maleta en medio de este cuando por megafonía se iniciaba el "Like a Virgin" de Madonna. Si lo que se pretendía era que me desnudara y que fuera calentando a toda esa ralea que se acinaba en la sala, desde luego que lo iba a conseguir. Antonio y "El Cereal" estaban en una esquina de una de las barras. Mi hermano agarrándose el poderoso y ostensible paquete que la madre naturaleza le había otorgado y Antonio, bebiendo una copa con una ancha y malévola sonrisa dibujada en su rostro.

Inicié mis movimientos insinuantes, destacando al máximo mi figura. Di mi espalda al personal mostrando la desnudez de esta que, a pesar de llevar puesto el top, por su particular diseño, dejaba al aire toda mi parte posterior a excepción de las dos pequeñas tiras de tela que lo sujetaban. Me doblé con las piernas separadas viendo a las personas boca a bajo a través de estas. Esto hizo que la minifalda se deslizara hacia arriba dejando libre mi sexo, expuesto, excitado y... mojadísimo.

Los asistentes más cercanos, al percatarse de esto último, se abalanzaron para intentar tocar directamente la fruta madura que se les ofrecía pero fueron velozmente interceptados por un par de matones que, a modo de barrera, estaban al pie del escenario. Siguiendo el ritmo de la canción me desprendí primero del top, liberando mis pechos. Mis pezones erizados y erguidos como nunca apuntaban a los focos como si quisieran, por su voluntad, alcanzarlos. Me los toqué, los pellizqué, me los llevé a la boca y los chupé con fruición para después continuar con voluptuosidad a tocarme los pechos en toda su magnitud y máximo esplendor.

Notaba como la creciente y contenida excitación recorría toda mi espina dorsal hasta estallar en un alocado y profundo mazazo en mi cabeza que hizo que me volviera más atrevida e indecente si cabe.

Me fijé en un tipo gordo y sudoroso que, con cara de cerdo, me miraba desde un lateral del escenario. Le hice una señal con el dedo para que se acercara y subiera a la palestra conmigo. Este no se lo pensó un instante y torpemente subió al podio tropezando y dando con todo su tonelaje en el entarimado del suelo. Carcajadas generalizadas se extendieron por la sala mientras le ayudaba como podía a sentarse en la maleta que había dejado en mitad de la palestra que, si bien cedió por el peso del individuo, aguantó, perseverante, el peso de la mole humana.

En un movimiento rápido me desembaracé de la minifalda quedando completamente desnuda, a excepción de las sandalias, delante de todo el gentío. Alentada por los gritos de "qué buena estás y vaya pedazo de culo que gastas", me puse delante del mastodonte humano con las piernas separadas a cada uno de los lados de las inmensas caderas y fui bajando hasta casi a poyarme en sus descomunales muslos pero sin tan siquiera rozarle. Me junté ambos pechos con las manos y se los ofrecí. Ávido, sudoroso y temblón, no esperó ni un segundo en apoderarse de ellos en tanto que la humedad ostensible de mi coño dejaba rastros húmedos en su pantalón marrón. Esto último no pasó desapercibido por el gentío que coreaba lo húmeda y caliente que estaba la nueva chica del "Hardcore Today". El gordo, preso de un deseo contenido, quiso palpar mis evidentes y rutilantes fluidos bajando una de sus manos hacia mi coño abierto y franqueable por la postura adoptada, no encontrando resistencia alguna en introducirme profundamente de golpe dos sebosos dedos en mi vagina. Me pilló un poco desprevenida, pues no pensaba que el sudoroso gigante se atreviera a tanto, por lo que me reincorporé de un salto dejando libre mi cueva encharcada de los dos intrusos que se habían hecho sus dueños momentáneamente. A renglón seguido, el gordo se llevó ambos dedos a su glotona y ávida boca saboreando los jugos de mi intimidad...

Mmmmmmnnn puuutaaaa qué rica estáááás mmmmmnnnn.

¿Te gusta gordito? Pues saboréalos bien y lárgate de aquí inmediatamente que tengo trabajo. ¡Largo!.

La gente se reía y coreaba a pleno pulmón por la escena protagonizada por el gordo. Este se bajó, obediente, del escenario sin quitarse los dedos de la boca. Humillado pero contento, sabiendo que había conseguido algo que todos los demás no obtendrían.

La canción de Madonna ya había terminado hacía un rato y sólo se oían los alaridos de la gente congregada y las chuflas que le dedicaban al gordo.

En esos momentos por megafonía comenzó otro tema musical que no conocía y que daba inicio a otra parte del espectáculo o, al menos, así lo percibí yo en aquel instante.

Había llegado el momento de hacer uso de alguno de aquellos chismes de la maleta. Con movimientos insinuantes y mostrando en todo momento mis encantos, me agaché con las piernas bien separadas para abrir la valija de juguetes. Me puse tres dedales fosforescentes en cada una de mis manos y comencé a tocarme todo el cuerpo, con especial atención a mis pechos y a mis ya más, que erizados y puntiagudos pezones. De repente, las luces del escenario se apagaron dejando tan sólo una tenue iluminación al fondo de la platea en tanto que la música bajaba de volumen para dar paso a la voz del presentador...

¡Y ahí está!. Nuestra encantadora y cautivadora putita nocturna ha elegido para mostrarnos un juego de "Dedales Mágicos". Sin duda, estos harán las delicias de las más refinadas mentes calienteeeeessss. En una habitación en la que sólo se vean los dedales como única fuente de luz y placeeeeeerrrrrr. Pasad, pasad a la tienda y llevaros un juego por tan sólo ¡10€!.

Efectivamente, los dedales irradiaban su propia luz. Me tocaba con ellos los pechos, daba círculos alrededor de los pezones, me los metía en la boca y continuaba con insistentes caricias en mi clítoris. Sus puntitas y estrías de látex me estaban llevando una vez más al momento en que cualquier chica pide más. No esperé ese momento y me dirigí de nuevo a la maleta a por algo que pudiera hacerme llegar al orgasmo con más rapidez y facilidad.

En el momento en que cogí el vibrador metálico de color dorado, de unos 12 cm, que había visto antes en el camerino, encendieron las luces de la sala. La excitación de la gente iba en aumento y no hacían más que gritar y vitorearme...

¡Métetelo en el culo, zorrita¡ -decía uno-

¡Eso, eso por el culo que es muy pequeñito! –decía otro-

¡por el culo ese por el culo! –gritaba otro-

Y aquí tenemos-decía el presentador volviendo a bajar el volumen de la música en tanto yo ponía el vibrador en marcha y pasaba este por los pechos y el clítoris- como nuestra chica ha elegido uno de nuestros "Twin Star" pequeñitos pero matones jajajajajajaja. ¡Tres velocidades!, ¡cinco colores disponibles! Y placer y orgasmos garantizados. 27,50€. ¡Vengan a tienda y llévense uno ya!

Yo ya estaba como loca, quería un orgasmo sin la menor demora. Lo necesitaba y fuera como fuera lo conseguiría, satisfaciendo al personal. Di la espalda al publico y apoyé una pierna en la silla que aún continuaba en medio del pequeño teatro para penetrarme con un certero y único envite el vibrador en mi vagina con la principal intención de lubricarlo la máximo. Acto seguido, me lo saqué y poniendo la tercera velocidad al artilugio, lo dejé de pie en la silla. Me di la vuelta mirando a la sala mientras me magreaba lascivamente las tetas y de un golpe me senté encima de él, metiéndomelo en el culo en toda su totalidad.

La gente ya no paraba de aplaudir, gritar y chillar mi nombre. Me llevé dos dedos, aún con los dedales puestos, a mi coño masajeándome el clítoris y penetrándome con ellos hasta correrme como una loca delante de la concurrencia. Fue un orgasmo largo y profundo. Un orgasmo pleno e intenso, pero necesitaba más. Mucho más.

Me dirigí a la maleta y rápidamente la abrí para decidir cuál sería mi próximo juguete a demostrar. No se qué es lo que en esos momentos se me pasó por la cabeza, lo único que se es que mi vista se desvió, con la atracción de un imán, hacia los dos monstruos que describí antes, el enorme y descomunal consolador negro de forma cónica y el rojo de doble cabeza flexible. Liberé a ambos de sus ligaduras y los mostré al personal que gritaba ya fuera totalmente de sus casillas. La voz del presentador resonaba en la sala con aparente excitación:

Uy uyu uy uyuyyyy…!!! Está chica nos va a demostrar lo más caliente y duro del muestrario!!. "!La Serpiente Doble!! Que hará las delicias de las más exigentes amantes femeninas y ¡"La Cuña de Judas!" sólo acta para tías muuuuyy calientes. Disponible en la tienda por 47 y 72€… lo maaaaasss caliente en… ¡Hardcore Today!

Tan caliente y lubricada estaba que no me costó apenas esfuerzo en insertarme la mitad del consolador doble en el coño. El doradito, que aún le tenía en el culo me lo saqué para dar cabida a la otra mitad del bicéfalo juguete en mi entrada posterior. Sentada encima de la maleta y completamente abierta y penetrada por el flexible consolador, imprimía en cada una de mis embestidas una velocidad mayor a mi follada en busca de un nuevo orgasmo que tardaba en llegar. Los asistentes vociferaban, locos de excitación, lo buena puta que era y la buena follada que me estaba dando. Continué durante un par de minutos más con mi endiablada velocidad hasta que me reincorporé, aún con el rojo metido en mis agujeros a chupar y lamer el monstruoso cono negro en toda su longitud que, como ya os he dicho, no era demasiada (unos 12cms más o menos) y en todo su grosor (este descomunal). Lo lamí y lo embadurné bien con mi saliva para que quedara bien lubricado quedando toda su superficie de un color negro brillante y pulido como el azabache. Apoyé la ventosa de este en la maleta y quedó fuertemente fijado a su superficie. Me liberé de la doble penetración del rojo. Con un sonoro "plof" de salida quedé vacía y dispuesta a follarme el cono delante del personal. Baje lentamente hasta ponerme a horcajadas justo encima del monstruo negro mientras me magreaba las tetas y pellizcaba mis pezones mirando al personal que, fuera de control, se masturbaba también en la sala. Vi a Antonio y a mi hermano al fondo de una de las barras magreando el primero a una de las chicas y al segundo con su enorme polla fuera del pantalón deleitándome con una masturbación que, a bien seguro, estaba íntegramente dedicada a mí. Sentí el leve roce de la punta del cono sobre mi clítoris, desplazando las caderas para sentir ese roce en toda la longitud de mi vulva y preparar el camino a la penetración de "El Cono de Judas" cuando en una de las refriegas y roces que me estaba dando, situé la puntita de este justo en la entrada de mi vagina y bajando lentamente comencé a penetrarme por entero. El movimiento de bajada iba alternándolo con otros más leves de subida para adecuar mi ya dilatada cueva al grosor del negro juguete hasta que llegué a la hendidura final del cono y el coño se cerró como un guante alrededor de este quedando completamente atrapada y "tapada" por este. Las paredes de mi vagina quedaron completamente estiradas y sin apenas moverme comencé a tener un orgasmo brutal y tremendamente largo. Mis gritos y jadeos y el aroma de los abundantes fluidos que destilaba mi interior inundaron toda la sala, estaba en un orgasmo casi permanente, era el proparoxismo del placer, era la locura. Y precisamente esa locura era la que me hizo alternar las penetraciones en mi coño con otras mucho más leves y menos profundas en mi también dilatado culo. La concurrencia no creía lo que estaba viendo, ni yo lo que estaba haciendo y lo cierto es que lo estaba haciendo y lo mejor de todo, disfrutando, allí, delante de todos. En aquellos momentos no me importaba nada, ni que en la sala hubiera o no algún amigo o conocido de mi padre o que alguien averiguara realmente quién era y dónde podría localizarme. Lo que verdaderamente me importaba en esos instantes era continuar con el orgasmo constante y casi perpetuo que había conseguido. Las penetraciones alternadas en mi coño en toda la extensión del artilugio y en mi culo hasta más o menos la mitad del mismo, se sucedían una tras otra en tanto la algarabía de la sala era ya ensordecedora. Mi follada fue brutal, los orgasmos inconmensurables y mis múltiples corridas tan abundantes que pareciera en realidad me estuviera meando… hasta que me desmayé. Sí, así es, me desmayé. Quedé desmadejada y rota por el placer que me estaba proporcionando y a partir de aquellos momentos tan solo recuerdo como entre el mismo Antonio y mi hermano me levantaron y llevaron en volandas al camerino.

Estuve cerca de tres horas durmiendo y serían ya casi las 4 de la mañana cuando me desperté, completamente desnuda, tumbada en el sofá. El coño continuaba, por su cuenta y riesgo, destilando fluidos y notaba que continuaba completamente excitada. No entendía como después de lo que había experimentado podía aún tener ganas de sexo pero lo cierto era que aún las tenía. La respuesta no la tuve hasta que Antonio y "El Cereal" entraran en la habitación a los diez o quince minutos tras haberme despertado pillándome "in fraganti" en plena acción masturbatoria…

¡ Joder! Hermanita estás hecha una puta cojonuda… ¡se está haciendo una paja profesor!!

Jejejeje ya veo ya. Continúa Mar, continúa por nosotros no interrumpas con tus quehaceres y obligaciones. Veo que el último óvulo que te hemos suministrado mientras estabas inconsciente está haciendo efecto…

Queeeee…(intenté contestar mientras continuaba haciéndome la paja) quueee meeee habéisss metido otroooo… oooooohhhh dioossssss…. Ooooomnnnn… supositoriooooo…. De esoooosss… oooohh…joooderrrr me voyy a correeeerrr otra veeeezzzzz…

Jejejeje sí bueno, hemos decidido seguir ayudándote un poquito más con otra dosis para saber verdaderamente sus efectos – dijo Antonio- pues desconozco verdaderamente cuáles pueden ser sus consecuencias en tan altas dosis y la verdad, dicho sea de paso, no voy a dejar pasar una oportunidad como esta… además ya he quedado con la dirección del Club en que vas a ser ahora la protagonista de otra sesión y con la expectación que antes has levantado en la gente, esta ha esperado, e incluso, ha llamado a más así que… espero no me defraudes ahora…

Mmmmmmnnn aaahhh mmmm aaaaaaaaaaaahhhaaa…

Creo profesor –dijo mi hermano- que no está ahora mismo en calidad de poder contestarle ¡jajajajajaja!

Sí, ya veo ya. En fin, Mar. Quiero que salgas ahora mismo y vayas al Carrusel, ahora en 5 minutos vendrá Gema a llevarte y preparar el tinglado antes de que la gente pueda echar monedas para que se abran las ventanas. La gente está impaciente por volver a verte putita… lo has hecho muy bien. ¡Tienes 5 minutos! Jajajjaja para correrte una vez más aunque te aseguro que lo que vas ahora a experimentar te va a dejar más KO que antes, por lo que te sugiero que guardes fuerzas…

Mmmm aahhhhh ooooooohh aaaaaaahh

Veo que continúas –dijo- jajajajaja en fin, ¡tienes 5 minutos!.

No tuve que esperar 5 minutos, poco después de que hubieron cerrado la puerta marchándose y dejándome allí masajeándome el clítoris tuve otro orgasmo, ya había perdido la cuenta de los que llevaba. Era insaciable…, pero al menos parte de la explicación de lo que me pasaba ya la sabía, sin duda alguna, los malditos supositorios tenían parte de culpa en todo el asunto y hacía que tuviera unos deseos y unas ganas fuera de lo imaginable. Otro efecto que había notado era que los orgasmos tardaban más en llegarme pero que, al mismo tiempo, eran de una duración e intensidad impresionantes.

Al poco, pasó a la habitación la supuesta tortillera, la tía venía marcando pezones en su camiseta blanca, diciéndome que había conseguido un orgasmo con tan sólo mirarme en el show que había dado y que aún estaba excitada por ello. Nos dimos un par de besos y me magreó un poco, lamentándose del escaso margen de tiempo que teníamos y quedando de hecho para otro día para poder dar rienda suelta a nuestros escarceos. A mi la verdad sea dicha, me daba igual y lo único que me importaba en esos instantes era que alguien me tocara y me follara. Me daba lo mismo y a todo asentía y consentía.

Tras unos tres o cuatro minutos de magreos el comentarista improvisado avisaba del nuevo espectáculo protagonizado por la nueva estrella, o sea, yo.

Gema paró todos sus ataques, sobos y besos para explicarme brevemente lo que iba a pasar. Al parecer, la estructura circular que había en mitad del local lo llamaban "El Carrusel" y allí era donde se celebraban espectáculos en vivo hardcore previa introducción de monedas o billetes que eran depositados en sus ranuras respectivas para tal efecto. Estas hacían que los cristales que separaban cada una de las cabinas individuales perdieran su tintura y se pudiera ver el espectáculo con total claridad (y seguridad para el/la protagonista) en primera línea. Cuando acababa el tiempo destinado al dinero que se había invertido, se volvían los cristales a tintar, impidiendo ver el show al tiempo que se encendía una luz verde afuera del carrusel para indicar la cabina que quedaba libre…, vamos, un negocio.

Al parecer, el porno espectáculo que iba a protagonizar había levantado revuelos. Se pretendía que una máquina, sí así es, una máquina, me follase en tanto la gente continuaba echando pasta. Pero la cosa no consistía sólo en eso sino que al parecer, estaba todo dispuesto de tal forma que la gente tenía dos opciones para poder destinar la pasta que echaban, o ganar tiempo de mirones o bien aumentar la velocidad y frecuencia de la máquina folladora. Vamos, todo un deleite para las mentes más pervertidas y calenturientas. Gema me explicó que no obstante era yo la que tenía la "sarten por el mango" pues tendría a mano un mando por el cual podía disminuir e incluso parar el empuje del émbolo de la máquina cuando me diera en gana pero que si no lo tocaba, el dueño del club le había dicho que me haría partícipe del 10% de la pasta que la gente invirtiera…

Me llevó al carrusel por un túnel subterráneo que iba a parar al suelo de la estructura. La sala, totalmente cerrada, estaba cubierta por multitud de telas y cojines de múltiples y variados colores en el suelo que le conferían un aire ligeramente oriental. En el centro había una especie de silla ginecológica de color negra y acolchada por cuero negro y correas y grilletes del mismo color. A la derecha había una maquina con una serie de pequeñas y múltiples ventosas que pronto averigüé el cometido de las mismas y a los pies de lo que sería la mesa ginecológica se encontraba una maquina con un brazo del que podía acoplarse distintos y diferentes dildos y consoladores.

Entré un poco en pánico tras todo aquello pero no podía echarme atrás. Me senté en la mesa apoyando los talones desnudos en los estribos de esta. Gema se dispuso a atarme los tobillos y las muñecas con unos grilletes de cuero negro que colgaban de la misma y me puso unas ventosas de goma transparente, a modo de pequeñas campanas, en los pezones y cubriendo prácticamente toda la aureola del pecho. Puso dos más pequeñas en las axilas que quedaron estiradas hacia atrás, llevando mis brazos más altos de la cabeza. La silla me presionó en las lumbares haciendo que todo mi cuerpo quedara arqueado y mi coño levantado y expuesto. Sentí como tras abrirme las piernas con la silla se me abrían los labios del coño totalmente dejando a bien seguro (pues no podía verlo) totalmente libre y franqueable, el agujero de mi vagina y totalmente visible el piercing en uno de mis labios.

Mi cabeza caía hacia atrás y hacía imposible el poder ver el consolador que pudieran incorporar a la máquina. Sentí cómo una quinta ventosa era instalada en mi clítoris y cómo una gruesa correa me sujetaba firmemente las caderas a la silla impidiendo todo el movimiento que pudiera quedarme. Gema, me puso una bola de goma dentro de la boca atada a mi nuca con una correa de cuero y así quedé atada, inmovilizada y preparada para lo que se me echaba encima. Y acto seguido me enseñó tal y como estaba, el objeto follador de la madrugada, no pude decir nada que mis ojos desorbitados ya no se lo hubieran expresado a la madura tortillera…

Este es Rocco, es una réplica exacta del pene del famoso actor porno Rocco Sigfredi, ¡a partir de ahora ya podrás decir que te ha follado! Jajajaja. Bueno, no te preocupes, si has acogido "La Cuña de Judas" podrás también con este sin problemas…Además te voy a meter este otro óvulo que me ha dado "El Profesor" para que puedas lubricar mejor…

Oggggg oooggg Pugaaa oooggg (en aquel momento quería decirle no puta no pero, obviamente, me era imposible)

Ya está…, hija de mi vida estás empapada, no creo que necesites más lubricación de la que ya tienes pero en fin mis instrucciones son mis instrucciones. Voy a terminar de poner todo esto en su sitio y te dejo…

Notaba como el cabrón óvulo por su forma, textura y lubricación se me metía por sí mismo hasta lo más profundo de mi interior y como en prácticamente nada comenzaba a disolverse por mis propios fuegos internos. Supuse, por los ruidos que hacía Gema, que continuaba con sus labores de adaptación de la escena, atornillando a Rocco y adaptando la máquina a la altura de mi coño. Al minuto Sandra acabó con sus preparativos y se despidió con un nos vemos y un beso en la frente no sin antes dejarme en la mano derecha un mando por infrarrojos que según ella podría controlar las embestidas sin que se dieran cuenta, siempre y cuando, no le diera varias veces a este, en cuyo caso se notaría notablemente la reducción de la velocidad del cacharro.

Al cabo de un minuto, el cual me pareció una eternidad por la postura, oí un fuerte zumbido que delataba la puesta en funcionamiento de "El Carrusel". Todas la ventanas se volvieron de pronto translúcidas dejando ver el espectáculo que se les ofrecía: una chica totalmente expuesta, abierta de piernas y con el coño preparado, inmovilizada y lista para recibir a la máquina folladora cuando ellos comenzaran a echar los dineros... La mesa comenzó a girar para que todos pudieran contemplar el principio del show y la mercancía para la vista que se les ofertaba. De repente, una voz, que reconocí como la del presentador, sonó por la megafonía interna de la sala diciendo:

Y aquí estamos una vez más, esta noche, con nuestra encantadora y caliente nueva chica... ¡Mari Mar!. Ahí la tenéis dispuesta a recibir la follada maquinera de nuestro soberbio consolador Rocco disponible en la tienda por la módica cantidad de 82€, una auténtico regalo para el placer...y ahora ...¡¡Mari Mar!! ¡¡¡Es toda vuestra!!!

Por el rabillo del ojo noté como volvían a tintarse la mayoría de las ventanas y casi de inmediato estas se volvían de nuevo transparentes tras haber echado los clientes sus monedas o billetes. La mesa seguía girando mostrando mi gruta totalmente expuesta. Un pequeño zumbido y la máquina succionadora de mi derecha comenzó a funcionar dándome pequeños tironcillos de mis pezones y de las axilas, cuando acto seguido, una succión inesperada en el clítoris de la jodida máquina ordeñadora hizo que dejara caer sin darme cuenta el mando. Ya era demasiado tarde, estaba irremediablemente perdida y a merced de todos esos cabrones.

En menos de un segundo noté como el consolador que estaba enganchado a la máquina se apoyaba milimétricamente en la entrada de mi vagina que estaba esperando la intrusión de Rocco de un momento a otro. Un golpe seco, acompañado de un ruido metálico hizo que el falo de látex adherido me penetrara de golpe entre unos siete u ocho cms acompañado de un vaivén lento y constante. El sonido de los émbolos y las poleas llenaron mis oídos con un "tac-clac" parsimonioso y constante, lento pero con una firmeza matemática, en tanto las succiones de los pechos iban siendo más intensas y prolongadas y las del clítoris más agudas y lentas, iban alternándose, llenando mi cuerpo y mente de nuevas sensaciones. El sonido metálico aumentaba cada vez más, a medida que se intensificaba gradualmente el ritmo, de repente, un nuevo golpe seco y rotundo hizo que me llenara oros 7 u 8 cms más del dichoso juguete, las precisas embestidas iban siendo acompañadas a partir de estos momentos, de un movimiento de presión hacia delante que hacía que por cada nuevo bombeo de la máquina se me metiera el consolador un poco más en mi interior, hasta que sentí como me llenaba completamente el coño en su longitud y grosor. Irremediablemente a Rocco lo había acogido en toda su totalidad y la máquina continuaba con sus precisas y matematicas embestidas con una cadencia milimétrica, incasable, fría. Lo sacaba prácticamente todo para volverlo a introducir en toda su magnitud. En un momento sonó por la megafonía una canción que reconocí de inmediato por que mi hermano la ponía incesantemente en la cadena Hi-Fi de casa y a mi no me gustaba nada, siempre acabábamos discutiendo por su ritmo fuerte y constante, era Dü Hast de los Rammstein, a partir de esos segundos supe que todo hasta ese momento había sido una preparación y que la cosa no iba a quedar sólo ahí. La canción comenzó a sonar y su ritmo endiablado se hizo prácticamente el mismo que se imponía en la máquina. Los clientes deberían estar invirtiendo todos sus dineros en el aumento de la frecuencia de las embestidas porque la condenada maquinita me estaba bombeando sin miramientos, era como estar a merced de un monstruo poderoso y sin sentimientos. No obstante, todos mis sentidos, a lo que contrariamente se pueda entender, reaccionaron de forma inversa a mis pensamientos y el grado de excitación que tenía en esos instantes era ya extremo. Las succiones de los pezones y del clítoris se hicieron intensísimas y el ruido de la sala entre la cancioncilla y el constante y metálico ruido de los émbolos, engranajes y poleas se hizo ensordecedor. No me cabía duda alguna de que la máquina folladora estaba en los límites de sus capacidad de bombeo, pero quedé aún sorprendida por lo que vino poco después. Al tiempo que se mantenía el ritmo infernal impuesto el cabrón consolador, que no era esto sino un vibrador, con todo lo que ello implica, comenzó su peculiar vibración arrancándome de mis entrañas una serie de orgasmos encadenados fortísimos. Estaba siendo usada y follada por una máquina a la cual lógicamente yo no la daba placer alguno, pero ella a mi… cielos… me estaba perforando y llenándome de cien mil sensaciones nuevas. No se cuánto tiempo permanecí en aquella situación, lo único que se es que quedé completamente desmadejada, aturdida y… sin conocimiento. Sí, así es. Creo que casi me muero, de placer, de locura sexual. Una vez más, perdí el conocimiento por pura pasión y locura sexual.

Me desperté en la furgoneta de camino a casa. Al lado estaba mi hermano " El Cereal", esta vez conducía Antonio, el depravado e infame profesor. Estaba tapada con un albornoz de baño de color blanco, completamente desnuda debajo, sin mi top, ni la mini, ni las sandalias. Lo primero que hice fue preguntar por mi ropa, pues no deseaba entrar en casa y que me pillara mi padre con un albornoz viniendo de la calle, "El Cereal" me dijo que la tenía a mano guardada pero que no me la iban a dar, eran las 8 de la mañana y mi padre ya había marchado a trabajar, seguramente me preguntará a la mínima ocasión que tenga que dónde había estado toda la noche, en fin le diría que con mi hermano, al fin y al cabo, era la verdad ¿no?.

Me explicaron que había quedado como una auténtica reina del sexo en el " Hardcore Today" y que me había estado examinando Antonio si tenía alguna lesión, comprobando que no, me habían suministrado un tranquilizante para que descansara. No me fiaba ni un ápice del exámen realizado por Antonio, desde luego y a pesar de la somnolencia que me embargaba, decidí ir al médico en cuanto pudiera para que me mirara y comprobara que no tenía ningún desgarro ni nada por el estilo

Mientras subía a mi habitación mi hermano iba detrás con un atillo hecho con mi ropa. A cada paso que daba me retumbaban las entrañas, estaba rota, desmadejada, me dolía todo y tenía unos fuertes moratones allí donde habían estado las ventosas. Antonio se despidió de mi en mi propia habitación con una palmadita en el culo y diciéndome que me había portado como el esperaba, como su puta.

Horas más tarde, ya a las 5 de la tarde me desperté alarmada ante la mancha de sangre que tenía entre las piernas, me había venido la regla, no me tocaba y se me adelantó casi una semana. Por los excesos, seguro. Estaba asustada y seguía doliéndome todo por dentro.

Decidí llamar por teléfono y concertar una cita con el ginecólogo para ver si tenía alguna cosa rara y de paso que me mirara a ver si los putos óvulos esos me estaban jodiendo algo.

Me dieron cita para las 7 debía ir para ver que me decía….

 

 

CONTINUARÁ….

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Relatos anteriores publicados de la serie:

La Clase de Anatomía 1 (Mari Mar 1)

La Clase de Anatomía 2 (Mari Mar 2)

Huída del Aula (Mari Mar 3)

... Y mi hermanito me jodió el culo (Mari Mar 4)

Mi primer día de trabajo (Mari Mar 5)

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