* Relato 66…
Cuando la masturbación acaba
SINOPSIS: Madura mujer aprovecha ausencia de su sobrina para
tirarse a su novio…
ECSagardez
El solar donde jugábamos béisbol, luego de varios años, se
convirtió en una unidad habitacional y fue allí a donde llegó a vivir Marvelia,
la chava de la cual me enamoré y a quien hice mi novia, a pesar de tener muchos
pretendientes del barrio.
Ella vivía con su tia Selene desde que era muy niña, debido a
que su madre por razones de trabajo la habían trasladado a la ciudad de México y
lo que menos deseaba la señora era que perdiera la escuela. El tiempo pasó y las
hermanas optaron porque se quedara en Veracruz.
Transcurrieron los años y Marvelia se convirtió en una guapa
adolescente que provocaba los más atrevidos piropos de los chamacos de la
barriada. Pero ella, siempre les respondía con palabras altisonantes para
hacerlos quedar mal.
Sin embargo, el trato respetuoso que le dispensaba, me hizo
ser su amigo y confidente. Tras varios años de amistad sincera me atreví una vez
a invitarla a la nevería "Yucatán", ubicada en el parque "Zamora" del puerto y
le declaré mi amor por ella.
Como siempre, la respuesta fue:
— Déjame pensarlo y en tres días te digo…
Esos tres días fueron un suplicio y se hicieron una
eternidad… Porque mi enamoramiento era sincero y además de hacer realidad mis
ilusiones de un noviazgo juvenil con la chica más guapa del vecindario.
Por fin, se cumplieron los tres días y llegó el momento de la
verdad. La fui a buscar a la escuela donde cursaba el primer año de bachillerato
y nos dirigimos a una refresquería cercana, pedimos dos aguas de horchata y nos
sentamos a escuchar la canción "Yesterday" de los Beatles, que era la canción de
moda, junto con "Todo lo que necesito es amor", del mismo conjunto de Liverpool.
Luego de darle sorbos a la refrescante bebida. Le pregunté:
— ¿Y qué has pensado?
Ella se me quedó mirando y me sonrió, mostrándome la hilera
de dientes blancos que eran como perlas salidas del mar y me respondió:
— Sí… Si quiero ser tu novia…
La tomé de la mano y poco a poco acerqué mi cara a su rostro,
hasta que logré darle un beso en la mejilla, como señal del cariño que ya sentía
por ella y que se rubricaba con el haberme aceptado para compartir sus sueños
juveniles…
II
Los días, semanas y meses pasaron… Nuestro noviazgo despertó
la envidia y los comentarios más fatuos se escuchaban entre los chicos del
barrio. Pero era sólo parte del egoísmo que les corroía por dentro. No obstante,
tuvieron que convencerse de que nuestro amor estaba por encima de todo y todos…
La señora Selene, aprobaba nuestra relación y desde un
principio hubo empatía… No había objeción alguna para salir al cine, ir a
caminar por el bulevar "Manuel Avila Camacho" o pasear por el malecón, menos
para acudir a la nevería a tomarnos un helado…
Doña Selene era una mujer muy sencilla en su trato. Jamás se
alteraba y eso la hacía aparecer como una persona simpática y de un humor
agradable. Por lo que me había contado Marvelia, jamás se había casado y ya
andaba por los 37 años de edad, siempre se había dedicado a trabajar, como
secretaria de un notario público, llegando a hacer la persona de más confianza
de su jefe… Pero lo hermoso de la señora era la dedicación y el amor que le
dispensaba a mi novia…
También me contó, en confianza, que en alguna ocasión había
oído ruidos extraños en la recámara de su tia y al acercarse para preguntarle si
se le ofrecía algo, no pudo hacerlo, porque la sorprendió masturbándose…
Esa situación inquietaba a Marvelia, porque ella le sugería
que tuviera una relación y la señora Selene sólo sonreía y le decía: "Para qué",
al tiempo de expresarle:
— Los hombres son mala compañía. Vale más estar sola que mal
acompañada…
Y le rubricaba el comentario con sonora carcajada…
III
La relación con doña Selene se fue haciendo muy estrecha… El
comentario de mi novia me hacía tener malos pensamientos con su tía… Incluso
llegué a fantasear en la soledad de mi cuarto con algunas masturbaciones
pensando en ella… La imagen de su cuerpo, bajo de estatura y delgado, rostro
redondo que le daba una belleza particular, sobre todo por el arreglo personal
que la caracterizaba. Además de usar siempre medias de nylon, que me hacía
pensar en la forma de desnudarle sus piernas y pies… Toda una fantasía…
Las visitas a la casa de Marvelia se hicieron más frecuentes
y constantemente me aparecía para ver si no se les ofrecía algo. Pero en
realidad intentaba buscar que mi novia no se encontrara para platicar con su
tía…
En una ocasión… Marvelia sufrió un retraso en la escuela por
razones de un examen de geometría analítica y eso me dio la oportunidad de
llegar a su casa y esperarla ahí porque habíamos quedado de ir a ver un partido
de béisbol en el Parque Deportivo Veracruzano.
Doña Selene, como siempre me distinguió con su amabilidad y
me ofreció un refresco, el cual acepté de buen agrado y ella se sentó en la sala
a saborear el que se había servido en un vaso… La plática transcurrió con las
preguntas de rigor, sobre mis estudios y que pensaba hacer en el futuro…
Las respuestas fueron las indicadas… Como había quedado
frente a mí… Hizo un ligero movimiento con sus piernas para cruzarlas y en ese
instante pude notar el calzón blanco que portaba… Desvié la mirada para no
hacerla quedar mal, pero pareció no notarlo, porque sus movimientos de cruzar y
descruzar las piernas se hicieron más frecuentes… La verdad, esa situación me
hacía tener el pene erecto…
IV
Dejé pasar unos minutos y como no llegaba Marvelia… Me
despedí y le dije que iría a mi casa y más tarde pasaría por ella… Ella bajó el
rostro y percibí que su mirada se dirigía a mi paquete… Pero sólo se limitó a
sonreir… Se levantó del sillón y me acompañó a la puerta…
Casi corriendo llegué a mi casa y de inmediato me dirigí a mi
cuarto… Me acosté en la cama, me bajé los pantalones y dejé salir a mi compañero
fiel, al cual tomé con la mano derecha para bajar y subir el prepucio, una y
otra vez, hasta que mis movimientos se hicieron frenéticos y descargué toda mi
leche caliente con disparos que pegaron en la pared, pero fue una eyaculación
sensacional porque en mi mente estaba la imagen de los calzones blancos que
minutos antes me había mostrado doña Selene y sentía que allí se estrellaba el
esperma que escurría de mi mástil …
No se si fue consciente o inconsciente. Pero esa acción me
volvió loco por muchos días y las pajuelas se convirtieron en el punto final de
mis fantasías con esa madura mujer…
Me resultaba curioso… Pero el amor por Marvelia se empezaba a
extinguir dentro de mi… La obsesión por poseer a doña Selene me hacía vivir en
un infierno de pasión incontenible…
Buscaba siempre estar en casa de ellas. Pero la intención no
era el de salir a pasear, sino el compartir los momentos con las dos, aunque le
dedicaba más tiempo a la plática con la señora… Marvelia, parecía no darse
cuenta y hasta sentí que le agradaba que entre su tía y yo hubiera química.
Quizá pensando que su noviazgo conmigo iba viento en popa…
Pero yo me sentía como el animal en celo que deseaba cogerse
a la madura mujer y sólo esperaba tener la oportunidad de decirle cuanto la
deseaba y lo que haría con ella en la intimidad…
V
Una llamada telefónica alertó mis pensamientos… Era Marvelia,
quien me informaba que tendría que salir urgentemente a la ciudad de México,
porque su mamá había sufrido un accidente en su casa, al caer de una escalera, y
le habían enyesado un pie. Por lo que tendría que cuidarla por algunos días…
Incluso me dijo que ya había pedido permiso en la escuela para justificar sus
inasistencias…
Enseguida surgió mi pregunta:
— ¿Irá tu tia contigo?
Me respondió:
— No… Ella irá el fin de semana, porque tiene mucho trabajo
en la notaría… Ese día era miércoles… Así que me dirigí de inmediato a la casa
de mi novia, quien ya estaba esperándome en la puerta con sus maletas y la
acompañé a la terminal de autobuses "ADO", donde compré el boleto para la ciudad
de México y posteriormente abordó el de las 19 horas…
Cuando partió el autobús, me dirigí a la notaría y esperé en
la planta baja del edificio a que saliera doña Selene. En el trayecto había
hecho un plan y era seguro que esa noche me la cogería…
VI
Cuando me vio… Me saludó con esa sonrisa cautivadora que me
gustaba de ella y me preguntó que hacía allí en ese momento…
Le contesté que ya sabía lo de su hermana y que Marvelia se
había ido a México en el autobús de las siete de la noche. Por lo que se me hizo
fácil llegar allí para informarle y acompañarla a su casa…
Ella me agradeció el gesto y me dio un beso en la mejilla… No
esperaba tal reacción… Pero si logró erizarme los pelos y algo corrió por mi
columna vertebral que me hizo tener una erección…
La invité a tomar un helado en la nevería cercana y doña
Selene aceptó… Sólo me dijo que la esperara en lo que subía a hablarle por
teléfono a su hermana de que su hija ya viajaba a la ciudad de México…
Pasaron algunos minutos y cuando bajó la señora Selene se
veía más guapa o al menos percibí que se había retocado el maquillaje y eso
despertó mi ego y me hizo pensar que lo había hecho por mi y para caminar a mi
lado el pequeño trayecto hacia la nevería, donde llegamos y pidió un helado de
vainilla, mientras yo solicitaba un "banana split" y una coca-cola con hielo,
mis favoritos…
VII
La plática transcurrió con algunos chistes… La simpatía de
doña Selene me tenía sorprendido y su mente viajaba a cien por hora para hacer
de cualquier palabra un chascarrillo… Hasta que se me ocurrió preguntarle:
— ¿Señora, por qué no se ha casado?
En su respuesta inmediata que también le arrancó una
carcajada, me dijo:
— Vale más estar sola que mal acompañada…
Ambos sonreímos… Pero pecando de audaz le respondí:
— Eso sí… Pero las mujeres, sobre todo como usted, tienen
necesidades de otras cosas…
A pesar de que me sentí atrevido, ella repuso:
— Si tienes razón… Pero a veces uno puede autosatisfacerse,
sin necesidad de malas compañías…
Su sonrisa seguía a flor de labio… Y le dije:
— ¿O sea qué usted no confía en los hombres o no le gusta el
sexo opuesto?
Su semblante cambió y me contestó:
— Claro que me gustan y mucho… Pero nadamás para eso… No me
gustan los compromisos y además no pretendo darle malos ejemplos a Marvi a quien
quiero como una hija…
Su respuesta me incomodó un poco… Pero la plática me estaba
empalmando… Mi pene estaba súper erecto y pedía ser liberado para darle la
acción en el interior de un húmedo agujero…
Terminamos de consumir lo que habíamos solicitado. Pagué la
cuenta y salimos del lugar para dirigirnos a su casa…
VIII
Llegamos a su casa y cuando me encontraba en la puerta… Me
invitó a cenar… Así que con tal de estar solo y más tiempo con ella, acepté de
inmediato… Entramos y me dijo que encendiera la tele en lo que se ponía cómoda…
Se introdujo a su recámara y cinco minutos después salió
vestida con una camisa blanca larga y a leguas se le notaba que no traía
brassiere, discretamente observé que traía puesto un bikini negro que me hizo
cerrar las piernas para que no se percatara del efecto que me había causado…
Su justificación fue la del calor que en ese momento se
sentía en el ambiente. Aunque en lo personal, era ya mi calentura la que me
tenía empalmado de verla como estaba vestida… Ahora si la situación era la
esperada y tenía que actuar rápidamente. No podía dejar ir la oportunidad de
cogerme a doña Selene…
Me propuso tomar un refresco en lo que ella sacaba del
refrigerador una cerveza… Me dio una coca-cola y ella abrió su bebida para darle
un sorbo, en lo que se volvió a sentar frente a mi en la sala… Era curioso, pero
se volvió a repetir la misma escena… Cruzaba y descruzaba sus piernas, pero
ahora no hacía ningún intento por cerrarlas enseguida, sino que en su
atrevimiento dejaba que viera su bikini negro y, como era lógico, mi verga
estaba súper erecta…
Hubo un momento en que ya no me aguanté y traté de ponerme
cómodo, porque mi glande ya me dolía por lo apretado del pantalón. Y fue ella,
quien tomó la iniciativa:
— ¿Algo te sucede, verdad?
A lo que respondí:
— Sí… Usted me pone a cien por hora…
— Ponte cómodo –me dijo-
No hubo necesidad de más palabras… Me quité los pantalones
delante de ella y sólo me quedé en truza… Ella se le quedó mirando a mi pene y
se acercó hasta donde estaba para agarrarlo sobre mi prenda interior y lo
masajeó por unos instantes, al tiempo que su lengua remojaba sus labios y me
dijo:
— Tienes un buen instrumento. ¿Me dejas verlo…?
Sin esperar mi respuesta me bajó la truza y el miembro salió
disparado, formando una línea horizontal… Lo tomó con ambas manos y lo tocaba
como si éstas fueran una balanza para pesarlo… Hasta que se agachó y se lo
introdujo todo de un jalón en la boca para chuparlo con ansiedad desmedida…
Se lo sacó y con la lengua lo recorría palmo a palmo, no
perdió ningún detalle del tieso miembro y levantaba la mirada para ver los
efectos que me causaba su extraordinaria mamada…
Sólo alcanzó a preguntarme:
— ¿Te gusta como te lo hago?
Pero a mi me resultaba delicioso el sexo oral practicado que
no contesté verbalmente, sino que asentíi con la cabeza…
IX
De pronto se levantó y me besó en la boca… Su lengua jugueteó
con la mía… Mientras mis manos se hundían en su entrepierna y me sorprendí de lo
húmedo que estaba su bikini negro… Era natural que estaba excitadísima y que ya
deseaba tener la verga en su interior…
Pero yo también necesitaba hundirme entre sus muslos y
arrancarle algunos gemidos de placer… Así que la acosté en el sofá y ella
obedeció la orden de su joven amo…
La despojé de la pequeña prenda y hundí mi cara en la
entrepierna, su vagina estaba completamente depilada y mi lengua se introdujo en
ese agujero, lamiendo con frenesí y sorbiendo al mismo tiempo sus jugos que
tenían un sabor salado, pero que me sabían a gloria… Aún tenía coca-cola en mi
botella y se la vacié para tomarlo de esa oquedad que se contrajo
momentáneamente al sentir el frío líquido…
Ella lanzaba suspiros y retorcía su cuerpo ante el impetuoso
sexo oral que le estaba practicando… Hasta que mis labios se apoderaron de su
enorme clítoris, el cual jalé y le provoqué un movimiento espasmódico que estuvo
acompañado de más lamidas y chupetes a su grueso y largo botoncito de placer…
De pronto exhaló fuertemente y lanzó un grito, señal de que
se acercaba el orgasmo y deveras que lo disfrutó, porque atrapó mi cabeza entre
sus piernas y no me permitió salir de ahí, hasta haber descargado todos sus
fluidos, los cuales llegaron a mi garganta y tuve que tragármelos, sopena de
ahogarme con tanto líquido…
X
Poco a poco dejó de apretar mi cabeza con sus piernas y fue
cuando me dijo:
— Que corrida me di… Ya me hacía falta una buena mamada…
Sólo me sonreí… Y me acerqué a besarla en la boca, con la
intención de que chupara mi lengua y sintiera el sabor salado de su vagina…
Entendió el mensaje porque se prendió de ella y la chupó a más no poder, hasta
que sentí que estaba seca de sus fluidos…
Con su mano, tomó mi verga y la dirigió hasta su vagina… Al
tiempo que levantaba y abría sus piernas… Era lògico que el pene entró sin
ningún problema y se internó en lo profundo de las entrañas de doña Selene,
quien sólo jadeaba y se sentía a gusto con cada embestida de mi pene…
Mi verga era como una pistola que entraba y salía de esa
funda, hasta que mis huevos chocaban con sus nalgas… Ella acompañaba sus
movimientos al vaivén de la penetración y mantenía los ojos cerrados, producto
del éxtasis y del intenso goce que estaba experimentando…
Sus pies descansaban en mis hombros y eso distendió un poco
más su vagina… Yo aproveché para besarlos y chuparle los talones, metía mi
lengua entre sus dedos y la pasaba por las plantas como un toque más de
excitación y fantasía… Ella sentía un ligero cosquilleo en sus pies, pero le
agradaba, porque se veía como abría todos sus dedos… La verga entraba y salía de
ese húmedo refugio en que se había convertido la vulva de doña Selene…
Hasta que acalló con su mano derecha, lo que pudo haber sido
un alarido… Su cuerpo se arqueó sobre el sofá y levantó su pelvis hasta pegarse
con el mío… Sentí algo viscoso que golpeaba la cabeza de mi pene… Era el orgasmo
de mujer más espectacular que había disfrutado…
Por lo que no me pude aguantar más y le descargué mi leche
caliente en sus entrañas, lo cual ella celebró con esta exclamación:
— ¡¡Dáme tu leche papito!! ¡¡Vente en mi, no te salgas!!
Sus palabras me enardecieron y fue, sin duda, un coito
maravilloso…. Ambos disfrutamos ese polvo en toda su magnitud y nos sentimos los
personajes más agraciados de la naturaleza…
XI
Cuando todo concluyó… Doña Selene me confió que estaba
enamorada de mí… Pero que no quería defraudar la confianza de Marvelia… Pero que
ya se había percatado del efecto que me causaba cuando me mostraba sus bragas y
que a veces se masturbaba pensando en mi, porque ya había notado que se me
paraba la verga y que eso le producía excitación y morbo…
Yo no me quedé atrás y también le comenté que en todas mis
masturbaciones ella siempre estaba presente… Pero al mismo tiempo le pregunté:
— Después de lo de hoy… ¿Qué va a pasar con nosotros, cuando
regrese Marvelia?
Su respuesta si que me sorprendió:
— Por eso no te preocupes… Estos días vamos a disfrutarlos
como si fuera el último y más adelante decidiremos qué hacer…
La decisión estaba tomada… Por fin se me había hecho realidad
cogerme a doña Selene y además sería mi amante…
Y tarareando una canción se fue a la ducha y después se metió
a la cocina a preparar la cena para su joven amante… Por cierto cocinaba
sabroso…
XII
Una semana después regresó Marvelia y mi relación con ella
siguió como si nada… La discreción de doña Selene fue el principal factor para
continuar con nuestra secreta relación, porque ahora buscábamos estar en la
intimidad de los moteles y seguir disfrutando de esas noches de sexo en que se
convertían sus llegadas después de las diez de la noche a su domicilio.
Marvelia jamás sospechó el engaño y al irse a estudiar la
universidad a México, me dejó el camino libre para mantener el reparto de leche
que doña Selene demandaba. Porque era, sin duda, una madura muy calenturienta…
Eso si, dejó de masturbarse…