Delicado
Gourtmet
I
La oscuridad se había adueñado de la habitación... Aun asi,
yo la veía... Ella me vio entrar... Había dejado las puertas del armario
abiertas, para mi... Me deleito recorriendo su espalda... El tatuaje, de la
silueta de un murciélago, que se encuentra en aquello que se llama "Zona de
nadie"... Ella gira su cabecita, lo suficiente para verme entrar... Un gesto
grácil, delicioso en su delicadeza...
Creo fuegos fatuos que iluminen la estancia... Ella se
gira... Clava su liquida mirada en mi... Su deliciosa melena castaña rojiza se
mueve con el giro, y es este movimiento tan rico en matices como el resto del
conjunto (piel y músculos moviéndose a un ritmo entre la excitación sexual y el
miedo).
-¿Me reconoces, niña?
Ella no se mueve, admirada ante mi aparición, pero me lo dice
todo con su mirada...
Su piel es asalmonada, a la luz de mis fuegos... Su cuerpo
despide una extraña fuerza... Su boca es dulce, y hace buen conjunto en aquel
rostro ovalada y hermoso... Sus manos, delicadas y suaves, se colocan, cada una,
sobre uno de sus torneados muslos... Que fragancia despiden estos, la siento
desde aquí... ¿Se ha perfumado para mi?...
... Me deslizo a su lado... Acerco mi nariz entre sus
muslos... Su sexo se abre como el capullo de una rosa, soltando una fragancia
embriagadora... La punta de mi lengua acaricia los pliegues de sus labios
vaginales... La siento estremecerse ante mi caricia...
... Me incorporo, detengo mi cabeza a escasos centímetros de
sus firmes, y redondeados pechos... Sus pezones son redondos, pequeños, la
excitación los mantiene duros y apuntando hacia mi... Atrapo uno entre mis
labios, y tiro... Ella vuelve a gemir... Mis manos acarician aquellos pechos,
los sienten... Duros... Firmes... Apetitosos...
... Mis manos ascienden... por el cuello... Hasta rodar el
rostro... Lo acerco al mío... Beso aquella boca... Me embriago de sus aromas al
tenerla tan cerca...
... Mis manos descienden por su espalda, hasta llegar a su
trasero... Tiro de ella hacia mi... Nuestros cuerpos se encuentran... El mío
atrapa el suyo, como la boa atrapa a la ardilla...
... Y los fuegos se apagan, para darme intimidad... mientras
ceno...
Cuando regreso, Tessa (A la que he trasladado a una jaula mas
amplia) me mira con desafío, mientras tapa sus pequeños pechos con sus manos ...
-No se impaciente, querida... Su turno anda ya próximo
... Y continuo mi camino hasta mis dependencias privadas...
Llevándome el fresco y dulce aroma de Tessa conmigo...
... pasare la noche meditando una buena receta para preparar
tan deliciosos, y pequeño, cuerpecillo...
II
-Esta noche pasada pensaba pasarla pensando en tu futuro...
Escribir una receta solo para ti, y esas cosas... Pero me quede mirando esta
foto...
"se llamaba Beatricce... Hermosa ¿Verdad? ... Esa pielñ
morena y suave, ese olor a flores salvajes... La hubiera elegido para ser mi
esposa, si aquella reina arlequín, ayudada por sus hijas, no la hubiera
matado... Oh, cuanto daño me habéis hecho... Tus amigas... tu... Ese cerdo del
soñador y de su amada... Te preguntaras porque a ellos dos no les he tocado...
Ha sido en agradecimiento al servicio prestado, inconscientemente, para mi
alzamiento en la cadena... En fin... Quieres que te cuente donde desperté hoy...
Te vas a reír... Atado a un árbol de mi jardín, y, con aquella zorrita morena
que contrate apuntándome con un arma, e, identificándose como Pitufina...
Tendrías que ver al cara de la muy estúpida cuando deshice las cuerdas... Se al
entregue como regalo a mis hombres... Con orden de matarla de la forma mas cruel
posible, cuando se aburrieran de ella...
No al interesa lo mas mínimo... Sin perderme de vista se
estira, y con cada movimiento sus fragancias inundan mis órganos olfativos en
una sinfonía deliciosa...
Pasan algunas horas... Espero impaciente la noche... La nueva
caza... Acabe volviendo a usar los armarios, a perro viejo...
... Mi visita llega... Mis manos surgen de dentro del
armario, ella esta desnuda (Se pensaba sola en aquella casa, y en realidad lo
estaba... Yo tan solo soy una visita inesperada...)... Hago ver, a sus ojos, un
rostro conocido, que la llene de paz y confianza... Un engaño que me permita
gozarla... Ya tendrá tiempo de alimentarme con su miedo...
... Mis manos e colocan a los costados... Ella me
sonríe...mis dedos gordos juguetean con sus pezoncitos... Mmmmm... que duritos
se palpan... Tiro de ella hacia mi... Hacia dentro del armario...
En cuanto las puertas se cierran de golpe, y ambos quedamos
en la oscuridad... En cuanto su piel desnuda y cálida, se mezcla on la mia
sobrenatural... En cuanto siento sus pequeños pechos deshacerse, al ritmo de su
excitada respiración, entre mis manos... se que no me he equivocado con el plato
de esta noche... Entonces, y solo entonces, me pongo a cenar...
... Aun asi, algo sigue ardiendo en mi interior cuando
regreso a casa... Entonces recuerdo a una chiquilla que me hace de secretaria...
Turgente y apetitosa... La llamo con carácter de urgencia...
... En media hora la tengo delante mía...
-¿Me llamo, Sr. Rojo?
Su tono de voz, y su forma de hablar, denotan la falta de
luces de esa muchacha... Lleva un perfume barato... Pero todo se olvida en
cuanto miras a esos ojos verdes y profundos... En cuanto esa boca se tuerce en
una insinuante mueca... En cuanto su mano, cuidada y fina, se desliza por su
pecho...
-Desnúdese
No hay ningún pero... Supongo que la muy imbecil se esta
ahciendo ilusiones con mi propuesta...
-¿Así voy bien, señor?
La muy guarra vino sin sujetador, saca sus dos pechos,
turgentes y jugosos (Donde los pezones apenas parecen puntitos), por encima del
cuello del jersey...
... Sino fuera por su apestoso perfume, me hubiera abalanzado
ya sabre ella...
-¿Qué desea que haga después de desnudarme, señor?
Me dice la zorra, abriendo mucho la boca... Formando una O
con sus labios... Diciéndome: Estaré encantada, después, de chuparsela, y de que
se corra en mi boca, señor... Esta chica sabe como llegar alto en una empresa...
Aunque no en mi empresa...
... Maldito perfume...
-¿Le parezco bien así, señor?
Sus ropas han volado, ahora me mira, repanchingada en un sofá
frente a mi (Dejándome bien a la vista su sexo rasurado) mientras se masajea,
con el contenido de un tarro, uno de sus pechos...
... La mierda del tarro huele aun peor que su perfume... Se
me pasan las ganas...
-Muy amable señorita, ha sido suficiente... Vístase... Nos
veremos mañana... en el trabajo...
Ella no se atreve a replicarme... ¿Autoridad?... ¿Realmente
me desea? ... ¿Y que importaría? Tan solo es carne...
Ella era tan joven... Pero tenía unos pechos suculentos...
Una buena reputación como puta en Montmatre... Y la edad perfecta para creer en
mi... Para temerme...
... Me vio entrar por la ventana... Y encender las velas con
tan solo un soplo...
Aquella noche había bebido suficiente absenta como para no
suponerme un problema... Incluso me acogió como a un salvador...
Aun recuerdo su perfume... Eu de Roches... Tan delicioso...
adherido a su piel jugosa y tierna, debido a los pocos años que la
contemplaban... Nuestros labios se unieron... Y yo apreté su cuerpo contra el
mío, hasta que la asfixia hizo su trabajo... Y yo pude disfrutar en silencio, y
a solas, del dulce banquete...