UN PRIMER ENCUENTRO
(Una visita inesperada)
-"Ding Dong". Sonó el timbre, pero no pensaba molestarme en
ir a ver quien era, seguro que publicidad o correo.
Era al medio día y estaba frente a mi ordenador, ya casi era
un ritual, esperando a que un amigo se conectara. Ese día parecía retrasarse, no
me extrañé, supuse que se habría liado con algún asunto de trabajo.
-"Ding Dong". Nuevamente el timbre sonaba, eso me hizo pensar
que el tipo de correos era un pesado, así que me incorporé y me dirigí a la
puerta, he de reconocer que con cierto mal humor. Tanto es así que tengo por
costumbre observar por la mirilla para ver quien es, pero ese día ni lo hice,
así que abrí la puerta con un gesto brusco y mala cara.
El alma se me calló a los pies al ver quien estaba tras la
puerta, no podía creer que se hubiera presentado en mi casa esa persona, y menos
aún sin decir absolutamente nada. Se trataba del chico al que esperaba en el
Chat, con el que llevaba ya algún tiempo hablando y sobre el que sentía cierta
atracción, aunque creo que eso es normal, sobretodo si tenemos en cuenta las
conversaciones tan subidas de tono que en ocasiones habíamos tenido.
La verdad que en un primer momento me avergoncé, creo que
incluso me puse roja, aún estaba con el pantalón del pijama y una camiseta de
tirantes (hacía calor). Eso hizo que no fuera capaz de mediar palabra, él se dio
cuenta de la situación y su reacción fue directa, entró sin decir media palabra
y me besó, noté por primera vez sus labios y su lengua rozando mis labios, y sus
manos sujetarme fuertemente la cintura, llevándome hacia él. No me podía creer
lo que estaba pasando, mi cabeza no paraba de dar vueltas mientras el seguía
besándome apasionadamente, hasta que de repente paró, me alejó un poco de él y
dijo:
-"Niña esto no te lo esperabas, ¿verdad?". Me sonrió y volvió
a besarme, está vez de forma más pausada y cariñosa, sujetándome aún por la
cintura, aunque una de sus manos se fue a mi cara. Tras el beso, tan tierno, mi
respuesta fue, creo que, hasta ridícula.
-"Eh…Bueno…no sé… es que…". Que tonta me sentía -"Hola, la
verdad que me has sorprendido, no esperaba tener visita hoy, perdona las
pintas".
- "Espero que te haya sorprendido gratamente, y por lo de las
pintas no te preocupes, ya sabes que me gustan las cosas de andar por casa, así
estás muy sexy".
Me quedé mirándolo fijamente y noté su mano deslizarse hasta
una de mis nalgas, sujetándola con fuerza, y como me besó hasta llegar a una de
mis orejas, susurrándome:
-"Cariño tu decides, ¿follamos?". Me quedé blanca, aunque en
el fondo lo estaba deseando, así que por primera vez me armé de valor y le
planté un beso yo a él, le cogí de la mano y empecé a andar hacía el dormitorio.
Lo que parecía un camino fácil no lo fue tanto, me sujetó por
la cintura y me llevó hacia él, comenzó a besarme el cuello y a toquetearme por
todos lados, notaba sus manos calientes, por mis pechos, mi vientre, mis muslos,
mis nalgas… así que me di la vuelta y comenzamos a besarnos como locos,
tocándonos por todos lados. Yo hacía un esfuerzo por ir dando pequeños pasos,
aunque era consciente de que mi lucha estaba perdida, así que abrí la primera
puerta a la derecha, que daba al baño, y le dije:
-"El primero lo echaremos aquí mismo". El me miró y me
contestó:
-"Como me conoces ya, mira como sabes que habrá más de uno".
Y comenzó a reírse, yo al oírlo respondí da la misma forma, y he de reconocer
que fue como un jarro de agua fría, pues nos soltamos los dos muchísimo, más de
lo que ya lo estábamos.
Nuestros besos continuaban cada vez más apasionados y
húmedos, quedaba menos ropa sobre nuestros cuerpos, él se encontraba sólo con su
bóxer y yo con mi ropa interior. En un golpe de pasión, poco propio de mí, me
arrodillé ante él, y comencé a besarle por encima de la ropa interior, notando
como su polla estaba durísima, me encantaba el olor que desprendía, una mezcla
de sudor y polla, el aroma característico de un hombre. Sus manos acariciaban mi
pelo y mis manos iban bajando poco a poco el bóxer, dejando salir primero su
pelo, oscuro, rizado y fuerte, y después su polla, dura de la excitación.
Paré un momento para mirar su miembro detenidamente,
llamándome poderosamente la atención su capullo, lo tenía inflamado, muy rojo,
resaltaba muchísimo sobre el tronco de su polla, parecía decir "cómeme", y
además comenzaba a estar algo húmedo, llorando algunas gotas de sus propios
jugos. Los huevos le colgaban y le desprendían un olor fuerte, no puede evitar
meter mi cabeza en ellos y olerlos bien de cerca, dejando que mi lengua notara
su sabor, acido por el sudor. Seguidamente comencé a besar su polla desde la
base, fui subiendo hasta su capullo y una vez en el se lo mojé con mi saliva y
se lo acaricié con la mano, suavemente y después con fuerza, dejando que mi mano
lo apretara como si quisiera sacarle la leche. A continuación lo llevé hasta mi
boca y empecé a chuparlo, metiéndolo, apretándolo con mis labios y dejando que
entrara lo máximo que podía, mientras succionaba con fuerza. Permanecí así
durante un buen rato, hasta que noté que su excitación era demasiada, entonces
paré de comerle la polla.
Me levanté y me puse a su altura, le besé en la boca con el
sabor a polla que me había dejado, quería que supiera como sabía su miembro, a
continuación me situé delante del lavabo, dándole la espalda, me quité el
sujetador y me bajé las bragas, mientras, a través del espejo, podía ver como me
observaba. Apoyé mis manos en el lavabo y me incliné hacia delante, mostrándole
mis nalgas, a continuación le dije:
-"Fóllamelo". El estaba excitadísimo así que no puso ninguna
oposición, simplemente se acercó y cogió la polla entre sus manos y la dirigió
hacia mi coño, la encaró, y noté un primer contacto, pero no me penetró, comenzó
a moverla suavemente, rozándome con su capullo los labios y la entrada, notando
como estaba húmeda. Yo no hacía más que esperar que me penetrara, excitadísima,
dando suspiros de placer, muriéndome de ganas…
Ante la excitación cerré los ojos, y noté como uno de sus
dedos se introducía en mi coño mojado, di un pequeño respingo de gusto, y de
repente sentí algo, -¿Qué hace?, pensé, y abrí los ojos sobresaltada. Lo
encontré arrodillado con su cabeza metida en mi entrepierna, comenzó a rozarme
el coño con la lengua, y poco a poco eso roces eran superiores, dando lametones
y pequeños mordiscos en los labios. Notaba como con la lengua daba pequeños
golpes en mi clítoris, y sus manos rozaban el resto de mi coño, me penetraba con
sus dedos y tocaba mis nalgas.
Llevaba su lengua desde mi clítoris hasta mi culo, dando
lengüetazos, y al llegar al culo se detenía, lo lamía con ganas, le encantaba.
Poco a poco se fue centrando en esa zona, notaba como hacía presión, intentando
introducirme la lengua, le costaba, así que utilizó un dedo, empezó a
acariciarme con el, haciendo círculos por la zona, y presionando a la vez. Note
como escupía para humedecerlo aún más y como el dedo empezaba a abrirse camino,
y como enseguida volvía meter su lengua para saborear bien. Yo no podía aguantar
más, mis manos se fueron a mi coño, mientras el no paraba de comerme por detrás
y yo me empecé a acariciar el clítoris, llegando a mi primer orgasmo.
Creo que eso fue una señal para él, porque tras correrme se
puso de pie, tras de mi, y empezó a penetrarme, la sensación fue buenísima, aún
no me había dado tiempo a recuperarme y ya estaba otra vez sintiendo placer, el
me miraba a través del espejo, y parecía excitarse más, sus manos se fueron a mi
pecho, y mientras me penetraba empezó a acariciarlos, notando los pezones,
rozándolos, pellizcándolos suavemente. Me besaba la espalda, el cuello…, mi piel
se erizaba, mi espalda se iba curvando, estuvimos así unos cinco o diez minutos,
sin parar, hasta conseguir mi segundo orgasmo, no me lo podía creer, estaba
realmente excitada.
Sacó su polla de mi coño, y la llevó hacia mis nalgas,
comenzó a darme golpecitos con ella, y la dirigió hacia mi culo, comenzó a
apretar un poco, la verdad que yo estaba receptiva porque noté como sin gran
dificultad su capullo iba entrando. Sin embargo noté como él paro, lo miré y me
dijo:
-"Cariño la vamos a humedecer un poco, no quiero hacerte
daño. Chúpamela y escúpela bien". Me arrodillé y se la chupé con mucha saliva,
incluso al sacarla de mi boca algún hilo de baba quedó entre su polla y mi boca,
en ese momento escuché como me pedía que le escupiera en la polla, yo no lo dude
y lo hice sin pensármelo, sintiéndome cada vez más guarra por la excitación.
Me levantó cogiéndome del brazo y me volvió a colocar en la
postura anterior, encaró nuevamente su polla, y ahora entraba como un guante, la
notaba justita, abriéndose paso entre mis nalgas. Sus movimientos eran en un
primer momento suaves, aunque el ritmo fue aumentando poco a poco, hasta notar
fuertes envestidas, y sus huevos golpeando contra mis nalgas. Esta vez no me dio
tiempo a llevar mi mano a mi clítoris, cuando me di cuenta ya la tenía él, lo
tocaba al ritmo de sus penetraciones, no podía creer lo que estaba pasando, pero
era eso lo que me excitaba precisamente. Cuando me quise dar cuenta estaba,
nuevamente, teniendo un orgasmo, mientras notaba como el estaba que no podía
aguantar más. Al ver que yo había terminado decidió hacer lo mismo, noté una
fuerte envestida y como su polla se clavaba más q ninguna otra vez y en lugar de
sacarla la empujaba aún más y más, hasta que soltó toda su leche dentro.
Al acabar la dejó ahí alojada mientras me besó la espalda y
me incorporó hasta poder besarme el cuello, sus manos rodeándome y
acariciándome, finalmente me dijo:
-"Anda vamos a la cama y sigamos allí…."
Continuará…