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Fecha: 06-Oct-06 « Anterior | Siguiente » en Trios

Cogida en el autobús

Alexia
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Un suceso inesperado en un viaje a la Ciudad de Mexico en el autobús. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Cogida en el autobús

Esto sucedió una vez que iba de la ciudad de Veracruz a México cuando tramitaba mis papeles escolares. Tenía en ese tiempo 16 años. No era época de vacaciones ni tampoco era fin de semana y en la terminal compré mi boleto de autobús y en diez minutos ya lo estaba abordando. Era un día equis como cualquier otro, muy caluroso. Como ese mismo día me iba a regresar no me llevé mas que una pequeña maleta de mano.

Al abordar noté que estaba semivacío. Mi asiento estaba pasando la mitad del autobús y adelante venía una pareja de señores ya grandes, luego un señor de mediana edad y yo. Como mencioné antes hacía mucho calor y el clima no estaba prendido. Yo llevaba un vestido floreado de una pieza no muy ajustado arriba de la rodilla y zapatos de tacón no muy altos. El vestido tenía un escote muy discreto. Al pasar el ayudante del chofer a mi lugar le hice notar que el aire acondicionado no servía y se acercó para examinarlo.

Cuando se acercó el ayudante del chofer pude ver como miraba mis piernas lascivamente y se acomodó de tal manera que su sexo quedaba casi frente a mi cara y continuó moviendo la calefacción y me dijo espérame un momento y se alejó. Mientras el tipo de mediana edad echaba miradas discretas a mi lugar y en mas de una ocasión lo ví tocándose un bulto que sobresalía por entre sus piernas.

El autobús avanzó lentamente y enfiló por las calles de la ciudad. Llegó el ayudante y se colocó muy cerca de mí y arreglaba con un ojo arreglaba la calefacción y con el otro me devoraba. Finalmente me dijo si quieres te puedes cambiar de lugar y me dijo si quieres allá atrás está mas fresco y accedí por que el calor se intensificaba.

Al salir de mi asiento el tipo de mediana edad se deleitó viéndome el trasero y el ayudante del chofer me acompañó a la parte de atrás y se sentó conmigo, empezando a hacerme la plática de donde eres donde vives como te llamas por que viajas sola si tengo novio y yo respondía con monosílabos alegando cansancio.

El tipo jugaba con algo entre sus manos y no sé si fue intencional o su torpeza el caso es que se le cayó de entre sus manos lo que tenía y se agachó para buscarlo y rozó mis piernas con sus brazos y cerré las piernas automáticamente haciéndome un poco de lado mientras veía que el tipo de mediana edad volteaba y veía la escena, mientras el otro metía la mano bajo mi asiento y acercaba su rostro a mis piernas, llegando a rozarlas y pude sentir su aliento que no era fétido ni me dio repulsión ni nada.

Me sentía incómoda por la situación, de que se acercara tanto y el otro observándome desvistiéndome con la mirada y aquel al levantarse acarició mi pierna y de inmediato un vértigo recorrió mi piel y mi sexo se humedeció. ¿Qué me estaba pasando? Sin darme cuenta abrí las piernas un poco para que el otro observara más allá de mis muslos y tal vez se percatara de la tanga que llevaba.

El ayudante de chofer se disculpó por su torpeza y pude ver como crecía su nerviosismo e intencionalmente se pasó la mano por entre sus piernas y pude ver su erección a través de la tela de su pantalón. El tipo era feo a decir verdad pero no pude evitar fingir mi sorpresa al verlo y él lo notó. Con su pierna me estaba frotando la mía muy discretamente y ese contacto me enloquecía. Se tomó su bulto muy discreto mientras hablaba y lo sobaba mientras me distraía con su plática que, a decir verdad, era amena.

En un momento de silencio, mientras el autobús avanzaba por la carretera y una suave música se dejaba oír y mis oídos empezaban a taparse por el viaje, el sol inquisidor que se filtraba por las cortinas nuestras miradas se cruzaron y pude notar claramente su deseo por mí y le dije oops creo que tienes una erección y me dijo tu me excitas y le dije ¿sí? me contestó que sí y le dije por qué y me dijo estás muy buena y sin pedirme permiso empezó a acariciar mis piernas y quedé sorprendida por su osadía y no le dije nada.

Recorría mis muslos cada centímetro y sentí como mi vagina se dilataba y como cuando se abre una llave y se cierra, me empecé a mojar y a excitar. El tipo ya me había arrinconado y me metía mano sin piedad y me apretaba las nalgas y recorría la tanga con sus dedos y haciéndola a un lado hábilmente, sus dedos se introdujeron por debajo de la falda y se hundieron en mi húmeda cueva y no pude evitar dar un gritito de dolor cuando me desabrochó la blusa y tomó mis senos con sus manos y mordió mis pezones.

Yo me hallaba totalmente entregada a ese extraño pero no participaba en su juego. Al abrir lo ojos el tipo del asiento de adelante estaba masturbándose lentamente con su pene totalmente erecto fuera del pantalón mientras el otro me metía mano por todo el cuerpo y yo veía la estaca del otro que tenía una cabeza morada y le escurrían hilillos de baba.

Al observar el tipo que le miraba su estaca me hizo una seña con la cabeza y tambaleante por el vaivén del autobús se acercó a nosotros y me ofreció su sexo y por instinto lo tragué de un bocado y empecé a mamarlo. El ayudante se sorprendió un poco cuando alzó la mirada pero siguió hundiendo sus dedos en mí acariciando mi culo y después de ser manoseada un rato por los dos tipos me recostaron en los asientos de hasta atrás y se agachó el ayudante y me alzó la falda y recorría mis piernas, mi tanga desapareció entre sus dedos y su lengua se hundió en mi sexo, atrapando mi clítoris jugando con él, mientras el otro disfrutaba de verdad la tremenda mamada que le estaba dando.

Luego que me hubieran manoseado intercambiaron lugares y el ayudante sacó su sexo y me lo ofreció. Estaba muy dura y era corta, de color oscuro. De pronto, abrí los ojos de golpe al sentir como se hundía la estaca en mi cuerpo y me retorcí de placer y empecé a mamar con prisa sobándole los huevos mientras el vaivén del autobús me mecía muy rico junto al tipo de mediana edad.

Luego que se quitó de encima el tipo empezó a besarme el culo y empezó a agarrarme las tetas apretándolas y masajeándolas mientras el otro se acomodaba y muy despacio me hundía su verga haciéndome gritar de placer. El tipo de mediana edad se masturbaba enfrente de mi y con una seña me dijo que abriera la boca pero el chorro de semen salió de golpe y me bañó la cara, se me metió en el ojo. Me estaba limpiando con el dorso de la mano y el otro me tomó de las muñecas y me hundió su sexo en la boca y seguí mamando succionando suavemente y por momentos lo apretaba con mis labios y la lengua lo saboreaba y en verdad ese trozo de carne estaba delicioso.

Mientras el otro seguía meciéndose y sus movimientos me frotaban y tuve un orgasmo que me inundó de pies a cabeza recorriéndome y aquél se salió de repente y tomándome por los cabellos se vino en mi boca, lanzando chorros que resbalaban por mis cabellos y aquellos embarraban la leche sobre mis pechos masajeándolos con deseo y lujuria.

De pronto fue como si despertara de un sueño y el autobús entero olía a deseo, a sexo. El tipo de mediana edad no dejaba de besarme en la boca metiéndome sus dedos en mi ano haciéndome arquear la espalda de placer y el otro me metía los dedos en mi vagina en un mete y saca veloz que me hizo venir una vez más y mis fluídos mojaron sus dedos, el asiento. No pararon de manosearme en todo el camino hasta que se cansaron y nadie dijo nada, ni una palabra, ni un gracias, ni un cuánto te debo, ni nada.

Finalmente bajé del autobús despeinada, acomodándome el vestido, sin ropa interior y las piernas me temblaban haciéndome casi imposible sostenerme en pie. Y mientras caminaba por la central del norte rumbo al metro –esbozando una sonrisa que aún conservo- no podía dejar de pensar en la situación que había salido sin premeditarlo y pensé que mi ascendente zodiacal tendría algo que ver, será el karma o simplemente tendré que aceptarlo y decir dios mío, por que seré tan puta?


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© Alexia

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