UN PRIMER ENCUENTRO
En el hotel todo estaba preparado, sonó el teléfono y
descolgué, desde recepción avisaban que la visita que esperaba se dirigía hacia
la habitación. Encendí las velas y apagué las luces, me dirigí hacia la puerta y
la dejé entre abierta, mientras yo me fui a la terraza con una copa de vino en
la mano.
No habían pasado ni cinco minutos cuando la puerta
entreabierta chirrió, desde la terraza podía observarlo, entró con cautela,
observándolo todo, esperando encontrarme en algún rincón, fue avanzando
siguiendo el rastro de las velas y de los pétalos esparcidos por el suelo. Su
cara mostraba curiosidad y a la vez intriga, ansia de saber que tenía planeado.
Al acercarse a la terraza vio una mesa con una copa, una
botella de vino abierta, y más velas, en ese momento, y desde la oscuridad que
me envolvía, le hablé:
-"Te estaba esperando, ¿te apetece una copa de vino?". No
esperaba encontrarme frente a él, así que su reacción fue asustadiza.
Salí de la oscuridad que me envolvía, y me dirigí hacia la
mesa, dejé mi copa y cogí la suya, observándolo fijamente, mientras me daba
cuenta de como me miraba de arriba abajo. Yo llevaba un vestido negro, a media
pierna, con un escote algo pronunciado y la espalda al aire, unos zapatos de
tacón alto y el cabello suelto, por encima de mis hombros.
Llené su copa y me dirigí hacia él por el camino más largo,
con paso firme, observándolo en todo momento, viendo como sus ojos me recorrían
palmo a palmo, provocándolo con mi mirada, humedeciendo mis labios de forma
lasciva.
Al llegar frente a él, le ofrecí la copa, la sujetó rozando
delicadamente mi mano, me miraba fijamente a los ojos, su mano libre se dirigió
hacia mi cintura, se apoyó en ella e hizo que me acercara hacia él. Noté su
cuerpo caliente, su olor, su respiración, su semiexitación… su boca se acercó a
mi oído y le escuche susurrar:
-"Está noche será tu perdición, no podrás escapar de mi". En
ese momento mi estomago dio un vuelco, por un lado a causa del miedo de saber
que yo tenía pareja y que no podía permitir que eso pasara, y por el otro debido
a la excitación que me pedía que me olvidara de todo.
Me besó en los labios, delicadamente, casi rozándolos, yo le
correspondí con el mismo gesto. Soltó su copa sobre la mesa, me cogió de una
mano y me llevó a la habitación, al entrar sus manos rodearon mi cuerpo, y su
boca encontró mi boca, y su lengua mi lengua. Notaba como acariciaba mi
espalada, como bajaba hasta mis glúteos, y como los presionaba contra su cuerpo.
Mis manos tocando su pecho y su cuello.
De forma inconsciente comencé a desabrochar su camisa,
mientras mi boca no paraba de besarlo y sus manos intentaban deshacerse de mi
vestido. Su camisa estaba totalmente separada de su cuerpo, y solo se sujetaba
por los puños, me soltó para quitársela, y en ese momento yo hice lo propio con
mi vestido. Quedé ante él semidesnuda, con un conjunto negro y los tacones, su
mirada fue feroz, noté como me devoraba con ella. Se acercó y comenzó a besarme
los pechos, sujetándolos con fuerza, notaba como la piel se estiraba, casi me
dolía, mis pezones se erizaban al notar su fuerza y su boca mordisqueando, en
una lucha por quitarme el sujetador y que al final ganó.
Me sentó frente a él en la cama, observé su pecho desnudo, y
besé su vientre mientras con mis manos desbrochaba su pantalón, casi con
desesperación los bajé y noté como estaba su bóxer hinchado. Comencé a acercar
mi cara hacia él, notaba el olor que desprendía, y mi boca comenzó a besarlo por
encima, él me sujetó la cabeza y retiró la ropa que le quedaba, vi surgir su
pene, duro, bien firme, goteando del placer.
Mi boca estaba deseosa y se acercó para besarlo suavemente,
después rozarlo con mi lengua, humedeciéndolo con mi saliva, mientras observaba
como estiraba el cuello e inclinaba la cabeza de placer. Sus manos rozaban mi
pelo, y empezaron a indicarme que querían algo más, así que abrí mi boca y dejé
que su pene entrara, lo notaba duro, caliente, con un sabor fuerte, algo amargo
pero a la vez adictivo. Mi cabeza se movía de atrás hacia delante, primero
despacio, después más rápido, sus manos me empezaban a sujetar con fuerza la
cabeza, marcando el ritmo, me costaba respirar, y notaba su excitación cada vez
mayor, acompañada con una respiración entrecortada.
De repente paró de mover su cadera, se deshizo de la ropa que
le quedaba y me recostó sobre la cama, se arrodilló frente a mí y comenzó a
besarme las piernas, fue subiendo suavemente hasta mis muslos, y comenzó a besar
su interior, acercándose cada vez más a mi coño, notaba como su nariz me
olisqueaba, y como una de sus manos se introducían dentro de mis bragas, estaba
caliente y se humedecía con mis jugos. Apartó mis bragas y su lengua empezó a
rozarme, suavemente, de arriba abajo, mi respiración empezó a entrecortarse, y
su lengua a ir más rápido, mordisqueando mis labios, mi clítoris, bebiendo mis
jugos. La excitación me poseía, mi cuerpo empezó a curvar su espalda, y su boca
a comerme con más fuerza mientras sus manos sujetaban mis nalgas hasta que
llegué al orgasmo.
Se inclinó sobre mi cuerpo noté su presión, como aplastaba
mis pechos con su pecho, y como su pene se situaba entre mis labios, como se
movía suavemente y se introducía de forma lenta en mi interior, como se
humedecía y se mezclaba con mis jugos, los movimientos muy lentos, pausados,
notando cada centímetro que entraba en mi. Varió el ritmo, y de repente una
fuerte envestida, noté como sus testículos golpeaban contra mi cuerpo, y como
volvían a hacerlo enseguida, una y otra vez.
Mis piernas rodeaban su cuerpo, y de un giro repentino
cambiamos la postura, pasé a estar encima de él, cabalgando sobre su pene,
moviéndome como una loca. Con movimientos secos, duros, profundos, hasta
conseguir llegar al orgasmos por segunda vez. Mi cuerpo se reclinó sobre el
suyo, me besó el cuello y me susurró:
-"Quiero correme en ti, pero no aquí cariño"
Levantó mi cadera y cogió su pene con la mano, lo llevó hasta
mi ano, encarándolo, y fue bajando poco a poco mi cuerpo. Notaba como su capullo
empezaba a abrirse paso en mi interior, mi piel se erizaba, paraba y lo sacaba.
Me preguntaba si me dolía, yo negaba con la cabeza, y volvía a repetir la
operación, pero cada vez introducía una parte mayor. Notaba mi carne abriéndose
a su paso, hasta penetrarme completamente, hasta sus huevos.
Mi culo se adaptó a tenerla dentro rápidamente, y comencé a
moverme yo, cada vez con mayor agilidad, mientras sus manos me acariciaban el
pecho, cada vez con mayor fuerza, aumentando la presión según aumentaba su
excitación.
Sus manos se fueron a mi cintura y me obligaron a para
repentinamente. Sabía que estaba a punto, que si en ese momento me movía se
correría, así que contra su voluntad hice un movimiento seco con la cadera,
mientras observaba su cara, veía como le inundaba el placer, y como me inundaba
mi interior con su leche caliente. Poco a poco fui sacando su pene y dejé que
toda su leche goteara sobre su cuerpo, a continuación me fui hacia ella y le
besé su cuerpo, notando el sabor de sus jugos, mojé mis labios y me fui hacia su
boca besándolo con mis labios húmedos de su semen.
Finalmente nos fundimos en un abrazo, besándonos hasta quedar
dormidos, al día siguiente me levanté despacio, me vestí y me fui, sabiendo que
eso no debía volver a pasar, aunque consiente de que si me lo pedía no dudaría
en volver a hacerlo.