Mi primera infidelidad.
En algún tiempo cuando tenia 25 años aproximadamente y 4 de
casado, conocí a Verónica, una chica de 19 años bastante bonita que a su corta
edad ya estaba casada, llevaba como 3 años así, nos hicimos grandes amigos, y
entre la confianza que íbamos adquiriendo llego el momento en que comenzamos a
hablar sobre nuestras parejas, por esos momentos yo tenia bastantes problemas
con mi mujer debido a la desconfianza que ella siempre me remarcaba y en ese
tiempo injustamente, cada vez que abordaba el tema terminábamos peleando debido
a que yo jamás la había engañado lo cual nunca me creía.
Por su parte ella mi amiga pasaba por una situación muy poco
común, ya que me platico que su esposo era de lo mas activo sexualmente y le
exigía tener relaciones todos los días por lo menos tres veces, aunque lo mas
sorprendente no fue eso sino que por su inexperiencia ella consideraba que era
normal hacerlo aun sin ella tener ganas ni estar preparada para ello.
Debido a esto frecuentemente terminaba rosada y lastimada por
la falta de lubricación, cuando me comenta esto, pues yo le dije que lo
platicara con el que todo en el sexo era valido pero sin haber daño físico, en
fin cada día nos fuimos haciendo los grandes amigos, un día sin saber como
empezamos a platicar de la forma en que nos gustaba besar y que nos besaran, la
platica resulto muy rica, pues de alguna manera para mi el beso siempre ha
significado mucho y trato de hacerlo de todas las formas posibles y placenteras,
por lo que creo que fue el inicio de todo, el día de mi cumpleaños me busco para
felicitarme, venia despampanante y muy sexi, cundo me encuentra me abraza y me
dice: ¡Te voy a dar tu regalo de cumpleaños! y sin mas me abrazo muy cachondo y
me beso apasionadamente en la boca, para mi mala suerte alguien me buscaba y
tuvimos que parar ahí, pero las veces en que nos vimos después, comenzamos a
buscar lugares en donde nadie pudiera vernos para besarnos continuamente.
Nuestra amistad alcanzo niveles in imaginados y extraños ya
que lejos de destrozar a nuestra respectiva pareja nos aconsejábamos para que
las relaciones de cada quien fueran de lo mejor, hasta que un día llego conmigo
y quejándose de que la noche anterior el marido la había lastimado, lo cual me
lleno de enojo y le dije:
Amorcito platica con el y dile lo que te esta ocasionando
A lo que contesto que el no entendía de razones y que casi la
violo o mas bien lo había hecho, no sabiendo que decir solo opte por abrazarla y
llenarla de apapachos y besos por todo el cuerpo llegando hasta su parte mas
lastimada y sin llegar a tocar donde tenia el daño, le bese su cosita y la
acaricie muy suavemente, así nos pasamos mas de una hora, ella me decía que para
que no me doliera el vientre por las ganas de hacerlo que se la metiera en ese
momento, me negué por obvias razones, no quería lastimarla aun mas, creo que fue
en ese momento cuando ella se dio cuenta que mas que hacerle el amor me
interesaba que estuviera bien, por lo que a partir de ese día y convencida por
mi le daba unas cachondeadas de lo mas profundo y de vez en cuando si podía le
hacia sexo oral suave y ligero, creo que así no la pasamos mas de un mes, yo no
quería además de lastimarla, que engañara completamente a su esposo y no me
animaba yo a hacer lo propio con la mía.
Un buen día llego aun mas atractiva de lo normal y me dijo
que su esposo le había hecho poner ropa interior de lo mas cachondo, por lo que
me pidió que la preparara para una noche de las que ya se habían hecho costumbre
y según me decía disfrutaba mucho por que imaginaba haciéndolo conmigo en vez de
su esposo, en esa ocasión me volvió a pedir que se la metiera por que estaba que
ya no se aguantaba las ganas de sentirme.
Por la manera en que estaba vestida con su tanguita y brasier
de lo mas sexi acompañados por unos ligueros que la hacían ver como las chicas
de películas porno no tuve las fuerzas ni el deseo de contenerme y procedí a
abrir sus piernas levante su falda hice su tanguita aun lado y como nos
encontrábamos parados, sin perder tiempo me incline y se la metí hasta dentro a
la primera así estuvimos uno minutos, ella solo levantaba una de las piernas
para estar mas cómoda en esa posición, no puedo negar que con todo esto casi me
venia de inmediato pero logre contenerme, entonces ella me sentó sobre una silla
giratoria y me cabalgo desesperadamente, yo le pedí después de unos momentos que
me esperara por que quería darle mas, así que comencé a besar sus pechos que por
cierto eran preciosos, y acaricie todo lo que mis manos alcanzaron, la bese
suave, con mi lengua jugaba en sus labios y me bajaba hasta su cuello la parte
trasera de su oreja y finalmente a sus pechos, mi lengua recorría cada parte de
ella con mucha delicadeza, por fin ella de lo mas cachonda me dijo que quería
terminar al mismo tiempo por lo que asenté con la cabeza, sin bajarnos de la
silla, ella montada en mi comenzó a moverse de lo mas rico hasta que sentí como
terminábamos juntos, esa fue la primera vez que fui infiel, pero aaahhh que
ricooo , los remordimientos me perseguían, pero recordando que cuando uno toma y
le hace cruda el mejor remedio es volver a tomar de lo mismo, por lo que lo
repetimos varias veces y en verdad que funciono, llego el momento en que se nos
olvido que lo que habíamos hecho era malo y al contrario nos ayudamos mutuamente
en nuestros respectivos matrimonios..