A Fran le conocí hace unos seis meses. Por aquel entonces yo
estaba en paro y decidí apuntarme a uno de estos cursos que da el INEM. Llegue
el primer día y me senté en una de las sillas del final. Al rato apareció por la
puerta y en ese momento sentí que nuestras miradas se cruzaban. Tenía la misma
edad que yo (23años), era un chico normal, medía algo más que yo, era delgado,
rubio, con unos ojos verdes preciosos. Su mirada me traspaso y me provocó una
leve erección. Él se sentó en la silla de mi lado y esto comenzó a ponerme
nervioso.
Los días pasaban y cada vez sentía que me gustaba mal, no
solíamos cruzar muchas palabras, pero me gustaba cada uno de sus gestos, su
mirada, sus palabras, su voz, su sonrisa.
Paso más o menos un mes y un sábado me le encontré en un bar
de fiesta. Él estaba con sus amigos y se acercó para saludarme. De los saludos
iniciales pasamos a charlar. Al principio me hablaba del curso, yo sólo podía
observar sus labios al charlar, labios que en cada segundo me daban más ganas de
besar. Pasaba el tiempo y yo estaba embelesado, al final me comentó que quería
ir a ver una película pero que no conocía a nadie que le quisiese acompañar, así
que casi sin darme cuenta quede al día siguiente para ir al cine. Esa noche
apenas dormí, sólo pensé en él, si pasaría algo al día siguiente, si sus
intenciones eran de una simple amistad o de algo más.
Me arreglé lo mejor que pude, me puse una camiseta sin mangas
ajustada, no es que este cachas, soy delgado pero tengo un buen cuerpo, y un
pantalón vaquero ajustado que resaltaba mi culito pequeño y respingón. Me
presenté como diez minutos antes de la hora que habíamos quedado en el centro
comercial. El tiempo me pasaba eterno hasta que de pronto le vi aparecer, y ese
día le vi más guapo que nunca. Se me acercó, estrecho su mano contra la mía y el
contacto de su piel me hizo estremecer. Charlamos un poco, cenamos y entramos a
ver la película. Yo apenas la prestaba atención, sólo tenía ojos para él y cada
minuto que pasaba era una angustia para mí, pues creía que no había ninguna
segunda intención para él.
Cuando me empecé a concentrar en la pelí sentí rozar
ligeramente su rodilla contra mi pierna, me quedé quieto, casi sin respirar y no
té como él no la aparto, poco a poco empezó a moverla, como acariciándome y
aunque no sentía el contacto directo con él, me empecé a excitar de sobremanera.
Cada vez el contacto era más fuerte hasta que sin darme cuenta nos estábamos
mirando y acercándonos los dos nos empezamos a besar. Sus besos eran suaves, con
ternura y con cariño, como que el tiempo se hubiese detenido en ese mismo
momento y le tuviésemos para nosotros dos solos. Me dijo que me deseo desde el
primer momento en que me vio, le conteste que yo pensaba que era hetero, sonrió
pícaramente diciéndome hetero??? Si eres lo que más me gusta en este mundo. Esa
misma noche nos acostamos, lo sentí delicioso, él me lo hizo a mí y yo se lo
hice a él. Fue fantástico y desde entonces empezamos a quedar y empezamos a
salir. Así han pasado como cinco meses hasta que llegó este fin de semana
pasado.
Era el cumpleaños de un amigo mío, y quedamos todos para
hacer un botellón en su casa. Allí estaban todos mis amigos, Fran y alguno de
los suyos, pues desde que empezamos salían con nosotros y les conocíamos
bastante bien. La noche fue pasando, de la casa a los bares, y las copas nos las
bebíamos como si fuesen agua. Fran terminó bastante borracho y al final le
llevamos a casa de un amigo suyo para que pasase el pedo. Llegamos y le
llevábamos entre los dos pues a penas se tenía de píe, le tumbé en una cama y al
instante se quedo dormido. Le quite los pantalones y le tape con la manta y hay
le dejé durmiendo felizmente como un niño. La verdad es que esa noche me
apetecía sexo, pero bueno hay noches que no se da y ya está. Entré en la cocina
a por un vaso de agua y hay estaba Eduardo. Nunca me había fijado mucho él pero
cuando le vi sólo con unos bóxer ajustados me calentó muchísimo. Tenía 25 años,
su padre era colombiano y heredo de él una piel morera por todo su cuerpo, era
alto y tenía un cuerpo 10, marcado, con unos pectorales y unos abdominales de
infarto, unas piernas fuertes con bastante pelo y paqueton impresionante.
Sinceramente creí que la tendría morcillona y morcillona se me estaba poniendo a
mí. Yo quería mucho a mi novio pero deseaba también que ese macho me hiciese
suyo. Él era gay así que en ese momento empezó mi seducción.
Me acerqué para beber un vaso de agua y al pasar pegado a él
rocé con mi mano su paquete, él se estremeció pero no dijo nada. Le pregunté
donde estaban los vasos y sin decir una sola palabra se puso detrás de mí para
abrir la puerta del armario. Yo eche el culo para atrás, poniéndolo en pompa, y
él coloco su polla, dura, sobre mí. Cogí el vaso le llene y me di la vuelta. Le
tenía a tan sólo unos centímetros de mí, sentía su calor, su aliento…
Deje el vaso, cruce los pocos centímetros que nos separaban y
le bese, al principio tuvo un primer impulso de rechazo pero a los pocos
segundos nos estábamos besando apasionadamente, casi nos estábamos comiendo las
bocas. Con mis manos acariciaba su cuerpo, sentía el calor de su piel traspasar
las palmas de mis manos y encenderme la sangre más de la que la tenía ya. Él me
agarraba el culo con fuerza. Se separó de mí y agarrandome de la mano me llevo
hasta su cuarto. Me echo contra la cama y cerro la puerta con pestillo. Su
aptitud de bruto me excitaba aún más. Se tumbó encima de mí me besaba con
fuerza, me despojo en un segundo de la camiseta y el pantalón. Estaba
empalmadísimo y me dejaba hacer. Me besaba todo el cuerpo, el cuello, el pecho,
lamía mis pezones, me volvía loco. Cogió mi mano y la llevo a su entrepierna,
tenía la polla durísima y de unas dimensiones considerables, parecía que iba a
estallar. Se bajo el calzoncillo y se acerco a la cabecera de la cama, puso su
peno junto a mis labios y se le lamí. Tenía ya la boca echa agua así que pase de
preámbulos y me la metí directamente en la boca, se la chupaba lo mejor que la
postura me dejaba hacer. Estuvo el así un rato dejándome hacer, hasta que se
coloco sobre mi pecho, introdujo su polla en mi boca y me empezó a follarla
literalmente. A veces me daban arcadas y él detenía un poco sacándomela de la
boca, otras me follaba más fuerte, su polla llegaba hasta mi garganta y yo me
pajeaba mientras.
Llego un momento que la sacó de golpe, me dio la vuelta, me
sentía como su puta, me abrió las nalgas y me comió el culo como nadie lo había
echo nunca, empezó directamente con dos dedos pues yo estaba súper dilatado y al
ver mi predisposición cogió su polla y me la metió de un tirón. Ahogué mi grito
de dolor con la almohada pero pronto empecé a sentir un gran placer. Él no me
daba tregua, me folló desde el primer momento, cada vez más rápido, parecía un
animal, no aguanto mucho, me la saco y me dio la vuelta. Se empezó a pajear
frenéticamente y de la punta empezaron a saltar grandes chorros de lefa, alcanzó
mi pecho, mi cuello, mi cara, la almohada. Al poco me corrí yo. Se tumbo a mi
lado y los sentimientos de culpabilidad me empezaron a atormentar. Me levante,
me fui al baño a lavarme y acosté en la cama con mi novio. Allí estaba Fran
ajeno a todo lo que había pasado.
Al día siguiente me marché sin ni siquiera ver a Eduardo, y
aunque han pasado tres días tampoco le he visto. Temo que se lo cuente a mi
novio y pueda perderle. Le quiero pero en ese momento me deje llevar por un
impulso, no me estoy disculpando por ello, pero cuando estoy con él y me besa me
siento terriblemente culpable.