3° parte.
Julio, Nina y Javier.
Finalmente mi amante y "futuro" cuñado Julio lograron que a
su hermana, mi novia Nina le permitieran sus papis que yo, soy Javier, pudiera
ir a la casa de la costa.
El plan de Julio, fue que durante el día yo fuera de Nina y
en las noches dormir conmigo, en la habitación del fondo de la casa de la costa,
que se habían acondicionado para que yo pernoctara con Julio.
Quien tuvo buen cuidado de que hubiera una sola cama para que
nuestro contacto fuera mas intimo del que tuvimos en el auto.
A mi arribo me esperaban todos en la terminal. Fuimos a cenar
a un local de onda y de allí a la casa.
Los padres se fueron a dormir y quedamos los tres, Nina,
Julio y yo en el living. Julio se fue discretamente a dormir.
Con Nina nos dimos un franeleo magnífico en el sillón.
No pasó mas que el besuqueo y las mamadas. Sus tetas me
excitaron, le di una buena lamida de vagina y ella una mamada que no pudo
terminar pues oímos que la mamá iba al baño y nos dijo que nos fuéramos a
dormir.
Por supuesto que Nina sola y yo en la habitación del fondo
con Julio.
Estaba con la leche acumulada, o sea muy caliente, me fui
seguro de mí mismo a los brazos de Julio. Sabía que me penetraría, pero esta vez
ya previéndolo mi hoyo estaba bien educado, el consolador que me compre en Bs.
As. Me entraba sin dificultad y el placer anal que el inerte me daba sería una
nimiedad ante la verga de Julio.
-Al fin llegaste Javi, te esperé para primero darnos una
ducha los dos juntos.-
-Vengo con una calentura soberana, la Nina me calentó con lo
que deberemos los dos terminar con lo que ella comenzó. Vamos Julio.-
En la ducha, la verga de Julio estaba como la mía. Tuvo Julio
la paciencia de enjabonarme bien el hoyo, su dedo penetró en mi tripa, dando me
ese particular dolor y placer simultaneo propios de la relación anal, antes tan
temida por mí.
Nos secamos el uno al otro, no faltaron los besos que dan el
tono romántico a todo acto sexual bien encarado.
Tanto a Julio como a mí nos urgía plasmar nuestra incipiente
relación sexual.
Luego de la franela me puso tal como me había propuesto ya
antes en su auto.
Esa vez no estaba aun preparado para entregarme a el, ya si
lo tenía decidido.
Me dejaría coger por Julio.
Me besó las nalgas, sentí el calor de su flexible lengua
explorando el entorno del túnel del amor homosexual masculino.
Temblando de placer, a punto de correrme le pedí me diera lo
que él ansiaba darme.
-Puerteamela pero meteme gel, estoy para vos Julio.-
-Ya te gusta la pija nene.-
-La tuya Julio, entrame despacio, esperá cuando estés dentro
de mí un minuto hasta que me dilaté y puedas bombearme.-
-Buen cuerpo de macho tenes, y mejores nalgas, me da gusto
poseerte.-
-Dame pija ya estoy que me corro, Julio me gusta.-
-A mí también, me das placer Javito.-
Y fui suyo, mi primer cogida homosexual, gracias al
consolador que me había acostumbrado el ano, me animé a dar el paso que me llevó
al placer olímpico del coito anal.